(Minghui.org) Tengo 63 años. En 1998, cuando parecía que mi vida llegaba a su fin, tuve la suerte de encontrar Falun Dafa. Solo tenía 37 años, pero me sentía perdida. Me dejaba engañar por la búsqueda de fama, dinero, amor y resentimiento.

Después de conseguir un ejemplar del libro principal de Falun Dafa, Zhuan Falun, lo leía constantemente; no podía dejarlo. Sabía que Falun Dafa es excepcional y valioso. Al leer las enseñanzas del Fa, muchas de mis preguntas sobre la vida (¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Para qué estoy aquí?) encontraron respuesta. Comprendí que todo en el mundo humano es una ilusión, que las personas están sujetas al ciclo de la reencarnación y la retribución del ye, y que el dolor, los conflictos, las ganancias y las pérdidas en esta vida son causados por el ye de las malas acciones que cometí en vidas pasadas. Comprendí que Shifu vino a salvar a la gente. Nos guía a practicar Verdad-Benevolencia-Tolerancia y nos salva del mundo mortal para que podamos regresar al cielo.

Guiada por Dafa, abandoné los malos hábitos que había desarrollado en la sociedad común: actuar como una tirana, ser mandona, usar lenguaje grosero, ser competitiva y agresiva, y no perdonar. Y lo más importante, dejé de guardarle rencor a mi suegra.

Mi suegra

Cuando tenía 26 años y mi esposo 30, nos preparábamos para casarnos. Sus padres no querían que se casara conmigo. Mi familia tenía muchos hermanos y no podía permitirse dar dinero para una dote, así que tuvimos que pedir prestado dinero para nuestra boda. Mi esposo pidió prestados 1600 yuanes y yo 1700. El día de nuestra boda, mi suegra y yo discutimos y después dejamos de hablarnos. Se guardó el dinero de regalo (en China acostumbran regalar dinero en unos sobres rojos) a escondidas. Incluso se llevó toda la comida que no se probó del banquete. Después de que se fueran los invitados, calculé los gastos del banquete y ¡descubrí que me faltaban 1600 yuanes! Para ponerlo en perspectiva, mis ingresos mensuales en ese momento eran de solo 46 yuanes, y los de mi esposo, de solo 39. Después de la boda, vivimos con frugalidad y tardamos seis años en saldar esta deuda.

Cinco días después de nuestra boda, mis suegros se fueron de viaje a Beijing. ¡Fue como si el hijo se casara, pero los padres se fueran de luna de miel! No solo viajaron, sino que también guardaron la comida y el aceite, y mi suegra dejó a su hermana menor a cargo de la casa. Aún más indignante fue que, poco después de volver al trabajo, hizo que su sobrina entrara a robar en mi casa y metiera sus ataúdes blancos de madera dentro de mi nueva casa, completamente amueblada. Mi esposo fue a casa de sus padres a preguntar por esto y regresó con la ropa rota porque mi suegra lo había golpeado.

Fui a su casa, contuve mi ira y, con calma, pedí hablar con ella. No solo no respondió, sino que empezó a insultarme. Tenía muchas ganas de golpearla, pero enseguida corrió detrás de mi suegro. Sintiéndose incómodo, mi suegro le dijo: "Di lo que quieras decir, ¿por qué la insultas?". Esto finalmente calmó la situación. No volví a casa de mis suegros, y cuando nos encontrábamos en la calle, nos tratábamos como desconocidos.

Después de comenzar a practicar Dafa, me di cuenta de que todos mis resentimientos y agravios se debían a las deudas de ye acumuladas en vidas pasadas, una de las cuales condujo a la terrible relación que teníamos con mi suegra en esta vida. Tras comprender estos principios del Fa, me sentí mucho más aliviada y mi resentimiento hacia ella desapareció. En ese momento, mi suegra me envió un mensaje invitándome a su casa para las vacaciones del Año Nuevo Chino.

Después de pasar un tiempo juntas, mi suegra se disculpó tres veces. Me repetía una y otra vez: "¿Por qué te malinterpreté antes?". La tercera vez que dijo esto, miré su rostro curtido y le pregunté en voz baja: “Mamá, ¿por qué te disculpas? En realidad, soy yo quien se equivocó, pero no fue en esta vida, sino en una anterior. Ahora practico Falun Dafa, y mi Shifu me lo ha aclarado todo. Te debo tanto de una vida anterior, por eso me tratas mal en esta. Soy yo quien debería disculparme. ¡Seré filial contigo de ahora en adelante!”. Estaba sorprendida y profundamente conmovida. Mientras escribo esto, hice el gesto de Heishi en agradecimiento, agradeciendo a Shifu su infinita compasión al resolver el resentimiento de toda la vida entre mi suegra y yo.

Mi suegra también empezó a creer en Dafa. No solo me apoyaba firmemente, sino que cada vez que tenía un dolor de cabeza u otras dolencias menores, decía: “Mi nuera practica Dafa, así que estoy bien. Su Shifu también me cuida”. Cada vez, se recuperaba milagrosamente y era muy feliz. 

Cuando el PCCh persiguió a Dafa, me arrestaron y me llevaron a un centro de detención. Mi suegra vino a verme llorando desconsoladamente y confrontó a la policía diciendo: "¡Ustedes, malvados, arrestan a gente buena en lugar de a gente mala! ¿Qué crimen cometió mi nuera? Su hijo es tan pequeño y ahora ella ya no puede cuidarlo. Está dedicada a su trabajo. ¡Y aun así la arrestan como si fuera una criminal! ¡¿Dónde está la justicia?!". La policía se quedó sin palabras.

A mi suegra le diagnosticaron una enfermedad cardíaca a los 86 años. Le dijo a Shifu: «Shifu, me han hospitalizado cuatro veces y en cada ocasión me recuperé rápidamente bajo su protección. Esta vez, no le pido ayuda; le pido que me deje ir». Con su fe en Dafa y su veneración por  Shifu mi suegra partió de este mundo en paz.

Veintiséis años han pasado en un abrir y cerrar de ojos. El tiempo ha pasado rápido. He tropezado muchas veces y he superado muchos desafíos. Pero estoy agradecida de que, con Shifu y el Fa, finalmente sé cómo cultivarme y finalmente he encontrado mi camino a casa.