(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa cuando tenía veintitantos años. Durante las más de dos décadas que llevo practicando, he sido testigo de la bondad de Dafa. A pesar de la brutal persecución del Partido Comunista Chino (PCCh), me mantuve firme en mi fe en Shifu y en Dafa. Enviando mensajes de texto desde mi celular, nunca dejé de compartir la bondad de Dafa y de denunciar la persecución del PCCh. Me gustaría contarles una experiencia que ocurrió hace muchos años.

Cuando se publicó el DVD “Testigo describe la extracción de órganos de practicantes vivos de Falun Gong”, se expuso aún más la farsa de la “autoinmolación de Tiananmen”, orquestado por el PCCh. Me impactaron profundamente estos hechos y sentí que todos debían conocer la verdad.

Comencé a recopilar números de teléfono de la sección de anuncios del periódico vespertino y enviaba mensajes de texto siempre que podía. En los mensajes escribí: “Falun Dafa es bueno; la autoinmolación de Tiananmen es una invención”. Lo hacía casi a diario.

Una vez recibí una llamada de un hombre que me preguntó cómo había conseguido su número. Le expliqué que lo había encontrado en la sección de anuncios del periódico vespertino local.

Me dijo que admiraba mucho a los practicantes de Falun Dafa. Comentó que una vez había contado en una reunión cómo los practicantes de Falun Dafa se “autoinmolaban” por sus creencias, lo cual le pareció extraordinario. Era evidente que no comprendía la verdad: que los practicantes de Falun Dafa valoran la vida y jamás se suicidarían. Al oír esto, me sentí inquieto y le respondí: “Te han engañado con propaganda falsa. Me gustaría explicarte la verdad”.

Encontré la dirección de su tienda y llevé una copia del DVD “Testigo describe la extracción de órganos a practicantes vivos de Falun Gong”. Mi hijo me acompañó a buscarlo.

El negocio en la tienda parecía flojo. Solo había un joven allí, que parecía ser el dueño. Pregunté el precio de un colgador de coche y compré uno. Tras nuestra breve conversación, me di cuenta de que era la persona que me había llamado el otro día. Le dije: “La autoinmolación de Tiananmen es un montaje. Puedes informarte de los hechos con este DVD”. Aceptó el DVD con una mezcla de sorpresa y alegría.

Me llamó mientras volvía a casa en autobús y exclamó: “¡Qué difícil es contactarte! Sabía que el PCCh era malo, ¡pero nunca imaginé que pudiera ser tan malvado! Incluso yo fui engañado. No me di cuenta de un fallo tan obvio. Supuestamente, a esa niña le habían operado de la tráquea, pero cuando el periodista la entrevistó, ¡todavía podía cantar!”. Supe que ahora entendía la verdad sobre la “autoinmolación”.

Después, no volví a contactar con él durante un tiempo. Cuando se publicó el libro “Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista”, que instaba a la gente a renunciar al PCCh y sus organizaciones afiliadas, la Liga de la Juventud y los Jóvenes Pioneros, pensé inmediatamente en él. Lo llamé y quedamos en vernos. Pedí a otros practicantes que le enviaran pensamientos rectos mientras le llevaba un ejemplar del libro.

Cuando nos encontramos en un pequeño café, bromeó diciendo que era muy difícil contactarme. Me contó que había empezado otro negocio y que le iba muy bien. Sentí que había tenido buena suerte al comprender la verdad. Sin embargo, cuando le expliqué el motivo de mi visita, se mostró reacio a renunciar al PCCh y sus organizaciones afiliadas. Me sentí un poco decepcionado, pero me alegré cuando aceptó el libro.

Entonces me contó su historia: durante las protestas de la Plaza de Tiananmén de 1989, fue miembro de la Federación Autónoma de Estudiantes de Beijing y fue blanco del PCCh.

Dijo que quienes participaron en el movimiento estudiantil le contaron que la noche del 3 de junio de 1989, tanques entraron en la Plaza de Tiananmén y utilizaron ametralladoras. Los tanques también aplastaron a muchos estudiantes que se negaron a marcharse. Más tarde llegaron excavadoras y camiones para cargar los cuerpos y transportarlos. Finalmente, se trajeron camiones cisterna para limpiar la sangre, y la plaza quedó más limpia de lo habitual. Sin embargo, el PCCh afirmó que nadie murió.

Mientras hablaba, me di cuenta de que lo que describía coincidía con lo explicado en el libro. Esperaba que, tras leer los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista, se desvinculara del PCCh.

Justo cuando estábamos a punto de despedirnos, vio una pila de declaraciones de “Tres renuncias al PCCh” que un practicante me había entregado recientemente. Algunas estaban escritas a mano, otras impresas. “Me gustan las versiones impresas”, dijo, “yo también renunciaré y usaré mi nombre real”. Al oír esto, la ansiedad que me había estado inquietando desapareció. Sentí una profunda gratitud: ¡esta vida se había salvado de verdad!

No me había dado cuenta de que llevaba conmigo esos informes de renuncia ese día. Sé que fue una bendición y una muestra de compasión de Shifu, así como de la buena voluntad de los practicantes que me apoyaban.

Este incidente ocurrió hace más de 20 años, pero aún lo recuerdo vívidamente. Me di cuenta de que, mientras nuestros corazones estén enfocados en salvar a las personas, encontraremos individuos predestinados y recibiremos la ayuda de Shifu.

Durante esta etapa final de rectificación del Fa, espero que los demás practicantes se cultiven mejor, formemos un cuerpo fuerte y unificado, practiquemos bien las tres cosas y ayudemos a Shifu a salvar aún más personas.