(Minghui.org) En una aldea cercana a la nuestra vive una practicante de Falun Dafa de edad avanzada a quien llamaré Annie (un seudónimo). Cada vez que surgen conflictos entre los habitantes de la aldea, suelen pedirle a ella que actúe como mediadora, y si alguien necesita ayuda, ella siempre está dispuesta a dar un paso al frente. Todos saben que es amable y digna de confianza.
Me gustaría contarles cómo Annie comenzó a practicar Falun Dafa en 2005. Salí a distribuir materiales para aclarar la verdad, como de costumbre, y pasé por la casa de Annie. Empezamos a conversar y me enteré que tenía 50 años y era discapacitada. Tenía cuatro quintas partes de la columna vertebral desalineadas, lo que significaba que podía pararse recta, pero no agacharse. Cuando le expliqué la verdad sobre la persecución a Falun Dafa por parte del Partido Comunista Chino (PCCh), ella escuchó y recibió con gusto los materiales informativos que le entregué.
Al día siguiente, vino a verme y me dijo: "Esta práctica es tan maravillosa que quiero aprenderla". Le respondí que le enseñaría y organicé un pequeño grupo de cuatro personas. Hacíamos los ejercicios juntos todas las tardes.
La tercera noche, mientras hacíamos el segundo ejercicio, de repente escuchamos un fuerte "crujido". Fueron las vértebras de Annie realineándose. Desde ese momento ya no tuvo ninguna discapacidad. Fue verdaderamente milagroso. Llena de alegría, repitió una y otra vez: "¡Gracias, Shifu! ¡Gracias, Shifu!".
Aún seguimos reuniéndonos por las tardes para hacer los ejercicios y luego salimos a esclarecer la verdad y ayudar a la gente a renunciar al PCCh. Asistimos al estudio grupal del Fa una vez a la semana y, después, recogemos materiales para esclarecer la verdad. Distribuimos estos materiales directamente a la gente. Todos en nuestro vecindario ya ha renunciado al PCCh y a sus organizaciones juveniles.
Ya han pasado veinte años. Annie tiene más de 70 años y disfruta de una salud excelente. Trabaja tan duro como la gente más joven. Durante la cosecha de arroz, puede subir fácilmente por las escaleras una carga completa de arroz. Esto es realmente extraordinario.
Mi experiencia personal
Soy una mujer común de una zona rural, de unos 70 años. Nunca olvidaré el 11 de diciembre de 1998, el día en que comencé a practicar Falun Dafa, también conocido como Falun Gong.
Esa mañana, mi hermana mayor y su amiga, ambas practicantes de Falun Dafa, pasaban frente a mi casa cuando mi hermana me vio y me dijo: "Sé que no te sientes bien. ¿Por qué no vienes a practicar Falun Dafa?", mirando hacia atrás, creo que estaba predestinado.
Esa tarde, fui al lugar de práctica, que estaba a unas cuatro o cinco millas de distancia, e hice los ejercicios con ellas. Después, me sentí revitalizada e increíblemente cómoda. De regreso a casa, mi cuerpo se sentía tan ligero que parecía que pudiera volar. Llegué a casa muy rápido.
Antes de empezar a practicar, padecía graves problemas ginecológicos. También sufría dolores de cabeza crónicos, dolor lumbar y mareos frecuentes. Cada vez que me resfriaba, los dolores de cabeza empeoraban aún más. Siempre me sentía débil y agotada. Incluso las tareas domésticas más sencillas me resultaban difíciles, pero aun así tenía que trabajar en el campo. La vida era extremadamente dura.
Después de empezar a practicar Falun Dafa, todas estas dolencias desaparecieron. Mi vida se llenó de luz. Estaba relajada y llena de energía, y era capaz de encargarme de todas las tareas del hogar. Mi esposo estaba muy contento y solía decirle a la gente: "Mi esposa practica Falun Dafa. Ahora está saludable y puede hacer cualquier cosa. Estoy verdaderamente agradecido con Shifu. ¡Falun Dafa es bueno!".
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