(Minghui.org) Hong Kong se vio envuelto en disturbios en 2019, cuando las calles se llenaron de humo y gases lacrimógenos. En medio del caos, un reportero gráfico taiwanés, Bilong Song, cargando un pesado equipo fotográfico, recorría las calles documentando los sucesos de primera mano.

Pocos sabían que, detrás de la cámara, había un hombre que había tenido una infancia muy difícil. Su madre se marchó cuando él cursaba la escuela primaria, sufrió acoso escolar y tuvo que afrontar las penurias de la vida rural. Durante años, luchó por encontrar respuestas sobre el sentido y el rumbo de su vida.

No fue hasta que leyó Zhuan Falun a los 20 años cuando finalmente halló respuesta a las preguntas que le habían inquietado durante años. Poco a poco superó sus dificultades y se comprometió firmemente a dedicar su vida a transmitir la verdad a través de su cámara.

Sr. Song Bilong.

Las penurias de la infancia y la búsqueda de respuestas

Bilong Song nació en la ciudad de Hsinchu, Taiwán; tiene un hermano y una hermana menores. Como hijo mayor, su madre depositó grandes esperanzas en él desde muy temprana edad.

Sin embargo, cuando cursaba quinto grado, su madre desapareció repentinamente de sus vidas y nunca más se supo de ella. Bilong perdió a la persona en quien más confiaba. Su corazón se llenó de confusión y de un profundo sentimiento de pérdida.

Él recuerda: "No tenía idea de qué le había sucedido a mi madre y no podía encontrarla. Lo único que podía hacer era guardar el anhelo de verla en lo más profundo de mi corazón y recordar en silencio cada momento que habíamos compartido juntos".

No tenía a nadie con quien desahogarse, así que se tragaba las lágrimas y guardaba su tristeza para sí mismo. Tras aquella devastadora pérdida, su padre se llevó a los hijos de regreso a su pueblo natal, en una zona rural. La vida rural implicaba trabajar desde el amanecer hasta el anochecer, con interminables tareas agrícolas esperándoles cada día.

Todos los días se levantaba a las 3:30 a. m. para limpiar la casa y ayudar a su abuela a preparar el desayuno para más de una decena de personas, antes de salir corriendo hacia la escuela. Después de clase, regresaba a casa y trabajaba en el campo: regaba las verduras, labraba la tierra y recolectaba y secaba leña. Solo al caer la noche podía finalmente sentarse a estudiar.

«Estudiaba nada más terminar de cenar, desde las siete de la tarde hasta la medianoche o más tarde», contaba.

En la escuela, a menudo sufría el acoso de sus compañeros. Para escapar de ese tormento, dedicaba su tiempo a estudiar cuatro o cinco horas diarias. Esperaba conseguir una plaza en las clases de mayor nivel gracias a su propio esfuerzo. En el proceso, desarrolló una gran autodisciplina y un hábito duradero de lectura.

Gracias a su determinación y trabajo duro, no solo logró su objetivo de acceder a la clase de mayor nivel, sino que también descubrió el placer de la lectura. La biblioteca escolar se convirtió en un refugio para su espíritu, un lugar donde hallaba consuelo.

A Bilong le apasionaban especialmente las historias de ficción sobre artes marciales. Los relatos de cultivación espiritual, artes marciales y hazañas heroicas le permitían olvidar momentáneamente las dificultades de la realidad, a la vez que le inspiraban a reflexionar más profundamente sobre el sentido de la vida y el propósito de la cultivación.

Un libro respondió a sus preguntas sobre la vida

A los 20 años, Bilong encontró por fin las respuestas que tanto había buscado. Una mañana, vio un pequeño folleto sobre la mesa de casa. Lo tomó y lo leyó con atención; se trataba de una introducción a Falun Gong (también conocido como Falun Dafa). Tras terminarlo, acudió de inmediato a un lugar de práctica cercano y compró el libro principal: Zhuan Falun.

Cada palabra y cada frase del libro parecían responder a las preguntas sobre la vida que le habían inquietado durante años. Cuanto más leía, más comprendía. Al terminar el libro de una sola vez, Bilong se sintió lleno de una profunda claridad y alegría. «Era la sensación estimulante de haber descubierto un sentido más profundo de la vida», afirmó.

Aquella noche soñó que estaba inmerso en una luz dorada de Fo, rodeado de una sensación de sacralidad y calidez. Al despertar, experimentó una profunda paz, algo que nunca antes había sentido. Él explicó: «Más tarde comprendí que era Shifu quien velaba por mí, ayudando a purificar mi cuerpo». La experiencia fortaleció su fe en la cultivación.

Al despertar, Bilong sintió como si hubiera atravesado a otra vida. Dijo: «Solía pensar que la vida era muy dura y que ser persona resultaba muy difícil. No fue hasta que leí Zhuan Falun que comprendí la verdadera razón por la que la gente sufre, y cómo uno puede elevarse mediante la cultivación y trascender el sufrimiento. Supe que por fin había encontrado la verdad que había estado buscando toda mi vida».

Aprender a mirar hacia el interior durante el servicio militar

Los desafíos pronto surgieron uno tras otro. Poco después de comenzar a cultivarse, Bilong se alistó en el ejército, emprendiendo una vida militar de estricta disciplina.

Durante sus dos años de servicio, no solo tuvo que aprender habilidades técnicas como reparar equipos eléctricos, sino también desenvolverse en relaciones interpersonales complicadas, todo ello mientras soportaba entrenamientos y ejercicios rigurosos. Bajo el peso combinado del agotamiento físico y la presión mental, algunos reclutas nuevos encontraron la situación insoportable y decidieron marcharse. En medio de un ambiente tan tenso, Bilong admitió que él también había considerado brevemente abandonar el ejército.

Siempre que se enfrentaba a exigencias irrazonables, recordaba los principios enseñados en Zhuan Falun. En lugar de culpar a otros o quejarse de sus circunstancias, prefería mirar hacia su interior y examinar sus propias deficiencias.

Aunque antes estaba acostumbrado a tragarse sus agravios cuando sufría acoso, aprendió a transformar los sentimientos de dolor e injusticia en oportunidades para templar su carácter. Afrontaba cada prueba guiándose por los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

Él decía: «La vida es un viaje en el que inevitablemente debemos soportar muchas adversidades. Pero una vez que comprendes los principios, te das cuenta de que ninguna de estas dificultades se soporta en vano. Debemos afrontar lo que nos toque vivir; debemos superar los obstáculos paso a paso. Si logramos perseverar con calma, el sufrimiento deja de ser un tormento. Por el contrario, se convierte en una elevación de nuestro carácter y reduce nuestro yeli, transformándose finalmente en una parte significativa de nuestras vidas».

Decir adiós a los medicamentos

Tras dejar el ejército, Bilong consiguió un empleo en una gran empresa realizando trabajos físicos. Comentó que solía tomar todo tipo de medicamentos, visitaba hospitales y clínicas con frecuencia y padecía diversas enfermedades. Después de comenzar su práctica de cultivación, el trabajo pesado dejó de agotarlo; al contrario, se sentía lleno de energía e incluso era capaz de asumir más carga laboral.

Él decía: «Cuando realizo los ejercicios [de Dafa], siento calor en las manos y los pies, y percibo una energía cálida fluyendo por todo mi cuerpo. También puedo sentir un Falun (rueda de la Ley) girando en mi bajo vientre. Mi salud también ha mejorado. Estas experiencias coinciden exactamente con lo que Shifu describió en el libro, lo cual ha fortalecido enormemente mi confianza en la cultivación».

Bilong compartía a menudo sus experiencias personales de cultivación con sus compañeros de trabajo. Fundó un grupo de Falun Dafa en la empresa y enseñaba los ejercicios a todo aquel que estuviera interesado en aprenderlos.

En una ocasión, la empresa otorgó una bonificación adicional a sus empleados. Aunque muchos lo consideraban un beneficio por el que valía la pena esforzarse, Bilong quería ceder su bonificación a compañeros que la necesitaran más. Finalmente, su supervisor rechazó la oferta de Bilong, pero su preocupación desinteresada por los demás y su disposición a anteponer el bienestar ajeno al propio dejaron una profunda huella en todos.

Usando su cámara para documentar la verdad

Tras adquirir experiencia en la empresa durante dos o tres años, Bilong sintió el deseo de tomar una cámara y documentar momentos auténticos y hermosos para compartirlos con el público. La fotografía era un campo totalmente nuevo para él; empezó desde cero y se esforzó mucho por dominar las habilidades necesarias. Después de perfeccionar su oficio durante varios años en el sector informativo, acabó convirtiéndose en reportero gráfico profesional.

Durante los disturbios de 2019 en Hong Kong, Bilong viajó allí en solitario para informar sobre el terreno. Estaba decidido a documentar lo que realmente estaba ocurriendo. Recordaba que, por aquel entonces, muchos medios de comunicación guardaban silencio bajo presión y eran relativamente pocos los informes que seguían presentando los hechos.

«Cada día recorría las calles cargando con mi pesado equipo fotográfico. Ver a tanta gente adquirir una nueva perspectiva de lo que sucedía gracias a mis reportajes, y presenciar cómo muchos residentes que inicialmente tenían prejuicios pasaban a mostrar su apoyo, me hizo comprender aún más profundamente la importancia de que los periodistas defiendan la verdad».

De vuelta en Taiwán, Bilong siguió en primera línea informativa. Él expresaba: «Registrar estas escenas y transmitir información veraz es una labor profundamente significativa. Siento que ayudar a más personas a ver la verdad a través del objetivo de mi cámara tiene mucho más valor que el dinero que pudiera ganar».

Bilong añadió: «Falun Dafa me ayudó a encontrar sentido y rumbo en mi vida». Espera seguir trabajando en primera línea informativa, usando su cámara para documentar la verdad y compartiendo con más personas la luz y la esperanza que ha obtenido gracias a su práctica de Dafa.