(Minghui.org) Al reflexionar sobre “Viaje al Oeste” desde la perspectiva de un practicante de Falun Dafa, he obtenido nuevos entendimientos de la historia que me gustaría compartir.

Corazón y mente

El monje Tang tenía tres discípulos, que representaban tres aspectos de una persona en el camino de la práctica de cultivación. Dado que el monje Tang albergaba el deseo de obtener las escrituras budistas, su mente (representada por el Rey Mono), su carácter (representado por Sandy) y sus emociones (representadas por Pigsy) actuaban en consonancia. En cierta medida, el viaje para obtener las escrituras budistas era un proceso en el que estos aspectos se refinaban constantemente a través de diversas tribulaciones en el camino hacia la perfección.

He aprendido de las enseñanzas de Falun Dafa que todo el mundo tiene tanto naturaleza fo como naturaleza demoníaca. La práctica de cultivación significa que uno debe fortalecer constantemente su naturaleza fo y abandonar su naturaleza demoníaca.

Tomando como ejemplo al Rey Mono, el libro se refiere a él a menudo como «xin yuan» (la mente agitada). En muchos sentidos, representa el estado mental del monje Tang. Cuando la mente está decidida, el Rey Mono puede utilizar todas sus capacidades para superar las dificultades del viaje. Por otro lado, cuando la mente está fuera de control, puede causar daño y obstaculizar el progreso.

Uno de los requisitos más importantes para un cultivador es la capacidad de discernir el bien del mal. El capítulo 27 ilustra esto a la perfección a través de la historia de «Los tres golpes contra el Demonio de los Huesos Blancos», uno de los episodios más conocidos. El demonio engaña al monje Tang en tres ocasiones: primero transformándose en una joven hermosa, luego en una anciana y, más tarde, en un anciano. Afortunadamente, el Rey Mono posee el poder sobrenatural de ver más allá de estos trucos y rescatar al monje Tang.

Sin embargo, el confuso monje Tang se dejó engañar por el disfraz del demonio. No solo castigó al Rey Mono por matar a las tres vidas «inocentes», sino que además lo desterró. Esta separación entre el corazón (el monje Tang) y la mente (el Rey Mono) tuvo consecuencias desastrosas. En el capítulo 28, el Rey Mono regresó al monte Huaguo, mató a unos cazadores e incluso volvió a convertirse en un monstruo.

Entretanto, al carecer del respaldo de una mente firme (representada por el Rey Mono), el monje Tang estuvo a punto de perder la vida a manos del Demonio de la Túnica Amarilla, viéndose imposibilitado de continuar su viaje en busca de las escrituras budistas. Esta tribulación se prolongó hasta el capítulo 31, y uno de los capítulos (el 30) se titulaba «El mal daña el Verdadero Dharma», lo que ponía de relieve la gravedad de la situación, en la que el monje Tang fue transformado en tigre por el Demonio de la Túnica Amarilla, Sandy fue capturado, el Caballo Dragón Blanco resultó herido y Pigsy quería abandonar. La moraleja de este episodio demuestra la importancia de tener una mente fuerte; de lo contrario, uno se derrumbaría incluso ante la más mínima interferencia externa.

Por el contrario, cuando la mente es fuerte, la situación es completamente diferente. Durante la visita del grupo al Reino de Wuji en el capítulo 36, los monjes de un templo se negaron inicialmente a dar alojamiento al monje Tang. Sin embargo, después de que el Rey Mono demostrara el poder de su bastón de oro, los 500 monjes del templo se alinearon inmediatamente y dieron una respetuosa bienvenida al grupo. Esto ilustra que, cuando una persona es recta y tiene una mente fuerte, el entorno que la rodea cambia naturalmente en la dirección correcta.

Emoción y carácter

Además del Monje Tang y el Rey Mono, Pigsy era el tercer miembro más importante del equipo. Era conocido por sus deseos, entre ellos la lujuria, la astucia, la pereza y la codicia. Estos rasgos reflejan las deficiencias de un cultivador que deben eliminarse antes de alcanzar la iluminación.

Al Monje Tang también le llevó tiempo reconocer estos defectos y progresar. Al principio, toleraba a Pigsy y lo protegía de las adversidades; además, creía en sus calumnias. Debido a ello, el Monje Tang expulsó al Rey Mono en el capítulo 27 cómo se ha mencionado anteriormente y terminó poniéndose a sí mismo en peligro.

Con el paso del tiempo, el Monje Tang también experimentó cambios significativos. Tras someter a los monstruos rinoceronte en el capítulo 92, Pigsy se mostró reticente a reanudar el viaje y comenzó a quejarse. El Monje Tang intervino y le advirtió que se apresurara; de lo contrario, el Rey Mono lo castigaría. Alarmado, Pigsy exclamó: «El Maestro ha cambiado». Este episodio ilustra cómo una persona que se cultiva abandona gradualmente el apego a la pereza y a la comodidad.

Al igual que Pigsy, Sandy fue en su día un monstruo del Río de las Arenas Movedizas que incluso devoraba seres humanos. Tras enmendar su camino y convertirse en el tercer discípulo del monje Tang, solía ser considerado el más modesto y fiable de los tres discípulos; esto pone de relieve la importancia de la humildad y el buen carácter.

No obstante, hubo momentos en que el carácter de los tres discípulos fue puesto a prueba y templado. Cuando el grupo viajaba hacia la Montaña de la Bolsa de Oro en el capítulo 50, los tres ignoraron la advertencia del Rey Mono y salieron del círculo protector que este había trazado en el suelo. Por si fuera poco, el codicioso Pigsy se puso un chaleco bordado que encontró en un edificio vacío, sin pedir permiso. Para empeorar las cosas, incluso el modesto Sandy siguió su ejemplo y se puso otro. Lo que no sabían era que fueron precisamente estos errores los que los condujeron directamente a la trampa tendida por el Rey Rinoceronte de un Solo Cuerno, uno de los monstruos más poderosos del viaje.

El título de este capítulo resalta el perjuicio que conlleva el deseo, que puede comprometer tanto las emociones (como se ve en el caso de Pigsy) como en el carácter (de Sandy). La cultivación es, en muchos sentidos, un proceso de retorno al origen divino de cada uno. Esto requiere abandonar los deseos terrenales; solo así se pueden alcanzar emociones purificadas y un carácter que alinee una mente y un corazón puros con el verdadero éxito.

El origen de las tribulaciones

Tras haber examinado cuatro aspectos de los conflictos internos de un cultivador, podemos ahora centrarnos en los factores externos. Las 81 tribulaciones que se presentan a lo largo de su camino pueden dividirse en dos categorías.

Relación predestinada

El primer tipo tenía su origen en una relación kármica. El Demonio de la Túnica Amarilla mencionado anteriormente (capítulos 28-31) era Kui Mulang, una de las 28 Constelaciones de la Corte Celestial, quien se enamoró de una Doncella de Jade (que había descendido a la Tierra como la princesa Baihuxiu). Por otro lado, el rey del reino de Wuji sufrió un calvario de tres años (capítulos 37-39) que consistió en permanecer sumergido en un pozo, castigo impuesto porque él había sumergido previamente al Bodhisattva Manjushri en el foso de la ciudad.

Del mismo modo, el rey del reino de Zhuzi estuvo separado de su reina durante tres años (capítulos 68-71) tras herir accidentalmente con flechas a las crías del Bodhisattva Rey de la Sabiduría del Pavo Real. Debido a un rencor personal, el Conejo de Jade y la doncella celestial del Palacio de la Luna orquestaron una trama entre la princesa verdadera y la princesa impostora (capítulos 93-95) en el reino de Tianzhu.

Tal y como se explica en «Viaje al Oeste», estas historias surgieron de los lazos kármicos establecidos en el pasado, y cada altibajo estaba predestinado. A medida que el monje Tang y sus tres discípulos se forjaban a través de estas pruebas, ellos a menudo sin darse cuenta no solo resolvían rencores del pasado, sino que también acumulaban méritos espirituales a lo largo de sus caminos de cultivación.

A veces, lo divino crea directamente condiciones para poner a prueba a los cultivadores. En el capítulo 23, varios deidades colaboraron para desafiar al grupo mediante la riqueza y la lujuria. La verdadera naturaleza de los cultivadores quedó plenamente revelada; todos se mostraron firmes en su cultivación, aunque Pigsy estaba dispuesto a volver a los placeres mundanos.

De hecho, en el capítulo 8, Buda había descrito este viaje al oeste como «una bendición tan alta como una montaña y una compasión tan profunda como el mar» para los seres consintientes. El grupo de cuatro no solo saldó sus pecados pasados y alcanzó la iluminación a través de estas tribulaciones, sino que también venció a los monstruos y ayudó a la gente a lo largo del camino.

Consecuencias de los pensamientos impuros

El camino hacia la iluminación es un asunto serio que exige abandonar gradualmente los apegos; de lo contrario, los pensamientos impuros acarrearían toda clase de problemas.

Este tema se vio reflejado en “Viaje al Oeste” de principio a fin. Poco después de que el Rey Mono fuera reclutado como discípulo del monje Tang en el capítulo 14, se toparon con seis bandidos que representaban los seis sentidos (vista, oído, olfato, gusto, pensamiento y tacto), los cuales podían interferir con la cultivación. Afortunadamente, el Rey Mono (que simboliza la mente) logró deshacerse de ellos con facilidad. El título de este capítulo era muy significativo: «La mente se rectifica y los seis bandidos son eliminados».

A medida que avanzaba el viaje, el grupo se enfrentó a numerosas pruebas relacionadas con caminos heterodoxos en Pingdingshan (capítulos 32-35) y en el Reino de Chechi (capítulos 44-46). También afrontaron las tentaciones de la lujuria en el Reino de las Mujeres (capítulo 54) y ante el Espíritu Escorpión (capítulo 55). Las Demonias Araña (capítulos 72-73) ilustraron, además, que es preciso superar las siete emociones: alegría, ira, tristeza, miedo, amor, odio y deseo antes de alcanzar la iluminación.

Si bien los ejemplos anteriores reflejan inclinaciones humanas habituales, también existen muchos casos de reacciones impulsivas. Tras elogiar el exquisito juego de té en el capítulo 16, el anciano Jinchi preguntó qué tesoro poseía el monje Tang. Esto llevó al Rey Mono a exhibir su casulla (bastón de oro), lo que desencadenó otra tribulación con el Demonio Oso Negro.

Al llegar al Río que Alcanza el Cielo en el capítulo 47, el monje Tang se mostró cada vez más inquieto ante la dificultad de cruzar aquellas vastas aguas. Aprovechándose de esta impaciencia, el Gran Rey Espíritu Inspirador congeló el río para incitarlo a cruzar rápidamente; como resultado, el monje Tang fue capturado y llevado a la guarida submarina del demonio.

Después de que el Rey Mono matara a unos bandidos en el capítulo 57, surgieron quejas mutuas entre los miembros del grupo: el monje Tang montaba a caballo presa de la ira, el Rey Mono albergaba resentimiento, y tanto Pigsy como Sandy sentían envidia. La discordia fracturó su unidad, y estas disputas internas allanaron el camino para la gran prueba que involucraba al Macaco de Seis Orejas. Este episodio se conoce comúnmente como «El verdadero y el falso Rey Mono».

Al llegar a Yuhua Zhou en el capítulo 88, los tres discípulos estaban ansiosos por instruir a los tres príncipes en las artes marciales. Este afán por ejercer como maestros (“shi” en chino) atrajo a una manada de espíritus león (término que comparte la misma pronunciación que “shi”). Tras aquel percance, el monje Tang permaneció unos días en la prefectura de Jinping. Mientras contemplaba las linternas junto a la multitud durante el Festival de las Linternas, se dejó llevar por una sensación de tranquilidad y relajó su vigilancia meditativa; como resultado, fue capturado por demonios rinoceronte justo frente a las linternas doradas.

Estas enseñanzas se resumen en un poema de “Viaje al Oeste”, situado tras la aterradora prueba que el grupo superó en la Cresta del León y el Camello (capítulos 74-77). El poema comienza con el verso: «El mero surgimiento de un solo pensamiento agita a cien demonios». Para los practicantes que se cultiven, cualquier pensamiento negativo o apego incluso aquel que aparece fugazmente por un instante puede ser aprovechado y explotado por los demonios si no se afronta y corrige con prontitud, creando así obstáculos para el propio progreso.

Evitar malentendidos

«El viaje al Oeste» es una historia sobre el camino espiritual que trasciende este mundo terrenal. Hay historias que no pueden interpretarse con los conceptos humanos cotidianos.

Cuando el grupo llegó al Monasterio del Trueno en el capítulo 98, los venerables Ananda y Kasyapa exigieron una «ofrenda» antes de entregar las escrituras budistas. Algunos interpretaron esto erróneamente como un acto de corrupción celestial. En realidad, se trataba de una prueba para que el Monje Tang se desprendiera del apego a una posesión terrenal: el cuenco de limosnas de oro púrpura regalado por el emperador. Al fin y al cabo, ¿cómo podría alguien alcanzar la iluminación manteniendo tal apego?

El episodio del condado de Fengxian, narrado en el capítulo 87, también invita a la reflexión. A algunos les costaba comprender por qué la falta de respeto de un prefecto hacia lo divino podía afectar a todo el condado, provocando una sequía de tres años y la muerte de ciudadanos comunes.

En realidad, un funcionario ya sea un jefe de Estado o, en este caso, el prefecto de Fengxian representa a la población de su territorio. Cuando el prefecto derribó una ofrenda vegetariana destinada al Cielo para dársela de comer a los perros, generó un karma negativo tanto para sí mismo como para los habitantes de la zona. Esta desgracia no se resolvió hasta que todos en el condado retomaron la veneración a lo divino y volvieron a practicar la bondad..

Este tema queda claramente resumido en un poema de este capítulo:

Cuando surge un pensamiento,
el cielo y la tierra saben lo que este ha traído;
«Cosechas lo que siembras» es una ley universal,
que asombra al hombre con bendiciones o retribución.

En conclusión, «El viaje al Oeste» nos ha proporcionado un ejemplo de cómo uno puede superarse constantemente, fortalecer la rectitud, abandonar los pensamientos impuros y superar las pruebas, lo que conduce a la iluminación.