(Minghui.org) Tengo 60 años y vivo en un pueblo pequeño. Le he contado a la gente sobre Falun Dafa y les aclaré la verdad sobre la persecución de muchas maneras: escribiendo cartas, haciendo llamadas telefónicas, distribuyendo materiales, hablando cara a cara con la gente y colocando pegatinas. Bajo la benevolente protección de Shifu, me cultivo firmemente desde hace 26 años.

Envío de cartas

Después de la Apelación del 25 de Abril de 1999, escribí seis cartas a altos funcionarios para contarles la verdad sobre Falun Dafa, y también escribí a otras personas. Después de más de 20 años, la oficina postal cambió sus reglas, y solo pude enviar unas pocas cartas en los últimos dos años.

Antes de septiembre de 2012 logré enviar numerosas cartas. No solo las enviaba yo misma, sino que también las compartía con otros practicantes para que las enviaran. Ese mes, se instalaron cámaras de vigilancia de alta definición en intersecciones locales y cerca de los buzones, así que empecé a enviarlas personalmente con más cautela. Después de la pandemia de COVID-19, reanudé el envío de cartas en la segunda mitad de 2020. Para asegurarme de que fueran entregadas enviaba pensamientos rectos y memorizaba el Fa. 

Cada sobre incluía una carta escrita a mano y dos folletos sobre la persecución. Las cartas contenían información sobre la Orden N.º 50 de la Administración General de Prensa y Publicaciones emitida el 1 de marzo de 2011; sobre cómo funcionarios de alto rango involucrados en la persecución a Falun Gong, como Bo Xilai y Wang Lijun, fueron arrestados; sobre cómo mantenerse seguro durante la pandemia; y otros temas.

Escribí una carta a un funcionario de nuestra ciudad que participaba activamente en la persecución. No lo acusé directamente y la respuesta fue bastante buena.

Envié cartas a funcionarios de seguridad pública, procuradores, personal judicial, trabajadores comunitarios, empleados de prisiones y centros de detención, líderes de distintas unidades y funcionarios de pueblos lejanos. También escribí sobre practicantes mencionados en el sitio Minghui que necesitaban ayuda urgente. Cada vez que un nuevo funcionario era designado localmente (como el jefe de policía, el secretario de la Comisión de Asuntos Políticos y Jurídicos, el capitán de Seguridad Nacional o el jefe del pueblo), les escribía una carta.

Incluí en el envío una pequeña tarjeta con un link que llevaba a videos para aclarar la verdad. Entregué numerosas cartas a practicantes de otras zonas para que también las enviaran, y continué haciéndolo durante más de dos años.

En la primavera de 2021, varios practicantes de otra ciudad fueron arrestados mientras distribuían materiales de aclaración de la verdad. Cuando vi publicado en Minghui el nombre del Capitán de la División de Seguridad Nacional de esa ciudad, le escribí una carta y me aseguré de que la recibiera.

Aclarando la verdad por teléfono móvil

En otoño de 2011, un practicante me dio un teléfono móvil para usarlo para aclarar la verdad y me pidió coordinar con otro practicante. Desde entonces, llamo directamente a la gente o envío audios para ayudarlos a renunciar al PCCh (Partido Comunista Chino). También envío SMS, MMS o publico en WeChat. Además, comparto videos de aclaración de la verdad.

Llamé a quienes respondían favorablemente y les pregunté si deseaban renunciar al PCCh y a sus organizaciones juveniles.

Envié audios  a jefes de policía, capitanes de Seguridad Nacional, personal de la Oficina 610 y otros que figuraban en Minghui por perseguir a practicantes de Dafa. Aunque algunos solo escuchaban unas pocas frases, estas llamadas también servían como advertencia. 

Una vez llamé a una estación de policía y reproduje grabaciones que aclaraban la verdad durante más de 20 minutos. También llamé a familiares a quienes aún no había podido ayudar a renunciar al PCCh, con muy buenos resultados.

En abril de 2015 empecé a aclarar la verdad en WeChat. Al principio usaba un teléfono sencillo. Más tarde conseguí un smartphone y pude enviar textos, imágenes, grabaciones y videos. Enviaba audios y videos descargados de Minghui. También había videos de reportes de NTD Televisión. Además, podía responder preguntas de las personas con las que hablaba.

Una persona quería renunciar al PCCh, pero no se animaba a responder directamente. Entonces le dije: “Si estás de acuerdo en renunciar al PCCh, envíame un emoji de sonrisa y usaré tu nombre de WeChat para ayudarte a hacerlo”. Inmediatamente me envió un emoji sonriente.

Debido al bloqueo de internet de PCCh, no podía enviar los videos en su formato original. Por eso los convertía usando un software, lo cual llevaba mucho tiempo. Durante la pandemia, el bloqueo de información fue especialmente severo. Aun así, con la protección de Shifu pude enviar mucha información sobre la pandemia y formas de mantenerse seguro.

El 23 de abril de 2020, mi trabajo de aclaración de la verdad en WeChat llegó a su fin cuando todas mis cuentas fueron bloqueadas. Luego se desarrolló otro software especializado para continuar. Aun así, sigo enviando videos todos los días. El teléfono que uso es un dispositivo especializado que obtuve hace más de diez años. Su tarjeta SIM fue comprada hace más de una década usando un alias.

Colocando pegatinas para aclarar la verdad

En abril de este año, el sitio Minghui publicó pegatinas que decían: “El PCCh es una secta malvada”. Al inicio no le presté mucha atención, hasta que leí artículos de otros practicantes en Minghui. Entonces entendí que mensajes como “El PCCh es una secta malvada” y “El PCCh no es China” reflejaban un cambio en el progreso de la rectificación del Fa, así que salí a colocarlas. Al principio estaba algo nerviosa, pero gradualmente me fui tranquilizando.

Una noche fui debajo de un puente donde la gente suele relajarse. Cuando pensé que todos se habían ido, coloqué una pegatina. Luego, escuché a alguien toser cerca mio. Permanecí calmada y seguí caminando.

Otro día noté un flujo constante de personas paseando junto a un dique. Esperé hasta que todos se fueran, alrededor de las 9 p. m., coloqué varias pegatinas y me alejé lentamente.

Debido a que hay cámaras de vigilancia por todas partes, me movía después de colocar algunas pegatinas y nunca usaba la misma ropa. A veces las colocaba por la mañana, otras veces por la tarde o por la noche. Las ponía en lugares donde la gente iba a descansar, como pabellones o pasillos. La mayoría fueron colocadas en el barrio residencial donde vivo. Pegaba alrededor de cinco o seis al día.

En esta época caótica, siento profundamente cuán afortunada soy de practicar Falun Dafa. Solo puedo retribuir a Shifu siendo más diligente, cultivándome bien y ayudando a salvar a más personas.