(Minghui.org) Trabajaba como asistente de ventas en una gran tienda departamental. En nuestra sección había más de 30 vendedores, divididos en dos turnos: el Equipo A y el Equipo B. Yo trabajaba en el Equipo A vendiendo suéteres para caballero junto con mi compañera de ventas, Ming.

Un día, durante el cambio de turno, Wang, una vendedora del Equipo B, dijo en voz alta delante de todos que su chamarra había desaparecido. Aunque no mencionó mi nombre, dejó claro que pensaba que yo se la había robado.

No pasó mucho tiempo antes de que todo el personal supiera del incidente. Algunos compañeros comenzaron a mirarme con desconfianza. Sin embargo, mi corazón permaneció tranquilo. Yo no había robado su chamarra; de hecho, ni siquiera la había visto. Sabía que este incidente era una oportunidad para elevar mi xinxing. Debía cultivar la Tolerancia, así que no le di demasiada importancia.

Al día siguiente vi a la jefa del Equipo B conversando con varios vendedores en el área de suéteres para caballero. Mi compañera Ming se acercó y me dijo: “Chen, la jefa del Equipo B estaba insinuando que tú robaste la chamarra. No mencionó tu nombre, pero todos sabían a quién se refería. ¿Por qué no dijiste nada? Yo estaba a punto de intervenir, ¡pero tú permaneciste callada!”. Ming sentía que me estaban tratando injustamente.

Le respondí: “Si hubiera dicho algo, ¿no habríamos terminado discutiendo?”.

Ming sabía que yo jamás tomaría las pertenencias de otra persona. También sabía que soy practicante de Falun Dafa y que vivo de acuerdo con los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Sabía igualmente que robar es algo que un cultivador nunca haría.

Yo entendía por qué Ming estaba de mi lado. Cuando comenzamos a trabajar juntas, yo realizaba muchas ventas, mientras que ella no lograba vender. Se sentía avergonzada frente a los supervisores, y yo quería ayudarla. Los practicantes de Dafa debemos dejar de lado el interés personal y pensar en los demás, así que registraba algunas de mis ventas a nombre de Ming. Lo hice porque ella estuvo dispuesta a escuchar y aceptar la verdad sobre la persecución a Falun Dafa, y también porque era una oportunidad para demostrar la bondad de Dafa mediante mis acciones. Ming se sorprendió y me preguntó: “Chen, ¿por qué pusiste mi nombre en tus ventas? Le respondí: “¡Quiero que también empieces a vender!”. Ella se sintió profundamente conmovida y, poco tiempo después, comenzó a hacer ventas. Estaba muy agradecida. Yo sentí que era una bendición de Dafa.

Ming continuó: “Tú guardas silencio pensando que todo pasará porque no robaste nada, pero ¿qué pasa con tu reputación?”.

Lo que decía tenía sentido. Si la gente llegaba a creer que una practicante de Falun Dafa robaba, no solo podría perder mi trabajo, sino que también se dañaría el buen nombre de Dafa. Pero recordé que el personaje histórico Han Xin soportó la humillación de arrastrarse entre las piernas de otra persona. Si Han Xin, que no era cultivador, pudo soportar semejante humillación, con mayor razón yo, siendo cultivadora, no debía entrar en una discusión.

Ming insistió:  “¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué no la enfrentaste? Te estaba insultando. ¡Debes decirle que no fuiste tú!”.

Otros compañeros escucharon la conversación y algunos estuvieron de acuerdo. “Es correcto que hables con ella. No deberías cargar con una culpa que no es tuya; de lo contrario, todos pensarán que realmente lo hiciste”.

Se comenzó a mover mi pensamiento y comenzar a pensar que había sido acusada injustamente y perder la cara, por lo que mi corazón también se movió. Pero sabía que aquello era una prueba de cultivación y debía superarla. Le dije a Ming: “Mañana hablaré con ella y le preguntaré por qué pensó que yo había tomado su chamarra”.

Estoy agradecida por las enseñanzas de Shifu. Gracias a ellas pude dar un paso atrás y no discutir con la persona que había perdido su chamarra en el momento en que estaba más alterada. Era mejor hablar cuando todos estuvieran tranquilos. También estoy agradecida con mis compañeros de trabajo, quienes me ayudaron a mejorar en mi cultivación.

Al día siguiente, poco después del cambio de turno, la jefa del Equipo B se acercó a mí y me dijo: “Chen, no necesitas hablar con Wang. Yo ya hablé con ella. Le dije que tú no eres ese tipo de persona. Incluso le conté que una vez dejé mi chamarra durante tres días en el casillero con 300 yuanes en el bolsillo y no perdí ni un solo centavo. Te pido disculpas por lo que ella dijo”.

Le respondí: “Gracias por confiar en mí. De verdad, yo no robé su chamarra”.

Ella sonrió y dijo: “No te preocupes. Dejemos que esto quede atrás”.

Le aseguré que así sería.

Mi intención nunca fue discutir, sino simplemente aclarar el malentendido. Soy una practicante de Falun Dafa que procura vivir conforme a los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, y cultivar una gran tolerancia es algo indispensable.

Los artículos en los que los cultivadores comparten sus entendimientos generalmente reflejan la percepción de un individuo en un momento determinado en función de su estado de cultivación, y se ofrecen con el espíritu de permitir la elevación mutua.