(Minghui.org) En el campus de la Universidad Nacional de Taiwán, en Taipéi, la gente ve ocasionalmente a un estudiante de pie junto al camino repartiendo folletos que contienen la misma información que recibió su padre diez años atrás.
El estudiante se llama Gao Zhongwei. El folleto que reparte presenta Falun Dafa y los principios de la disciplina: Verdad-Benevolencia-Tolerancia.
Un folleto sin leer durante más de un año
Hace diez años, Zhongwei cursaba el tercer grado de primaria. Un día, mientras toda la familia estaba de compras en el distrito de Ximending, su padre aceptó un folleto de manos de un practicante de Falun Dafa. Al regresar a casa, lo dejó a un lado, donde permaneció olvidado durante más de un año.
Cuando el padre de Zhongwei volvió a encontrar el folleto, escaneó el código QR y leyó la introducción a Falun Dafa. Acto seguido, comenzó a leer el libro Zhuan Falun.
El libro despertó un profundo interés en él y su contenido le conmovió. Les dijo a sus familiares: "No es frecuente encontrar un significado tan profundo en libros comunes".
Poco después, su padre decidió empezar a practicar Falun Dafa. Muchos años más tarde, sigue considerando que aquel folleto fue un golpe del destino verdaderamente milagroso.
Zhongwei notó cambios en su padre tras el inicio de la práctica. "Papá sufría de dolor lumbar; no podía permanecer de pie durante mucho tiempo ni tenía fuerzas para levantar objetos pesados. Además, su apretada agenda laboral a menudo lo dejaba completamente agotado.
"Tras empezar a practicar, el dolor de espalda desapareció por completo. Sin embargo, los mayores cambios se produjeron en su comportamiento y actitud. Nos guía con amabilidad y sonríe con mucha más frecuencia".
Cambiando su forma de pensar
En su segundo año de escuela secundaria, Zhongwei comenzó a practicar Falun Dafa bajo la guía de su padre.
Desde niño, Zhongwei se había interesado por los fenómenos sobrenaturales y las antiguas historias de cultivación espiritual. Tras leer Zhuan Falun por primera vez, experimentó una repentina sensación de claridad. «Sentí que todo en el libro era absolutamente cierto. Comprendí que existen otras dimensiones y acepté las enseñanzas con total naturalidad».
Al poco tiempo, Zhongwei notó cambios en sí mismo. «Cada vez que leía el libro o terminaba los ejercicios, tenía menos pensamientos negativos. Tendía a ver las cosas desde una perspectiva positiva y me sentía lleno de energía.
El cambio más evidente es que podía terminar mis tareas mucho más rápido. Antes me distraía con facilidad. Cuando tenía mucha tarea, me sentía muy estresado e incluso me quejaba de no tener tiempo para jugar. Ahora logro mantenerme concentrado e incluso disfruto haciendo los deberes».
Gao Zhongwei realizando el segundo ejercicio. (Minghui.org)
Recuperando la autodisciplina
Al comenzar la escuela preparatoria, Zhongwei se enfrentó a nuevos desafíos en ese entorno.
Como todos usaban teléfonos inteligentes, Zhongwei fue adquiriendo gradualmente el hábito de pasar largos periodos jugando en su teléfono cada día, a menudo sin darse cuenta de cuánto tiempo había pasado.
Él comentó: «Debido a la gran carga académica, me sentía muy cansado. Al llegar a casa, solo quería relajarme, así que terminaba jugando un rato casi sin pensarlo.
»Hay muchísimo contenido en línea. Me distraigo fácilmente, sobre todo con los videos cortos. Son breves, pero a veces no puedo dejar de ver uno tras otro. Cuando me doy cuenta, el tiempo ya se ha escapado».
Al entrar en la universidad, Zhongwei se unió al club de Falun Dafa de la institución y se propuso «encauzar de nuevo su vida». Eliminó de su teléfono las aplicaciones de video. No fue fácil, confesó: «Incluso después de borrarlas, seguía pensando en ellas y, a los pocos días, terminaba reinstalándolas». Tras una intensa lucha interna, se dio cuenta de que usar su teléfono inteligente ya no era una forma de relajarse ocasionalmente, sino que se había convertido en un hábito. Se preguntó cómo podría cambiar verdaderamente.
Basándose en su experiencia previa, creía firmemente que la fortaleza proviene de leer los libros de Dafa. «Cuanto más leo los libros de Dafa, más rectos se vuelven mis pensamientos. Sé cuál es la acción correcta y elijo ejercer el autocontrol. Al cambiar gradualmente mi mentalidad y eliminar esos deseos, puedo romper ese mal hábito».
Zhongwei expresó su gratitud a Falun Dafa por darle la fuerza para desarrollar gradualmente la autodisciplina. «En la universidad tengo mucho tiempo libre. Si no tuviera autodisciplina, probablemente lo desperdiciaría en salas de chat o jugando videojuegos».
Está agradecido con sus padres por haberle inculcado disciplina desde una edad temprana. «Antes me molestaba por ello, pero ahora estoy verdaderamente agradecido».
Dispuesto a escuchar a los demás
Al leer los libros de Dafa a diario, Zhongwei desarrolló gradualmente autodisciplina y pensamientos positivos. (Minghui.org)
Zhongwei sigue los principios de Dafa —Verdad-Benevolencia-Tolerancia— en su vida cotidiana. Al principio, le preocupaba que esto pudiera hacerlo demasiado diferente de sus compañeros, pero sucedió lo contrario.
En el pasado, cuando sus compañeros sacaban a relucir temas negativos, no soportaba escucharlos. Cuando lo criticaban por tener ideas anticuadas, él se molestaba. Más tarde, se dio cuenta de que el problema podría residir en él mismo.
Al estudiar las enseñanzas de Falun Dafa, llegó a comprender que lo que las personas ven y asimilan moldea sus puntos de vista, y que hablan y actúan basándose en ellos, los cuales no siempre reflejan su verdadera naturaleza. Así que comenzó a tratar de comprender a los demás. Una vez que dejó atrás su tendencia a rechazar a los demás, se volvió más paciente y más dispuesto a escuchar sus ideas. A veces, incluso lograba reconocer sus propios apegos en lo que ellos decían.
Mientras supervisaba los preparativos para la ceremonia de graduación de la escuela secundaria, notó que algunos estudiantes estaban ansiosos por expresar sus opiniones sin tener en cuenta los sentimientos de los demás. Esto le recordó: «Al hablar, debo tener presente el panorama general y a las demás personas».
Al mismo tiempo, descubrió cierto egoísmo en sí mismo. Cuando dejó de lado ese egoísmo y comenzó a pensar en los demás y en cómo realizar mejor su trabajo, las cosas fluyeron con mayor facilidad.
Un día, mientras asistía a un evento de Falun Dafa, Zhongwei se sentó fuera del recinto durante un descanso. Una mujer mayor se le acercó e insistió en persuadirlo para que se uniera a su religión. También hizo comentarios sobre Falun Dafa.
Zhongwei relató: «La escuché con calma y una sonrisa. Cuando terminó, compartí con ella algunos datos sobre Falun Dafa. Si no fuera practicante, definitivamente no habría tenido la paciencia de escucharla durante tanto tiempo.
Sentí que este era un cambio significativo en mí. Tras practicar Falun Dafa, puedo escuchar a los demás con una mente abierta, sin oponerme de inmediato ni generar pensamientos negativos. Me tomo el tiempo para reflexionar y comparar lo que he escuchado con las enseñanzas de Falun Dafa».
Comparase con el Fa y reflexionar sobre sus pensamientos y acciones no solo ayudó a Zhongwei a comprender mejor a los demás y a ser más tolerante con ellos, sino que también le permitió reconocer sus propios prejuicios y apegos, dejarlos ir y vivir gradualmente según los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia.
Reparto de folletos en el campus
Dado que tanto Zhongwei como su padre se beneficiaron de la práctica de Falun Dafa, él quería compartir sus experiencias con los demás.
En la escuela secundaria, le daba demasiada vergüenza hablar de la práctica porque temía que los demás no la entendieran. «Pero en la universidad, afronté mis miedos e hice todo lo posible por superarlos».
Una vez en el campus repartiendo folletos, se dio cuenta de que no daba tanto miedo como había imaginado.
«En realidad, muchas personas están dispuestas a detenerse y aceptar un folleto o escuchar una breve introducción. Al fin y al cabo, la naturaleza humana es intrínsecamente buena. Mi intención es ayudar a los demás, y eso nace de un buen corazón».
Para Zhongwei, aquel folleto era algo más que un simple trozo de papel. Conectaba la práctica de Falun Gong de su padre con su propio camino y con su proceso continuo de desarrollar autodisciplina y aprender a comprender a los demás.
Está agradecido por la guía de Shifu y espera seguir repartiendo folletos con mensajes positivos y edificantes para que más personas puedan conocer Dafa y experimentar la belleza y la esperanza que esta práctica puede aportar a sus vidas.
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