(Minghui.org) Tengo 67 años y me he beneficiado enormemente de la práctica de Falun Dafa. No hay palabras para expresar mi gratitud hacia Shifu, y solo puedo corresponderle haciendo bien las tres cosas y cumpliendo mis votos.

Un practicante dijo que deberíamos ir a un pueblo en particular para hablar con la gente sobre Dafa. Pensé: “Hace unos años, alguien denunció a unos practicantes ante las autoridades por repartir material informativo en ese pueblo. Varios practicantes fueron detenidos ilegalmente y condenados”. Me di cuenta de que se trataba de una idea humana mía, así que rápidamente la descarté.

Cruzamos barrancos y subimos colinas, hasta que por fin llegamos. Todas las casas tenían un perro, que salía corriendo y ladraba cada vez que nos acercábamos.

Les hablamos a los perros sobre Dafa y les dijimos: “Deberían reencarnarse para poder practicar Dafa en su próxima vida. Por favor, recuerden: “Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”. Hemos venido aquí para hablar con vuestros dueños sobre Falun Dafa”.

Los perros parecían entenderlo. Dejaron de ladrar y volvieron corriendo a sus casas. Fuimos de casa en casa y hablamos con los vecinos. Los que entendieron la verdad nos dieron las gracias. Cada vez yo respondía: “Por favor, den las gracias a nuestro Shifu. Él nos ha enviado aquí para ayudarlos”.

Un pueblo estaba enclavado junto a la ladera de la montaña y vivían allí varias familias. Hablamos con una pareja mayor que vivía en una cueva. Uno de ellos dijo: "Deben ser ustedes los que reparten folletos de Falun Dafa por la noche. ¿Por qué no vienen durante el día?".

Respondimos: "¿No es de día ahora?". Estaban contentos y nos invitaron a quedarnos a comer.

Le dije: "Solo queremos contarte sobre Falun Dafa. Es una práctica recta que ofrece salvación a las personas. Por favor, recuerden 'Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno' y estarán protegidos en tiempos de peligro".

Visitamos otra casa, y cuando el residente descubrió que éramos practicantes de Dafa, quiso fotografiarnos y denunciarnos a las autoridades. Inmediatamente enviamos pensamientos rectos y explicamos que las buenas acciones se recompensan y las malas son castigadas, y cómo el Partido Comunista Chino (PCCh) persigue a Falun Dafa. Entendió nuestro mensaje y decidió no denunciarnos.

Regresamos a casa sanos y salvos bajo la protección de Shifu. No teníamos hambre aunque no habíamos comido en todo el día. Y nos alegramos por quienes entendían la verdad sobre Dafa.

Un día fuimos al campo y conocimos a un joven frente a la oficina del gobierno. Le preguntamos si quería un amuleto y nos respondió: "¿Sabes a qué me dedico? Trabajo para el gobierno".

Le dije: “Deberías renunciar al PCCh independientemente de dónde trabajes. El PCCh llevó a cabo campañas políticas que provocaron la muerte de millones de chinos, como las campañas de los “Tres Antis” y los “Cinco Antis”, la Revolución Cultural, la masacre de la plaza de Tiananmen, la persecución a Falun Dafa y otras muchas. Ha cometido crímenes atroces, y el Cielo acabará con él. Los seres divinos te protegerán cuando renuncies a sus organizaciones”.

El hombre accedió a renunciar al Partido. Me preguntó: “¿Por qué me hablaste a mi?”.

“Pareces una buena persona”, le respondí.

Hablé con un joven de fuera de la ciudad que vendía uvas en el mercado matutino. Le dije que recordara que “Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”, y lo ayudé a renunciar al PCCh. Me pidió que le diera un amuleto.

Lo vimos otro día y nos dio las gracias a nosotros y a Dafa. Dijo que todo fue bien y que vendió más uvas después de recibir el amuleto.