(Minghui.org) Los practicantes de Falun Gong celebraron mítines y marchas en Fráncfort los días 7 y 8 de agosto de 2026. Presentaron Falun Gong y concientizaron sobre la persecución que ejerce el Partido Comunista Chino (PCCh) contra su creencia, incluida la sustracción forzada de órganos a prisioneros de conciencia, una práctica avalada por el Estado chino.

Oliver Stirböck, miembro del Parlamento de Hesse por el Partido Democrático Libre (FDP), envió una carta para expresar su solidaridad con los practicantes perseguidos.

Oliver Stirböck, miembro del FDP en el Parlamento de Hesse y secretario parlamentario del grupo parlamentario de los Demócratas Libres en dicho Parlamento (sitio web oficial).

La carta dice: 

«No debemos aceptar la persecución de personas por su fe, sus convicciones o su defensa pacífica de la libertad. No debemos aceptar que se vigile, intimide, encarcele, maltrate y prive de sus medios de vida a las personas. Y no debemos aceptar que un régimen comunista intente controlar no solo las acciones de las personas, sino también sus pensamientos y creencias.

La libertad de religión y de conciencia no son privilegios concedidos por el Estado; son derechos humanos inalienables. Cada individuo debe ser libre de mantener sus propias creencias, expresar su opinión y defender pacíficamente sus convicciones.

El Partido Comunista Chino no puede tolerar la existencia de ninguna verdad, convicción o autoridad moral que no sea la suya propia. Cualquier desviación de la voluntad del Partido se considera una amenaza. Es precisamente aquí donde se revela la verdadera debilidad del sistema. Un régimen que teme incluso a los creyentes pacíficos no es fuerte; es inseguro y desprecia la dignidad humana.

Esta persecución no se detiene en las fronteras de China. Aquí, en Alemania y en toda Europa, el PCCh intenta intimidar a los críticos, presionar a las comunidades en el exilio y controlar el discurso público mediante propaganda, desinformación e influencia indebida. Cualquiera que busque refugio frente a este régimen en Alemania debe poder sentirse verdaderamente seguro aquí. Por lo tanto, debemos ser más resilientes. Los intereses económicos nunca deben ser motivo para hacer la vista gorda ante las violaciones de los derechos humanos. Quienes guardan silencio en aras de acuerdos comerciales mientras se persigue y tortura a personas no actúan con realismo, sino con cortedad de miras. La libertad, la dignidad humana y el Estado de derecho no son cuestiones secundarias; constituyen los cimientos de toda sociedad libre. Debemos dejar de ver al Partido Comunista simplemente como un gobernante autocrático más. Debemos verlo tal como es: una amenaza para la libertad en todo el mundo.

Su concentración atrae la atención pública hacia asuntos que el Partido Comunista Chino intenta ocultar: concretamente, el sufrimiento de sus víctimas. Ustedes dan voz a quienes otros pretenden silenciar. Demuestran que la intimidación y la opresión no quedarán sin respuesta.

Por ello, les expreso mi más sincero agradecimiento, mi reconocimiento y mi solidaridad.

Estoy profundamente agradecido por la oportunidad de dirigirme a ustedes en este acto. Les deseo fortaleza, éxito y perseverancia continuos en su compromiso con la libertad religiosa, la dignidad humana y la libertad.

Tengan la certeza de que estoy firmemente a su lado».