(Minghui.org) Este año cumplo 60 años y nunca he ido al colegio. Desde que era niña he creído en la existencia de seres divinos. Al crecer en una zona rural de la provincia de Shandong, nuestras gallinas solían ponerse inquietas y cacarear con fuerza alrededor de las 19:00 h. Eso me provocaba una gran inquietud y me parecía una señal de que la sociedad se estaba sumiendo en el caos. A los 20 años, me mudé con mi madre a una ciudad del noreste de China, donde abrimos una tienda de confección de ropa. En lo más profundo de mi corazón, siempre había anhelado practicar la cultivación. Los clientes que conocía en nuestra tienda tenían diversas creencias: algunos eran cristianos, otros budistas y otros seguían otras religiones. Cada uno de ellos me animaba a creer lo mismo que ellos, pero ninguno de esos caminos era lo que yo buscaba. Seguí esperando lo que mi corazón buscaba de verdad.

Me casé cuando tenía 24 años. Poco después de dar a luz, en 1999, desarrollé una hernia discal lumbar que me provocaba un dolor insoportable en todo el cuerpo. No podía caminar y tenía que arrastrarme hasta el baño. Mis músculos comenzaron a atrofiarse y una cadera se volvió notablemente más grande que la otra. Ni siquiera podía tomar en brazos o cuidar de mi bebé. Mi madre tuvo que venir a ayudarme. Mi marido me llevó a muchos sitios para recibir tratamiento médico, pero nada me ayudaba.

Tres meses después, mi estado había empeorado y se había vuelto insoportable. Alguien nos habló de una persona que, al parecer, podía curar mi enfermedad, así que mi marido me llevó en coche desde su lugar de trabajo hasta otra ciudad. Cuando llegamos, un hombre cuya boca se parecía a la de un conejo murmuró algo mientras emitía energía hacia mí. Solo más tarde me di cuenta de que se trataba de una práctica de posesión de espíritus. En aquel momento, sin embargo, me sentí algo mejor físicamente. Siete días después de volver a casa, el dolor volvió a ser insoportable, así que volvimos a verlo. Cuando nos vio regresar tan pronto, se enfadó y dijo: “Han vuelto otra vez al cabo de solo unos días. Si me paso todo el tiempo ocupándome de ustedes, ¿cómo se supone que voy a llevar mi negocio?”. Estaba molesto y nos echó.

Al día siguiente, un compañero de trabajo de mi marido vino con algo de tela y me pidió que le confeccionara algo de ropa. Molesta, le dije: “En mi estado, no puedo confeccionar ropa”.

El compañero de trabajo respondió: “Entonces deberías practicar Falun Dafa. Esta práctica es muy buena”. En cuanto oí esas palabras, acepté de inmediato. Supe al instante que eso era lo que había estado buscando. Más tarde me di cuenta de que el Fashen de Shifu había arreglado que él me presentara Dafa.

A la mañana siguiente fui al sitio de práctica de Falun Dafa. Era en un pequeño parque cerca de mi casa, y había mucha gente allí haciendo los ejercicios. Me uní a ellos y los seguí. Durante el segundo ejercicio, ya no pude mantenerme de pie y tuve que ponerme en cuclillas. El asistente me preguntó: “¿Qué te pasa?”. Le dije que me dolían las piernas y me quedé en cuclillas hasta que todos terminaron los ejercicios.

Antes de marcharme a casa, el asistente me dijo: “Vuelve esta noche después de las 19:00 h para ver los vídeos de las conferencias de Shifu”. Acepté. Estaba muy contenta y tenía muchas ganas de ver los vídeos esa noche. Sin embargo, cuando llegué y comenzó el vídeo de la conferencia, me entró un sueño irresistible. Di unas vueltas buscando un sitio donde tumbarme y enseguida me quedé dormida. Dormí hasta que terminó el vídeo y me desperté después.

Cuando me desperté a la mañana siguiente y abrí los ojos, vi un disco de color tierra girando en sentido antihorario en el aire, justo delante de mí. No sabía qué era. Aquella mañana no fui al sitio de práctica. Por la tarde, mi marido le pidió a un vecino que me invitara al sitio de práctica. Cuando llegué, vi un libro con una cubierta azul, titulado Zhuan Falun. Aunque era analfabeta, señalé el emblema del Falun y dije: “Ya he visto este símbolo antes”. Mientras hablaba, las lágrimas corrían por mi rostro. Todos los presentes dijeron que tenía una buena cualidad innata.

Cuando aprendí a hacer la meditación sentada, solo unas pocas personas en el lugar de práctica podían sentarse en la postura de loto completo. Nunca me había sentado en la postura del loto antes, sin embargo fui capaz de mantener la postura del loto completo durante toda una hora desde la primera vez. Después de que terminó la música del ejercicio y todos se marcharon, permanecí en un estado de tranquilidad y no podía oír ningún sonido a mi alrededor. Desde ese día, siempre hice la meditación en la postura de loto completo.

Dafa manifestó milagros en mi vida

Conseguí una copia de Zhuan Falun en el sitio de práctica. Aunque nunca había asistido a la escuela, pude leer el libro entero con fluidez en solo unos meses.

El Partido Comunista Chino comenzó a perseguir a Falun Dafa el 20 de julio de 1999, apenas un mes después de que empecé a practicar. Los sitios de práctica se cerraron, así que practicaba en casa. Cuando hacía el segundo ejercicio, la estaca parada Falun, me corría el sudor y empapaba mi ropa, pero no bajaba los brazos.

El punto de inflexión en mi salud se produjo tras una experiencia con mi marido. Una vez, me sentí muy mal y tenía tanto dolor que me retorcía en el suelo. Tenía muy mal aspecto. Pensando que quizá no sobreviviría, y temiendo que le hicieran responsable, mi marido llamó a mi hermano y le dijo: “Tu hermana tiene muy mal aspecto y puede que no lo consiga. Se niega a ir al hospital. Si le pasa algo, no digas que no te lo advertí”.

Al oír a mi marido decir eso, me levanté inmediatamente y le dije a mi hermano: “Estoy bien”. No me di cuenta de que estaba pasando por una prueba de yeli de enfermedad. A partir de entonces, mi salud fue excelente.

Al ver que creía firmemente en Dafa, Shifu me mostró muchas cosas extraordinarias.

Una noche, mientras hacía el ejercicio de meditación, sentí dos manos grandes empujando contra mi espalda baja. Entonces, un día, mientras paseaba por el pueblo con mi hermana pequeña, crucé una zanja y de repente escuché un "chasquido" en la parte baja de mi espalda. Mi columna pareció volver a su sitio. Desde ese momento, nunca volvió a doler mi espalda y la hernia de disco lumbar desapareció. Me pareció realmente increíble.

Cuando Shifu estaba purificando mi cuerpo, vi muchas cosas con gran claridad. El futi que me había poseído —y que el curandero popular había introducido en mí— se manifestaba como un símbolo parecido al carácter chino “井” (que significa “pozo”, un agujero profundo, en español). Un día vi cómo Shifu lo extraía. La forma en que lo sacó fue exactamente la inversa a cómo lo habían introducido.

En otra ocasión, mientras estaba tumbada boca arriba en la cama, vi un objeto con tres puntas en forma de garra en la parte delantera y una especie de alambre largo que se extendía por detrás. Uno de esos objetos estaba en mi pierna. Se movía de un lado a otro como un láser, escaneando mi cuerpo de abajo hacia arriba. A partir de entonces, ya no sudaba mientras sostenía el Falun durante el segundo ejercicio, y todo mi cuerpo se sentía ligero y relajado.

Cuando meditaba, a menudo sentía que me tiraban de la cabeza hacia arriba. Entonces, el mareo desaparecía y sentía la cabeza completamente relajada. Una tarde, mientras leía Zhuan Falun, me topé con las palabras “…abandonar todo lo del mundo humano…” (Primera Lección, Zhuan Falun). Estas palabras de repente congelaron todo y cambiaron de color. Todo mi cuerpo tembló, sobresaltándome. A partir de entonces, esas palabras quedaron grabadas en mi mente.

En otra ocasión, escuché un fuerte "boom" alrededor de mi cabeza y cuello, como un trueno. Vi caer de la cabeza un pedazo de yeli del tamaño de un ladrillo. Al caer, escuché un retumbar en ambos oídos, lo que me sobresaltó de nuevo.

Mientras Shifu purificaba mi cuerpo, también vi lo que me estaba provocando sueño. Parecía la punta de una aguja de unos 10 centímetros de largo que estaba adherida a mis párpados. Cualquiera que tuviera eso adherido a los párpados sentiría sueño.

Shifu también vio mi apego a la comida y me mostró cómo era el cáncer de esófago, recordándome que no debía apegarme a la comida. Shifu velaba constantemente por mí y me iluminaba. A veces remojaba los pies en agua caliente, con la esperanza de dormir mejor. En una de esas ocasiones, oí al Fashen de Shifu decirme al oído: “Si no puedes dormir, ¿por qué no haces los ejercicios?”.

Una vez soñé que intentaba volver a casa. Estaba oscuro y no veía el camino. Me subí a una plataforma redonda y me encontré rodeada de hombres y mujeres jóvenes. Ninguno de ellos hablaba, pero me bloqueaban el paso y no me dejaban pasar. Entonces sentí que dos manos grandes me levantaban por encima de sus cabezas, y me desperté. Me di cuenta de que no debía subestimar a las personas jóvenes. Representan a seres que no han obtenido Dafa. Envidian a quienes tuvieron la oportunidad de practicar Dafa, porque ellos no pudieron obtenerlo.

Experiencias milagrosas al distribuir materiales para aclarar la verdad

Una vez estaba repartiendo folletos de aclaración de la verdad y dejándolos en las puertas de las casas. Dos folletos diferentes tenían cada uno la foto de un niño en la portada. Mientras los colocaba en una puerta, de repente oí las voces de dos niños que se saludaban: “¡Ya has venido!”. “¡Tú también has venido!”.

En otra ocasión, estaba colocando un folleto en una puerta cuando la dueña de la casa la abrió de repente. Luego cerró la puerta como si no me hubiera visto. El incidente me sorprendió.

Hace varios años, nuestros practicantes enviaron por correo cartas de aclaración de la verdad a personas de nuestra zona y de toda China. Un practicante había comprado muchas estampillas para nuestras cartas y me dio algunas. Mi hija, que por entonces estaba en el colegio, eligió algunas estampillas con dibujos de animales y las separó para quedárselas. Esa noche, mientras dormía, oí hablar a los animales de las estampillas. Uno dijo: “No quiero quedarme aquí. Quiero irme”.

Otro respondió: “Yo tampoco quiero quedarme aquí. Quiero irme”.

Al día siguiente, le dije a mi hija que había oído a las estampillas hablando. Ella dijo: "Mamá, te las devuelvo". Entendí que esas estampillas de animales querían acompañar las cartas de aclaración de la verdad y jugar un papel en salvar personas.

Soy una mujer corriente de una zona rural que nunca fue al colegio y que tenía muy poca formación. Fue nuestro gran Shifu quien me otorgó Dafa, eliminó y limpió mi yeli, purificó mi corazón y mi mente, y me permitió leer los libros de Dafa.

Fue a través de Dafa como llegué a comprender por qué estamos aquí, y que el verdadero propósito de la vida es volver a nuestro ser original y verdadero. Fue Dafa quien me enseñó a pensar primero en los demás en cualquier circunstancia. Dafa me ha enseñado innumerables principios que guían mi vida. No hay palabras que puedan expresar mi gratitud hacia Shifu por su compasiva salvación.

Los artículos en los que los cultivadores comparten sus entendimientos generalmente reflejan la percepción de un individuo en un momento determinado en función de su estado de cultivación, y se ofrecen con el espíritu de permitir la elevación mutua.