(Minghui.org) Tengo 96 años. Comencé a practicar Falun Dafa en 1997. Una vecina se enteró de que tenía mala salud, así que intentó convencerme de que practicara Falun Dafa. Me dijo que Falun Dafa tenía increíbles beneficios para la salud. Me alegré de saberlo y compré un ejemplar de Zhuan Falun al día siguiente.

Esa noche asistí al grupo de estudio del Fa. Al entrar en la sala de estudio, vi a más de una docena de practicantes sonriéndome. Sentí una calidez en el corazón y me parecieron amables. Era un buen ambiente para estudiar el Fa. Cada uno leía un párrafo por turno. Estaba dispuesta a leer el Fa, aunque al principio me sentía un poco nerviosa. Tenía muchas ganas de que llegara mi turno.

Durante el día veía los videos de las conferencias de Shifu mientras practicaba los cinco ejercicios por la mañana y por la noche. Después de practicar Falun Dafa durante tres meses, me recuperé de la colecistitis, la hipertensión, la cardiopatía coronaria y los cálculos renales. Ya no necesitaba inyecciones ni medicamentos.

Mi perspectiva del mundo cambió radicalmente. Soy más considerada y veo hacia adentro cuando tengo conflictos con otras personas. Mantengo la calma incluso cuando me ofenden o me lastiman. Ya no compito ni peleo con nadie. Mi bienestar emocional mejoró y gozo de buena salud. Llevo 29 años sin tomar ningún medicamento. Soy feliz cada día. ¡Gracias, Shifu, por tu salvación!

Shifu me guio por un camino luminoso, permitiéndome regresar a mi verdadero ser. Soy la persona más afortunada del mundo.

Validar el Fa y salvar a los seres conscientes

El régimen comenzó a perseguir a los practicantes de Falun Dafa en julio de 1999. Nosotros, los practicantes, empezamos a informar a la gente sobre Falun Dafa, a distribuir materiales, a colocar carteles con mensajes de Dafa y a colgar carteles. Después de la publicación de los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista chino, varios practicantes mayores y yo comenzamos a hablar con la gente sobre Falun Dafa y la persecución cara a cara, y a persuadirlos para que renunciaran al Partido Comunista Chino (PCCh) y sus organizaciones afiliadas. Hicimos todo lo posible por hacer bien las tres cosas. En 2015, presentamos denuncias penales contra Jiang Zemin, el exlíder del PCCh, quien inició la persecución.

Yo era la practicante de mayor edad en nuestro grupo de estudio del Fa. Después de practicar Falun Dafa, recuperé una excelente salud. Cuando tenía casi 80 años, no me sentía tan viejo. Hacía todo lo que los practicantes jóvenes hacían para validar el Fa. Nos dividíamos en parejas y salíamos a distribuir materiales, colocar carteles adhesivos y colgar carteles. Atábamos piedrecitas a la parte inferior del cartel y las lanzábamos a las copas de los árboles. Los carteles se desplegaban solos. Las palabras doradas «Falun Dafa es bueno» llamaban la atención, despertaban a la gente y reprimían el mal. Gracias a la protección de Shifu, siempre regresábamos a casa sanos y salvos.

Sentía que aún era joven. Los practicantes de nuestro grupo de estudio de Falun Dafa no me trataban como a un adulto mayor. Hacía lo mismo que los demás practicantes para validar el Fa. Salía con otros practicantes a centros comerciales y mercados para hablarle a la gente sobre Falun Dafa y despertar a los seres conscientes.

Un día pegué carteles adhesivos en un edificio residencial. Empecé por el tercer piso. Cuando estaba en el primer piso, una mujer de unos 60 años bajó del segundo y me gritó: "¿Qué estás haciendo?". Me asusté un poco, pero me tranquilicé. Le dije que estaba salvando gente. Me preguntó: "¿A quién salvas? ¿Ya pegaste todos los posters arriba?". Subió las escaleras justo cuando terminó de hablar.

Sus gritos atrajeron a la gente. Bajaron al primer piso. Algunos señalaban los posters murmurando. Otros las leían en voz baja: «Falun Dafa es bueno», «Verdad, Benevolencia y Tolerancia son buenas», «El cielo elimina al PCCh», «Falun Dafa es el Fa recto». Mientras la gente miraba los posters, me marché en silencio.

He vivido incidentes similares cuatro veces y en todas ellas regrese a casa sana y a salvo gracias a la protección de Shifu. ¡Gracias, Shifu, por tu benevolencia y protección!

Dos pacientes terminales sobrevivieron.

Cuando supe que mi sobrina, que vivía en otra ciudad, padecía cáncer de mama en fase avanzada en 2016, la llamé y le pedí que viniera a quedarse conmigo. Aceptó. Más tarde me dijo: «Cuando decidí ir a tu casa, sentí que una fuerza poderosa me sostenía y que dejaba atrás la oscuridad. Vi la esperanza de la vida».

Vino a mi casa. Descansó un rato y me pidió el libro que le había mencionado; quería echarle un vistazo. Me entristeció verla débil y pálida. Le di Zhuan Falun. Después fui a cocinar para ella.

Cuando volví a su habitación, vi que tenía el rostro bañado en lágrimas. Le pregunté qué le pasaba. Me dijo: «Cuando vi la foto de Shifu, percibí una fuerza de energía recta que brotaba de sus cejas y se elevaba hacia el cosmos. Me sonrió. Su mirada era tan benevolente que me conmovió profundamente. Sentí como si hubiera reencontrado a un familiar al que no veía desde hacía mucho tiempo, y me sentí como una niña perdida que vuelve a ver a sus padres. No pude contener las lágrimas».

Le dije: “Estás predestinada a practicar Falun Dafa. Tienes una gran capacidad de iluminación. Asegúrate de practicar Falun Dafa con diligencia”.

Mi casa era un lugar de estudio grupal del Fa. Ella estudiaba el Fa y lo compartía con los practicantes a diario. Aprendió rápidamente los movimientos de los ejercicios de Falun Dafa. Se concentraba mucho al estudiar el Fa. Recordaba que “Zhen-Shan-Ren es el único criterio para evaluar si una persona es buena o mala” (Primera Lección, Zhuan Falun). Aprendió que la cultivación consistía en cultivar xinxing, y que debía comportarse de acuerdo con el estándar de una practicante cuando se encontrara con alguna tribulación. Estaba llena de alegría cada día y olvidaba que estaba enferma.

Después de pasar dos semanas conmigo, era una persona completamente diferente. Estaba muy animada y profundamente agradecida con Shifu por su salvación. Estaba decidida a cultivar Falun Dafa y seguir a Shifu para regresar a su hogar de origen.

Después de regresar a casa, contactó con practicantes locales. Comenzó su cultivación durante el período de rectificación del Fa. Cultiva con diligencia, realiza bien las tres cosas y sigue con firmeza su camino de cultivación. ¡Agradezco nuevamente a Shifu su gracia salvadora!

Un conocido mío que vivía en el condado cercano a mi ciudad padeció uremia en fase avanzada en 2017. Estuvo al borde de la muerte. El médico no pudo curarlo y le dio el alta del hospital. Era empleado de banco y tenía solo 48 años.

Fui a verlo con otro médico. Estaba acostado en la cama, pálido y delgado. Pero aún conservaba la lucidez. Lo consolé. Con lágrimas en los ojos, dijo: «El médico no pudo curarme. No puedo recuperarme».

Compartí con él mi historia de cultivación en Falun Dafa. Le conté que me recuperé de todas mis enfermedades después de practicar Falun Dafa durante tres meses y que no había necesitado medicamentos en más de 20 años. Luego le hablé de los hechos sobre Falun Dafa y de los increíbles beneficios para la salud que ofrece si uno se lo propone sinceramente. Le pregunté si creía lo que le decía. Me respondió: «Sí, lo creo».

Le Conte que Falun Dafa es el gran camino del universo, que los practicantes cultivan su xinxing según los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, las características del universo, y que mejoran su salud y su moral mediante la cultivación, y que muchos se han recuperado de enfermedades terminales. Le conté numerosos ejemplos de cómo Shifu curó a personas paralizadas en el acto durante las Exposiciones de Salud Oriental en Beijing en 1993.

Al oír esto, despertó y se incorporó. Exclamó: «¡Este es un verdadero Buda que descendió a este mundo!». Su rostro se iluminó. Podía hablar con fuerza. Continuó: «Creo en lo divino. Creo que existen seres superiores en este universo». Le di el libro Zhuan Falun y algunos materiales de clarificación de la verdad. Le dije que leyera mucho el libro y que recitara repetidamente: «Falun Dafa es bueno, Verdad, Benevolencia y Tolerancia son buenas». Le di 200 yuanes (29 dólares) y le compré fruta.

Le pedí a otro practicante que lo viera una semana después. Pudo abrirle la puerta. Era de tez clara y sonreía mucho. Estaba de buen humor. Era una persona diferente a la de la semana anterior. Le dijo al practicante: «El PCCh no permite que la gente practique un ejercicio tan bueno y persigue brutalmente a los practicantes».

El practicante le explicó cómo se orquesto la farsa de la auto-inmolación de la plaza Tiananmen y cómo Falun Dafa se había extendido a más de 100 países. Él escuchó atentamente. Luego dijo: «He decidido practicar Falun Dafa. ¿Podría enseñarme las cinco series de ejercicios?».

Me llamó varios años después. Me dijo por teléfono: «Me recuperé por completo. Falun Dafa también bendijo a mi familia. Mi hijo tiene un buen trabajo y compró un apartamento grande. ¡Toda mi familia está iluminada por la luz de Falun Dafa!». Estaba muy agradecido con Shifu y con Falun Dafa.

A veces iba a la plaza del Pueblo con su familia. Quienes lo conocían le preguntaban por su salud. Él, con orgullo, les contaba que se había recuperado de sus enfermedades gracias a la disciplina espiritual de Falun Dafa. Aclaraba la verdad con su propio ejemplo.

Memorizar el Fa

Me gusta estudiar el Fa. No puedo contener las lágrimas cuando las frases del libro me conmueven. A veces veo a los personajes del libro ponerse de pie. He visto la parte superior de los personajes emitir un rojo claro mientras que la parte inferior era de un rojo intenso. A veces he visto a todos los personajes volverse de color rojo claro, morado o amarillo.

Comencé a memorizar Zhuan Falun en 2019. Me tomó trece meses memorizar el libro completo por primera vez. Lo memorice seis veces, pero aun así no lograba memorizar cada palabra sin errores. Entonces cambié a leer el libro lentamente. Cuando leí la primera conferencia a un ritmo lento, sentí que los principios del Fa me llegaban al corazón y no pude contener las lágrimas. También leí las conferencias de Shifu una y otra vez. Al estudiar mucho el Fa, los principios del Fa se grabaron en mi corazón. Cuando surgían mis apegos, podía recordar las palabras de Shifu al respecto y rectificarme rápidamente de acuerdo con los principios del Fa.

Gracias al fortalecimiento de Shifu, mejoré en mi iluminación y mi xinxing. Busco en mi interior siempre que tengo problemas. Comencé a memorizar el Fa nuevamente. Cuando lo memoricé por octava vez, pude recitarlo sin errores. Cuando otros practicantes leen el Fa, simplemente lo recito cuando me toca leer.

Mi salud comenzó a recuperarse al estado que tenía cuando era joven. Cuando cumplí 96 años, el cabello que me estaba creciendo se había vuelto negro desde la raíz. Un día de verano, quería darme una ducha, pero el calentador de agua no estaba enchufado. No era lo suficientemente alta como para enchufarlo. Estaba sola en casa. Sin querer, toqué el cabezal de la ducha y estaba caliente. Abrí el grifo. El agua estaba caliente. Fue increíble. Ese día disfruté de una ducha muy agradable. ¡Gracias, Shifu, por tu ayuda!

El 12 de mayo de 2021 le pedí a mi hijo que me comprara tres tipos de bocadillos ricos para tener algo de comer para celebrar el cumpleaños de mi Shifu al día siguiente. Mi sobrino vino a verme al día siguiente con seis tipos de ricos bocadillos. Me alegró muchísimo que me hubiera traído comida. Siempre que necesito algo, la gente viene a ayudarme.

Shifu también me ayudó a resolver un problema mucho más difícil. Mi hija mayor falleció a causa de una enfermedad. Éramos muy unidas y la extrañaba muchísimo, pero no soñaba con ella. Un día, le rogué a Shifu que me diera la oportunidad de verla. Esa noche la vi en un sueño. Vino a mí con una sonrisa y me dijo: «Tengo comida, ropa y dinero. No te preocupes por mí». Después del sueño, dejé de aferrarme a ella.

Dejar atrás el resentimiento

Antes de practicar Falun Dafa, sentía un profundo odio hacia mi nuera. Mi hijo era un joven común y corriente, pero su esposa era inteligente y atractiva. Era egoísta. Tenía el ojo puesto en mis ingresos y mis ahorros. En 1991 abrí una pequeña tienda en la planta baja de mi casa para ganar algo de dinero y poder comprar los costosos medicamentos que necesitaba mi esposo.

Mi esposo falleció en mayo del año siguiente. En junio, tres miembros de la familia de mi hijo vinieron a mi tienda. Su esposa dijo: «A partir de ahora nos encargaremos de tu tienda. Yo seré la dependienta y tu hijo será el repartidor». Dijeron que estaban desempleados y que la tienda debía ser de ellos. Intuí que querían quedarse con mi tienda. Les entregué el certificado de depósito de 8.600 yuanes (1.250 dólares) de la tienda. Tenía una pensión y podía ganarme la vida. Les entregué la tienda.

Pero no se detuvieron ahí. Siempre que necesitaban gastar una gran suma de dinero, acudían a mí. Pagué la matrícula universitaria de mi nieto, 4000 yuanes (581 dólares) al año, su formación profesional, 4000 yuanes, los honorarios de su agente de búsqueda de empleo, 20 000 yuanes (2905 dólares), y su certificado de graduación, 500 yuanes (72 dólares). Sentía resentimiento hacia mi nuera y, a la vez, le tenía miedo. Cada vez que veía su mirada codiciosa, me estremecía. Cuando me pedía dinero, accedía a regañadientes y satisfacía sus demandas siempre que podía. Pero nunca me lo agradecía ni se disculpaba. Lo daba por sentado. Me llamaba su gallina de los huevos de oro.

Un año estaba tejiendo un suéter para el hijo de mi hija. Mi nuera se enfureció y me preguntó si era para su hijo o para el de mi hija. Le dije que le tejería uno para el suyo. Ella me respondió: «No, yo quiero este». Cuando terminé el suéter, se lo llevó sin preguntarme. Cuando el hijo de mi hija vino a buscarlo, ella no se lo dio. Me dijo con sarcasmo: «No dejes que las cosas buenas se las lleven los de afuera».

Dejó de trabajar en la tienda en 2007. Me pidió que le reembolsara 500 yuanes (72 dólares) al mes. En aquel entonces como practicante de Falun Dafa. Había aprendido de los principios del Fa que nada de lo que le sucede a un practicante es casual. Me exigí a mí misma comportarme de acuerdo con los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Quizás le debía algo de antes que necesitaba saldar en esta vida. La aguanté a pesar de las tribulaciones que me causó.

En 2008, ella dijo que no quería dinero de mí. En cambio, los tres miembros de su familia vinieron a comer a mi casa. Mi casa era como un comedor para ellos. Entraban, comían y se iban cuando terminaban. Cuando entraban, a veces pensaba en todo lo que me habían hecho antes. El resentimiento hacia ellos me invadía. A veces ya no podía soportarlos y lloraba. Sabía que no estaba manteniendo la tolerancia propia de un practicante.

Mi nieto se quedó conmigo mientras cursaba la secundaria. Cuando se graduó de la universidad y tuvo novia, ella también se quedó conmigo antes de que se casaran. Se quedaron conmigo durante el primer mes después del nacimiento de su bebé. Intenté cuidarlos bien, sin importar cómo gastaran mi dinero. De todos modos, siempre aporté mis 200 yuanes (29 dólares) mensuales a la planta de producción local de materiales, sin faltar ni un solo mes.

Aunque llevaba más de 20 años practicando Falun Dafa, aún sentía resentimiento al pensar en lo que mi nuera me había hecho. Sabía que no era un buen estado de cultivación y que no había alcanzado el estándar de una practicante. A un practicante nada le ocurre por casualidad. Debía desprenderme de mi apego a los intereses personales. Tuve una vida difícil desde la infancia, con escasez de comida y ropa. Siempre viví con austeridad, ahorrando dinero para los tiempos difíciles.

Antes me entristecía encontrarme con tribulaciones. No veía las cosas desde otra perspectiva. Las juzgaba desde el punto de vista de la gente común y corriente y no consideraba las tribulaciones y los sufrimientos como buenas oportunidades para superarme. Gracias al estudio del Fa, mi corazón se abrió.

Ahora comprendo que, si quiero cultivarme y convertirme en un ser divino, debo trascender mi humanidad y las perspectivas de la gente común. Debo recordar que debo ver las cosas desde una perspectiva diferente y agradecer a quienes me brindan oportunidades para mejorar mi xinxing y elevarme a un nivel superior. Debo agradecer a mi nuera. Dejé atrás mi resentimiento hacia ella y acogí a toda su familia en mi hogar.

Como yo cambié, mi nuera también cambió. Ya no se quedaba callada cuando estaba conmigo. Iniciaba conversaciones y me ayudaba con las tareas del hogar, la limpieza y la cocina. Me compraba fruta y bocadillos.

Tengo 96 años. Aunque tengo una ligera pérdida auditiva, conservo buena vista, una memoria nítida y una mente ágil. Si bien solo cursé la educación secundaria, escribí este artículo yo misma. Me siento muy afortunada de ser practicante de Falun Dafa durante el período de rectificación del Fa. Shifu nos concedió este gran camino en el cosmos, nos ha moldeado y ha prolongado mi vida. Me siento profundamente honrada. No tengo palabras para agradecerle lo suficiente. Mi gratitud hacia el Shifu es indescriptible.