(Minghui.org) A medida que la moralidad de la sociedad decae, muchos pensamientos modernos se han desviado de los valores tradicionales. Nos encontramos con estos problemas en la escuela, en el hogar y en diversas situaciones sociales, muchas veces sin siquiera darnos cuenta.

Como practicantes de Falun Dafa, nos cultivamos de acuerdo con las enseñanzas de Dafa. Solo al adherirnos a los valores tradicionales podemos abandonar esos pensamientos modernos y regresar a nuestro origen. En Hong Yin VI, Shifu mencionó los “pensamientos modernos” más de dos decenas de veces. Por ejemplo:

“No te dejes engañar por las nociones modernas” (Sólo para volver al cielo en esta vida).

“Las nociones y conductas modernas han llegado al borde de la destrucción” (Profecía).

¿Por qué Shifu nos recordó repetidamente sobre el peligro del pensamiento moderno? Estas son algunas de mis comprensiones sobre este tema.

Ser una buena persona

La diferencia fundamental entre los valores tradicionales y el pensamiento moderno radica en su enfoque sobre el carácter personal: los valores tradicionales hacen énfasis en ser una buena persona, mientras que las ideas modernas suelen pasar por alto este principio.

Para los practicantes, Shifu nos enseña a esforzarnos por ser buenas personas en la sociedad cotidiana. Al mejorar continuamente, mantener estándares más elevados y encarnar los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia, avanzamos por el camino de regreso a lo divino. Al hacerlo, no solo nos beneficiamos a nosotros mismos, sino que también ayudamos a nuestra familia y aquellos de nuestro entorno.

Para lograrlo, es necesario comprender cuáles son las expectativas para ser una buena persona, en lugar de simplemente seguir las tendencias de la sociedad. Solo así podremos avanzar con firmeza, paso a paso, en vez de confiar únicamente en ilusiones o meros deseos.

En este sentido, los 5000 años de civilización china proporcionan un buen punto de partida. Para los practicantes, esto significa que debemos seguir los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia en nuestra vida cotidiana. Esto es lo contrario de lo que promueve la cultura del Partido Comunista Chino (PCCh), es decir, la lucha de clases, el odio y las mentiras.

El daño de los pensamientos modernos

Al mirar retrospectivamente la historia, podemos encontrar que algunos pensamientos modernos ya existían hace mucho tiempo. Sin embargo, han proliferado más rápidamente en la sociedad contemporánea. Con el paso del tiempo, se han vuelto cada vez más comunes en la sociedad.

A menudo, el pensamiento moderno se disfraza bajo conceptos como libertad, derechos y autorrealización. Como resultado, dar rienda suelta a los deseos suele ser considerado “amarse a uno mismo”; actuar sin escrúpulos es elogiado como “tener capacidad”; y buscar el placer es visto como “saber vivir”. Este engaño es muy peligroso: causa un daño real mientras las personas creen erróneamente que están siguiendo el camino correcto.

Los pensamientos modernos hacen que las personas sigan la corriente y se hundan en la búsqueda de fama, riqueza y sentimientos. Esto las lleva a desviarse de su propósito original en la vida y de la meta última de regresar a lo divino. Para los practicantes, no hay nada más peligroso que esto.

La diferencia entre el día y la noche

Para discernir los pensamientos modernos y evitarlos, primero debemos saber cuáles son los valores tradicionales, y podemos distinguirlos observando sus resultados. Los valores tradicionales ayudan a una persona a conservar la bondad. Por ejemplo, una persona debe desempeñar bien su papel, cumplir con sus responsabilidades y tratar bien a los demás, ya sea en el hogar, en la familia o en la comunidad. En contraste, los pensamientos modernos promueven el ego; cuando una persona adopta una mentalidad centrada en sí misma, sus pensamientos se vuelven cada vez más perversos y tiende a perjudicar a los demás.

Los pensamientos modernos son diversos, pero podemos identificarlos por sus resultados finales. Por ejemplo, detrás de pretextos como “tomar el camino fácil” o “no seas demasiado duro contigo mismo” se esconden la falta de responsabilidad, la falta de disposición para soportar las dificultades y la tendencia a la pereza.

En contraste, los valores tradicionales hacen énfasis en la modestia y el trabajo arduo. Existen proverbios como “al que madruga, Dios lo ayuda” y relatos como “La tortuga y la liebre”. De manera similar, la antigua cultura china sostiene que “la diligencia puede compensar la falta de capacidad natural” y que “el Cielo recompensa la diligencia”. Esta perspectiva es respetada en distintas culturas.

Por ejemplo, Confucio hacía énfasis en no entregarse a los propios deseos, prestar atención a la etiqueta y hacer las cosas correctamente, todo lo cual es coherente con los valores tradicionales occidentales.

En conclusión, seguir esta sabiduría tradicional nos permitirá elevarnos y alcanzar paz interior, además de felicidad.

Los artículos en los que los cultivadores comparten sus entendimientos generalmente reflejan la percepción de un individuo en un momento determinado en función de su estado de cultivación, y se ofrecen con el espíritu de permitir la elevación mutua.