(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa en febrero de 1999, en Fráncfort, Alemania. Estaba en Fráncfort cuando Shifu impartió su conferencia en mayo de 1998, pero todavía no tenía la madurez necesaria para cultivarme firmemente.

Me encontraba en un momento de mi vida en el que ya no tenía esperanza.

En cuanto a mis antecedentes, durante nuestras vidas pasadas, mis antepasados y yo estuvimos profundamente involucrados en prácticas perversas. Cuando nací en esta vida, se me dio otra oportunidad. Las contracciones de mi madre se detuvieron repentinamente sin ninguna razón, durante una luna nueva y un eclipse lunar total, el 29 de febrero, un día que en realidad no existe todos los años.

En cambio, nací a plena luz del día, al mediodía, lo cual correspondía a un arreglo completamente diferente.

Antes de obtener Falun Dafa practiqué otra forma de cultivación, pero llegué a un punto en el que comprendí que no podría tener éxito. Cuando me encontraba completamente desesperado, conocí a unos practicantes en un parque de la ciudad de Fráncfort, durante un día frío y lluvioso.

Una de mis mayores deficiencias al comienzo de mi cultivación fue que no comprendía la profundidad, la magnitud ni la compasión ilimitada de Shifu y de Dafa. Todavía me aferraba a mis capacidades sobrenaturales para protegerme.

Durante la tercera semana, mientras meditaba, vi a un demonio sentado frente a mí que lanzaba repetidamente una lengua larga, venenosa y semejante a la de una serpiente, muy cerca de mi rostro. Agarré su lengua con la mano en la dimensión en la que se encontraba… Entonces se convirtió en un charco de agua sucia frente a mí.

No habría podido hacer esto si no hubiera abandonado mi práctica anterior y depositado mi confianza únicamente en Shifu y en el Fa.

Shifu mencionó muchas veces que no debemos mezclar cosas de otras escuelas, pues esto causaría problemas en nuestra vida cotidiana.

Las cosas se volvieron aún más intensas cuando comenzó la persecución y la Tierra estuvo cubierta durante nueve meses por pura perversidad. Para mí, ese periodo fue verdadera y literalmente como si se hubiera desatado el infierno.

La dificultad era que no podía encontrar a un practicante veterano capaz de comprender plenamente mi situación.

Shifu mencionó varias veces que la perversidad atacaba con mayor intensidad a los practicantes que estaban llenos de miedo y que no podían abandonar sus apegos más fundamentales.

Comprender por qué me cultivo

Desde el comienzo mismo de mi cultivación, mi motivación se basó únicamente en mi propia perseverancia y no en el deseo de convertirme en un ser bondadoso e iluminado. Después de que comenzó la persecución, necesité dieciocho meses para dejar de huir atemorizado, darme la vuelta, enfrentar a las fuerzas perversas y prepararme para mi batalla final.

No estaba seguro de sobrevivir a aquel fin de semana, pero sobreviví. ¡Este fue un punto de inflexión fundamental en mi cultivación! A partir de entonces, cuando enfrentaba y destruía seres y mecanismos perversos en otras dimensiones, lo hacía con el deseo de proteger a los seres conscientes y salvaguardar Dafa.

Algunos practicantes adquirieron conocimientos informáticos muy avanzados antes de comenzar a cultivarse y pudieron utilizar estas habilidades para proteger Dafa mediante programas informáticos y cortafuegos. Otros recibieron formación profesional en danza y pudieron asistir a Shifu a establecer el primer grupo de bailarines de Shen Yun.

En mi caso, mis antecedentes me prepararon para proteger los esfuerzos de los practicantes por salvar a los seres conscientes y bloquear los arreglos de las entidades perversas que intentaban sabotear la rectificación del Fa de Shifu.

Por ejemplo, nuestro grupo de Fráncfort hacía los ejercicios frente a turistas chinos. En una ocasión, vi con mi tianmu [ojo celestial] que unos seres perversos de color negro oscuro clavaban barras de hierro negras en los turistas procedentes de China continental que pasaban por allí. Después de eso, estos turistas se mostraban muy hostiles o insensibles ante nuestros esfuerzos por aclarar la verdad.

Eliminé a aquellos seres perversos y la situación cambió por completo. Los turistas sintieron curiosidad y se mostraron receptivos hacia nuestro grupo.

Más tarde compartí esto con el coordinador, pero no lo recibió muy bien.

Esto sucedió antes de que Shifu publicara «Los pensamientos rectos de los discípulos de Dafa son poderosos», donde describió cómo algunos practicantes utilizan el Falun y capacidades sobrenaturales para destruir la perversidad que daña a Dafa. La situación con mis compañeros practicantes se volvió cada vez más tensa debido a que yo «mataba demonios en otras dimensiones».

Shifu dijo en esa enseñanza:

En efecto, algunos discípulos y seres en otros reinos que son capaces de usar sus capacidades de gong en diferentes dimensiones, han estado usando sus poderes y potencia de energía (gongli) para participar en la eliminación de los seres diabólicos que dañan a Dafa. Algunos discípulos de Dafa, cuando ven a seres diabólicos, lanzan el Falun y los poderes divinos para eliminar al mal. (Los pensamientos rectos de los discípulos de Dafa son poderosos, Escrituras esenciales para mayor avance II)

Yo lanzaba Falun contra los seres y las máquinas perversas. Cuando había un gran número de ellos, lanzaba una cuerda de luz y una especie de copos de nieve dorados. Por lo general, simplemente utilizaba la posición de las manos del quinto ejercicio, mi fuerza de voluntad y mi confianza en las capacidades sobrenaturales desarrolladas mediante la cultivación en Dafa para rectificar la situación. Shifu todavía no había enseñado el envío de pensamientos rectos, pero yo sentía constantemente su presencia y su energía inmensamente compasiva y bondadosa, especialmente cuando las cosas se volvían intensas.

Algunos avances decisivos

Al principio tuve tres avances decisivos en mi desarrollo en este aspecto.

Estuve a punto de sentirme abrumada por la cantidad de seres y elementos perversos mientras impedía que dañaran a los seres conscientes, y en aquel momento temí por mi supervivencia. Pero, de repente, recordé un consejo que me había dado un practicante veterano.

Una vez, cuando atravesaba una tribulación muy crítica, me dijo que abriera Zhuan Falun en una página al azar y le pidiera ayuda a Shifu. Así lo hice. Abrí el libro y resultó ser la página en la que Shifu hablaba sobre Kaiguang, acerca de hacer la gran señal de manos de la flor de loto sosteniendo su fotografía o el libro entre las manos.

Lo hice de inmediato y, repentinamente, las tres frases de la primera página surgieron espontáneamente en mi mente: «¡Falun Chang Zhuan, Fo Fa Wu Bian, Xuan Fa Zhi Ji!». Después de repetir estas frases varias veces, una energía estremesedora salió de repente de mi cuerpo. Mi tianmu (ojo celestial) no solo presenció cómo los seres perversos se desintegraban, sino también cómo una energía recta de Dafa rectificaba muchísimos espacios en otras dimensiones.

Durante ese periodo, y también posteriormente, miraba con frecuencia la fotografía de Shifu en Zhuan Falun. La imagen cobraba vida. Shifu mostraba una sonrisa cálida y alentadora o una expresión de preocupación.

El segundo avance decisivo fue memorizar Lunyu.

Una vez, un compañero practicante me dijo que había podido eliminar muy eficazmente su naturaleza demoníaca memorizando Lunyu. Yo también comencé a hacerlo, con el pensamiento de reducir mi naturaleza demoníaca. Sin embargo, esto se convirtió en una revelación profunda de los misteriosos principios del Fa de Shifu.

Un efecto secundario fue similar a lo que otro compañero practicante había dicho tiempo atrás: “Una vez que entres en la misteriosa realidad del Fa, la soledad será tu única verdadera compañera”.

El tercer avance ocurrió cuando estaba en el puesto informativo de Falun Dafa en Múnich y conocí a un joven con antecedentes muy similares a los míos. Los antecedentes de mi familia estaban relacionados con demonios, mientras que los de él estaban relacionados con seres extraterrestres.

Su familia lo había entrenado profesionalmente para servir a estos seres mediante el uso de capacidades sobrenaturales. Él me mostró cómo entrar en la dimensión de estos seres en la Tierra. Juntos atravesamos muchas situaciones sumamente intensas y pudimos proteger a los seres humanos de esta sociedad.

Una de nuestras principales zonas de trabajo fue el castillo de Neuschwanstein, construido por el rey Luis II en los Alpes bávaros. Después de realizar operaciones juntos durante varias semanas, nos separamos. Él acababa de entrar en contacto con Dafa y la presión de lo que estábamos haciendo se volvió demasiado intensa para él.

En ese momento yo me hospedaba en el departamento de un compañero practicante. Una noche me preguntó adónde iba por las noches y qué hacía. Después de un tiempo, y con cierta renuencia, lo llevé a una especie de «puntos de acupuntura» dimensionales en Múnich, y comenzamos a realizar juntos estas tareas con éxito.

Un día, mientras trabajábamos en una misión especial para impedir que unos aparatos perversos envenenaran el mundo humano común, repentinamente no pude mover mi cuerpo físico o benti, ni controlar con la mente mis cuerpos y capacidades sobrenaturales. Estaba completamente paralizado y solo podía observar con mi tianmu [ojo celestial] y escuchar.

Vi a un hombre que, en la dimensión siguiente, subía las escaleras y se acercaba a nosotros. Le dijo a mi compañero practicante, “Ustedes dos son como un taichi. ¡Deben decidir cuál de ustedes es el negro, el oscuro, el negativo!”

Mi compañero practicante respondió, ¡Ninguno! El otro ser, que tenía la apariencia de un hombre, repitió su exigencia varias veces de una manera muy autoritaria, ¡pero mi compañero practicante se negó por completo a cooperar! Entonces, repentinamente, todo lo perverso, incluidos aquel ser y la atmósfera perversa, ¡se derrumbó y desapareció!

¡Estoy sumamente agradecido por la rectitud de mi compañero practicante! Probablemente este haya sido uno de los momentos más peligrosos que he vivido hasta ahora durante la rectificación del Fa. Cuando intercambiamos entendimientos posteriormente, ambos recordábamos las mismas cosas y con los mismos detalles; no se trató de una ilusión.

No solo combatíamos a los seres perversos, sino que con frecuencia colocábamos Falun en sus máquinas e instrumentos. La atmósfera, e incluso el clima, cambiaban de inmediato. Nuestra recompensa era un ambiente hermoso, cálido y soleado, y ver a las personas comunes que nos rodeaban sonrientes y despreocupadas.

Enfrentar desafíos

Luego las cosas dieron un giro. Mi compañero desarrolló el apego al fanatismo y comenzó a hablar con los practicantes de la comunidad local de Múnich acerca de lo que estábamos haciendo. Su prometida se unió a nosotros y, a la mañana siguiente, le aparecieron en la piel unas protuberancias rojas semejantes a granos. Algunos practicantes se comunicaron con la Asociación de Dafa de Alemania y otros comenzaron a evitarme.

Las cosas se volvieron sumamente intensas, no solo para mí, sino también para los practicantes de Múnich. Había tantos problemas que incluso se acercaron a mí practicantes que eran espías del Partido Comunista Chino (PCCh), quienes no revelaron de inmediato su verdadera identidad. En cambio, convencieron a otro compañero practicante y a mí de reunirnos con un “buen amigo”, que posteriormente resultó ser un “agente de control”.

Aunque rechacé su propuesta y me negué a cooperar con ellos, siguieron creyendo que yo era uno de los suyos debido a toda la conmoción y exposición provocadas por lo que estaba haciendo.

¡Me negué a permitir que los seres perversos tuvieran vía libre para destruir a los seres humanos durante el proceso de Shifu de salvar a los seres conscientes! Lo que yo hacía era semejante a limpiar una bañera llena de insectos. Una vez más, esto ocurrió poco antes de que Shifu nos enseñara cómo enviar pensamientos rectos y las posiciones de las manos correspondientes.

Después de que Shifu nos enseñó a enviar pensamientos rectos, y durante los años siguientes, pude armonizar mi relación con la comunidad de practicantes alemanes y con la Asociación de Dafa de ese país.

Al mirar atrás, comprendí que habían actuado por una preocupación sincera.

En realidad, si todos se hubieran acercado a mí con admiración y curiosidad, sin duda habría desarrollado el apego al fanatismo, lo habría perdido todo y habría quedado arruinado.

Lo que hago es inusual, pero definitivamente no es mejor ni más elevado, de ninguna manera, que los caminos de cultivación de los demás practicantes de Dafa que ayudan a Shifu a salvar a los seres conscientes. ¡Simplemente es diferente!

Otra cosa que me ayudó mucho fue guardar silencio sobre estos asuntos.

Contarles estas cosas a los compañeros practicantes simplemente no ayudaba; por ejemplo, decirles que había entrado en contacto cara a cara con cinco especies extraterrestres diferentes.

Una parte muy difícil de mi cultivación durante aquel periodo consistía en organizar mi vida cotidiana mientras mantenía un pie, y en ocasiones ambos, en otras realidades durante el día.

Un compañero practicante que hacía cosas similares me explicó que, cuando realizaba su trabajo en la empresa, cerraba mentalmente la puerta a su familia y a las actividades en otras dimensiones. Cuando hacía cosas en otras dimensiones, cerraba la puerta a su trabajo, su familia, su prometida y su comunidad. Después de terminar lo que debía hacer, cerraba completamente la puerta a las realidades de otras dimensiones.

Después de poner en práctica su consejo, mi trabajo, mi familia y mis actividades para Dafa volvieron a estar organizados y transcurrieron sin problemas.

Anteriormente mencioné el tema de limpiar la bañera y eliminar a los insectos que había dentro durante el proceso (Lección SéptimaZhuan Falun).

En cierto momento comencé a desarrollar un apego muy peligroso. El Demonio de la Lujuria al que me refiero aquí no era el deseo sexual, sino un demonio de ansia por el combate despiadado. ¡Esto era completamente opuesto a Zhen-Shan-Ren (Verdad-Benevolencia-Tolerancia)! La actitud y el estado mental eran completamente distintos: una cosa era eliminar y limpiar humildemente la bañera para Shifu, y otra disfrutar matando a los insectos que había dentro.

En la superficie, la acción parecía la misma, ¡pero el corazón que había detrás era completamente diferente! En consecuencia, posteriormente sufrí una caída muy dura y dolorosa, hasta que comprendí la situación y cambié mi corazón y mi actitud.

En los años posteriores y hasta hoy, me ocupé de otras cosas que podríamos llamar “asuntos que no pertenecen a nuestro mundo dimensional”. En cierto punto de mi cultivación comprendí con claridad que probablemente me encontraba en lo que Shifu describe en Zhuan Falun como un camino de cultivación Qimen.

En ocasiones podía ver y presenciar los efectos del envío de pensamientos rectos en otras dimensiones. Los mayores efectos se producían cuando:

1. Mi mente estaba concentrada y tranquila, como cuando se realiza un disparo de larga distancia con un rifle.
2. Leía mi recopilación de enseñanzas de Shifu acerca del envío de pensamientos rectos.
3. Mantenía una determinación muy seria de bloquear las emociones negativas, especialmente las dirigidas hacia otros practicantes.

En ocasiones sentía que una erupción de energía salía de mi cuerpo, emergiendo de mis células. No era necesario verla ni sentirla. Era como el comandante de un submarino que presiona el botón de disparo y sabe que el torpedo ya está en camino. No necesita (ver) cómo el torpedo sale realmente de la embarcación. Simplemente sabe que se dirige hacia su objetivo.

A veces entraba en contacto con un pequeño grupo de compañeros practicantes que realizaban cosas similares. Llevar a cabo acciones coordinadas con ellos se sentía como algo muy serio y solemne. Nunca experimentábamos una sensación de competencia ni celos. Incluso después de completar una misión, el sentimiento dentro del grupo era de calma.

En la actualidad, uno de mis mayores problemas es ceder ante una vida común demasiado cómoda. Está bien mantener bajo control los asuntos comunes de la vida cotidiana; Shifu incluso nos exige que lo hagamos. Sin embargo, no debemos entregarnos a una comodidad excesiva y reducir así, hasta un grado peligroso, las cosas que se supone que debemos hacer.

Tengo un último pensamiento. Creo que todo practicante serio ha profundizado en la cuestión de qué es el Tao. Durante mucho tiempo, para mí fue un concepto un tanto impreciso.

Shifu ha hablado con frecuencia sobre cómo los practicantes somos “Un Cuerpo”. Un día comparé a cada practicante con una célula real del cuerpo humano. Cada célula se encuentra en un proceso de intercambio constante de sustancias, líquidos y microsustancias con las células que la rodean, proceso que se denomina ósmosis.

Este proceso mantiene vivas a las demás células, a los órganos de los que forman parte y, en realidad, a todo el cuerpo humano. Si una célula deja de intercambiar sustancias con otras células, se estanca y comienza a deteriorarse y envejecer por dentro. Esto también afecta a todas las células que la rodean. Peor aún, cuando comienza a absorber los nutrientes de las células circundantes y las destruye durante el proceso, se convierte en una célula cancerosa. En algún momento, el cuerpo luchará contra ella, o esta célula cancerosa transformará a más células cercanas en células cancerosas negras y, finalmente, inutilizará el órgano del que forman parte. Si un órgano vital deja de funcionar, todo el cuerpo muere.

Cuando las células individuales —los practicantes— se apoyan mutuamente de maneras pequeñas o grandes, prosperan los órganos de los que forman parte, como Shen Yun, The Epoch Times o Ganjing World. Estas entidades u órganos de Dafa forman parte del “Un Cuerpo” de Shifu durante la rectificación del Fa.

Por eso es tan peligroso que un practicante se vuelva de cierta manera “tóxico” al permitir que los agravios y los celos abrumadores lo consuman. Se convierte en una célula cancerosa. Una célula que coopera y apoya incondicionalmente tiene una vida larga. Está en el Dao.

¡Gracias por escucharme! Estoy bastante seguro de que hay muchas cosas que podrían señalarse.

¡Heshi, gracias!

(Artículo seleccionado y presentado en el Fahui de Washington D. C. 2026)