(Minghui.org) De pequeña, leía Zhuan Falun con mis padres y memoricé algunos poemas de Hong Yin. De joven, me fui de casa y tuve muchas dificultades para adaptarme a la vida social. A principios de 2004, finalmente comprendí porqué Maestro Li introdujo Falun Dafa y me propuse practicarlo; ya no dudaba entre Dafa y los placeres mundanos.

Era inteligente, trabajadora y atractiva, y recibía muchos halagos. Me volví orgullosa, competitiva y egocéntrica. Cuando tenía conflictos, siempre creía tener la razón o que me habían hecho una injusticia.

Después de retomar la práctica de Falun Dafa, mejoré mediante el estudio del Fa y gradualmente desarrollé el hábito de mirar hacia dentro. Ya no veía los conflictos superficialmente, empecé a examinar las razones profundas que se escondían tras de ellos. Me gustaría compartir algunas de mis experiencias de mirar hacia dentro y mejorar mi xinxing. Les agradecería que me señalaran cualquier cosa inapropiada.

Acabo de terminar mi doctorado en un campo relacionado con las ciencias de la vida y llevo más de seis meses trabajando como jefa de proyectos en una empresa farmacéutica. Cuando empecé, pensaba que mi supervisor, Tong, lo sabía todo, así que le pregunté si necesitábamos asistencia técnica.

Tong me dijo que no, porque creía que hacerlo nosotros mismos nos ayudaría a familiarizarnos con los procedimientos y a dominar nuestras habilidades más rápido. Sin embargo, cuando llegó el momento de las tareas técnicas propiamente dichas, Tong no fue capaz de llevarlas a cabo. En el último momento, me enviaron a pedir ayuda al jefe del equipo técnico.

El equipo técnico estaba muy ocupado, ya que no solo se encargaba de la investigación y el desarrollo, sino también de la atención al cliente, por lo que se sentían bastante frustrados con peticiones de última hora como la mía. Finalmente, cuando volví a hacer una petición similar, el jefe del equipo técnico me regañó en el grupo de chat, acusándome de causarles muchos problemas.

Estaba muy molesta y me sentía injustamente tratada, pensando que simplemente estaba siguiendo órdenes y que no merecía que me criticaran públicamente de esa manera. Pero, pensándolo bien, me recordé a mí misma que, como practicante, debía ser considerada y asumir parte de la responsabilidad como asistenta de Tong. Por lo tanto, aunque me parecía injusto, me disculpé con el jefe del equipo técnico y le di las gracias por recordarme que debía ser más considerada en el futuro.

Después, guardé rencor a Tong y mi tono era a veces cínico. Él percibió mi actitud y se impacientó conmigo. Sentía que estaba rodeada de energía negativa y me sentía abatida.

Un día, de repente se me ocurrió que ese no debería ser el estado de un practicante de Falun Dafa, así que empecé a reflexionar sobre el incidente desde un nivel más profundo. Me di cuenta de que, como practicante, nunca debería quejarme de un no practicante, sino mejorar a través de lo que había sucedido.

Entendí que era natural que Tong tuviera carencias en algunas áreas y que, si él no era capaz de pensar en todo a fondo, entonces, como su asistenta, yo debía hacer un buen trabajo perfeccionando los detalles para completar el trabajo.

También comprendí que mi malestar indicaba que tenía muchos apegos, como el de «guardar las apariencias», el resentimiento, la preocupación y la búsqueda de la comodidad y el confort. Todo ello debía eliminarlo.

De repente, mi corazón se abrió y empecé a acercarme a Tong con más frecuencia para confirmar detalles y aprender de él en aquellas áreas en las que destacaba. A partir de entonces, nos llevamos muy bien y nos convertimos en grandes compañeros.

Otro incidente ocurrió después de haber trabajado en la empresa durante seis meses. En un proyecto que yo dirigía, mi jefe técnico era Feng. Al ver que estaba desbordado de tareas, de vez en cuando intervenía para ayudarle.

En una ocasión, se produjo un incidente operativo debido a un fallo de comunicación. Como jefa de proyecto, mi primera reacción fue buscar una solución de inmediato y planificar los siguientes pasos. Sin embargo, Feng se centró en averiguar la causa del incidente. Cuando le indiqué que su enfoque no era la prioridad, sufrió una crisis emocional y rompió a llorar.

Me di cuenta de que me faltaba compasión y de que no me había puesto en el lugar de Feng. Como jefe técnico, era natural que le preocupara la precisión de la operación y si había cumplido con sus responsabilidades a la perfección.

Lo consolé diciéndole que entendía que era una persona responsable que quería realizar las tareas a la perfección, y que la culpa era mía por haberme precipitado y haberle hablado en un tono brusco. Le sugerí que los dos nos calmáramos, evaluáramos la situación juntos y decidieramos qué hacer a continuación.

Tras un momento de silencio, se disculpó conmigo, culpándose a sí mismo por su ansiedad y su mala actitud. Entonces, nos pusimos a trabajar juntos y, tras esforzarnos mucho, solucionamos el incidente.

Desde entonces, Feng se ha mostrado muy amable y respetuoso conmigo. Llegué a comprender lo poderosa que es la compasión. Cuando uno se pone genuinamente en el lugar del otro para comprender y considerar las cosas, la compasión puede llegar al corazón de la otra persona y lleva a que la situación mejore.

Entiendo que, como practicante de Falun Dafa, nada de lo que nos ocurre es una coincidencia. Todo está dispuesto por Shifu para mejorar nuestro xinxing.

Me he quedado corta en muchos aspectos. Por ejemplo, pensaba que tenía mucha experiencia de vida y, tras retomar la cultivación, comprendí muchos principios. Como resultado, desarrollé fanatismo y una mentalidad de ostentar. A veces no podía evitar meterme en los asuntos de la gente común. Sin embargo, un día, mientras paseaba por un parque, vi humo saliendo de un cubo de basura y dudé sobre si debía hacer algo al respecto. Poco después, el humo se convirtió en fuego, y otros transeúntes lo apagaron rápidamente.

Recordé lo que Shifu dijo:

“Si ni siquiera te importan un asesinato o un incendio, ¿de qué cosas te ocupas tú? Pero hay un punto, estas cosas no tienen mucho que ver con nosotros, los cultivadores. No necesariamente se arreglan para ti, no necesariamente se hace que te topes con ellas” (Novena Lección, Zhuan Falun).

Me di cuenta de que Shifu me estaba dando una pista para entender de que me había involucrado en asuntos en los que no debía, mientras que había evitado intervenir en otros en los que debería haber actuado. A partir de ese momento, empecé a abstenerme de opinar sobre asuntos cotidianos de la gente común y, solo cuando era necesario, compartía con ellos algunas de mis opiniones basadas en mi comprensión del Fa, sin esperar que cambiaran sus decisiones.

Sé que me queda mucho por mejorar a la hora de superar bien las pruebas en la cultivación y que todavía tengo muchos apegos y algo de yeli (karma) de pensamiento. Me recordaré a mí misma que soy una practicante de Falun Dafa. Escucharé a Shifu y le seguiré de cerca.