(Minghui.org) Salí de prisión hace un año. Durante los años que estuve encarcelada, jamás pensé en abandonar la práctica de cultivación. Cada día me recordaba que debía creer firmemente en Shifu, cultivarme con firmeza en Dafa y mantener pensamientos rectos e inquebrantables.
En prisión, persistí en recitar los principios del Fa y en enviar pensamientos rectos. Siempre que me encontraba con otras practicantes de Dafa, buscábamos maneras de animarnos y recordarnos mutuamente que debíamos mantenernos firmes en nuestra fe. Aproveché cada oportunidad para resistir la persecución y aclarar la verdad a las reclusas y guardias. Especialmente en el centro clandestino de detención, donde estuve recluida antes de ser sentenciada a prisión, persistí en hacer lo que una practicante debe hacer a diario. Me negué a decir mi número de reclusa asignado, me negué a cooperar con cualquier exigencia irrazonable y no reconocí haber violado ninguna ley ni cometido ningún delito.
Escribí más de una docena de cartas y las presenté ante la Procuraduría y el Tribunal. Los guardias del centro clandestino de detención, que al principio me molestaban, dejaron de hacerlo, e incluso algunos me ayudaron a presentar las cartas. Me llevaba bien con todos allí. Les enseñé a recitar «Falun Dafa es bueno, Verdad Benevolencia y Tolerancia es bueno», y la gran mayoría renunció al Partido Comunista Chino (PCCh) y sus organizaciones afiliadas. Por supuesto, nada de esto habría sido posible sin el aliento y el apoyo de Shifu. Él también me permitió experimentar un Falun (rueda de la ley) girando en mi cuerpo de vez en cuando.
En cuanto regresé a casa, recibí atención y ayuda de otros practicantes, quienes atendieron con prontitud mis necesidades urgentes. Estoy infinitamente agradecida con Shifu y con estos practicantes.
Decidida a ponerme al día estudiando el Fa diligentemente
Durante esos años de encarcelamiento, no pude estudiar el Fa en profundidad. Así que me exigí concentrarme y estudiar con calma todas los principios de las enseñanzas de Shifu en un corto período de tiempo. De esta manera, dediqué tres meses al estudio de Zhuan Falun y todas las enseñanzas complementarias. Los compañeros practicantes me ayudaron a conseguir las conferencias de Shifu de los últimos años, y las estudié con aún mayor entusiasmo. La sagrada gracia de Shifu conmovió mi alma. No importa lo que haga, jamás podré retribuir ni siquiera una fracción de su inmensa benevolencia. Decidí seguir fielmente el camino que Shifu había arreglado, escuchar sus palabras, desprenderme de todo apego y hacer bien las tres cosas.
Durante este tiempo, siempre que sentía algún apego, Shifu me daba señales con prontitud. Siempre que tenía algún pensamiento, mientras estuviera alineada con el Fa, Shifu me brindaba sabiduría. Siempre que los practicantes me recordaban amablemente, inmediatamente miraba hacia dentro, me corregía y les agradecía sinceramente desde el fondo de mi corazón.
Mi cuerpo fue purificado
Shifu me ayudó rápidamente a purificar mi cuerpo de pies a cabeza. Tenía vómitos y diarrea. Estos episodios ocurrían entre 10 y 20 veces al día. Al tercer día, estaba recostada en el sofá y, sin darme cuenta, me froté el vientre. Sentí como si tuviera un charco de agua, y el chapoteo era audible. Pensé que esa agua debía ser de otra dimensión. No le di importancia, pues sabía perfectamente que Shifu me estaba ayudando a purificar mi cuerpo. Continué estudiando el Fa, haciendo los ejercicios y las tareas domésticas como de costumbre. Mi cuerpo no tuvo otras reacciones adversas y me mantuve con energia como siempre.
Mis familiares, que no cultivan Dafa, estaban algo preocupados y me preguntaron si había comido algo en mal estado o si tenía una intoxicación alimentaria. Les dije que no era nada. Pudieron comprobar que no presentaba ninguna de las reacciones adversas típicas que experimentan las personas comunes con esos síntomas. Después de cuatro días, mi familia se convenció aún más de la naturaleza extraordinaria y milagrosa de Dafa.
Mi cuerpo pasó por varias etapas de purificación significativas, una tras otra. Caminando, me torcí el tobillo derecho, pero al día siguiente era el pie izquierdo el que me dolía mucho. Presioné la zona dolorida con el dedo y la sensación fue como sumergirme en un abismo. Tampoco le di importancia. Mi familia también sabía que Shifu me estaba ayudando a purificar mi cuerpo, así que dejaron de preocuparse por mí.
Mi familia siempre ha respetado mucho a Shifu y a Dafa. He ayudado a otros practicantes a enviar pensamientos rectos para eliminar la falsa ilusión del yeli de enfermedad en numerosas ocasiones y he presenciado los resultados milagrosos. Ellos lo saben todo. Mi familia también se han beneficiado de Dafa en distintos grados. Por eso, cuando fui perseguida en varias ocasiones, supieron interpretar la situación correctamente. No me culparon ni a mí ni a Dafa, sabiendo que era el Partido Comunista Chino quien estaba haciendo cosas malas.
Eliminando las raíces venenosas de la cultura del PCCh
Durante un intercambio con otras practicantes, una de ellas compartió cómo lidió con funcionarios del gobierno que acudieron a su casa para acosarla. Comentó que no debemos dejarnos afectar por el asunto en sí, sino mantener una actitud benevolente y pacífica, usar un tono tranquilo para aclarar la verdad e instarlos a ser buenas personas. Gracias a que su punto de partida se guiaba por el Fa, logró superar situaciones peligrosas en varias ocasiones.
Después de escuchar esto, me conmovió profundamente. De repente, comprendí las principales razones de mi persecución. En primer lugar, el veneno de la cultura del PCCh: la mentalidad de lucha y resentimiento. Cada vez que las autoridades venían a buscarme, lo primero que pensaba era que me resultaban molestas, creyendo que eran un instrumento del Partido para perseguir a la gente de bien. No escuchaba las palabras de Shifu ni los trataba como seres conscientes que habían venido a escuchar la verdad y a ser salvados. Solo hablaba superficialmente con ellos. Y al intentar aclarar la verdad, no lograba generar compasión e incluso, a veces, discutía con ellos.
El segundo problema era mi miedo al Partido: el apego al miedo. Como ya había sufrido persecución, ese miedo afloraba de vez en cuando. Así que, cuando me los encontraba, solía protegerme y no los enfrentaba con verdadera ecuanimidad. No sabía que esa era precisamente la excusa que el mal de otras dimensiones aprovechaba para perseguirme. En aquel momento, no me daba cuenta de que era una forma de reconocer la persecución, así que no enviaba pensamientos rectos para eliminarla.
Finalmente, utilicé los métodos del PCCh para tratar con ellos, lo que sacó a relucir su naturaleza malvada, provocando que tomaran represalias contra mí mediante arrestos y persecución. Después de descubrir estas deficiencias, sentí como si hubiera renacido.
A través del estudio del Fa de Shifu, descubrí que, en muchos aspectos de mi cultivación, no me había medido realmente según los estándares del Fa ni había cultivado de forma genuina. Por ejemplo, cada vez que estudiaba las partes sobre cómo los chinos continentales llevan consigo aspectos de la cultura del PCCh, nunca pensé que se aplicara a mí. Ahora me doy cuenta de que, si no actúas según los requisitos del Fa, ¿sigues siendo un discípulo de Dafa? Si no te elevas en el Fa y continúas aferrándote a todo tipo de ataduras, ¡las viejas fuerzas explotarán tus brechas!
Esta persecución ocurrió precisamente porque no había reconocido claramente la naturaleza perversa de la cultura del PCCh ni había eliminado su veneno con prontitud. Ahora comprendo perfectamente que, aunque tenga brechas en mi camino de cultivación, ¡no tiene nada que ver con las viejas fuerzas! Soy una practicante de Dafa. Solo me cultivo en Dafa, me rectifico en Dafa y solo sigo el camino que Shifu arreglo. No quiero ni acepto ningún otro arreglo.
Recientemente, terminé de leer por primera vez los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista chino. También leí otros libros y vi videos sobre el tema, y solo entonces comprendí la verdadera naturaleza de la cultura del Partido y su efecto venenoso en el pueblo chino. Encontré muchas nociones y comportamientos de la cultura del PCCh en mí. No los reconozco. ¡Quiero eliminar por completo las raíces venenosas de la cultura del PCCh!
Cuidado y arreglos de Shifu
He percibido profundamente la meticulosidad y la planificación paso a paso de Shifu. Llevaba varios años alejada del entorno de la disciplina espiritual, por lo que deseaba restaurar y perfeccionar muchos aspectos de mi carácter lo antes posible. Por ello, a menudo le pedía a Shifu que me facilitara las cosas, aunque no me daba cuenta de que algunas de mis intenciones se mezclaban con apegos comunes.
Otros practicantes también me ayudaron a reconocer y soltar apegos. A veces, aquello sobre lo que le había pedido orientación a Shifu aparecía de inmediato, para mi gran sorpresa. Por ejemplo, practicantes con experiencia técnica venían de repente a ayudarme. Shifu también dispuso que muchas personas predestinadas se acercaran a mí para aclararles la verdad.
Descubrí que, independientemente de si se lo pedía a Shifu o no, todo en mi camino se ha arreglado a la perfección. Le estoy infinitamente agradecida. Haré bien las tres cosas para agradecerle su inmensa gracia salvadora.
Lo anterior son algunas de mis reflexiones actuales. Si hay algo que no esté de acuerdo con los principios del Fa, por favor, tengan la amabilidad hacérmelo saber.
Los artículos en los que los cultivadores comparten sus entendimientos generalmente reflejan la percepción de un individuo en un momento determinado en función de su estado de cultivación, y se ofrecen con el espíritu de permitir la elevación mutua.
Copyright © 1999-2026 Minghui.org. Todos los derechos reservados.