(Minghui.org) La primera vez que Shifu me dio a entender que debía dejar ir el resentimiento fue cuando estaba en casa de mi hijo cuidando a mi nieto. Tuve un conflicto con mi nuera. Sentí resentimiento y quise irme de inmediato. Fui a un parque y lloré. No me di cuenta de que esta era una oportunidad para mejorar mi xinxing.
Por suerte, estudiaba los principios del Fa con mi grupo local de estudio del Fa todos los días. Sentí que Shifu había arreglado que muchos practicantes asistieran al estudio del Fa esa noche. Había muchos practicantes. También asistieron practicantes de otros grupos de estudio del Fa. Cuando terminamos el estudio del Fa, un practicante sugirió que compartiéramos nuestras experiencias, ya que éramos muchos juntos.
Les conté mi situación. Un practicante de otro grupo de estudio del Fa me interrumpió y me dio el ejemplo de un practicante que hacía las tres cosas bastante bien, pero que, por alguna razón, la policía lo arrestaba repetidamente. Después de su octavo arresto, el practicante fue liberado, estudió los principios del Fa, miró hacia adentro y analizó por qué lo habían arrestado tantas veces. Finalmente, encontró la razón: el resentimiento. Una vez que se liberó del resentimiento, todo fluyó sin problemas.
Los demás compañeros de estudio compartieron conmigo enseñanzas del Fa y me ayudaron a mejorar mi xinxing. Dejé atrás el resentimiento hacia mi nuera. Comprendí que la culpa era mía. Me sugirieron que le pidiera disculpas al llegar a casa.
Compré pescado antes de ir a casa porque a mi nuera le gusta comerlo. Pero cuando llegué a su casa, me miró como si nada hubiera pasado y me saludó muy afectuosamente. Me sorprendió y no supe qué hacer.
La segunda vez que Shifu me dio una pista fue cuando mi hijo me avergonzó en público. Lo toleré superficialmente, pero le guardé resentimiento y envidia en mi interior. Fui a casa de otro practicante.
Esa noche mi hijo tuvo un sueño. Soñó que me arrestaban en un callejón cerca de casa. Estaba tan asustado que se despertó y no se atrevió a volver a dormirse. Me llamó, pero no tenía el celular conmigo, así que no pudo comunicarse conmigo. Estaba tan preocupado por mí que no durmió en toda la noche. No le contó a su esposa sobre el sueño. Ella no entendía su preocupación y le preguntó por qué extrañaba tanto a su mamá, ya que solo habíamos estado fuera de casa una noche.
Mi hijo no fue a trabajar al día siguiente y me buscó por todas partes. No supo dónde me alojaba hasta que lo llamé. Me dijo que su sueño no había sido casual y me pidió que reflexionara sobre él. Comprendí que Shifu estaba usando sus palabras para iluminarme. Durante esos días había estado resentida y no me comportaba como una practicante. Así que estudié más los principios del Fa, cultivé mi xinxing y envié más pensamientos rectos.
Regresé a mi casa después de vivir un tiempo con mi hijo. Unos días después, dos policías forzaron la puerta porque no la había cerrado con llave. Corrí hacia ellos y les dije que se quedaran afuera. Me ignoraron y siguieron intentando entrar. Usé mis brazos para impedirles el paso. Pero insistieron y dijeron que querían hablar conmigo. En ese momento, vi a Shifu aparecer sobre mi lado izquierdo. Los policías dejaron de empujar. Shifu resolvió esta tribulación para mí.
Un día, mi nieto, que estaba en primer grado, me dijo: «Abuela, alguien dijo que el resentimiento es un demonio». Y tenía razón. El resentimiento es un demonio. Shifu usó a mi nieto para decirme que debía deshacerme de mi naturaleza demoníaca.
El rasgo del Partido Comunista Chino (PCCh) que más se manifestó en mí fue el resentimiento. También tenía apegos como la envidia, el desprecio hacia los demás, la competitividad, el descontento, no aceptar las críticas, la ostentación, la búsqueda de fama, la arrogancia y la vanidad. Estas actitudes negativas me impedían ver los problemas desde la perspectiva del Fa y, además, me llevaban a crear barreras frente a otros practicantes.
Me di cuenta de que solo cuando me desprendiera de mis apegos podría asimilarme al Fa del nuevo cosmos, desarrollar la compasión, formar un cuerpo indestructible con otros practicantes, salvaguardar Dafa y completar mi misión.
Mirando hacia adentro y derribando barreras entre practicantes
El mal creó muchas barreras entre la practicante Bing (seudónimo) y yo en los últimos años. Nos resentíamos y culpábamos mutuamente, y apenas nos comunicábamos. Shifu no quiere abandonar a ninguno de sus practicantes y publicó nuevos artículos para despertarnos. Finalmente, recuperé la claridad mental.
Después de leer el artículo «El xiulian de DAFA es serio», me quedé impactada. Comprendí que tenía un problema grave y que corría peligro. Memoricé el artículo de inmediato y me alineé a los principios del Fa. Dejé de lado mi afán por salvar las apariencias y fui a ver a Bing para reconciliarnos.
Se alegró de verme y compartió conmigo. Nos dimos cuenta de que los practicantes locales no habían avanzado en esta última etapa de la rectificación del Fa. Algunos no estudiaban el Fa con frecuencia y simplemente vivían su día a día. Otros solo estudiaban el Fa, pero no se atrevían a ir más allá para aclarar la verdad. Comprendimos que debíamos ayudarlos a dar ese paso, a cooperar con el cuerpo entero y seguir a Shifu para regresar juntos a nuestros hogares originales.
Bing se comunicaba bien con los demás. Yo me convertí en su conductora cuando íbamos a visitar a los practicantes. Durante el proceso, tuvimos conflictos, nos culpábamos mutuamente y sacábamos a relucir viejos resentimientos. A veces, mis palabras hirientes le provocaban dolor de estómago a Bing. Otras veces, ella me ofendía y teníamos discusiones acaloradas. Después, nos arrepentíamos mucho de nuestro comportamiento.
Estaba molesta conmigo misma. ¿Por qué no fui amable con Bing? Pensaba que ella no era buena en esto y aquello. ¿Por qué los demás practicantes eran tan buenos con ella? ¿Por qué ella siempre me trataba mal a mí, mientras trataba bien a los demás practicantes? Me di cuenta de que mi egoísmo, mi crueldad y mi intolerancia habían causado estos problemas. La otra persona es un espejo que refleja mis defectos. Cuando pensaba que ella tenía problemas, también eran los míos. La cultivación consiste en cultivarme a mí misma, no a los demás. No debería seguir siempre por un camino demoníaco. Shifu dispuso que Bing me ayudara con su comportamiento. Debería agradecerle de todo corazón.
Finalmente, comprendí mis propios problemas, que habían existido durante mucho tiempo. Mis apegos eran la arrogancia, el menosprecio hacia los demás, el atribuirme el mérito de todo, el deseo de cambiar a los demás, la ostentación, la vanidad, negarme a aceptar críticas, no cuidar mi forma de hablar, la falta de consideración, irme a los extremos y ser pretenciosa. Pero estos apegos no formaban parte de mí. No los quería ni los reconocía como propios. Envié pensamientos rectos para eliminar todo aquello que no estaba en consonancia con los principios del Fa.
Shifu arregló que otros practicantes me enseñaran a llevarme bien con los demás, a ser amable y considerada, y a alinearme con el Fa.
Un día fui a casa de Bing para hablar con ella sobre algunos asuntos. Allí estaba la practicante Dong. Dong había sufrido una grave enfermedad y estuvo a punto de perder la vida. También había tenido serios conflictos con su familia, y el mal se aprovechó de sus brechas. Pero logró superar la prueba de la vida y la muerte gracias a su firme fe en Shifu y el Fa. Se liberó de sus apegos al resentimiento y a al deseo de salvar las apariencias. Se disculpó sinceramente con su familia. Después, se volvió amable y feliz.
Cuando Dong habló, fue amable y le señaló a Bing un problema tras otro con una sonrisa bondadosa. Me sorprendió. Dong expresó lo que yo quería decirle a Bing. Bing escuchó atentamente a Dong y asintió repetidamente. Pude ver que Bing estaba muy conmovida, con lágrimas en los ojos. Le dijo a Dong con gratitud: «Por suerte, me los has señalado. Si no, ¿quién me lo habría dicho? ¡Gracias! ¡Gracias! Voy a cambiar».
Me sorprendió la actitud de Bing. Mis conversaciones con ella nunca habían sido tan tranquilas. Una vez me señaló que le hablaba con emoción y crítica, lo que la incomodaba. Gracias a Dong, comprendí mis errores. Pensaba que Dong estaba ocupada cuidando a sus hijos y no tenía mucho tiempo para estudiar los principios del Fa ni para realizar proyectos de Dafa. Me preocupaba por ella. Me di cuenta de que no debería usar el tiempo que un practicante dedica al estudio del Fa como criterio para juzgar si se ha cultivado bien o no. Estudiar el Fa y comportarse según los principios de Dafa es la verdadera cultivación. Poner esos principios en práctica es la cultivación.
Shifu se preocupó por mí y designó específicamente a una practicante para que me sirviera de ejemplo y mostrándome cómo tratar a otros practicantes y cómo comunicarme con ellos. ¡Gracias, Shifu! ¡Gracias, compañeros practicantes!
Decidí rectificarme en el Fa y cultivarme para llegar a ser amable, compasiva y considerada. Comencé a estudiar mucho los principios del Fa y a mirar en mi interior.
El mal comenzó a crear una barrera entre Bing y yo, la más grande y definitiva. En ese momento, sentí que muchos practicantes me "atacaban" y me enfadé mucho. Discutí con Bing incluso estando ya fuera de la puerta, y me fui furiosa. Le dije a Shifu en mi corazón: "Shifu, ¿qué debo hacer?". Un pensamiento cruzó por mi mente: leer Escrituras esenciales para mayor avance diez veces.
Saqué el libro Escrituras esenciales para mayor avance y leí cuatro artículos: «Entendiendo aún más», «Aprendiendo el Fa», «Palabras de advertencia» y «Conclusión definitiva». Volví a recitar el artículo Un libro me ha proporcionado todas las respuestas que buscaba.
Mientras recitaba el Fa, mi corazón se abrió y me tranquilicé. Supe en qué me había equivocado. Descubrí las trampas del mal y comprendí el gran cuidado que Shifu me tiene.
Envié pensamientos rectos para disolver la influencia de las viejas fuerzas. Sentí el fortalecimiento de Shifu. Su energía era tan poderosa que podía partir una montaña. Envié pensamientos rectos para despejar las barreras que las viejas fuerzas habían levantado entre Bing y yo, eliminando por completo todos los elementos malignos que impedían que los practicantes cooperaran como un solo cuerpo y salvaran a los seres conscientes.
Antes de enviar pensamientos rectos, recité el Fa de Shifu sobre soluciones benevolentes con los seres, me comuniqué con los seres conscientes y, a continuación, limpié los campos dimensionales de Bing y los míos para disolver los arreglos, la interferencia, las barreras y la persecución de las viejas fuerzas. Sentí que tuvo buenos efectos. Mi campo dimensional se aclaró. Sentía la alegría de un ser consciente que había sido salvado.
Tuve un sueño que recuerdo con claridad. Policías y agentes comunitarios se reunieron frente a mi casa. Cerré la habitación con llave y salí al patio. Les expliqué la verdad y les conté lo maravilloso que es Falun Dafa. Vi gente mirando la habitación cerrada. Varios policías la estaban registrando. ¿Cómo habían entrado? Le rogué a Shifu que no les permitiera encontrar ningún material de Falun Dafa. Miré hacia mi interior para ver dónde no había cumplido con el Fa. Me di cuenta de que esto se debía a mi resentimiento y a las barreras que tenía con Bing. Le dije a Shifu en mi corazón que estaba equivocada. Miré mi habitación y descubrí que no había nadie. Los policías y los agentes comunitarios se habían ido.
Comprendí que Shifu me había dado una señal con este sueño. El bloqueo en esta dimensión era un método utilizado por los humanos y no impedía el mal en otras dimensiones. Los apegos y el resentimiento humanos habían causado el problema y creado una división en la cooperación como un solo cuerpo. También era una excusa que el mal utilizaba para perseguir a los practicantes.
Durante los dos días siguientes, recité el Fa, envié pensamientos rectos para limpiar mi campo dimensional y escuché los intercambios de los practicantes sobre cómo mejorar el xinxing. Reconocí mis errores de corazón y les dije sinceramente a los practicantes que estaba equivocada.
Más tarde tuve otro sueño. Vi una enorme plaza pública, y no podía distinguir sus límites. Estaba llena de gente. Bing y yo estábamos allí. Le dije a Bing con lágrimas en los ojos y muy arrepentida: «Es mi culpa. Te trataré con cariño y benevolencia». Bing me tomó de las manos con fuerza, con lágrimas en los ojos, y pensó: «Formaremos un cuerpo indestructible, cumpliremos nuestros votos y seguiremos a Shifu para regresar a nuestros hogares originales».
Me di cuenta de que Shifu había ayudado a disolver la tribulación y los malvados arreglos de las viejas fuerzas, y nos había guiado para rectificarnos en el Fa. ¡Gracias, Shifu, por tu benevolencia y salvación!
Bing y yo ya no tenemos conflictos ni barreras entre nosotras. Cooperamos a la perfección.
Observaciones finales
Después de terminar de redactar la estructura de este artículo, volví a recitar el artículo de Shifu titulado «El xiulian de DAFA es serio». Pude sentir la inmensa benevolencia que Shifu me tiene.
Siento que aún me queda mucho camino por recorrer para cumplir con los requisitos del Fa. Tengo miedo y sigo apegada a la fama, a los intereses personales, a las emociones y a la búsqueda de consuelo en este mundo. Me gusta dormir y no me levanto temprano para hacer los ejercicios. ¿Cómo puedo validar el Fa? ¿Cómo puedo completar mi misión? ¿Por qué no tomo el Fa en serio? Me pregunté por qué vine a este mundo. ¿Acaso no vine por el Fa? Debo cultivarme con seriedad y dedicación. Debo cumplir con los requisitos del Fa y creer en Shifu y en el Fa. Haré aquello que Shifu nos pide hacer.
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