(Minghui.org) Escribo este artículo para compartir algunas de mis experiencias. Falun Dafa me transformó de un joven delincuente en un miembro respetado de la corriente principal de la sociedad.

Mi vida antes de la cultivación

Influenciado por las tendencias sociales y por mis compañeros de clase, cuando cursaba la educación secundaria, comencé a frecuentar a jóvenes delincuentes, tanto dentro como fuera de la escuela, Los llamaba «hermanos». Aquellos compañeros que antes me acosaban empezaron a tenerme miedo y a esconderse de mí. Fumaba, bebía, me saltaba las clases, participaba en peleas grupales y me relacionaba de forma inapropiada con chicas. Mi rendimiento académico cayó en picada Mi madre, que trabajaba en una fábrica de cajas de cartón, lloró mucho durante aquellos años; su cabello encaneció por mi culpa. Mi padre no lograba controlarme durante mi adolescencia y solo podía desahogar su ira en soledad; fumaba para aliviar su frustración.

A mediados de la década de 1990, fracasé en los exámenes de ingreso a la universidad en tres años consecutivos. Fui admitido en una escuela vocacional, lo cual no era precisamente lo que yo deseaba. El centro estaba a las afueras de la ciudad y aplicaba una disciplina estricta; los estudiantes solo tenían permiso para ir a la ciudad los domingos a comprar artículos de primera necesidad. Me preocupaba mi futuro y las asignaturas no me interesaban, pues no parecían tener utilidad para mi carrera profesional. Para matar el tiempo después de clase, me dedicaba a fumar y a jugar a las cartas en el dormitorio.

Solo estudiaba a última hora, justo antes de los exámenes. Cuando fracasaba en los cursos, acudía a los profesores y, sin ningún pudor, les pedía que me pusieran una buena nota en los exámenes de recuperación. Mi pasatiempo favorito era el fútbol; de hecho, era el capitán del equipo de mi escuela. También me proclamé campeón en las pruebas de 100, 200 y 400 metros en los eventos deportivos escolares, llegando incluso a igualar el récord de la escuela en la carrera de 200 metros. Representé a mi centro en los juegos deportivos provinciales de escuelas vocacionales, donde obtuve un galardón. Mis compañeros de clase decían, en tono de broma, que yo era bueno para todo, excepto para los estudios.

Obtengo el Fa

Un día fui a un mercado mayorista a comprar uniformes para mi equipo de fútbol. Allí conocí a dos chicas que afirmaban ser estudiantes de una universidad de Shanghái. Dijeron que habían perdido su dinero y me pidieron prestado algo para comprar billetes de tren. Me engañaron; les di 150 yuanes (30 dólares), cantidad que nunca me devolvieron. ¡Ese era el dinero que necesitaba para mis gastos de manutención de todo un mes! Al llegar a la escuela, me di cuenta de que me habían estafado y me arrepentí mucho. Tao, un estudiante que vivía en la habitación de al lado, me comentó que, tal vez, aquello no fuera algo malo para mí, y me habló sobre la relación entre la pérdida y la ganancia. Me prestó el libro *Falun Gong*, que él mismo había comprado en una librería. Como ya habían apagado las luces en el dormitorio, pasé toda la noche leyendo el libro en el pasillo. Los principios que contenía me atrajeron de inmediato y me abrieron un mundo nuevo.

El domingo, Tao y yo fuimos a la librería de la ciudad y compramos *Zhuan Falun*. Era un libro voluminoso, impreso en papel de buena calidad, pero solo costaba 12 yuanes (1,79 dólares); era muy barato. Recuerdo perfectamente que, en la contraportada, aparecía una flor de loto en forma de capullo a punto de abrirse, con una hermosa luminosidad rojiza. Escribí una carta a la Asociación de Falun Dafa de Beijing y logré ponerme en contacto con el coordinador de mi zona. Junto con varios buenos amigos de la escuela, establecimos un sitio de práctica donde realizábamos los ejercicios cada mañana hasta que nos graduamos. Fue una etapa inolvidable que guardaré en mi memoria para siempre.

En una ocasión, mientras jugaba al fútbol, alguien me hizo una entrada por detrás y me lesioné el menisco de la rodilla. El médico me indicó que debía permanecer hospitalizado; sin embargo, recordando las enseñanzas del Fa sobre la eliminación de yeli, decidí no quedarme en el hospital. A pesar de la lesión, seguí subiendo por las escaleras hasta el quinto piso de mi dormitorio y el sexto piso del edificio académico, tal como hacía habitualmente. Existe un viejo dicho que afirma que, ante una lesión ósea, una persona no puede recuperarse en menos de cien días; no obstante, yo me recuperé en tan solo 15 días. Un mes después, ya podía volver a jugar al fútbol.

Un día, durante el verano, sentí frío, a pesar de que la temperatura era de 38 grados Celsius (100,4 grados Fahrenheit). Otros compañeros consideraban que hacía un calor sofocante, pero yo sentía frío, incluso estando cubierto por una manta gruesa. Tanto la manta como la sábana quedaron empapadas de sudor. Mis compañeros de habitación, aterrorizados, querían llevarme al hospital. Recordé el Fa de Shifu y decidí no tomar ningún medicamento. Me recuperé pocos días después.

En el noroeste de China, durante el invierno, la temperatura descendía por debajo de los -10 grados Celsius (14 grados Fahrenheit); sin embargo, cuando realizábamos los ejercicios al aire libre, sentíamos calor. Podía percibir cambios cada día. Me recuperé de los dolores estomacales y el insomnio que me habían afectado desde mis años de escuela secundaria. Sentía cómo el Falun ajustaba mi cuerpo. Incluso podía llegar a ver las vibraciones en mi frente, mis brazos y mi espalda mientras el Falun realizaba estos ajustes. También le mostré estas vibraciones a una compañera de clase —quien más tarde se convertiría en una empresaria reconocida en mi localidad— y le clarifiqué la verdad.

Cultivación sin arrepentimientos

Después de graduarme, conocí a muchos practicantes en un pequeño parque cerca de mi lugar de trabajo; juntos practicábamos los ejercicios, estudiábamos el Fa y promovíamos el Fa. En aquel entonces, la vida era sencilla y hermosa.

El 20 de julio de 1999, mientras me encontraba en un viaje de negocios en la ciudad de Jinan, pasé frente a la sección de televisores de una tienda en un centro comercial y vi un programa del PCCh que difamaba a Falun Dafa. Durante un tiempo, viví un intenso conflicto interno. ¿Por qué Falun Dafa enfrentaba una presión tan enorme, siendo una práctica tan buena? ¿Era cierto lo que decía el programa de televisión? ¿Eran rectos Falun Dafa y Shifu? Aunque mis amigos y familiares intentaron impedirme practicar, con la ayuda y el apoyo de otros practicantes, leí documentos sobre los supuestos «1400 casos» —que resultaron ser falsos— y vi materiales en DVD preparados por practicantes. Me sorprendió descubrir que la televisión nacional podía ser tan infundada y sucia, y que el PCCh era verdaderamente perverso.

Después de un serio análisis y una reflexión profunda, me di cuenta con una clara convicción, que Falun Dafa era lo más coherente y que Shifu poseía una compasión infinita. Me dije que Falun Dafa y Shifu eran lo más recto, y decidí que seguiría practicando Falun Dafa sin abandonarlo jamás. Esta determinación sincera me ayudó a superar las constantes dificultades y tribulaciones. Me enfrenté a pruebas en las que debía elegir entre Falun Dafa y mi familia, mis amigos o mis seres queridos. Fui recluido en centros de detención y centros de «lavado de cerebro» en varias ocasiones, y tuve que enfrentar sesiones hipócritas de «transformación». También pasé por pruebas relacionadas con la fama, los intereses personales y los sentimientos. Gracias a la protección de Shifu y al aliento brindado por los pensamientos y acciones rectas de mis compañeros practicantes, he podido continuar en mi camino de cultivación hasta el día de hoy. Al mirar atrás, parece que mis 30 años de cultivación han pasado en un abrir y cerrar de ojos. Al contar con el cuidado de Shifu, nosotros, los practicantes, somos las personas más afortunadas y felices de este mundo.

Validando el Fa

Tras completar mis estudios en una escuela vocacional, cursé estudios universitarios y, posteriormente, realicé estudios de posgrado a tiempo parcial. Obtuve certificaciones de contabilidad de nivel intermedio y avanzado. Fui director de finanzas y auditoría de la empresa matriz de mi grupo. También ocupé el cargo de gerente general de una de las empresas subsidiarias. El grupo empresarial invertía en sectores como el inmobiliario, financiero, centros comerciales, hoteles, escuelas, hospitales y construcción, contando con un valor de activos cercano a los 10.000 millones de yuanes.

Mi jefe sabía que yo practicaba Falun Dafa y confiaba en mí. El grupo estaba compuesto por más de 20 empresas y realizaba pagos por gastos que ascendían a varios cientos de millones de yuanes al año; bastaba con que yo firmara las facturas para que se efectuara el pago. Los altos directivos del grupo sabían que yo era practicante de Falun Dafa. Yo cuidaba mucho mis palabras y mi comportamiento, ya que, para ellos, yo representaba a Falun Dafa. En la empresa existía una cultura de consumo de alcohol, y se gastaban millones de yuanes en bebidas para agasajar a clientes y realizar relaciones públicas; sin embargo, yo no bebía en absoluto. Mis colegas me respetaban mucho por ello.

En una ocasión, la Brigada de Seguridad Nacional ejerció presión sobre mi empresa. Pensé que mi jefe no soportaría la situación y me pediría que dejara la compañía, pero él lo consultó con otros subdirectores. Ellos reconocían mis contribuciones a la empresa, así como mi carácter y valentía. Admiraban mi coraje frente a la presión del PCCh y el hecho de no renunciar a mis creencias, a pesar de mi apariencia amable y humilde.

Por lo general, las empresas en China no cumplen los contratos a tiempo. Algunos de mis colegas peleaban entre sí por intereses personales y aceptaban sobornos de los proveedores; esto se había convertido en una costumbre y una habilidad para ellos. Mis colegas bromeaban diciendo que las personas honestas no podían sobrevivir en nuestra empresa. Los proveedores que conseguían contratos lucrativos debían complacer y sobornar a mis colegas en cada etapa: desde la comunicación inicial y la firma del contrato hasta los pagos (anticipo, pago intermedio y pago final) y la auditoría de calidad. Los proveedores tenían que invitar a mis colegas a cenas y sesiones de karaoke, además de enviarles regalos y dinero. Aunque otros pensaban que, por mi alto cargo, yo tenía poder, nunca acepté comisiones ilegales. Intentaba evitar las cenas para no suponer una carga adicional para los proveedores; mi única exigencia era que realizaran un buen trabajo. Incluso les di a mis proveedores, como un regalo,  el té y el jamón que mis amigos me habían regalado.

Algunos proveedores llegaban a mi empresa en silla de ruedas, portando un cuchillo tibetano o el herbicida químico, paraquat, para exigir el pago a nuestra compañía. Un proveedor, cuya empresa estaba a punto de cerrar, vino a reclamar el pago, explicando que debía indemnizar a varios cientos de empleados. Algunos trabajadores se sentían molestos por haber tenido que gestionar asuntos por encargo de sus superiores, solo para terminar siendo ellos quienes recibían la culpa. Hice todo lo que pude para ayudarles y resolví los conflictos con paciencia, dentro de mis posibilidades. Sin embargo, fui objeto de sabotaje, injusticias y maltrato por parte de mis colegas. Intenté abordar la situación de manera racional y explicarles las cosas con amabilidad.

Mientras administraba mi equipo de finanzas, seguía las instrucciones de Shifu de ser desinteresado y considerado. Cuando los miembros de nuestro equipo cometían errores, yo asumía la responsabilidad. Cuando tenían un desempeño sobresaliente y hacían contribuciones significativas, buscaba premios y reconocimientos para los empleados por parte de la alta dirección. No luchaba por mi interés personal. Yo era bondadoso con los miembros de mi equipo. Yo era justo e imparcial con ellos y resolvía muchos asuntos espinosos gracias a la sabiduría que me dio Falun Dafa.

Me comportaba bien en la vida diaria y trataba de no manchar la reputación de Falun Dafa. Aprendí de la experiencia de los practicantes al compartir artículos en el sitio web  Minghui y aproveché cada oportunidad para contarles a nuestros proveedores, clientes, empleados, vendedores ambulantes y estudiantes sobre Falun Dafa utilizando varios enfoques. Hablé con los empleados que dejaban nuestras empresas sobre cómo Falun Dafa había beneficiado al mundo.

El secretario del Partido de mi departamento era un veterano retirado. Intenté persuadirlo varias veces para que renunciara al PCCh, pero se negó. Cuando me despedí de él en el estacionamiento subterráneo, le volví a pedir sinceramente que renunciara al PCCh. Esta vez estuvo de acuerdo. Varios otros veteranos de alto rango también estuvieron en la misma situación. Cuando conocieron la naturaleza del PCCh, tomaron la decisión correcta para un buen futuro.

Muchas personas a las que ayudé querían invitarme a cenar. Rechacé sus invitaciones y les dije que agradecieran a Shifu por transformarme en una buena persona, y les pedí que le dijeran a la gente que los practicantes de Falun Dafa son buenas personas y que recitaran: "Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno".

Me crucé con varios practicantes jóvenes. Les ayudé a proseguir la cultivación en Falun Dafa. Me sentí muy feliz de poder ayudarlos.

Amigos y familiares se benefician de Falun Dafa

Traté a todos mis familiares y amigos con sinceridad, incluso a aquellos que me habían hecho daño. Les mostré cómo los practicantes de Dafa ponen en práctica Verdad-Benevolencia-Tolerancia y cómo se comporta un practicante de Falun Dafa después de haber elevado su carácter moral. Me di cuenta de que debía mostrar una inmensa tolerancia y compasión, y que no debería preocuparme en absoluto por las ganancias o pérdidas personales.

Una colega era irascible, pero tenía un fuerte sentido de la justicia. Ella se puso muy en contra de mí después de que no acepté reembolsarle una tarifa de taxi de 800 yuanes, que no se utilizó para fines de la empresa. Le dije la razón por la que no estaba de acuerdo y aproveché la oportunidad para aclararle la verdad. Ella solía creer las mentiras del PCCh sobre Falun Dafa, pero después de ver mi comportamiento y mi discurso, ya no creía en la propaganda del PCCh. Les contó a sus amigos y familiares los hechos sobre Falun Dafa y valientemente dijo cosas buenas sobre Falun Dafa. Ahora está estudiando en Japón y ocasionalmente comparte información sobre sus reuniones con practicantes en Tokio y Gyeonggi-do que organizan puestos para contarle a la gente sobre Falun Dafa y la persecución.

Hago lo mejor que puedo para ser responsable con mi familia y ser bueno con mi esposa, mis hijos y mis padres. Mi esposa ha sido testigo de las maravillas de Falun Dafa a través de mi práctica y mi carácter mejorado. Cuando nos casamos, habíamos discutido sobre algunos hábitos diferentes entre nosotros. Entonces ella me preguntaba si recientemente había estudiado menos el Fa. O llamaba a los practicantes que conocía y les pedía que compartieran conmigo. Ella cambió mucho su temperamento impaciente en el ambiente de cultivación de Falun Dafa. Su sabiduría se abrió, hacía bien su trabajo y era muy valorada por su jefe. Se convirtió en directora de departamento de una empresa de nivel estatal. Su jefe, así como el subdirector general y los miembros del equipo, saben que soy un practicante de Falun Dafa. Mientras estuve detenido en un centro de detención, consolaron y animaron mucho a mi esposa. En el cumpleaños de Shifu y en el Año Nuevo Chino, ella siempre me pide que le envíe a Shifu sus mejores saludos. Ella sabe que nuestra familia mejora al seguir los principios de Falun Dafa.

Mi hijo estaba enfermo y físicamente débil cuando era pequeño. También tuvo un desarrollo lento en el habla y los movimientos. No pudo hablar hasta que cumplió dos años. Cuando creció un poco, le expliqué los principios de Dafa y recitaba "Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno" con él. Cuando él estaba en la escuela primaria y yo estaba detenido en el centro de detención, su maestro lo obligó a unirse a los Jóvenes Pioneros.

Cuando estaba en quinto grado, la maestra le pidió que fuera subdirector de los Jóvenes Pioneros. Él se negó. Cuando estaba en sexto grado, le pidieron que fuera director de los Jóvenes Pioneros. Él nuevamente se negó. Fue a ver al profesor responsable y al subdirector para expresar su disconformidad. La subdirectora se enojó y dijo que nunca había visto a un estudiante así en tantos años de su carrera. Se hizo famoso en la escuela por este tema. Incluso los estudiantes de la escuela secundaria cercana lo conocían. Aclaraba la verdad a los estudiantes de la escuela. Era una persona recta y con buen rendimiento académico, y fue admitido en una escuela secundaria de prestigio.

Yo he tenido buena salud. Hace unos días, un antiguo compañero de la escuela secundaria de mi ciudad natal me hizo una videollamada y comentó que me veía joven. Un examen médico realizado la semana pasada en mi empresa, reveló que todo estaba bien, salvo que mi peso era algo superior a lo normal. A mi esposa le preocupaba el estado de mis intestinos, ya que en mi familia existe una predisposición genética a padecer problemas intestinales; sin embargo, el informe médico indicó que se encontraban en buen estado. Incluso el nódulo pulmonar que me habían detectado hace años había desaparecido.

Falun Dafa ha traído bendiciones a mi familia y a mis amigos. Muchos de ellos, al comprender y apoyar a Falun Dafa, han recuperado la salud y viven en armonía.

Mi gratitud hacia Falun Dafa

Me siento muy afortunado de practicar Falun Dafa. De no haberlo hecho, estaría atrapado en el yeli, luchando por intereses personales y apegos emocionales, padeciendo múltiples enfermedades o incluso recurriendo a cualquier medio para conseguir lo que quería; tal vez habría terminado en prisión. Shifu me rescató de ser un joven delincuente y me purificó mediante los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Me ha otorgado un cuerpo sano y una familia feliz, además de convertirme en una persona útil y respetada por los demás, por mi empresa y por la sociedad.

Durante mi cultivación y el estudio del Fa en los últimos veinte años, me he dado cuenta, cada vez más, de la magnitud tan inmensa de Falun Dafa, que abarca desde lo más pequeño hasta lo más grande, incluyéndolo todo sin dejar nada fuera.

Quisiera agradecer nuevamente a Shifu por su benevolencia y su salvación.