(Minghui.org) Cuando me casé con mi marido en 1991, mi suegra aún no había cumplido los 60 años. No parecía importarle los sentimientos de los demás; tenía mal genio, era muy autoritaria y era difícil llevarse bien con ella. Su relación con sus cuatro hijos era muy tensa. Cada vez que la familia se reunía durante las vacaciones o las fiestas, a menudo acababan discutiendo y marchándose descontentos. Las relaciones entre los cuatro hermanos tampoco eran buenas.
Mi suegra claramente favorecía a sus propios hijos en lo que se refería a la comida. Para el desayuno, además de preparar gachas, a veces hacía albóndigas, fideos con sabores específicos y otros platos especiales, mientras que a mí normalmente solo me tocaban las gachas. Cada vez que sus hijos iban a comer a su casa, había platos deliciosos sobre la mesa, y a veces me hacía gestos para que no los comiera. La primera vez que me trató así, me escondí y lloré en silencio. Poco a poco me fui acostumbrando, pero mi resentimiento hacia ella fue creciendo.
Empecé a practicar Falun Dafa a finales de 1998. En julio de 1999, el régimen de Jiang Zemin comenzó a perseguir a Falun Dafa. En aquel momento, no entendía muy bien la cultivación, y fui arrestada y detenida ilegalmente en varias ocasiones. Como llevaba poco tiempo estudiando el Fa, no sabía cómo mirar hacia mi interior y cultivarme. Pero sí sabía que, como practicante, debía seguir las enseñanzas de Shifu: ser una buena persona y no deshonrar a Dafa. Antes de practicar, era perezosa, me encantaba jugar al majiang, disfrutaba comiendo y bebiendo, y tenía mala salud. Después de empezar a practicar Falun Dafa, mi salud se recuperó milagrosamente. Trabajé duro: hacía las tareas domésticas y ayudaba a cuidar de la abuela de mi marido, que estaba postrada en cama. Debido a que fui perseguida repetidamente por el Partido Comunista Chino (PCCh), mi suegra se enfadó cada vez más conmigo, y mi resentimiento hacia ella aumentó.
En el verano de 2012, debido a los planes de boda de mi hija mayor, mi cuñada provocó problemas y mi suegra quiso echarme de casa. Ya había intentado echarme antes, pero esta vez nuestra relación se rompió por completo. Debido a mi escasa cualidad de iluminación, quedé totalmente atrapada en el conflicto y no fui capaz de verme a mí misma como una cultivadora. Culpé a los demás en lugar de mirar hacia mi interior. Los sentimientos de agravio, resentimiento e indignación llenaron mi corazón y mi mente. Durante casi un mes, ni siquiera la llamé «mamá». Sentía un profundo resentimiento tanto hacia mi suegra como hacia mi cuñada. Un año después, mientras aún albergaba un fuerte resentimiento hacia ellas, mi marido, mi hija menor y yo nos mudamos de la casa en la que habíamos vivido durante más de 20 años.
Aunque ya no vivíamos juntos, solía visitar a mi suegra y le llevaba fruta fresca. Sin embargo, no lo hacía de corazón. Lo hacía simplemente porque Shifu nos enseñó a respetar y cuidar a nuestros mayores. Me decía a mí misma: «Si no practicara Falun Dafa, nunca la habría tratado tan bien después de cómo ella me trató a mí». Fue Shifu quien me enseñó a convertirme en una persona mejor. Le doy las gracias sinceramente a Shifu por ello.
En 2018, mi suegro falleció a los 91 años. Justo después de su muerte, mi suegra me dijo que quería que yo la cuidara. Cuando escuché esto, instintivamente me resistí a la idea. De verdad que no quería volver a vivir con ella. Después de mudarme y disfrutar de una vida tranquila, sabía muy bien lo difícil que podía llegar a ser su carácter. Si las cosas no salían como ella quería, podía discutir sin parar durante días.
Aunque en el fondo no estaba dispuesta, mi suegra y su cuidadora se mudaron a mi casa en 2019. Les di el mejor dormitorio. Para entonces, mi suegra ya no podía valerse por sí misma.
Desde que mi suegra se mudó a nuestra casa, ella y la cuidadora solían tener conflictos, y la cuidadora se quejaba a menudo conmigo. Mi hogar ya no era un lugar tranquilo. Día y noche había discusiones constantes: pequeñas peleas cada pocos días y otras más graves cada semana. Mi marido estaba tan enfadado que incluso llegó a pensar en echar a su madre de casa. Era una situación extremadamente estresante.
La cuidadora se tomaba unos días libres durante las vacaciones y tenía dos días libres al mes. Durante esos periodos, toda la responsabilidad de cuidar de mi suegra recaía íntegramente sobre mí. Por la noche, ella no dormía bien y bebía constantemente té y otras bebidas, comía fruta y me llamaba repetidamente para que la ayudara a ir al baño, a veces más de diez veces por noche. Era agotador y miserable. Aunque la estaba cuidando, le guardaba un profundo resentimiento. Cuando no hacía lo que yo quería, me quejaba con ella, le hablaba con dureza e incluso desarrollaba malos pensamientos hacia ella.
El compasivo Shifu no se rindió conmigo y me iluminó continuamente. Shifu nos enseña a seguir los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, y a tratar a los demás con amabilidad. Gracias a la guía compasiva de Shifu, finalmente me di cuenta de que el problema estaba en mí. No sabía cómo mirar hacia mi interior. En realidad, mi suegra me estaba ayudando a mejorar en mi cultivación. Shifu dispuso que ella viniera a vivir conmigo para que pudiera eliminar mi resentimiento hacia ella. Pero nunca lo había visto de esa manera. En cambio, solo la culpaba y me aferraba obstinadamente a mis fuertes apegos como la gente común, olvidando incluso por qué estaba en la Tierra.
Decidí seguir las enseñanzas de Shifu y dejar de lado por completo el resentimiento que sentía tanto hacia mi suegra como hacia mi cuñada. Quería tratarlas con amabilidad y esperaba sinceramente que Shifu las salvara. Shifu nos enseña a aclarar la verdad sobre Dafa y a salvar a quienes han sido engañados por las mentiras del PCCh. Siguiendo las enseñanzas de Shifu, dejé de lado mis pensamientos egoístas, aprecié a los de mi familia, aclaré la verdad a mi suegra y la ayudé a renunciar a las organizaciones del PCCh. Tampoco quería seguir resentida con mi cuñada. También le aclaré la verdad y la ayudé a renunciar a las organizaciones del Partido. Me sentía feliz por ellas porque eligieron un futuro brillante y fueron bendecidas por Dafa.
Este año, como de costumbre, la cuidadora se fue a casa por las vacaciones del Año Nuevo chino, y yo me ocupé de mi suegra, que ahora tiene más de 90 años. Como no comía mucho, le preparé con esmero pequeñas comidas a lo largo del día y le cociné los platos que le gustaban. También le enseñé a decir: «Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno». Incluso le compré un reproductor multimedia para que pudiera escuchar programas de audio sobre Falun Dafa. Los escucha casi todos los días y a menudo junta las manos mientras repite: «Falun Dafa es bueno».
Ahora ha recuperado gran parte de su antigua vitalidad. Aunque sigue dando algo de guerra, se encuentra muy bien para alguien de más de 90 años. Es tal y como dijo Shifu:
“Cuando una persona obtiene el Fa toda la familia se beneficia” (Preguntas y respuestas en la Enseñanza del Fa en Jinan, Zhuan Falun Fajie)
¡Una vez más, doy las gracias al compasivo y gran Shifu!
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