(Minghui.org) Shifu nos dijo: «Difícil de soportar, se puede soportar; difícil de hacer, se puede hacer» (Novena Lección, Zhuan Falun).
Mi entendimiento de esta enseñanza es que siempre debemos recordar que somos practicantes —sin importar lo que encontremos— y seguir firmemente el Fa. Así podremos afrontar cualquier desafío y, finalmente, encontrar la manera de superar situaciones aparentemente imposibles.
Una noche, mientras estudiaba las enseñanzas del Fa, de repente sentí pánico sin motivo aparente. Luego, mi visión se volvió borrosa y tuve dificultades para leer.
Por lo general, no estudiaba el Fa por las noches porque mi vista solía empeorar al final del día, y terminaba con dolor de cabeza o sensación de opresión en el pecho. Había sido así durante muchos años. Pero esa noche en particular, me di cuenta de que mi propia percepción era lo que me había impedido estudiar el Fa por la noche.
Recordé lo que Shifu dijo:
“Es absolutamente imposible avanzar en la cultivación y alcanzar un nivel tan alto como ustedes desean sentándose cómodamente a tomar té mientras ven la televisión” (Exponiendo el Fa en Sídney, 1996).
Siempre había tenido el apego de temer a la incomodidad. En cuanto me sentía incómodo, entraba en pánico. Entonces, en lugar de buscar respuestas en el Fa, recurría a otros practicantes en busca de ayuda. Durante años no logré superar este miedo a la incomodidad. Aunque esa noche lo reconocí, creía que no podía superarlo por mi cuenta. Sin embargo, a pesar de sentirme impotente, no estaba dispuesto a aceptar la derrota. Decidí intentar superar este obstáculo.
Me recordé que la incomodidad es algo bueno: esta era una prueba que Shifu había arreglado para mí. Me propuse no dejarla de lado. Sin importar cuán incómodo me sintiera o cuán difícil fuera soportarlo, no daría marcha atrás. Seguí estudiando el Fa a pesar de tener la visión borrosa. Sin embargo, el pánico y el malestar no desaparecían, y empecé a dudar de si podría manejar la situación. Al mismo tiempo, surgió en mí el deseo de alivio. Aun así, me dije que primero debía calmarme, pasara lo que pasara.
Entonces, las palabras de Shifu volvieron a mi mente, así que continué soportando. Mi mente se fue calmando gradualmente. Seguí estudiando el Fa, soportando y perseverando. Al cabo de un tiempo, comprendí poco a poco que lo que estaba haciendo era verdadera cultivación. Mi conciencia principal mantenía el control y mi voluntad se fortalecía. Continué durante unas dos horas, hasta terminar de estudiar dos lecciones del Fa.
Fue la primera vez que no me rendí, la primera vez que logré perseverar apoyándome en mi firme creencia en Shifu y en el Fa. Me di cuenta de que esta forma de cultivación puede aplicarse a cualquier tribulación.
Al día siguiente, volví a tener dificultades para estudiar el Fa. El estado de firmeza del día anterior había desaparecido por completo; parecía como si aquello hubiera ocurrido hace eones. Me sentía abatido e impotente. Aunque sabía que debía mostrar la misma determinación que el día anterior, en cuanto tomaba el libro, el pánico me invadía y me sumía de nuevo en el mismo estado desequilibrado.
Una vez más, recordé las palabras de Shifu: «Difícil de soportar, se puede soportar; difícil de hacer, se puede hacer» (Novena Lección, Zhuan Falun).
Sin embargo, a diferencia del día anterior, me sentía incapaz de lograrlo. En ese momento, me di cuenta de mi defecto de caer fácilmente en un estado de impotencia y abatimiento, y recordé la enseñanza de Shifu:
“De hecho, todo lo que no concuerda con Dafa y con los pensamientos rectos de los Dafa dizi es todo causado por la participación de las viejas fuerzas, incluso algunos factores no rectos de uno mismo” (Con respecto a la conmoción que causó el artículo sobre el Fu Yuanshen (espíritu primordial asistente).
Empecé a rechazar esos pensamientos depresivos; no provenían de mí. A medida que continuaba estudiando las enseñanzas, aquellos pensamientos se debilitaron gradualmente y terminaron desapareciendo. Este fue también un proceso para fortalecer mi voluntad y eliminar mis apegos humanos.
En la mañana del tercer día, me propuse seguir estudiando el Fa. Al principio sentí algo de pánico y mi visión se nubló ligeramente, pero me mantuve firme, decidido a resistir. Este era precisamente el proceso de cultivación. ¡Incluso si tuviera que empezar de nuevo, como hice dos días antes, aun así podría lograrlo! El pánico se disipó y simplemente resistí y perseveré. A medida que mi voluntad se hacía más firme, comprendí con mayor claridad que lo había logrado. ¡Por fin sentí que había perseverado y encontrado la luz al final del túnel!
Entonces comencé a aplicar constantemente lo que Shifu dijo: «Difícil de soportar, se puede soportar; difícil de hacer, se puede hacer» (Novena Lección, Zhuan Falun).
Gradualmente me iluminé a la certeza, de que independientemente de las pruebas o dificultades que surjan, uno no debe sentir miedo, sino mantenerse firme en el Fa. Todos los obstáculos pueden superarse y la victoria llegará invariablemente. El proceso de forjar una convicción firme es verdaderamente valioso. Cada prueba superada fortalece la fe y marca un paso adelante en el camino de la cultivación.
Lo anterior es un breve relato de mi práctica personal al aplicar las palabras de Shifu: «Difícil de soportar, se puede soportar; difícil de hacer, se puede hacer» (Novena Lección, Zhuan Falun).
Por favor, señalen cualquier cosa que no esté alineada con el Fa.
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