(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa antes de que iniciara la persecución. He experimentado alegría, así como tribulaciones y dificultades, pero siempre supe que Shifu velaba por mí.
Quisiera compartir algunas historias extraordinarias que ocurrieron durante mi camino de cultivación.
Shifu hizo los arreglos para que estableciera un sitio de producción de materiales
El Partido Comunista Chino (PCCh) inició la persecución el 20 de julio de 1999. Falun Dafa fue reprimido, calumniado y difamado, y los practicantes fueron arrestados ilegalmente. Acudimos repetidamente al gobierno para apelar y tratamos de esclarecer la verdad. Sin embargo, en vez de escuchar nuestras peticiones, intensificaron la persecución. La policía saqueó los hogares de los practicantes, los detuvo y los condenó a prisión o a campos de trabajos forzados. Como todas las formas para difundir la verdad estaban bloqueadas, aprendimos a producir materiales informativos para ayudar a las personas a comprender la verdad sobre la persecución.
En aquella época, pocas personas tenían computadoras y eran aún menos los practicantes que sabían utilizarlas. También había escasez de materiales informativos, por lo que algunos practicantes se arriesgaban a acudir a imprentas. Sin embargo, los propietarios no querían imprimir grandes cantidades, así que comenzamos a establecer sitios de producción de materiales en nuestros hogares.
Fui una de las primeras empleadas de mi empresa seleccionadas para aprender computación y llegué a dominarla. Mi esposo y yo lo hablamos y decidimos comprar una computadora, aunque al principio no teníamos la intención de utilizarla para producir materiales.
Al día siguiente de comprarla, la señora He (seudónimo) llevó a mi casa una impresora Epson 230 y me enseñó a imprimir la etiqueta de un DVD. Aprendí rápidamente, así que después me enseñó a producir DVD. Continuó visitándome para enseñarme diversas técnicas, como imprimir volantes, folletos y ejemplares de Minghui Weekly que podía descargar de Internet. También descargué materiales técnicos para estudiarlos. Aprendí a diseñar y editar etiquetas adhesivas, volantes y folletos, así como a reparar impresoras.
A medida que aumentaba la demanda de materiales informativos, comencé a sentir cierta presión y la impresora empezó a presentar diferencias de color. Por razones de seguridad, envolví la impresora en una sábana para llevarla a un taller de reparación. El propietario me dijo que estaba desgastada y me recomendó comprar una nueva, pero yo no quería tirarla.
Cuando regresé a casa, sostuve la impresora entre mis brazos y no quería soltarla. Al recordar las palabras de Shifu de que toda materia tiene vida, le dije: “Viniste por el Fa. Ahora Dafa está siendo perseguido y Shifu está siendo difamado. Sé que estás muy cansada, pero te daré tiempo para descansar y no te haré trabajar sin detenerte”. ¡Increíblemente, la impresora continuó funcionando durante dos años más!
Cuando la señora He se enteró, se sorprendió un poco. Me dijo que otros dos practicantes ya la habían tirado. Ella me la había dado para que practicara y nunca imaginó que podría seguir utilizándola.
Shifu me proporcionó un buen entorno de cultivación
Realizar trabajos técnicos también es un proceso para elevar el xinxing. Estudio diligentemente el Fa, hago los ejercicios y envío pensamientos rectos para que todo funcione sin problemas. Mis dispositivos y equipos solamente trabajan correctamente cuando existe un entorno recto. Dedicaba medio día a realizar mi trabajo de persona común y el resto del tiempo a producir materiales informativos. La señora He decía: “Tu casa parece una imprenta”.
A medida que los practicantes locales eran perseguidos uno tras otro, toda la carga de trabajo recayó sobre mis hombros. Incluso tareas como verificar listas de números telefónicos para esclarecer la verdad y editar artículos de intercambio de experiencias para los practicantes; prácticamente tenía que hacerlo todo. Shifu continuó abriendo mi sabiduría y también me proporcionó un entorno relajado. Como era jefa de departamento en mi trabajo, tenía libertad para organizar mi tiempo y no me llevaba mucho tiempo atender los asuntos laborales.
Cuando regresaba a casa, continuaba produciendo materiales para esclarecer la verdad. En las evaluaciones mensuales de desempeño, el departamento del cual era responsable se mantenía constantemente en el primer o segundo lugar, y mis superiores valoraban mi capacidad como gerente.
Mis familiares y amigos nunca me pedían nada. Incluso mis padres suponían que estaba ocupada. Cuando ocasionalmente necesitaban mi ayuda, siempre lograba apoyarlos de la mejor manera posible, y quedaban satisfechos.
Mejorando en mi cultivación
Cada vez que enfrentaba un conflicto de xinxing, Shifu siempre me daba indicaciones. En una ocasión, mi esposo comenzó a discutir conmigo por asuntos insignificantes y terminamos peleando. Olvidé que era practicante. Acabábamos de discutir y yo todavía sentía resentimiento cuando, de repente, una maleta grande cayó de un estante y una de sus ruedas me golpeó la cabeza.
Al principio no sentí dolor, pero el golpe fue fuerte. Cuando me toqué la cabeza, se había formado un enorme bulto del tamaño de un huevo. Inmediatamente comprendí por qué había sucedido. Sentí un profundo arrepentimiento y el rostro me ardía de vergüenza. Sabía que era una llamada de atención de Shifu para recordarme que debía mantener mi xinxing.
Mi esposo se asustó. Extendió la mano, me tocó la cabeza y me preguntó si me dolía. Le dije que estaba bien. Cuando me levanté al día siguiente, no pude evitar tocarme la cabeza y, sorprendentemente, el bulto había desaparecido.
Cada vez que enfrentaba una prueba como esta, se lo contaba a los demás practicantes. Ellos decían: “¡Shifu vela por ti muy de cerca!”.
Shifu protege a cada practicante en todo momento. Sin embargo, cuando enfrentamos una prueba, necesitamos reflexionar cuidadosamente para reconocer nuestros errores.
Ayudé a mis gerentes a conocer la verdad
Cuando colaboramos en un proyecto con una empresa grande, nos pidieron proporcionar información detallada sobre la capacidad general de nuestra compañía, además de análisis del proyecto y de los datos para realizar una evaluación y elaborar un informe conjunto. Mi supervisor me asignó esa tarea. No preparé un borrador; simplemente comencé a escribir directamente el documento en la computadora y lo terminé rápidamente. Después de revisarlo, mi supervisor quedó satisfecho. La otra empresa aprobó el proyecto y la colaboración se completó exitosamente.
Antes de comenzar a practicar Falun Dafa, no habría sido capaz de hacerlo. Habría tenido que escribir y corregir el documento una y otra vez, lo cual habría resultado agotador, lento y mentalmente extenuante. Después de comenzar la práctica, Shifu abrió mi sabiduría e hizo que mi trabajo fuera más sencillo.
Cuando terminé la tarea, mis gerentes comenzaron a apreciarme todavía más. También tuve la oportunidad de relacionarme más con ellos y no olvidé mi misión. Mientras conversaba con cada uno, les esclarecía la verdad sobre Dafa y sobre la brutal persecución del PCCh contra los practicantes. Nuestro gerente general renunció al PCCh y a sus organizaciones afiliadas. El subgerente y los demás responsables también decidieron renunciar al Partido.
Shifu me protege
En ocasiones necesitaba realizar viajes de trabajo. Para ahorrar tiempo, evitaba utilizar el automóvil de la empresa, porque el viaje siempre incluía paseos turísticos y ocupaba todo el día. En cambio, iba directamente a la estación y tomaba el primer autobús a las seis de la mañana. Normalmente llegaba a las oficinas de la otra empresa alrededor de las 8:00 a. m., justo a tiempo para comenzar a trabajar. Después de terminar mis tareas, esclarecía la verdad sobre la persecución a mis colegas de negocios y regresaba inmediatamente a casa.
Un día de mayo de 2007, estaba a punto de salir de viaje de trabajo. Mi esposo me llevaba en su bicicleta hasta la estación y tomamos un atajo por una calle llena de obstáculos. Mi esposo fue muy cuidadoso cuando la rueda delantera pasó por encima de uno de ellos, pero mi pie quedó atrapado cuando la rueda trasera lo cruzó. Salí disparada y caí de espaldas, golpeándome fuertemente la cabeza contra el suelo. El sonido fue ensordecedor y las personas que observaban sacudieron la cabeza.
Mi esposo quedó aterrorizado, pensando que el accidente podía ser mortal. Mi mente se quedó en blanco y entonces apareció en ella la palabra “Shifu”. Gradualmente pude abrir los ojos, pero no conseguía levantarme. Cuando vi a mi esposo, levanté los brazos. Él me ayudó a incorporarme y me preguntó si estaba bien. Le dije: “Estoy bien. Shifu está cuidando de mí”.
Él respondió: “Por favor, no vayas a trabajar hoy. Shifu te está dando una pista. Regresemos a casa”. Le pedí que me dejara en la entrada del complejo residencial para que pudiera irse a trabajar, mientras yo regresaba a casa cojeando.
Cuando llegué, comencé a realizar la meditación sentada. Después observé mi pierna amoratada, pero no me dolía cuando la tocaba. Al mediodía ya había preparado la comida para mi familia y me sentía bien. Cuando mi esposo regresó, le dije que había llamado al gerente de la otra empresa y que iría al día siguiente. Mi esposo preguntó: “¿Estarás bien?”. Le respondí que sí.
Al día siguiente tomé el primer autobús sin ninguna dificultad. Cuando pasamos por una estación de autobuses de un distrito, el conductor dijo que el día anterior hubo un accidente terrible: un autobús y un automóvil chocaron de frente, y ambos vehículos se incendiaron. De repente comprendí que había sido afortunada al caerme y perder aquel autobús. Supe que Shifu me había ayudado a escapar de una gran calamidad.
Poco después del inicio de la pandemia de COVID, soñé que una entidad negra y redonda se acercaba hacia mí. Grité tres veces: “¡Shifu, por favor, ayúdame!”. El virus desapareció y desperté porque estaba gritando muy fuerte. Resultó ser solamente un sueño, pero incluso ahora, cuando lo recuerdo, todavía parece real.
Logrando avances
Casi todos los practicantes que conozco han sido perseguidos. Cada vez que algo le sucedía a alguno de ellos, era una gran prueba para mí. Ellos también fueron sometidos a pruebas difíciles de imaginar. Algunos no pudieron soportarlo y cedieron, escribiendo declaraciones de arrepentimiento. Otros fueron perseguidos hasta la muerte porque se negaron a traicionar a los demás practicantes. Finalmente, yo también fui implicada.
También fui perseguida y encarcelada. Como me negué a escribir una declaración de garantía, solamente me permitían dormir cuatro horas cada noche. Como me negaba a pronunciar palabras en contra de Shifu, los guardias cambiaron de táctica y utilizaron a otras reclusas como colaboradoras para continuar presionándome. Nunca había experimentado semejante estrés mental.
La prisión organizaba diversas competencias y actividades. Como había relativamente pocas personas jóvenes en aquel pabellón, siempre me asignaban a participar en alguna. Cada vez, le pedía a Shifu que me fortaleciera para no tener que participar, y siempre lograba evitarlo. Por ejemplo, en una competencia para cantar canciones del PCCh, las reclusas tenían que gritar consignas de alabanza al perverso Partido e incluso practicaban esas consignas durante los ensayos. Sin embargo, logré evitar todo aquello.
La prisión realizaba frecuentemente “sesiones de crítica” para humillar a los practicantes. La mayoría de nosotros estábamos recluidos en aquel pabellón y teníamos que participar. Cada vez que llamaban los nombres, celda por celda, el mío era mencionado la primera vez, pero no la segunda, por lo que no tenía que asistir. Los demás practicantes estaban sorprendidos. Shifu estaba conmigo mientras recitaba el Fa, enviaba pensamientos rectos y pedía su ayuda cada vez que enfrentaba dificultades.
Finalmente fui liberada de prisión. Al mirar hacia atrás, las tribulaciones que experimenté no fueron nada. No cambié y continué siendo una practicante de Dafa que recorría el camino de la rectificación del Fa.
En nuestro camino de cultivación, las tribulaciones y los milagros coexisten. Las tribulaciones que encontramos son causadas por el yeli acumulado vida tras vida; sin embargo, al mismo tiempo aparecen milagros concedidos por Shifu. Es Shifu quien nos guía para atravesar las tribulaciones. Es Shifu quien orienta nuestra cultivación para convertirnos en mejores personas, en seres extraordinarios. ¡No existen palabras que puedan expresar mi gratitud hacia Shifu!
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