(Minghui.org) Del 10 al 20 de agosto de 2026 se celebró en Normandía, Francia, un campamento de verano de la Escuela Minghui. Cincuenta padres e hijos asistieron al campamento, que tuvo lugar en una granja ecuestre junto al mar. Algunos participantes llegaron desde Suiza y Canadá.

Padres e hijos realizan los ejercicios de Falun Dafa. (Minghui.org)

Los niños participan en diversas actividades y clases

Los participantes leían Zhuan Falun y practicaban los ejercicios de Falun Gong cada mañana, y se les animaba a conducirse según los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

Los estudiantes asistieron a clases de danza clásica china, caligrafía y artes marciales chinas. También participaron en actividades al aire libre, como equitación, navegación en catamarán y navegación en el mar. Visitaron lugares históricos de la zona y aprendieron artesanía tradicional y elaboración de pan.

Algunas actividades brindaron a los estudiantes la oportunidad de interactuar y ayudarse mutuamente: durante las clases de danza se ayudaban a ganar flexibilidad; al montar a caballo aprendieron a compartir, ya que varias personas debían utilizar el mismo animal. Al navegar, tuvieron la oportunidad de experimentar la naturaleza y la relación entre el ser humano y el entorno natural.

Los estudiantes disfrutaron de la equitación. (Minghui.org)

Estudiantes y adultos se preparan para zarpar. (Minghui.org)

Estudiantes aprenden danza clásica china. (Minghui.org)

Los participantes del campamento intervienen en eventos locales

Padres y estudiantes participaron en varios eventos locales.

En uno de los eventos, realizaron una demostración de los ejercicios e informaron a los residentes locales sobre Falun Gong, así como sobre la persecución por parte del Partido Comunista Chino (PCCh) y la sustracción forzada de órganos avalada por el Estado. Algunas personas firmaron la petición para exigir el fin de los crímenes de sustracción forzada de órganos.

Los estudiantes escribieron y representaron una breve obra de teatro titulada "El cuento de hadas del loto". También enseñaron a la gente a elaborar flores de loto con la técnica de origami. Los profesores de danza ofrecieron actuaciones de danza clásica china.

Padres e hijos participan en un evento local, realizan demostraciones de los ejercicios y presentan espectáculos de danza clásica china. (Minghui.org)

Tanto los asistentes al evento como el representante del gobierno municipal que invitó a los practicantes a participar les agradecieron reiteradamente su presencia; además, algunos residentes preguntaron dónde podían aprender Falun Dafa.

Conferencia de intercambio de experiencias

Antes de finalizar el campamento, se celebró una pequeña conferencia de intercambio de experiencias en la que intervinieron 14 practicantes.

Conferencia de intercambio de experiencias (Minghui.org)

Raphaël, de 15 años, quien ya había asistido anteriormente al campamento de verano, habló sobre su comprensión del concepto de "pérdida y ganancia" expuesto en Zhuan Falun: insultar o burlarse de los demás en realidad les otorga un valioso de (virtud), mientras que quien lo hace acumula yeli. Al realizar buenas acciones, ganamos de; al sufrir, estamos pagando nuestro yeli.

Comentó: "Me resulta difícil evitar discutir con mi hermano menor. Después, me siento arrepentido. Me digo que, en lugar de sufrir para saldar el yeli, debería ser tolerante".

Desde pequeño, Raphaël ha querido convertirse en bailarín de Shen Yun. Durante el campamento, participó en las clases de danza clásica china.

Compartió una experiencia vivida con un compañero de clase que no practica Falun Dafa. Una noche, presenció una mala acción cometida por uno de sus compañeros. El estudiante sorprendido no solo no sintió vergüenza, sino que le pareció gracioso.

Raphaël dijo: "Esa experiencia me mostró la mentalidad de la gente de hoy en día. Esa noche me dije: quiero ser bailarín de Shen Yun para ayudar a despertar la conciencia de las personas. A través de las danzas y coreografías de Shen Yun, podemos mostrar y recordar a la gente qué cualidades humanas deben poseer —como el respeto y la bondad— y ayudarles también a distinguir entre el bien y el mal".

Alexis, de 12 años, compartió su experiencia al leer Zhuan Falun.

Dijo: "Algunos contenidos de Zhuan Falun todavía me resultan un poco complicados. Aunque me cuesta entenderlo por completo, comprendo un principio: hacer cosas malas conduce a la acumulación de ye". También comprendió que Falun Dafa no es para tratar enfermedades, y que uno debe cultivar el corazón y eliminar los apegos. Dijo: «Esto hizo que me quejara menos y fuera más considerado. A veces, yo mismo apagaba el video juego. No quería que mamá se preocupara y enojara por mí».

Trabajar juntos y ayudarse mutuamente

Los participantes del campamento preparaban las comidas. Los adultos cocinaban, mientras que los niños lavaban los platos y ponían y recogían las mesas.

Durante estas tareas cotidianas, los niños aprendieron a asumir responsabilidades, ser considerados, ayudarse mutuamente y cooperar.

Reflexión sobre las experiencias en el campamento

Los padres también compartieron sus experiencias en el campamento, sus vivencias al interactuar con los niños y sus observaciones sobre los cambios positivos de estos.

Los padres observaron que, tras convivir y aprender con familias de practicantes, los niños tenían una perspectiva más positiva de la cultivación. Ya no eran como antes; tras regresar a la vida en sociedad, a veces se sentían solos o incapaces de resistir las tentaciones que les hacían caer en el camino.

Una madre contó que, al volver a casa, su hijo le pidió ayuda para organizar un horario de estudio del Fa. Ella comentó: «Ahora, cuando lee el Fa, siente que es algo muy profundo y real. Percibo que ya no es simplemente un niño que practica junto a sus padres, sino un verdadero cultivador».

Otra madre compartió que, la primera noche tras regresar a casa, su hijo lloró y expresó su tristeza porque el campamento de verano había terminado. Ella pensaba que él se alegraría de volver a casa y dormir en su cama, suave y cómoda, después de haber vivido en una tienda de campaña durante el campamento; no esperaba que se mostrara reticente a dejarlo.

La hija de otro practicante nunca había practicado Falun Dafa antes y no se consideraba practicante. Su padre relató: «Al volver a casa, empezó a hacer los ejercicios y a leer el Fa con nosotros. Ve con frecuencia los videos de las danzas que aprendió en el campamento y también escucha música compuesta por practicantes».

El padre de la niña, que no es practicante, dijo: «En el pasado, debido a ciertas noticias en los medios, siempre tuve algunas dudas. Pero ahora ya no las tengo. Creo que esta práctica es buena. Sé que Falun Dafa es bueno y que los practicantes son buenas personas».

Los asistentes reflexionaron sobre sus experiencias en el campamento de verano y expresaron su deseo de seguir realizando bien «las tres cosas». Esperan volver a reunirse el próximo año.