(Minghui.org) A principios de este año empecé sentirme mal. Me dolía el lado izquierdo de la cabeza, los dientes y la garganta. Tosía mucho y tenía la nariz congestionada. Al principio no le presté mucha atención, pensando que era Shifu quien me estaba ayudando a eliminar yeli. Luego empeoró.

Una semana después fui a casa de una practicante. Al ver que tenía dolor, me dijo que no prestara atención a las molestias. Otra practicante me dijo que le prestaba demasiada atención, ya que me tocaba la cabeza constantemente. Las tres enviamos entonces pensamientos rectos y estudiamos dos lecciones de Zhuan Falun. Después me sentí mucho mejor.

A la mañana siguiente salí a aclarar la verdad a pesar de que mi voz seguía un poco ronca. Sabiendo que Shifu sufrió enormemente por mí para que pudiera mejorar, no quería perder ese tiempo tan valioso quedándome en casa. Ese día ayudé a cinco personas en un parque a renunciar el Partido Comunista Chino (PCCh). También conocí a un practicante que ha estado cultivándose solo y ahora quiere dar un paso adelante y ayudar a aclarar la verdad.

Estudié el Fa con este practicante durante tres días y mi salud mejoró significativamente. Decidí ir a un mercado un poco más alejado para aclarar la verdad. Me habían arrestado allí hace un año. La gente no parecía conocer la verdad debido a que no había practicantes que fueran allí. En menos de dos horas, ayudé a 14 personas a renunciar al PCCh. Me alegré mucho.

Esa noche mi marido tuvo un infarto. Estaba en grave peligro y le pedí ayuda a Shifu. Una semana después le dieron el alta del hospital. Sentía que no me iba bien en la cultivación porque podría haber ayudado a muchos a renunciar al PCCh esa semana si mi marido no hubiera estado enfermo. Para mirar mejor hacia dentro, memoricé la sección "La transformación del yeli" en Zhuan Falun todos los días. Esto no me ayudó a identificar ningún apego.

Un día soñé que mucha gente sostenía palos de madera con tapas de inodoro colocadas en ellos. Un hombre me dijo: ¨Tú nos diste esto. Lo apreciamos tanto que lo sostenemos en alto en lugar de usarlo¨. Al despertar, no lograba entender qué se suponía debía señalarme ese sueño. Le pedí una pista a Shifu. Después de enviar pensamientos rectos a medianoche, tan pronto como me acosté, oí una voz:

“Quizás también soy un fo; ah, a ver, voy a observarme”. “Ahora, en esta clase ya hay algunos que piensan que ellos mismos son bastante buenos…” (Sexta Lección, Zhuan Falun).

La voz repitió las dos frases varias veces. Me incorporé rápidamente y me di cuenta de que esas eran frases de "Del propio corazón nacen demonios" en Zhuan Falun. Abrí el libro y leí cuidadosamente la sección. Me sorprendió descubrir que tenía un apego que estaba a punto de llevarme a la interferencia demoníaca. Le pedí perdón a Shifu: "Shifu, perdóname. No quiero este apego. Solo seguiré el camino que has arreglado para mi".

Ya no podía dormir y reflexioné sobre mi camino de cultivación.

Me han detenido dos veces desde que comenzó la persecución. La primera vez estuve encarcelada durante 15 días. Durante ese tiempo ayudé a 28 personas a renunciar al PCCh, y seis de ellas eran guardias. El año pasado me detuvieron de nuevo. Le pedí a Shifu que me ayudara a volver a casa para que los guardias no cometieran actos malos contra Falun Dafa. Me enfermé y me liberaron ese mismo día. Cuando otros practicantes me felicitaron por haber sido liberada tan rápidamente gracias a mis pensamientos rectos, les dije que todo había sido obra de Shifu, aunque me sentía algo orgullosa por dentro.

Nunca rechazo a los practicantes que necesitan mi ayuda. Estudié el Fa con una practicante que no sabía leer; ayudé a asear a una practicante que no podía valerse por sí misma debido al yeli de enfermedad; y traje a una expracticante de regreso a la cultivación. Cada vez que me daban las gracias, les decía que le dieran las gracias a Shifu, aunque por dentro me sentía realmente bien.

Chen es un joven que vivía cerca. Cuando él trabajaba fuera de la ciudad hace años, me ofrecí voluntariamente para cuidar de su madre durante dos meses: le cociné, la ayudé a ir al baño y a mantenerse limpia. Mis otros vecinos sabían que practicaba Falun Dafa y, conmovidos por mi acto de bondad, la mayoría de ellos han renunciado al PCCh. La madre de Chen falleció hace tres años y él vivía solo. El verano pasado tuvo un accidente de auto y nos llamó para que fuéramos al lugar. Mi marido pasó dos meses en el hospital con él. Cada semana sacaba tiempo para llevarle comida. Los médicos y sus compañeros de habitación me elogiaban. Atribuí mis actos de bondad a Dafa y a Shifu, pero no pude evitar sentirme orgullosa de mí misma.

Cuando hablaba con la gente sobre la persecución, la gente me agradecía repetidamente cuando se daban cuenta de la verdad. Les decía que le dieran las gracias a Shifu, mientras tanto, yo estaba feliz y orgullosa de mí misma.

Cuando mi artículo se publicó en Minghui.org, no pude contener mi entusiasmo, sintiéndome abrumada.

Todas mis emociones se debían a mi arrogancia, a que menospreciaba a los demás y a que me atribuía el mérito del trabajo de Shifu. No es de extrañar que aquellas personas de mi sueño no quisieran usar las tapas para el inodoro que les di: las tapas estaban defectuosas. Me habría desviado y habría provocado interferencias demoníacas si Shifu no me hubiera dado una pista. Me arrepentí de lo que hice y se lo confesé a Shifu: “No quiero en absoluto esta noción. La eliminaré”.

Espero que los practicantes que se sienten bien consigo mismos al realizar el trabajo de Dafa empiecen a mirar hacia dentro. Sin la ayuda de Shifu, podemos hacer muy poco. Mientras escribía este artículo para compartir, me enfermé y no pude dormir bien durante dos noches. Negué el arreglo de las viejas fuerzas, envié pensamientos rectos, hice los ejercicios y alerté a los practicantes a mi alrededor sobre esta peligrosa noción.

Por favor, señalen amablemente cualquier cosa que no esté en línea con el Fa.

Los artículos en los que los cultivadores comparten sus entendimientos generalmente reflejan la percepción de un individuo en un momento determinado en función de su estado de cultivación, y se ofrecen con el espíritu de permitir la elevación mutua.