(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa en 1996. En estos 28 años de cultivación, he experimentado la compasión ilimitada de Shifu y el poder milagroso de Dafa. Con un corazón lleno de gratitud, quiero compartir algunas experiencias que vivieron mis amigos y familiares.

Mi experiencia milagrosa al comenzar la cultivación

En mayo de 1996, mi padre, quien acababa de empezar a practicar Falun Dafa, me lo recomendó con mucho entusiasmo. Sin embargo, no me llamó la atención. Mi padre me dijo: «Esta práctica es diferente a otras prácticas de qigong. Pone énfasis en la cultivación del xinxing y guía a las personas hacia niveles elevados».

Le pregunté a mi padre: «¿Qué significa guiar a las personas hacia niveles elevados?». Él me entregó el libro Zhuan Falun y unos videos con las lecciones del Fa de Shifu, pidiéndome que los estudiara al llegar a casa.

Dos semanas después, comencé a ver las lecciones de Shifu. Las vi desde las 8:00 p. m. hasta la medianoche, y sentí como si un manantial de agua clara fluyera hacia mi corazón. Me sentí emocionada, asombrada y llena de alegría. Aunque no comprendía del todo el contenido, sentí que la práctica era recta y que Shifu era una persona muy bondadosa. Mientras veía los videos, sentí una corriente cálida recorrer mi cuerpo en tres ocasiones. Sin saber qué estaba ocurriendo —y sintiendo un poco de miedo—, apagué el reproductor de DVD.

Al día siguiente, le conté a mi padre lo que había sucedido la noche anterior. Él se mostró muy entusiasmado y me explicó que yo tenía una relación predestinada con Dafa, que Shifu me había aceptado como su discípulo y que estaba purificando mi cuerpo. Abrí el libro Zhuan Falun y leí con atención la sección titulada Guanding (transmisión de energía). ¡Fue asombroso, porque experimenté exactamente lo que Shifu describía! Poco después de comenzar la práctica, los dolores de cabeza que me habían aquejado durante años desaparecieron sin que siquiera me diera cuenta. En los 28 años transcurridos desde entonces, no he vuelto a enfermarme.

La transformación de mi esposo

Mi esposo es una persona amable y optimista. Cuando el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a perseguir a Falun Dafa, él se dejó engañar por la propaganda difamatoria e intentó impedir que yo practicara. Sin embargo, más tarde, tras experimentar personalmente la compasión de Shifu y la belleza de Dafa, pasó a apoyar mi práctica.

Mi esposo solía padecer una hernia discal lumbar que se manifestaba de forma repentina. En esos momentos, sufría intensamente: no podía estar de pie ni sentado, e incluso le resultaba insoportable permanecer acostado en la cama. Acudió a varios hospitales, pero no encontró alivio. Cuando sufría una recaída, el dolor era tan agudo que apenas podía caminar. Él, que normalmente era muy activo y amante del deporte, quedaba reducido a un estado de total indefensión, como un niño pequeño; su rostro reflejaba una profunda desesperanza. Yo intentaba consolarlo y le sugería que recitara las frases: «Falun Dafa es bueno; Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno», pidiendo ayuda a Shifu.

Al principio, él no creía que esto pudiera servir de algo y se negaba a intentarlo. Le conté varios casos de personas que lograron transformar la desgracia en fortuna tras repetir estas frases. Finalmente, accedió a probar y comenzó a recitarlas. A medida que continuaba repitiéndolas en silencio, el dolor fue disminuyendo. A la mañana siguiente, al despertar, ya podía caminar de nuevo; su rostro se iluminó de alegría. En los últimos 20 años, el problema no ha vuelto a aparecer.

En el cumpleaños de Shifu y durante el Año Nuevo Chino, mi esposo enciende incienso frente al retrato de Shifu y se inclina en señal de gratitud; también prepara ofrendas de frutas y flores. De vez en cuando, lee los libros de Dafa y realiza los ejercicios. Aunque todavía no ha comenzado a practicar formalmente, se esfuerza por vivir conforme a los principios de Dafa. En su actividad comercial, le ha ocurrido a menudo que algunos proveedores o clientes le han pagado una cantidad superior a la debida; él siempre devuelve el excedente. Asimismo, si alguna vez ha recibido billetes falsos, jamás los ha utilizado para engañar a nadie, sino que se ha deshecho de ellos de inmediato.

En ocasiones, mi esposo me ayuda a validar el Fa. Durante el tiempo en que estuve detenida ilegalmente, él, junto con otros practicantes, acudió a las instituciones gubernamentales pertinentes para gestionar mi liberación. Lo verdaderamente notable es que, durante los tres años que estuve en prisión, él siguió quemando incienso y colocando fruta frente al retrato de Shifu.

La historia de mi primo

Mi primo se llama Xiao Xu. Hace veinte años, tenía una novia llamada Xiao Juan. Una noche, Xiao Juan tuvo un sueño aterrador en el que un hombre de aspecto repulsivo y mirada asesina le dijo: «Me perteneces. No tienes permitido relacionarte con Xiao Xu».

Xiao Juan, asustada, le contó el sueño a Xiao Xu. Al principio, Xiao Xu no le dio importancia y la consoló diciendo: «Solo fue un sueño. No hace falta darle más vueltas».

Pero esa misma noche, Xiao Xu tuvo, inesperadamente, el mismo sueño: aquel hombre le decía exactamente lo mismo. Peor aún, ambos empezaron a tener el mismo sueño una y otra vez. Aquel ser de aspecto repulsivo se aferró a ellos como un espectro maligno, alterando gravemente sus vidas. Estaban muy preocupados; Xiao Juan, en particular, se sentía profundamente angustiada y estaba al borde de un colapso mental.

Mi padre y yo nos enteramos de esto y les dije a la pareja: «No tengan miedo. El mal no puede prevalecer sobre la rectitud; el mal teme a la rectitud. Por favor, repitan: “Falun Dafa es bueno; Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”». También les entregamos amuletos de Dafa, que se colgaron al cuello. Desde que Xiao Xu y Xiao Juan llevan puestos los amuletos, el espectro maligno no ha vuelto a aparecer en sus sueños y sus vidas han vuelto a la normalidad.

Este suceso causó una gran impresión en mis familiares. Todos ellos fueron testigos del poder extraordinario de Dafa.

Lingzi y su familia

Lingzi es una mujer a la que conocí a través de su hijo. Un día, su hijo, Hanghang —que cursaba la escuela primaria—, sufrió acoso escolar. Vino a mi supermercado para llamar a su madre; lloraba mientras desahogaba sus penas. Incluso después de terminar la llamada, seguía con lágrimas en los ojos. Lo consolé y le expliqué el principio de «sin pérdida no hay ganancia», cómo se transforma el yeli, y la historia de Han Xin, quien soportó la humillación de pasar arrastrándose entre las piernas de otra persona. Hanghang tomó estas historias muy en serio y dejó de llorar. Antes de marcharse, me dio las gracias.

Al día siguiente, Lingzi vino al supermercado a verme y me preguntó: «Hermana, ¿qué le dijiste ayer a Hanghang? Te hizo mucho caso. Normalmente, cuando sufre acoso, me cuesta muchísimo trabajo lograr que se calme. ¿Cómo lo conseguiste?».

Le respondí: «Aprendí esos principios en un libro muy valioso». Luego, le expliqué la verdad sobre Dafa. Ella comentó: «Por tu forma de ser, me doy cuenta de que esta práctica es buena y recta. ¡Me alegra mucho saberlo!».

Desde entonces, Lingzi y Hanghang han visitado mi tienda con frecuencia. En cada ocasión, aprendían un poco más sobre Dafa y decidieron renunciar al PCCh y a sus organizaciones afiliadas. Lingzi también adquirió un ejemplar de Zhuan Falun. A veces, leemos Zhuan Falun juntas. Tanto Lingzi como Hanghang suelen recitar: «Falun Dafa es bueno; Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno». Cuando salen a caminar por la noche, a menudo exclaman: «¡Falun Dafa es bueno!». Lingzi me contó que, al pronunciar estas palabras, se sentía feliz y con una sensación de mayor estatura.

Lingzi es ama de casa y su esposo es un oficial militar de alto rango. Al ser una familia acomodada, siempre compraban los artículos de mejor calidad y más costosos, siendo además muy exigentes con su alimentación y su vestimenta. Tras empezar a practicar Falun Dafa, Lingzi dejó de ser tan quisquillosa con sus compras; a veces, incluso elegía productos de menor calidad. Cuando el vendedor la elogiaba por ello, ella respondía: «He leído el libro de Dafa. Nuestro Shifu nos enseña a anteponer las necesidades de los demás a las propias».

Tras visitar a su familia durante el último Año Nuevo Chino, Lingzi regresó con una lista de una docena de personas que habían renunciado al PCCh (Partido Comunista Chino) y a sus organizaciones afiliadas; entre ellas, su madre, sus hermanos, sus sobrinos y algunos vecinos. Su madre y su hermana la llamaban a menudo para contarle los sucesos milagrosos que experimentaron después de renunciar al PCCh.

Su madre, cuya salud era delicada, solía pasar todo el día en cama. Sin embargo, tras empezar a recitar «Falun Dafa es bueno; Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno», su salud mejoró. Con el tiempo, se sintió lo suficientemente bien no solo para valerse por sí misma, sino también para encargarse de las tareas del hogar y preparar las comidas. Todos los que la conocían quedaron asombrados ante tales cambios.

Actualmente, Lingzi y su familia comparten a menudo sus experiencias con los demás y les hablan sobre la belleza de Dafa.