(Minghui.org) Empecé a practicar Falun Dafa en 1997. Antes de eso, e incluso cuando tenía treinta y tantos, sufría muchas dolencias y estaba muy débil. Ponerme inyecciones, tomar diferentes medicamentos y las visitas al hospital formaban parte de mi vida diaria. Mi recuento de glóbulos blancos era más del doble del normal, así que a menudo tenía fiebre y mareos. A veces, incluso tenía que llevar botellas de suero al trabajo. Más tarde desarrollé problemas ginecológicos y laringitis alérgica. En invierno, perdía la voz y tosía sin parar si inhalaba polvo. También tenía un pequeño bulto en el lado izquierdo de la cabeza que a menudo dolía. Estas condiciones me atormentaban terriblemente. Tuve que tomar mucha medicación y realmente sentía que la vida era peor que la muerte.
Después de empezar a practicar Dafa, llegué a comprender que el verdadero significado de la vida es volver a nuestro ser original y verdadero. Estudié el Fa con diligencia y me comporté según los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, empezando por ser una buena persona y hasta llegar a convertirme en una cultivadora. Gracias a Dafa, comprendí que existen relaciones predestinadas, deudas de yeli entre las personas. A partir de entonces, me volví más tolerante con los demás y dejé de fijarme en sus defectos. También aprendí a tratar a las personas con amabilidad, a no dar importancia a la fama ni a los beneficios personales, y a corregir constantemente mi xinxing. Todas mis dolencias desaparecieron sin dejar rastro y gané más de 9 kilos. Por primera vez en muchos años, experimenté de verdad lo que se siente al estar libre de enfermedades.
Siendo amable y tolerante en el trabajo
Doy clases de inglés en un distrito escolar público. Siempre me he tomado muy en serio mi carrera profesional, he trabajado con diligencia y he hecho todo como es debido. Tanto mis superiores como mis compañeros reconocían mi desempeño. Sin embargo, antes de practicar Dafa, tenía muy mal genio y no cedía cuando creía que tenía razón. Una vez que perdía los estribos, no temía a nada y me atrevía a enfrentarme a cualquiera. Siempre tenía que discutir sobre quién tenía razón y quién no. No podía tolerar ni la más mínima queja. Era de mente estrecha e intolerante.
Después de convertirme en practicante, me comporté según los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia. A medida que mi nivel se fue elevando, fui eliminando poco a poco mi mal genio. Ya no discutía ni me peleaba con la gente. Aprendí a ser comprensiva y me llevaba bien con todo el mundo. Mi corazón se abrió mucho más. Incluso después de que mi marido tuvo una aventura, dejé de guardarle rencor y lo perdoné sinceramente desde el fondo de mi corazón.
Ya no causo problemas a mis supervisores y estoy dispuesta a asumir cualquier tarea que me asignen. Mi carga de trabajo es bastante pesada. Otros compañeros solo enseñan en clases de secundaria o de primaria, mientras que yo enseño en ambas, y paso más tiempo en clase. Sin embargo, no me preocupo por la ganancia o la pérdida personal. Tengo una actitud optimista, llego temprano y me voy tarde, y hago mi trabajo con responsabilidad.
Respeto a mis alumnos, les muestro cariño y comprensión, y les ofrezco ayuda con amabilidad. Siempre que me plantean preguntas, les respondo con paciencia, y nos llevamos muy bien. Además, les doy clases particulares en mi tiempo libre de forma gratuita.
Cuando enseñaba inglés a alumnos de noveno curso, encargue muchos materiales de estudio porque se preparaban para el examen de acceso al instituto. El sistema centralizado de pedidos de materiales escolares venía acompañado de una comisión secreta para el profesor. Si rechazaba esa comisión, es posible que los demás no lo entendieran. Para evitar problemas innecesarios, tuve que aceptarla temporalmente. Les dije a los alumnos: “La próxima vez, utilizaré esta comisión para encargar material didáctico para ustedes. Si no es suficiente, yo pondré la diferencia. No tendrán que pagar nada más”. Hago esto porque practico Falun Dafa y debo comportarme según sus requisitos. Shifu nos enseña a ser buenas personas y a ser considerados con los demás. Vuestros padres trabajan duro para pagar vuestra educación, así que no puedo aceptar vuestro dinero. Solo tienen que saber que no es que las demás personas sean malas; es el entorno general de la sociedad lo que ha provocado esto. Si no practicara Falun Dafa, yo haría lo mismo”.
Transmitiendo la grandeza de Verdad-Benevolencia-Tolerancia
La propaganda difamatoria del Partido Comunista Chino (PCCh) sobre Falun Dafa ha envenenado las mentes de muchas personas, incluidas las de los niños. Sus libros de texto contienen contenidos que difaman la práctica. Como profesora y practicante de Dafa, tengo la responsabilidad de aprovechar cada oportunidad para hacer saber a mis alumnos que “Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno” y enseñarles cómo comportarse para que puedan convertirse en buenas personas y ser un beneficio para la sociedad.
Un día, mientras daba clase de inglés a alumnos de primaria, me di vuelta para escribir algo en el pizarrón cuando un alumno gritó: “¡Profesora, esos dos se están peleando!”. Para cuando volví a girarme, los dos alumnos habían dejado de pelear, pero se miraban con ira. El resto de los alumnos esperaban a ver qué les iba a hacer.
Me apoyé en la sabiduría que me dio Dafa y dije con calma: "Los compañeros no deberían pelearse entre ellos. Deben ser amables y tolerantes. Si alguno de ustedes se hace daño, ¿no sería malo para los dos? Uno sufriría, mientras que los padres del otro tendrán que pagar los gastos médicos. Sus padres trabajan duro para pagar su educación, y ahora tendrían que preocuparse por esto. Esto no pasaría si pudieran ser un poco más tolerantes el uno con el otro. Como compañeros, deberían valorar el poco tiempo que estén juntos antes de graduarse y tratarse con sinceridad, tolerancia y amabilidad".
El aula quedó en silencio. Los dos estudiantes enfadados se calmaron y sus expresiones volvieron a la normalidad. Desde entonces, no hubo más peleas en esa clase. Sin embargo, después de eso, el alumno que había tomado la iniciativa me denunció al director, que vino a mi despacho y preguntó: "¿Hablaste con los estudiantes sobre Falun Dafa en clase?" Luego expliqué lo que había pasado, y el director no dijo nada.
En otra ocasión, estaba dando clase en un instituto. Un chico se estaba portando mal. Le dije que se sentara como es debido y dejara de hablar. Cuando me di la vuelta para escribir en la pizarra, una chica que estaba sentada detrás de él dijo con sarcasmo: “¡Esta profesora practica Falun Dafa!”. Intentaba interrumpir la clase. Me di la vuelta y la miré. Todos los alumnos esperaban a ver cómo iba a responder.
Pensé que era la oportunidad perfecta para hablarles de Falun Dafa y dejar que juzgaran por sí mismos si las afirmaciones difamatorias sobre la práctica eran ciertas. Dije: “Lo que has dicho es cierto. Sí, practico Falun Dafa. Falun Dafa enseña Verdad-Benevolencia-Tolerancia y ayuda a las personas a ser buenas. ¿Hay algo malo en Verdad-Benevolencia-Tolerancia? Si no practicara Falun Dafa, piénsalo, ¿te trataría así?”. La chica no dijo nada. Los demás alumnos también se quedaron sentados en silencio. Manejé el asunto de forma abierta y honesta, lo que calmó la situación de manera positiva”.
Pensamientos bondadosos de mi director y mis compañeros
Me detuvieron varias veces por practicar Falun Dafa. A veces, la policía venía a acosarme al trabajo e intentaba manchar la reputación de otros practicantes, pero no lo consiguieron. Todo lo que hicieron solo afectó a unas pocas personas. La gran mayoría de mis compañeros y alumnos me apoyaban.
Una vez finalizadas las evaluaciones de rendimiento de fin de año, el director me preguntó: “¿Por qué tus compañeros y alumnos te valoran tan positivamente? Tanto en la escuela primaria como en la secundaria, todo el mundo te ha dado puntuaciones muy altas”.
Sonreí y respondí: “Es porque practico Verdad-Benevolencia-Tolerancia. Lo que mis compañeros de trabajo y alumnos reconocen no es solo cómo soy como persona. Lo que reconocen es que Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno, porque Verdad-Benevolencia-Tolerancia ha echado raíces en los corazones de las personas bondadosas. Yo simplemente muestro la belleza de estos principios a través de lo que digo y hago”.
Compartiendo la verdad con miles de hogares
A partir de los principios de Dafa, llegué a comprender que, aunque estamos siendo perseguidos, recorremos el camino hacia la divinidad, por lo que no somos nosotros quienes merecemos compasión. Por otro lado, si la gente común tiene malos pensamientos sobre Dafa, será eliminada durante la gran calamidad. Con el fin de salvar a la gente y evitar que se vea envenenada por las mentiras del PCCh, los discípulos de Dafa empezamos a aclarar la verdad a la gente, y lo hicimos a pesar de la presión de la persecución. Primero fuimos de calle en calle y de casa en casa para aclarar la verdad. También repartimos material de aclaración de la verdad, colocamos carteles y realizamos llamadas telefónicas.
Fui con otros practicantes a los mercados de las zonas rurales. Durante el invierno, en épocas de inactividad para los agricultores, tomábamos taxis hasta las aldeas rurales e íbamos de casa en casa para aclarar la verdad. La gente de las zonas rurales es sencilla, amable y de buen corazón. Algunos nos ofrecían agua caliente, mientras que otros nos invitaban a entrar para calentarnos un poco. La mayoría de las personas aceptaron la verdad y eligieron un futuro maravilloso para sí mismas. Nos alegramos sinceramente por ellas. En cada ocasión, logramos convencer a decenas de personas para que renuncien al PCCh y a sus organizaciones afiliadas.
Cuando nos dirigíamos a casa, solía ser casi mediodía. A esa hora había menos taxis, sobre todo en los pueblos más apartados. En invierno hace un frío extremo en el noreste de China, por lo que permanecer al aire libre, aunque fuera solo un rato, podía ser peligroso. Sin embargo, cada vez que salíamos de una aldea y llegábamos a la carretera, enseguida se detenía un taxi para recogernos. Sentíamos de verdad que Shifu había dispuesto que esas personas tan amables vinieran a recogernos, al tiempo que les daba la oportunidad de escuchar la verdad sobre Dafa. ¡Estamos agradecidos a Shifu por su compasiva salvación!
Shifu me salvó del peligro una y otra vez
Después de empezar a practicar Dafa, me enfrenté a varias situaciones peligrosas. Bajo la protección de Shifu, siempre estuve a salvo. A continuación, solo voy a mencionar algunos ejemplos.
Una vez, tras irme de casa para evitar ser perseguida, alquilé un piso cerca de otra ciudad. Cuando el propietario perdió mi factura de la luz y tuve que leer el contador para anotar el consumo. El contador estaba al lado de la casa y yo no era lo suficientemente alta para verlo con claridad. Debajo del contador había una plataforma de aproximadamente 45 cm de ancho y 45 cm de alto, y tuve que colocar un taburete encima. Me subí al taburete, pero seguía sin ver bien los números del contador, así que me agaché y el taburete se volcó. Salí disparada hacia atrás y caí de cabeza al suelo. Me latía la cabeza con fuerza, como si me la atravesaran innumerables agujas. Debido al impulso, reboté hacia arriba antes de volver a golpear el suelo. Todo sucedió de forma tan repententina y con tanta fuerza que no tuve tiempo de pensar.
Cuando recuperé el sentido, me encontré sentada en el jardín de mi vecino. Sentía como si, de alguna manera, me hubieran empujado la cabeza hacia el cuello. Sin embargo, mi conciencia seguía muy lúcida. Pensé: “Soy una discípula de Dafa; no me pasará nada”. Sin pensarlo, me toqué el cuello y vi que mi cabeza no se había hundido en él. Supe que Shifu me había protegido. No sabía cómo podría expresarle jamás mi gratitud. Tenía más de 50 años, pero estaba perfectamente bien.
En otra ocasión, estaba haciendo unos recados en bicicleta. Al acercarme a un cruce, la carretera se desviaba hacia la derecha, por lo que no podía ver claramente lo que había más adelante. Entonces oí que se acercaba un vehículo por ese lado. En un instante, un vehículo de carga de tres ruedas vino directamente hacia mí. No había tiempo para esquivarlo, así que salté de la bicicleta. El conductor pisó el freno a fondo y la rueda trasera del vehículo se detuvo justo al lado de mi pierna izquierda. Mi bicicleta no se había caído; seguía andando por si misma. Entonces, el conductor extendió la mano y agarró el manillar de mi bicicleta.
Todo sucedió como en una escena de película. Tome la bicicleta y le dije que se podía ir. Tras dar solo unos pasos con mi bicicleta, una mujer se me acercó y me dijo: “¡Me has dado un susto de muerte! ¿Por qué lo has dejado irse así sin más? ¡Ni siquiera has mirado si te habías hecho daño!”. Sabía que contaba con la protección de Shifu y le dije: “No me pasará nada”. Entonces ella dijo: “¡Ni siquiera has mirado si tu bicicleta ha sufrido daños!”. Le respondí: “La bicicleta tampoco sufrirá daños”. Y resultó ser exactamente como dije.
Otra situación tuvo lugar una tarde de verano, cuando el cielo de pronto se llenó de nubes oscuras, los relámpagos destellaban y los truenos retumbaban: se avecinaba una tormenta. Había pocos peatones en la calle y todo el mundo se apresuraba hacia su destino. Al acercarme en bicicleta a un cruce, vi una moto a cierta distancia que se acercaba a toda velocidad desde la izquierda. Justo cuando llegué al otro lado del cruce, la moto giró de repente en diagonal y se dirigió directamente hacia mí. Al darme cuenta de que algo iba mal, pedaleé tan rápido como pude, pero la moto me atropelló de todos modos.
Salí disparada más de cuatro metros y caí de espaldas. Sin embargo, tenía la mente completamente lúcida. Vi a las dos personas que iban en la moto sentadas, inmóviles, mirándome fijamente. Pensé: “Seguramente estarán aterrorizados. Tengo que levantarme”. Intenté levantarme con dificultad, pero no lo conseguí al primer intento. Pensé: “No, tengo que levantarme”. Reuní todas mis fuerzas y me levanté. Entonces ellos recuperaron la compostura y se bajaron de la moto.
Me acerqué a ellos y les dije: "No se preocupén, estoy bien. Practico Falun Dafa, y el Shifu de Dafa me protege. No tengan miedo, no les pediré dinero. Por favor, recuerden: 'Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno.' Vayan rápido a casa; Va a llover". El hombre recogió mi bicicleta amablemente y me pidió que me fuera primero.
Intenté empujarla, pero no se movía. Entonces noté que la llanta de la rueda trasera se había doblado por el impacto. No había ningún taller cerca, así que le dije: "Señor, ¿puede ayudarme a enderezar un poco el borde para poder empujarla hacia casa? Mañana la arreglaré". Me ayudó a doblarlo y, tras bastante esfuerzo, aunque la rueda seguía rozando el chasis, al menos pude empujarla.
Se había pronosticado una fuerte tormenta, y hubo truenos y relámpagos durante bastante tiempo, pero el aguacero simplemente no se materializó. Solo había una ligera llovizna. Empujé la bicicleta un rato, luego noté que la rueda apenas rozaba, así que simplemente me subí y la monté. Mientras seguía andando, parecía como si nunca hubiera pasado nada. Mi bici había vuelto a la normalidad. ¡Fue realmente increíble! ¡Sabía que era Shifu protegiéndome una vez más!
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