(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa en 1999. Gracias a ello, toda mi familia ha gozado de buena salud, incluso durante la pandemia de COVID-19. Mi hija dice que estoy tan sana que podría comer piedras y seguiría estando bien.

Antes de obtener el Fa, sufría de diversas dolencias, como enfermedades cardíacas, reumatismo, problemas estomacales y hemorroides. Siempre llevaba pastillas para el corazón en el bolsillo. Cuando las hemorroides eran muy fuertes, me sentía tan mal que solo podía estar en cama, sin poder comer ni ir al baño.

Un colega me animó a practicar Falun Dafa. Así que, a la mañana siguiente, me uní a una práctica grupal local para aprender los ejercicios. Después de practicar durante unos días, mis hemorroides desaparecieron. Me sentía alegre y con más energía.

Sin embargo, poco después, el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a perseguir a Falun Dafa. En aquel entonces, solo sabía que Dafa enseña a ser buenas personas. Temerosa de la persecución, mi familia se opuso a mi práctica. Les respondí: «Si no me dejan practicar, no puedo ser buena persona». Entonces empecé una discusión con mi esposo. Después, me dio un brote de hemorroides; ¡era un dolor insoportable! Pensé: «Aún necesito practicar. Falun Dafa es tan bueno; mis enfermedades se curaron sin gastar un solo centavo. ¿Dónde más podría encontrar algo tan bueno?» No renuncié a Falun Dafa y desde entonces he practicado con constancia.

En 2022, me lesioné el tobillo derecho en una caída. No podía apoyarlo y el dolor era insoportable. Me consideré una practicante, reflexioné sobre mí misma, mejoré mi carácter y perseveré en el estudio del Fa y en la realización de los ejercicios. Me recuperé en poco más de 20 días. Poco después, me fracturé la muñeca derecha en otra caída. El hueso sobresalía y el dolor era aún peor. Le pedí ayuda a Shifu y, en poco más de un mes, me recuperé, más rápido que quienes fueron hospitalizados.

Mi familia ya había presenciado la naturaleza extraordinaria de Falun Dafa y creía firmemente en Dafa. Después de mi lesión, mi hija me dijo: «Aguanta, el dolor es solo dolor». Siempre que me sentía mal, mi familia me decía: «¡Rápido, ve a hacer los ejercicios!».

Mi familia se beneficia de Dafa

Mi esposo recitaba regularmente: «Falun Dafa es bueno Verdad- Benevolencia-Tolerancia es bueno». Una vez, en el trabajo, se le paralizó repentinamente el lado derecho del cuerpo. Pero recitó las frases y pronto se recuperó. Cuando estuvo enfermo y hospitalizado, su estado mejoró, luego empeoró sin razón aparente. Ni siquiera los médicos sabían por qué. Decidió volver a casa para estudiar el Fa y practicar los ejercicios conmigo, y se curó. Sin embargo, dejaba de practicar una vez recuperado y solo retomaba los ejercicios cuando se sentía peor.

Mientras mi esposo conducía hacia otra zona, de repente sufrió una convulsión y no podía moverse. No podía controlar el volante ni frenar, pero el coche se detuvo de alguna manera. Más tarde, al hablar con nuestro hijo, mi esposo le dijo: «Tienes que aprender Falun Dafa de tu madre. Ni siquiera sé cómo se detuvo mi coche. Shifu me salvó. ¡Shifu es tan compasivo!».

Después de visitar a mi hermana, me di cuenta de que había dejado mi ejemplar de Zhuan Falun en su casa. La llamé para ponernos de acuerdo para recogerlo, pero me dijo: «Puedes traerlo la próxima vez que vengas». Entonces decidió que quería leer el libro, ya que sentía que la vida no tenía sentido. Tras empezar a leerlo, se dio cuenta de que Falun Dafa no era en absoluto como lo presentaban los medios. Se sumergió por completo en la lectura de Zhuan Falun.

Recordó que yo tenía una grave afección cardíaca cuando vivía en su casa y que a menudo me despertaba por la noche jadeando. Esto fue antes de que practicara Falun Dafa. Al comprender que me había recuperado gracias a la práctica de Dafa, se alegró muchísimo.

Mi hermana me pidió que le enseñara los ejercicios. Shifu comenzó a purificar su cuerpo de inmediato. Sus síntomas duraron una semana, y yo estaba un poco preocupada, pero ella dijo que se encontraba bien e incluso se sentía llena de energía. Mi hermana había tenido dos tumores en el útero, y los médicos dijeron que tarde o temprano necesitaría cirugía. Después de practicar Falun Dafa, se recuperó por completo: ¡qué milagro!

Después de que mi hermana comenzara a practicar los ejercicios, su piel se volvió suave y delicada, y se veía mucho más joven. Shifu también le abrió el tercer ojo, y cuando estaba haciendo el segundo ejercicio, vio una escena en otra dimensión: montañas y ríos translúcidos, y árboles verdes exuberantes; era tan hermoso. También dijo: «Mientras estaba acostada en la cama, me sentí ligera y sin peso, como si estuviera a punto de flotar».

Una influencia positiva en mi lugar de trabajo

Trabajo directamente bajo las órdenes de mi jefa. Ella se encarga de los asuntos externos de la empresa, mientras que yo gestiono las operaciones internas diarias. No me aprovecho de nadie ni busco beneficio personal. Trato a las personas con honestidad e integridad, y me he ganado la confianza y el respeto de mis compañeros. No confían en lo que dice la jefa; solo hacen las cosas cuando yo se lo ordeno. La jefa puede ser codiciosa, y los reembolsos no siempre son puntuales para nuestros empleados. Si les había prometido algo, lo pagaba de mi propio bolsillo. Esto ocurría con bastante frecuencia.

Hablando de mi jefa, muy pocas personas que la conocen piensan que es buena. Muchos han dicho que me paga muy poco en relación con mi esfuerzo y mis habilidades, y me han sugerido que inicie mi propio negocio. Pero me quedé con ella y he trabajado diligentemente para ella durante casi 20 años. La empresa se ha convertido en un lugar donde aclaro la verdad a las personas. Para mí, salvar vidas es más importante que el dinero. Mi jefa ha apoyado mi práctica de Falun Dafa y ha recibido bendiciones a cambio. Su negocio ha prosperado y se ha vuelto muy rica.

Les aclaro la verdad a todos los que vienen a mi empresa y les ayudo a renunciar al PCCh y sus organizaciones afiliadas. Todos confían en mí y perciben mi bondad. Una vez le aclaré la verdad a un policía que pasó por aquí y accedió a renunciar al PCCh. Sin embargo, después me denunció ante el director de su estación de policía. Este director fue a hablar con mi jefa y me amenazó con tomar represalias, pero ella me defendió y lo despidió.