(Minghui.org) Saludos Shifu.  Saludos compañeros practicantes.

Soy un practicante de España y hoy quisiera compartir con ustedes mi experiencia al cubrir las actuaciones de Shen Yun Performing Arts durante la gira de 2026.

El organizador local me asignó la tarea de entrevistar a la audiencia de las funciones de Shen Yun, para NTD. En realidad, trabajo a tiempo completo para NTD, por lo que inicialmente supuse que no habría problema en conseguir unos días libres en mi empleo para viajar a las distintas ciudades de España donde se presentaría Shen Yun. Incluso pensé que la cobertura informativa contaría como horas de trabajo, dado que las entrevistas serían utilizadas por NTD. Así que esperé casi hasta el último momento para solicitar los días libres, con una actitud más propia de quien informa a su jefe de que se tomará un tiempo libre, que de quien pide permiso sinceramente. Al fin y al cabo, se trataba de Shen Yun, ¿verdad? Y también de NTD. ¿Cómo iban a decir que no?

Me quedé bastante sorprendido cuando la respuesta fue negativa: no podía tomarme tantos días libres. La razón era sencilla. Había una grave escasez de personal y simplemente no tenían a nadie que pudiera cubrir mi puesto durante tantos días. De inmediato me di cuenta de lo equivocada que era mi mentalidad y de que también debía valorar y tener en cuenta a NTD, un proyecto que aclara la verdad y salva a los seres conscientes. Como dijo Shifu:

“…cuando alguien que lo ha hecho bastante bien de repente se va para otro proyecto, instantáneamente crea una escasez de personal. Con algunos estudiantes, en el momento en que no están de acuerdo en algo, simplemente no toman en cuenta cómo afectará a otros, no consideran cómo impactará la tarea que se estaba haciendo para validar el Fa y simplemente hacen lo que les place. He observado a estos estudiantes, y los dioses tampoco los admiran. Pero al mismo tiempo, es cierto que otros proyectos necesitan gente. Si tienes tiempo para ayudarlos, bueno, muchos Dafa dizi están cargando simultáneamente con muchas tareas, así que en principio no debería haber problema. Pero no importa cuánto discutamos este asunto, todo se reduce al problema de la coordinación y la cultivación…”  (Enseñando el Fa en el Fahui internacional de Gran Nueva York 2009, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. IX)

Tras comprender que debía esforzarme por no afectar a NTD durante la gira de Shen Yun, revisé mis billetes de tren (que ya había reservado) y me di cuenta de que aún podía trabajar la mayor parte de los días que había pedido libres. Solo hubo tres días, a lo largo de la gira de un mes de duración, en los que realmente no podía trabajar. Me di cuenta de que originalmente había pedido tantos días libres simplemente porque no quería ir con prisas: llegar a una ciudad y tener que empezar a trabajar inmediatamente hasta la hora de ir al teatro. Pero una vez en la gira, vi que no era para tanto. Siempre que compartía alojamiento con otros practicantes, me asignaban una habitación con escritorio para que pudiera trabajar con mayor comodidad, sin necesidad de pedirlo. Cuando me alojaba en hoteles, podía registrarme antes de la hora habitual sin coste adicional. Sentí que, tras rectificar mi mentalidad, Shifu me ayudó durante toda la gira para que pudiera cumplir con ambas funciones.

Cuando comenzó la gira por España y vi el espectáculo por primera vez, noté algo inusual, aunque al principio no le presté mucha atención. Mientras observaba la función, no me sentía conmovido. Por lo general, las lágrimas acuden a mis ojos apenas se alza el telón, pero esta vez no sentía nada. Danza tras danza, pieza tras pieza, nada. Me di cuenta de que estaba distraído y no prestaba verdadera atención a la actuación, pero no le di mayor importancia.

Ese era mi estado mental durante las primeras funciones, hasta que comencé a notar un patrón. Los espectadores a quienes entrevistaba no hacían comentarios muy profundos sobre el espectáculo. Decían que era una actuación hermosa, muy colorida y con bailarines excelentes, pero no mucho más. Fue entonces cuando comprendí que algo andaba mal e inmediatamente lo relacioné con mi estado mental. Entendí que aquellos comentarios superficiales eran un reflejo de mi estado de cultivación. Si yo no lograba conectar con la actuación —si yo mismo no captaba sus significados más profundos—, ¿cómo podría ayudar a los espectadores a expresarse?

Por supuesto, no digo que los comentarios del público dependan enteramente del reportero. Naturalmente, algunas personas comprenden la actuación a un nivel más profundo y otras no; algunas se conmueven hasta las lágrimas y otras no; algunas son tímidas ante la cámara y otras muy expresivas. Pero sí creo que el estado de cultivación del reportero puede influir en la capacidad de los espectadores para expresarse. Si nos encontramos en un buen estado de cultivación, nuestro campo de rectitud puede eliminar los elementos negativos, que tal vez los estén limitando, permitiéndoles así compartir reflexiones más profundas sobre Shen Yun. Si, por el contrario, nuestro campo no es recto, entonces, en lugar de eliminar esos elementos negativos, podríamos estar reforzándolos y limitando la capacidad de las personas para expresarse.

Y eso es lo que creo que estaba sucediendo. El hecho de no conectar con la actuación, de no estar en sintonía con ella, afectaba negativamente a los entrevistados. Así que comencé a mirar en mi interior y a fortalecer mi estado de cultivación. Me di cuenta de que no había estado emitiendo pensamientos rectos con la mente concentrada. También comprendí que tenía muchos pensamientos mundanos a lo largo del día, por lo que empecé a prestar mucha atención a mis pensamientos y a asegurarme de mantener siempre una mentalidad de practicante. Luego, cuando volví a ver la actuación, hice un esfuerzo consciente por concentrarme plenamente y mantener la mente despejada.

Funcionó. La actuación empezó a conmoverme y, finalmente, pude comprender más profundamente algunas de las historias. Sin embargo, también noté que había un aspecto del espectáculo que me hacía sentir incómodo... Las canciones, o más concretamente, las letras. Eran tan directas que una parte de mí sentía que la gente tal vez no podría aceptarlas. Pero me di cuenta de que algo en mi interior no estaba bien, y por eso me sentía así. Así que comencé a mirar en mi interior, tratando de identificar la causa raíz de esos sentimientos.

Por aquel entonces, conocí unas instrucciones especiales para los reporteros de Shen Yun de las que no había oído hablar antes. Sin entrar en demasiados detalles, las instrucciones hacían hincapié en que los reporteros no debían temer hacer ciertas preguntas. Sentí que Shifu había arreglado que escuchara esas instrucciones en ese momento, como una pista para ayudarme a superar esta prueba. Me ayudó a comprender que mi estado mental estaba relacionado con el miedo. Así que comencé a mirar en mi interior, buscando el miedo que me estaba bloqueando.

Poco después, recuerdo que el espectáculo estaba a punto de terminar y yo esperaba cerca de la cámara, listo para empezar a entrevistar a los miembros del público a medida que salían. Estaba enviando pensamientos rectos para despejar mi mente cuando sucedió: algo se desbloqueó. Pude comprender cuál era mi miedo y lo vi con mucha claridad. Shifu dijo:

“Durante el proceso de cultivación, tan pronto un cultivador cultiva bien una parte, su reino se eleva y pasa una prueba, esta parte es inmediatamente separada sin la restricción del tiempo”. (Exponiendo el Fa en el Fahui de la capital de los Estados Unidos, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. VII)

Eso fue exactamente lo que sucedió. En el momento en que comprendí cuál era mi apego, esa parte se separó de mí, ¡y ya no podía recordar cuál era mi miedo! Así que no puedo compartir exactamente qué apego me estaba bloqueando. Pero, aunque no podía recordar los detalles específicos, tenía la sensación general de que se trataba de un miedo del que había logrado desprenderme. Y cuando terminó la función y comencé a entrevistar a la gente, noté inmediatamente la diferencia.

De repente, uno tras otro, los miembros del público comentaban lo “valiente” que era el espectáculo, lo “valientes” que eran los artistas y lo “valientes” que eran todos los involucrados en la producción. Admiraban que no tuvieran miedo de decir la verdad. Una vez más, sentí que Shifu me animaba a eliminar mis miedos por completo.

Recuerdo a un hombre al que entrevisté ese día. Había comprendido la actuación a un nivel muy profundo y mencionó específicamente la letra de las canciones. Dijo que Shen Yun era muy valiente al hablar tan abiertamente sobre cómo la teoría de la evolución y el ateísmo estaban perjudicando a las personas, y expresó su admiración por ello. También comentó que era una persona religiosa, por lo que estaba totalmente de acuerdo con la letra, y que, para quienes no lo son, la canción sin duda les daría algo en qué pensar.

Mientras lo escuchaba, pensé que él también era muy valiente. Era una persona común y, sin embargo, no temía hablar abiertamente de sus creencias frente a una cámara. ¿Cómo podía yo, como discípulo de Dafa, no ser tan valiente como él? ¿A qué le tenía tanto miedo?

La gira continuó y, con cada función, sentía que mi mente se purificaba y rectificaba cada vez más. Otro momento decisivo llegó cuando una compañía diferente actuó en España y trajo consigo una canción distinta. Esta vez, en cuanto leí la letra en la pantalla, sentí una conexión inmediata con el mensaje. Recuerdo que la primera frase hablaba de cómo la esperanza de salvación se extendía por todo el cosmos. Y podía sentirlo. Podía percibir a todos los seres conscientes experimentando la esperanza de ser salvados. Podía sentir cómo cada miembro del público era uno de esos seres conscientes que habían soportado muchas pruebas y tribulaciones para tener la oportunidad de estar sentados aquel día en una función de Shen Yun y ser salvados. Y también podía sentir que, cuando la canción abordaba la evolución y el ateísmo, lo hacía con compasión, con el fin de despertar a las personas. Me conmoví hasta las lágrimas.

Recuerdo que los comentarios del público en esa ciudad fueron particularmente profundos. No digo que esto fuera enteramente por mí, pero tal vez el hecho de que yo estuviera tan profundamente conmovido por la actuación creó un campo de pensamientos rectos que ayudó a las personas a abrirse y compartir sus verdaderos sentimientos. Y creo que un campo de pensamientos rectos así, también puede restringir a los pensamientos negativos.

Recuerdo a un hombre que expresaba comentarios positivos, aunque no especialmente profundos. Cuando le pregunté qué efecto creía que Shen Yun podría tener en la sociedad si cada vez más personas vieran la actuación, noté que vacilaba y empezó a decir que había ciertas cosas con las que no estaba de acuerdo. Mantuve la calma en mi corazón y comencé a enviar pensamientos rectos, y noté que él cambió. Dijo que, aunque no estaba de acuerdo con ciertos mensajes de la actuación, esos mensajes sin duda le hacían reflexionar. Añadió que incluso las personas que no están totalmente de acuerdo con las ideas presentadas podían reflexionar sobre ellas y obtener una nueva perspectiva.

Así fue mi viaje de purificación durante la gira de Shen Yun.

Luego, aproximadamente un mes después de que terminara la gira por España, experimenté una tribulación física que duró varias semanas. Al mirar hacia mi interior, comprendí que aquello formaba parte del proceso de purificación. Me di cuenta de que, a lo largo del año previo a esta gira de Shen Yun, me había descuidado gradualmente en mi cultivación.

El año anterior había sido muy tranquilo. No había experimentado tribulaciones físicas ni me había enfrentado a muchas pruebas importantes de xinxing. Al principio, pensé que aquello era algo bueno. Sentía que Shifu me estaba dando un respiro después de haber pasado por algunas pruebas importantes unos años antes. Pero a través de la tribulación que sufrí tras la gira de Shen Yun, llegué a comprender que esa mentalidad era en realidad una trampa que me llevó a bajar mi estándar de cultivación.

Poco a poco, había prestado cada vez menos atención al envío de pensamientos rectos. También me había vuelto gradualmente menos diligente en la práctica de los ejercicios. Siempre había dado gran importancia al estudio del Fa, pero con el tiempo, empecé a estudiar cada vez menos. En el fondo de mi mente, siempre estaba el pensamiento: «Está bien, puedes relajarte un poco». Al descuidar los aspectos esenciales de la cultivación, mi mentalidad se volvió cada vez más mundana. El cambio fue tan gradual que al principio no me di cuenta. Pero para cuando llegó esta gira de Shen Yun, mi mente estaba llena de pensamientos humanos ordinarios, incluyendo envidia, apego a la reputación, lujuria, etcétera. A mi entender, esa fue la razón principal por la que tuve tanta dificultad para conectar con la actuación.

Por lo tanto, la tribulación física fue una llamada de atención muy necesaria. Me dio la oportunidad de retomar el estudio sistemático del Fa, la práctica regular de los ejercicios y el envío diligente de pensamientos rectos. Mi mente fue limpiada, de muchos pensamientos mundanos y, al mirar hacia mi interior, logré eliminar varios apegos arraigados. Ahora comprendo con mayor claridad lo importante que es mantener un estado de cultivación sólido durante todo el año, para que, cuando llegue Shen Yun, estemos a la altura del estándar requerido para desempeñar un papel positivo en la salvación de los seres conscientes.

Lo anterior es mi entendimiento personal basado en mis experiencias de cultivación. Por favor, señalen bondadosamente cualquier cosa que no sea apropiada.

¡Gracias, Shifu! Gracias, compañeros practicantes.

(Presentado en el Fahui de Europa, 2026)