(Minghui.org) ¡Saludos, Shifu ¡Saludos, compañeros practicantes!
Me gustaría contarles sobre mis experiencias mientras fui parte del equipo de seguridad durante las presentaciones de Shen Yun.
Mi entendimiento del papel que jugamos como asistentes de seguridad
He sido parte del equipo de seguridad durante años y mi comprensión de nuestro papel ha ido madurando gradualmente. Tenemos tareas específicas, como manejar las interrupciones o los problemas con los derechos de autor, e impedir que la gente tome fotografías durante el espectáculo y pedirles que borren las que hayan tomado. Pero he llegado a ver nuestro papel general de manera más amplia, como proteger las actuaciones con pensamientos rectos y nuestras tareas específicas son como anclajes.
Sólo me lleva un minuto explicar esto, pero me ha llevado años y mucha práctica aprender cómo hacerlo mejor, y todavía necesito mejorar. Por un lado, debemos estar preparados para abordar rápidamente cualquier perturbación que pueda pasar. Por otro lado, debemos mantenernos muy tranquilos y discretos. Somos responsables de notar si alguien toma una foto, pero no debemos “buscar problemas” con la audiencia. Cuando hablamos con la gente, debemos ser profesionales y firmes al explicar las reglas, pero al mismo tiempo muy amables, educados y agradables.
También me di cuenta del valor que tiene, restar el énfasis en nosotros mismos. Un claro ejemplo de esto es el hecho de que estamos en el auditorio durante la actuación, pero no debemos mirarla: nuestros ojos están puestos en el público. Otra manifestación de ello es la exigencia de que seamos lo menos visibles posible, ya sea en el auditorio durante el espectáculo o cuando caminemos entre el público en las salas. Creo que nuestro enfoque y mentalidad deberían pasar de “tenemos nuestro trabajo que hacer” a “estamos aquí para servir a los demás”.
Trabajar en el equipo de seguridad nos brinda una gran oportunidad para cultivarnos, eliminar apegos y yeli y ayudar a salvar seres conscientes. Lo veo como una gran bendición de Shifu, poder ayudar con Shen Yun y experimentar ese ambiente recto.
Shifu dijo:
“No pienses que si aclaraste la verdad, participaste en actividades de Dafa o participaste en proyectos de Dafa, ya has hecho algo para Dafa, para Shifu. Ese es el Shifu diciéndoles que se ayuden y salven unos a otros y, al mismo tiempo, se salven a sí mismos” (Mantente alejado del mal peligroso).
Experiencias de esta temporada
Esta temporada participé en el equipo de seguridad para actuaciones en Viena, Salzburgo y Praga. Cada una de estas actuaciones me proporcionó un episodio interesante sobre el que vale la pena reflexionar.
Mis experiencias en Viena
A pesar de trabajar en el equipo de seguridad durante muchos años, nunca logré realizar bien ninguna parte de nuestro trabajo. Cuando le pedimos a la gente que borre una foto, debemos continuar diciéndoles que también la borre permanentemente de la papelera, ya que una foto borrada se almacena allí durante algún tiempo. Nunca hice eso. No estaba seguro de si podría explicarlo bien, dado mi limitado alemán, y también de si podría ayudar a la persona a localizar el portapapeles en su teléfono. Me preocupaba que pudiera resultar demasiado molesto para la gente. Lo dejé pasar con la excusa de que se borra solo al cabo de unos días.
Antes del primer show de este año me di cuenta de que esto era una brecha y decidí superarla. Dejé de lado mis miedos y otras emociones y aprendí a localizar el portapapeles en varios tipos de teléfonos.
Pronto llegó la oportunidad. Tres personas, supuse que eran una madre y sus dos hijas, entraron al auditorio un poco tarde, por lo que se perdieron los recordatorios de que tomar fotografías está prohibido. Al cabo de un rato, una de ellas tomó una foto. Estaban sentadas cerca de mí, así que pude acercarme fácilmente a ellas y pedirles que no lo hicieran.
Durante el intermedio me acerqué a la joven, decidido a pedirle que borrara la foto, también del portapapeles. No me estaba presionando ni forzando para hacerlo y estaba muy tranquilo. Para mi sorpresa, la joven hablaba inglés con fluidez. Ella fue muy comprensiva, cooperativa y agradable. Incluso se disculpó y borramos las fotos de forma permanente.
Esta experiencia transcurrió tan bien que inmediatamente tuve claro que Shifu me estaba ayudando. Me recordó y profundizó mi entendimiento de la importancia que tiene la voluntad genuina de cultivarse y de seguir a Dafa. Realmente se sintió milagroso: en el momento en que surgió mi deseo de hacerlo bien, Shifu me abrió todas las puertas.
Como practicantes, a veces podemos sentirnos un poco estancados en la cultivación, sabiendo que debemos hacerlo mejor, pero sin saber cómo mejorar. Cuando me encuentro con estas situaciones, siempre he sentido la tentación de “hacer algo”: estudiar el Fa, hacer los ejercicios, enviar pensamientos rectos, etc. Todas estas son cosas que deberíamos hacer y que ayudan, pero si nos aferramos a la mentalidad de "hacer esto o aquello", creo que podríamos estar pasando algo por alto. Cuando intenté mejorar mi situación de esta manera, el impacto solía ser limitado. Considero que la clave para lograr un avance significativo es la voluntad genuina de cultivarse, de cambiar nosotros y de seguir a Dafa.
Mis experiencias en Salzburgo
Un suceso ocurrido durante las presentaciones en Salzburgo, reveló una brecha importante en mi forma de pensar y de actuar. Hacia el final de una función, un compañero practicante me indicó que necesitaba mi ayuda. (Siempre que era posible, nos acercábamos a las personas en parejas: uno hablaba y el otro enviaba pensamientos rectos). En cuanto se cerró el telón, fui rápidamente junto al practicante y él me explicó la situación. Había visto que se habían tomado dos fotografías cerca del final del espectáculo: uno de los fotógrafos estaba cerca de él y el otro, lejos, en el centro de la audiencia.
Noté que parecía algo estresado. Me sorprendió un poco y pensé: "Él siempre es muy tranquilo; nunca lo había visto así". Seguí pensando en esto mientras nos dirigíamos a ambos grupos para borrar las fotos con ellos.
Más tarde, reflexioné sobre todo lo sucedido. Este practicante se enfrentaba a una situación muy difícil, pero mantenía la determinación de cumplir con su parte a toda costa. Primero, se acercó a la señora que estaba cerca de él tan pronto como la gente empezó a marcharse. Ella se mostraba reticente a colaborar, pero él siguió explicándole la situación —de manera cortés pero con firmeza— hasta que ella accedió. Luego le pidió que también borrara las fotos de la papelera de reciclaje, y ella lo hizo. Aunque esto llevó tiempo, el practicante se apresuró a buscar a la segunda persona, que estaba sentada justo en el centro. Por lo general, resulta muy difícil localizar a personas en el centro una vez que el público se pone de pie y empieza a salir. Sin embargo, en este caso, la persona a la que buscábamos permaneció sentada incluso después de que todos a su alrededor se habían marchado. Nos acercamos a él, y se mostró aún menos dispuesto a colaborar que la señora. Puso varias excusas, pero el practicante siguió explicándole las cosas con paciencia y, finalmente, él cooperó.
El practicante tuvo que superar varios obstáculos. Reflexioné sobre cómo habría manejado yo esta situación y sentí que no habría sido capaz de resolver más de un problema. Probablemente habría decidido centrarme solo en la señora que estaba cerca de mí, pensando que las posibilidades de no perder de vista a la persona que estaba en medio eran mínimas. Habría esperado a que ella saliera del auditorio. Pero ella habría dicho, tal como hizo, que tenía prisa y necesitaba tomar un tren. Si al menos hubiera logrado convencerla de borrar las fotos, lo más probable es que ni siquiera hubiera mencionado borrarlas de la papelera de reciclaje.
Es bueno mantener la calma y tratar de manejar los asuntos con la mayor suavidad posible, pero esa no es nuestra prioridad.
Esto me recuerda lo que dijo Shifu:
“Los agentes les dicen a los practicantes que ellos ya han alcanzado la perfección y que ya no necesitan practicar, que los practicantes deben adaptarse a la gente común lo más posible, que los practicantes deben entregar sus libros y así por el estilo. Con estas mentiras, han engañado a algunos practicantes quienes, en medio de tribulaciones, no quieren quedarse en el mundo humano y quieren alcanzar la perfección lo más pronto posible. En el Fa, les he dicho que practiquen la cultivación a la vez que se adaptan a la gente común lo más que puedan. Nunca he dicho que deberían adaptarse a la gente común lo más posible [en sí mismo]. Si ustedes no son diferentes de una persona común, ¿son aún cultivadores?” (Eliminen sus últimos apegos de Escrituras esenciales para mayor avance (II)).
Este incidente me mostró gradualmente varios niveles de entendimiento. Me recordó que el proceso de cultivación no es un camino fácil y que no podemos eludir los obstáculos. Al escribir este relato, también me di cuenta de cuánto ha interferido en mi misión como practicante de Dafa, esa mentalidad de dar más importancia a las apariencias que a la esencia. Al profundizar más y reflexionar sobre ello, vi que había aún más trasfondo en el asunto. Dado que somos practicantes de Dafa del periodo de la Rectificación del Fa, no debemos centrarnos únicamente en la cultivación personal; tenemos la gran misión de ayudar a Shifu a salvar a los seres conscientes. Según lo entiendo, esto significa que debemos preocuparnos por cómo perciben los demás nuestro comportamiento y que debemos aclarar la verdad sobre la persecución de una manera que la gente pueda comprender, etcétera.
Esto me llevó a reflexionar sobre el término «validar el Fa». Considero que es un aspecto clave de nuestra labor, pero ¿qué significa realmente? Por supuesto, no tengo forma de saber qué implica verdaderamente validar el Fa, pero quisiera compartir mi comprensión —muy limitada— sobre cómo puede manifestarse o qué puede abarcar.
Shifu dijo:
“Dafa es la sabiduría del Creador. Él es el cimiento para la apertura del Cielo, la formación de la Tierra y la creación y evolución del cosmos; el contenido interno, desde lo extremadamente pequeño hasta lo extremadamente grande, tiene diferentes manifestaciones en los diferentes niveles de los cuerpos celestiales” (Lunyu, Zhuan Falun)
Dafa creó todo y se manifiesta en todos los planos. Entonces creo que un practicante puede validar el Fa buscando siempre Dafa en cualquier situación en la que se encuentre. Implica tener fe en que Dafa siempre nos proporcionará un camino que podemos caminar. Cómo cultivarse en ambientes específicos, cómo aclarar la verdad a varias personas, Dafa tiene respuestas a todas las preguntas. Si somos flexibles y verdaderamente buscamos estas respuestas, en lugar de insistir rígidamente en hacer las cosas “a nuestra” manera, entonces creo que estamos validando el Fa.
Entonces, ¿qué salió mal en mi caso? ¿Cómo es que, en lugar de validar el Fa, algo tan sagrado, a menudo tiendo a caer en “adaptarme a la gente común” y apenas cultivarme? Creo que el Fa del artículo Eliminen tus últimos apegos citado anteriormente, nos da la respuesta: en el artículo, los agentes secretos les decían a los estudiantes: "... que los practicantes deben adaptarse a la gente común lo más posible, que los practicantes deben entregar sus libros y así por el estilo…".
En mi caso, el estado desviado proviene de la interferencia y es una forma de persecución y una trampa de las viejas fuerzas.
Mis experiencias en Praga: poner a los demás en primer lugar
Este año las actuaciones en Praga comenzaron en viernes, pero tenía previsto ir allí el miércoles para poder asistir a algunas reuniones relacionadas con mi trabajo común. A principios de semana mi esposa empezó a sentirse mal y el martes por la noche su fiebre superó los 40°C. Apenas podía cuidar de sí misma, y mucho menos de nuestros tres hijos.
Cancelé mis planes para el miércoles y jueves, pero estaba decidido a salir el viernes por la mañana para poder llegar a tiempo a mi deber en el equipo de seguridad. Mi esposa pasó el miércoles en la cama y yo cuidé a los niños. Sabía que no debía estresar a mi esposa, así que no hablé de irme. Intenté ser solidario y tranquilo, pero internamente me sentía firme en que todo estaría bien. El jueves por la tarde había mejorado hasta el punto de poder arreglárselas después de que yo me fuera.
Llegué a Praga el viernes por la tarde y me uní al equipo. Unas horas antes del espectáculo comencé a sentirme mal, como si me estuviera enfermando. Unos 90 minutos antes del espectáculo, me dirigí a mi posición. Me sentí un poco mareado y con náuseas, y me preocupaba si podría hacer mi trabajo. Pero pensé que no debía, con mis problemas personales, impedir que los demás se centraran en Shen Yun, así que me lo guardé para mí. Me recordé que: “esto no se trata de mí” y seguí enviando pensamientos rectos.
Cuando la gente empezó a entrar al teatro, cambié completamente mi atención a ayudarlos y de repente todos mis problemas desaparecieron. Creo que fue esta simple decisión la que marcó la diferencia: no esperé a sentirme mejor primero o a descubrir por qué me sentía mal; en cambio, ignoré incondicionalmente mis propias cosas y simplemente hice lo que era necesario para que la gente pudiera ver Shen Yun.
Creo que cambiar la atención de “yo” a “otros” refleja la diferencia entre simplemente la cultivación personal y nuestra misión de ayudar a Shifu a salvar seres conscientes. Por supuesto, la cultivación siempre es lo primero y es la base de todo lo que hacemos como practicantes. Cuando enfrentamos problemas, debemos mirar hacia adentro y buscar en nuestro interior. Creo que nuestra principal misión de salvar a otros en realidad nos ayuda a entender cómo mirar hacia adentro. En mi opinión, mirar hacia adentro no debería girar únicamente en torno a nosotros mismos, como cuando una persona común y corriente se queda estancada en la autocrítica o en auto cuestionamientos interminables. Más bien, debería basarse en poner a los demás en primer lugar y en el altruismo.
Conclusión
En el tiempo en que ocurrieron las experiencias anteriores, me di cuenta de que contenían algunas pistas para mí. Reflexioné sobre estas experiencias cuando comencé a pensar en escribir esta participación, y formaron una imagen coherente. Pero fue sólo después de que realmente puse mi corazón en escribir, que de repente comencé a ver las cosas con claridad. En algunos momentos, me sentí bombardeado con nuevos entendimientos, y muchas de mis brechas me fueron reveladas con una claridad inusual, y ellas de repente parecían muy conectadas entre sí. Me di cuenta de lo lejos que estoy de validar el Fa, tanto en casa como en el trabajo. Estoy muy agradecido por este Fahui y la oportunidad de escribir lo que comparto.
¡Gracias, Shifu! ¡Gracias, compañeros practicantes!
(Presentado en el Fahui Europeo de 2026)
Copyright © 1999-2026 Minghui.org. Todos los derechos reservados.