(Minghui.org) Han pasado 27 años desde la Apelación Pacífica del 25 de abril en Beijing. Mi madre participó en el evento y se sentía muy orgullosa de haberlo hecho. Falleció a finales del año pasado a los 94 años. Me gustaría compartir su experiencia con ustedes para conmemorar este acontecimiento histórico y honrar la valentía de mi madre.
Enfermedades y tratamientos médicos
Mi madre padeció varias enfermedades durante su juventud. La peor fue la neuralgia, que le causaba un dolor intenso en el hombro y los brazos. El dolor era constante. Tomaba analgésicos, pero solo le aliviaban el dolor durante una o dos horas. Debido a su uso prolongado, dejaron de ser efectivos.
Iba con frecuencia al médico y buscaba todo tipo de tratamientos, como electroterapia y termoterapia en el cuello y el hombro, para aliviar el dolor. La terapia le provocó ampollas en la piel.
Mi abuela falleció en 1998, lo que hizo que mi madre le tuviera miedo a los hospitales. Mi abuela sufrió un derrame cerebral a los 92 años y fue ingresada en urgencias. Permaneció allí durante mucho tiempo. Era diciembre y hacía muchísimo frío en Beijing. Los pacientes entraban y salían constantemente. La puerta de urgencias se abría y cerraba repetidamente. El viento frío agravó la enfermedad de mi abuela y falleció. Mi madre supo después que no la habían trasladado a planta porque no sobornamos al médico.
Debido a la ineficacia de los tratamientos a los que se sometió y a su miedo a los hospitales, mi madre recurrió a remedios populares.
Encontrando a Falun Dafa
En enero de 1999, una excompañera de clase le sugirió a mi madre que probara Falun Dafa y le explicó que tenía increíbles beneficios para la salud. En dos meses, el dolor que la había atormentado durante años desapareció. Por fin experimentó la sensación de estar libre de enfermedades. Recuperó su vida. Tenía 67 años entonces, y ella y mi padre subieron la Gran Muralla, algo que jamás imaginó que podría hacer estando lo suficientemente sana.
Un mes después, en abril de 1999, un practicante le contó que la policía de Tianjin había arrestado a más de 40 practicantes, y que algunos habían decidido ir a la Oficina Nacional de Apelaciones, ubicada cerca de Zhongnanhai (el complejo gubernamental), para explicar a las autoridades qué es Falun Dafa.
Mi madre quería ir a apelar, pero mi padre la disuadió y le pidió que lo pensara bien. Él trabajaba en el Ministerio de Relaciones Exteriores y sabía que el Partido Comunista Chino (PCCh) era capaz de cualquier cosa. Él era consejero en una embajada en Europa cuando ocurrió la masacre de la Plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989. Mi madre también trabajaba en la embajada. Los funcionarios de la embajada vieron videos de cómo los tanques entraron en la Plaza de Tiananmen, pero recibieron la orden de afirmar que lo sucedido ese día fue un disturbio y que nadie murió.
Las generaciones mayores de mi familia y los parientes vivieron los brutales movimientos políticos del PCCh. Mi abuela se unió al PCCh en la década de 1930 en el noreste de China y fue miembro clandestina del Partido. Fue brutalmente perseguida durante la Revolución Cultural. Mi padre fue oprimido por apoyar al bando político equivocado. A mi madre primero la tacharon de "izquierdista" y luego de "derechista". Debido a que vivió esa época absurda y caótica, sabía perfectamente lo brutal que podía ser el PCCh y los horribles métodos que empleaba el régimen.
Lo pensó con calma y aun así decidió pedir justicia por Falun Dafa. Aunque apenas había comenzado a leer el Fa y no comprendía la profundidad ni la inmensidad de sus principios, experimentó cambios físicos asombrosos. Le recordó a mi padre que había probado todo tipo de tratamientos que no redujeron sus enfermedades ni su dolor; al contrario, le causaron más dolencias. La oscuridad de los hospitales la hacía sentir desesperanzada. Solo Falun Dafa la salvó. Si dejaba de practicar Falun Dafa, todas sus enfermedades anteriores regresarían. Ella no quería vivir una vida tan miserable y prefería morir.
La Apelación Pacífica del 25 de Abril
Mi madre llegó a la Oficina Nacional de Apelaciones en la calle Fuyou después de las 7 de la mañana del 25 de Abril de 1999. La calle estaba llena de practicantes que permanecían de pie en filas ordenadas y serenas. Dijo que cuando se liberó de las preocupaciones sobre la vida y la muerte y decidió unirse a los demás practicantes, sintió una inmensa paz.
Todos guardaban silencio, ya fuera de pie o sentados. Encontró un lugar y leyó Zhuan Falun. Al alzar la vista al cielo, vio objetos redondos, transparentes y coloridos que salían del sol. Les pidió a los practicantes que estaban cerca que miraran el hermoso sol. Más tarde se dio cuenta de que se trataba de Falun girando.
Después de las 9 de la noche, se les informó a los practicantes que el asunto estaba resuelto, así que se marcharon de la calle Fuyou. Algunos recogieron la basura del suelo. Todo transcurrió pacíficamente. Nadie gritó consignas ni portó pancartas, y no bloquearon el tráfico.
Según los medios de comunicación, el primer ministro Zhu Rongji salió de Zhongnanhai e invitó a representantes de los practicantes a reunirse con él. Los representantes plantearon tres peticiones: primero, la liberación inmediata de los practicantes detenidos en Tianjin; segundo, la autorización para la publicación y distribución pública de los libros de Falun Dafa; y tercero, proporcionar a los practicantes un entorno legal para su práctica.
Muchos medios internacionales calificaron esta apelación como la más grande y pacífica de la historia de China.
Posteriormente, supimos que el exlíder del Partido Comunista Chino, Jiang Zemin, ordenó secretamente al ejército que se mantuviera en estado de alerta con armamento cargado. Al parecer, planeaba repetir lo ocurrido durante la masacre del 4 de junio en la Plaza de Tiananmén. Algunos líderes centrales intentaron impedirlo. Los practicantes actuaron de forma pacífica y ordenada, por lo que la masacre no se produjo.
Conclusión
Mi madre se sentía orgullosa de sí misma por defender su fe durante este momento histórico crucial. Decía que comprendía el riesgo porque había vivido de cerca muchos de los movimientos políticos del PCCh y sabía que tal vez no regresaría a casa.
El valor de mi madre y el de miles de practicantes de Falun Dafa son ejemplos brillantes de resistencia pacífica a pesar de la persecución. Cada año, la gente conmemora este día para renovar ese espíritu.
La conmemoración de este año fue especialmente significativa para mí. Creo que su fe inquebrantable le permitió a mi madre superar su miedo y le dio valor. A pesar de su edad, aprendió a usar una computadora. Por difícil que fuera, siguió explicando la verdad al pueblo chino y les ayudó a ver más allá del PCCh, a comprender qué es Falun Dafa y a elegir un buen futuro para sí mismos.
Seguiré el ejemplo de valentía y resiliencia de mi madre, seré amable, me mantendré firme en mi fe y difundiré la verdad y la esperanza entre la gente.
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