(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa hace 28 años. No siempre ha sido fácil, pero me mantuve firme gracias a la protección de Shifu. Las siguientes historias muestran el extraordinario poder de Falun Dafa y la gran benevolencia de Shifu.
“¡Las he estado esperando a ustedes dos!”
El libro Nueve comentarios sobre el Partido Comunista chino, publicado en 2004, ayudó a muchas personas a comprender la verdadera naturaleza del Partido Comunista Chino (PCCh) e impulso en los chinos una ola de renuncias al PCCh. Para que más personas comprendieran la situación real, algunos practicantes distribuyeron el libro. Mi hermana mayor también practica Falun Dafa y trabajábamos en la misma fábrica. Decidimos tomarnos un día libre e ir a casa de unos familiares en una ciudad cercana para aclararles la verdad.
Fuimos en autobús y, después de contarles la verdad sobre la persecución del PCCh contra Falun Dafa, renunciaron al PCCh y nos invitaron a cenar. Terminamos de comer rápidamente y nos dirigimos a la estación de autobuses, pero como no conocíamos la ciudad, nos perdimos.
No sabíamos adónde íbamos y estaba oscureciendo. Estaba preocupada y dije: «Se está haciendo tarde, quizás la estación de autobuses ya esté cerrada. Si no podemos abordar un autobús, ¿dónde vamos a pasar la noche? ¿Cómo vamos a llegar al trabajo mañana?».
Justo cuando empezaba a sentirme muy estresada, vi un autobús estacionado al borde de la carretera y el conductor parecía estar buscando algo. En cuanto nos vio, dijo: «¡Las estaba esperando a ustedes dos! Van de regreso a ese condado, ¿verdad? ¡Dense prisa, llego tarde y este es el último autobús!». Me conmovió profundamente. Comprendí que Shifu nos estaba ayudando. En ese momento supe que Shifu siempre estaba a mi lado, cuidándome. Mi hermana y yo estábamos muy agradecidas y más decididas que nunca a mantenernos firmes en nuestra disciplina espiritual.
Sali ilesa después de incendiarse mis extremidades empapadas en gasolina
Mis padres vivían en una casa de una sola planta con ventanas de madera que necesitaban pintarse cada pocos años para que no se pudrieran. Mi padre me ayudó a pintar, pero olvidé ponerme guantes y mangas largas. Al terminar, tenía las manos y los brazos cubiertos de pintura. Para quitármela, me eché gasolina en los brazos en el patio. Estaba oscureciendo, así que mi padre encendió una vela para que pudiera ver. En cuanto se acercó, mis brazos se incendiaron. En estado de shock, instintivamente dije: «Estoy bien, no me duele». Moví los brazos de un lado a otro y las llamas se apagaron. Me quedé con una sensación de ardor y escozor. Mi padre estaba aterrorizado, y lo consolé diciéndole que estaría bien después de ducharme.
En la ducha, incluso con el agua en la piel, seguía sintiendo el ardor. Pero después la sensación desapareció y no me quedaron marcas. Supe que una vez más había presenciado la protección de Shifu y el poder milagroso de Falun Dafa.
“Shifu te ayudó”
Mi madre creía en Falun Dafa y apoyó mi disciplina espiritual a pesar de la persecución constante. Llevaba años sufriendo los efectos de un derrame cerebral. Un día experimentó un malestar extremo. Perdió el habla y quedó inconsciente. Después de ser trasladada al hospital, su estado se estabilizó. Unos días después, pudo moverse y hablar con normalidad y recibió el alta.
Cuando llegamos a casa, mi madre me contó que, mientras estaba inconsciente, vio a un señor alto que le dijo: «No te preocupes, yo te ayudaré». Inmediatamente despertó. Le dije: «Shifu te ayudó porque no estabas en contra de Falun Dafa, así que fuiste bendecida».
Mi madre vivió unos años más. Antes de fallecer, me contó que había tenido una visión de muchos familiares que habían muerto, incluido mi padre. También dijo que vio a muchas personas de aspecto amable, bondadoso y feliz. «Son practicantes de Falun Dafa», dijo, «Son personas de buen corazón».
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