(Minghui.org) La mañana de la víspera de Año Nuevo de 2025, las calles estaban llenas de gente. Fui en bicicleta al mercado con la intención de informar a la gente sobre la persecución ilegal a Falun Dafa.

Mientras me acercaba a un vendedor de bollos al vapor, vi un juego de llaves tirado en el barro. Dudé: "¿Debería recogerlas? ¿Cómo sabría a quién pertenecían? ¿Dónde encontraría al dueño entre tanta gente?". Justo cuando estaba a punto de seguir mi camino, me vino otro pensamiento: "Soy practicante de Dafa. Nuestra vía de cultivación nos enseña a ser desinteresados y a tener siempre en cuenta a los demás". El hecho de haberme encontrado con esta situación no fue casualidad. Estaba destinada a que mejorar mi carácter.

Recogí las llaves y las limpié. Probablemente alguien las había perdido mientras compraba bollos al vapor, así que esperé justo al lado del vendedor. En mi interior, le pedí ayuda a Shifu: «Shifu, por favor, traiga al dueño. No podrá volver a casa sin sus llaves. ¡Qué preocupado debe estar!».

Poco después, una mujer se acercó apresuradamente al puesto del vendedor: “Le compré unos bollos y parece que he perdido las llaves. ¿Las ha visto por aquí?”.

“¿Son suyas?”, pregunté, mostrando el juego de llaves.

“¡Sí, son mías! ¿Dónde las encontraste?”. Estaba radiante de alegría y no paraba de darme las gracias.

“No hace falta que me des las gracias. Soy practicante de Falun Dafa. Fue el Shifu de Falun Dafa quien me enseñó a ser una buena persona y a pensar primero en los demás. Si quieres dar las gracias a alguien, dáselas a Él”.

“Es nuestro destino encontrarnos hoy. Permíteme compartir algo bueno contigo. Siempre que enfrentes dificultades, si dices: ‘Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno, Falun Dafa es bueno’, pueden convertir la desgracia en buena fortuna”.

“Lo recordaré. ¡Qué suerte que conocí a una buena persona!”, dijo mientras se apresuraba a casa para cocinar para su familia. No tuve la oportunidad de ayudarla a renunciar al PCCh, pero creo que nuestro encuentro sentó una buena base para que comprendiera la verdad sobre Dafa en el futuro.

El verano pasado, un hombre que vendía ropa alquiló temporalmente un local en mi barrio. Le compré una camisa de manga corta. Al pagar, vi un cartel en el mostrador que decía: «Solo cambios, no se admiten devoluciones». Lo leí en voz alta disimuladamente. El dueño me oyó y me dijo: «Eres muy lista». Parecía una persona muy habladora, y pensé que quizás estábamos destinados a conocernos. Como no había nadie más alrededor, fue una gran oportunidad para hablar con él sobre Dafa.

Hoy en día, dije: es difícil ganarse la vida. La gente se siente asfixiada por las presiones sociales, especialmente las personas de tu edad, que se encuentran atrapadas entre el cuidado de padres ancianos y la crianza de los hijos. Pagar el alquiler de tu tienda y cubrir los salarios de tus empleados no es tarea fácil.

En este mundo caótico, permíteme ofrecerte un consejo: la vida consiste, en última instancia, de cultivar el espíritu y el carácter. Por muy intensa que sea la presión, no dejes que los problemas te abrumen. Amplía  tu perspectiva y mantén una actitud positiva. No le des demasiada importancia a las riquezas materiales: no traes nada a este mundo y no te llevas nada cuando lo dejas.

Lo que es verdaderamente tuyo jamás se perderá, y lo que no te pertenece jamás se podrá obtener. En todo lo que hagas, trata a los demás con sinceridad, mantén un corazón íntegro, comercia con justicia y prioriza tu reputación por encima de todo. Si haces esto, tu negocio prosperará y tu espíritu se elevará.

El hombre respondió: “¡Lo que dijiste es totalmente cierto! ¡Me llegó al corazón! Últimamente me he sentido muy deprimido. Tus palabras fueron como desatar un nudo en mi corazón, ¡y siento un gran alivio! ¡He encontrado a mi ángel de la guarda! Espero que puedas pasar a saludarme y charlar conmigo otra vez. Me vendría muy bien tu guía y tu apoyo”.

Como la tienda tenía cámaras de vigilancia, sentí miedo y no pude hablar de Dafa ni ayudarlo a renunciar al PCCh. Después, no pude olvidarlo y realmente deseé poder salvarlo.

Shifu me brindó otra oportunidad cuando, tiempo después, me lo encontré por casualidad en la calle.

“¡Qué coincidencia! ¡Nos volvemos a encontrar!”. Parecía contento de verme. “Ya que tenemos una conexión tan especial, quería contarte que soy practicante de Falun Dafa”.

“Oh, no me extraña. Intuí que no eras una persona común. Tus reflexiones eran muy acertadas. Cuanto más te escuchaba, más quería oír. Sentía que debías estar guiada por alguien extraordinario”.

“Sé un poco sobre Falun Dafa. Sé que es bueno, que enseña Verdad, Benevolencia y Tolerancia, y que anima a la gente a ser amable”.

“¡Qué maravilloso sería”, dije: “si todos siguieran los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia! ¡Estarían física y mentalmente sanos, tendrían familias felices y la sociedad sería estable!”.

Mencioné cómo el exlíder del Partido Comunista Chino (PCCh), Jiang Zemin, orquestó el montaje de la autoinmolación en la Plaza de Tiananmén, incriminó a Falun Dafa y engañó al público. También hablé de la gran cantidad de funcionarios corruptos y codiciosos que había en el PCCh, de su total falta de conciencia, y de cómo sería aniquilado por el cielo. Luego le aconsejé que renunciara a cualquier organización del PCCh a la que se hubiera unido.

“Nunca me he afiliado a ninguna de ellas. Nunca creí lo que decía el Partido”, respondió.

Le dije: “¡Eso es genial!”, y le animé a recordar que “Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”.

Al ver la alegría en la reacción de este hombre, se me llenaron los ojos de lágrimas.

He tenido una pasión por la costura toda mi vida. A menudo cortaba, recortaba, modificaba y ajustaba prendas, desde tallas grandes a pequeñas, de holgadas a ajustadas, o de cuello alto a bajo. A veces, descosía y volvía a coser las costuras, para luego deshacerlas una vez más, sin descanso hasta que el resultado se ajustaba perfectamente a mi visión.

Con el tiempo, desarrollé un apego a esta habilidad. A menudo me elogiaban por mi destreza, inteligencia y talento. Sin embargo, para un cultivador, todas las adicciones, preferencias e ideas preconcebidas son apegos que obstaculizan nuestra capacidad de mejorar. Durante los últimos años, por mucho que lo intentara, no lograba cultivarme con diligencia. Sabía que había problemas con mi xinxing, pero no lograba encontrarlos.

Un día, mientras enviaba pensamientos rectos, una escena apareció ante mis ojos: una gruesa cuerda atravesaba una chaqueta antigua, entrando por una manga y saliendo por la otra. Era una blusa blanca tradicional de corte cruzado, que caía perfectamente recta y lisa. Era evidente que la prenda había sido confeccionada con gran esmero.

¿Qué intentaba revelarme Shifu? Mientras reflexionaba sobre esto, la escena cambió repentinamente: una exhibición de prendas modernas, algunas grandes, otras pequeñas, todas necesitadas de arreglos y reparaciones. Pensé: «¡Necesitan reparación, necesitan reparación!... ¡Necesitan ser cultivadas!» (en chino, «reparar» suena igual que «cultivar»).

¡Ah! De repente, lo entendí. Shifu me decía que no perdiera el tiempo en asuntos tan inútiles y que debía eliminar la mentalidad de hacer modificaciones innecesarias a la ropa. La cultivación es algo serio. La rectificación del Fa ha llegado a su fin, ¡y yo seguía aferrándome a mis ideas y hábitos arraigados! Shifu me mostró una blusa blanca antigua con escote cruzado, diciéndome que lo que estaba haciendo era una pérdida de tiempo. El tiempo apremia ahora. ¿Quién tiene tiempo para perder con estas cosas anticuadas?

Entonces comprendí: Shifu me ayudó a descubrir los problemas que me habían impedido alcanzar un nivel superior. Si no recobraba la conciencia, estas adicciones y mentalidades controlarían mi vida.

Estoy profundamente agradecida a Shifu, quien me rescató de las profundidades del infierno, me purificó y me salvó del sufrimiento del ciclo de la reencarnación. Me otorgó el honor de ser discípula de Dafa durante el período de rectificación del Fa. Escucharé a Shifu y haré bien las tres cosas. Cumpliré mi voto prehistórico y lo seguiré para regresar a mi verdadero hogar.

Los artículos en los que los cultivadores comparten sus entendimientos generalmente reflejan la percepción de un individuo en un momento determinado en función de su estado de cultivación, y se ofrecen con el espíritu de permitir la elevación mutua.