(Minghui.org) ¡Saludos, respetado Shifu! ¡Saludos, compañeros practicantes!
Durante el último año, he experimentado cuatro pruebas importantes que me llevaron a reflexionar sobre mis apegos fundamentales. Estos cuatro eventos comparten un denominador común: me hicieron comprender que debo desprenderme de mi apego a la reputación. Sin importar cuán adversas sean las circunstancias, debo validar el Fa sin temor. Me gustaría compartir con ustedes una de estas pruebas, mi interpretación de la misma y los cambios que produjo.
Dejando ir
El invierno pasado, un conocido me propuso dirigir una de sus series web. Aunque era un proyecto voluntario, me apasiona dirigir y sentí que sería una oportunidad para adquirir experiencia y ampliar mi portafolio. Tras revisar el contrato y el guion, la historia me conmovió, así que acepté el proyecto sin dudarlo. El equipo era maravilloso y muy profesional. Me alegró mucho poder dirigir y gestionar la producción de un proyecto de tal envergadura.
Tras dos meses de preproducción y seis días de rodaje intenso, me di cuenta de repente de que el drama promovía claramente la "muerte asistida médicamente". En resumen, era suicidio asistido. Me quedé impactada. Contacté con el guionista y productor, así como con su esposa, que también era la actriz principal y coproductora, para confirmar si había malinterpretado algo. Cuando asumí el proyecto, pensé que la película tenía una postura moral positiva sobre el tema, incluso reflexionando sobre algunos de los valores médicos que abordaba. Pero pronto tuve que admitir que había interpretado mal el guion. El proyecto parecía bien en apariencia, pero era oscuro.
El guionista y su esposa estaban dispuestos a comunicarse, así que intenté persuadirlos varias veces basándome en los principios del Fa y de buena fe. Pero finalmente descubrí que sus puntos de vista eran muy rígidos y que ambos eran ateos. Nunca me había retirado de un contrato a mitad de camino. Valoro cumplir mi palabra, así que al principio ni siquiera me atreví a considerar abandonar el proyecto. Pero Shifu me mostró tres cosas.
Primero, cuando decidí que no quería aceptar nada de este médico/guionista, vi una criatura mitad humana, mitad robot abandonar mi cuerpo. Inmediatamente sentí que provenía del médico. (Gracias, Shifu, por ayudarme a expulsarla de mi cuerpo).
En segundo lugar, cuando estábamos filmando la escena en la que el paciente proponía el suicidio asistido, desde una perspectiva profesional, se filmó muy bien. Incluso la actriz que interpretaba a la hermana del personaje principal desarrolló urticaria repentinamente durante el rodaje, lo que hizo que la escena fuera muy impactante. Sin embargo, de repente me sentí muy mal; casi vomité y tuve que tomar un descanso.
En tercer lugar, le conté esto a una compañera practicante. Después de escucharme con atención, me dijo: "¿Sabes lo que entendí? Que realmente quieres abandonar este proyecto". Al oír esto, rompí a llorar.
Aunque los pensamientos humanos me impulsaban a cumplir el contrato, considerando el tiempo invertido, el golpe a mi autoestima y las pérdidas profesionales que supondría abandonarlo, sabía que no podía quedarme. Desde mi nivel de cultivación en ese momento, seguir participando en el proyecto no validaba el Fa, y además violaba mis valores y los principios de Falun Dafa.
Reuní el valor para renunciar. Renuncié al crédito, al trabajo terminado —aproximadamente la mitad de la serie— y a lo que podría haber sido material para un portafolio de director impresionante. Dejarlo ir no fue nada fácil. Incluso semanas después, todavía me arrepentía, preguntándome si podría haberle explicado mejor la verdad al guionista y a su esposa. Pero con el tiempo, me tranquilicé. Llamé específicamente a cada actor y técnico para explicarles por qué me retiraba, y este proceso dio lugar a muchos intercambios valiosos y significativos.
Aunque el médico me devolvió el ejemplar de Zhuan Falun que les di, su esposa dijo que lo había hojeado. Esperaba que al menos una frase se le quedara grabada. También sabía que había visto mi página de Facebook y que seguramente había visto algunas de las imágenes y artículos que aclaraban la verdad.
Más tarde, para mi sorpresa, descubrí que la directora que se hizo cargo del rodaje posterior era una creyente muy devota y una persona muy franca. No pude evitar sonreír al pensar en el gran arreglo de Shifu. La conocía brevemente. Después, quiso tener una conversación sincera conmigo y charlamos muy bien. Cuando le dije que podía figurar como autora de la serie, se sintió incómoda porque eso no se ajustaba a la realidad. También me ofreció algunas soluciones que nunca había considerado. Por ejemplo, podría incluir una nota en la película indicando que las opiniones expresadas en la serie no representaban la postura del equipo técnico. Esto también me hizo replantearme el significado de la «Verdad».
Esta conversación me hizo darme cuenta de que mi forma de abandonar el proyecto fue un tanto brusca y que no fui lo suficientemente cortés con mis clientes principales, aunque no traté a los demás de la misma manera. También comprendí mejor cómo reaccioné instintivamente a la defensiva, cerrándome y huyendo ante la adversidad. Me dije que debía hacerlo mejor la próxima vez. Tendré en cuenta primero a los demás, luego a mí misma, y manejaré las cosas con delicadeza y de acuerdo con los principios del Fa.
Intentando resistir
En los últimos dos años, me he enfrentado con mucha negatividad y menosprecio. Mensajes de voz, comunicación cara a cara, relaciones de amistad, entre cónyuges, familiares, suegros, en el trabajo e incluso entre compañeros practicantes: he experimentado una fuerte negatividad y ataques.
Al principio, intenté soportarlo. Pensé que tal vez era una especie de pago de yeli (karma), que tal vez los había tratado así en una vida pasada, o que tal vez Shifu quería usar esto para fortalecerme. Miré hacia adentro y descubrí muchos apegos, como el deseo de escuchar cosas agradables, la esperanza de ser respetada, el anhelo de vivir cómodamente, mis sentimientos por mi pareja, el deseo de criar bien a mi hija, etc. También descubrí que, en realidad, albergaba muchos más pensamientos negativos sobre los demás de lo que imaginaba, aunque no los expresara. Había permitido que estos sutiles pensamientos negativos permanecieran en mi mente.
Intenté mejorar en muchos aspectos, pero en realidad nunca pude permanecer completamente impasible ante lo que sucedía. Sentía que todo era demasiado intenso y abrumador, así que mi mente se llenaba de innumerables pensamientos. A veces, incluso no podía evitar quejarme a Shifu sobre por qué tenía que someterme a esas pruebas, que casi superaban mis límites. También sentía una gran cantidad de energía oscura que me oprimía. Después de dos años de esta intensa experiencia, sumado a la mencionada retirada del proyecto y la humillación sufrida ante diez compañeros en otro trabajo, Shifu me mostró una capa más profunda.
Dos días después de rescindir el contrato de la serie web, escribí una carta de disculpa a mis colegas y luego leí este pasaje de las enseñanzas del Fa.
Shifu dijo:
"En el presente, este aspecto se manifiesta muy llamativo, así que tienen que prestar atención a este aspecto. Siendo un cultivador, todos saben que no hay que devolver los golpes, no hay que devolver las injurias, y que cuando realmente se sufren pérdidas, un cultivador lo trata con una sonrisa. Este es el estado que deben tener y lo que deben lograr hacer, porque tú no eres una persona común y tienes que salir de la gente común" (Enseñando el Fa en Manhattan, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. X).
En la misma enseñanza del Fa, Shifu también dijo:
"Algunos están apegados a la reputación, o sienten vergüenza si alguien les dice algo, entonces este aspecto motiva el apego de que nadie puede decirles nada. También hay personas que sienten que son responsables de un proyecto y otros no pueden decirles nada. También hay personas que tienen talentos en algún aspecto y otros no pueden decirles nada. También hay personas que tienen conceptos no buenos sobre alguien y no quieren que esta persona les diga nada, etc, hay todo tipo de aspectos. Que no se le pueda decir algo viene de diferentes apegos...".
Cuando leí sobre "el apego a salvar las apariencias", comprendí que todo lo ocurrido en los últimos dos años tenía como objetivo, en última instancia, revelar mi apego a la reputación. Estaba obsesionada con convertirme en una persona importante, deseando ser vista, valorada y respetada, incluso necesitando la confirmación de mi existencia a través de los ojos de los demás. Estas obsesiones se volvieron repentinamente muy claras. Esto me enseñó humildad y me permitió reevaluar qué significa el verdadero respeto a uno mismo como practicante de Dafa.
En los días siguientes, también comprendí que aquellas palabras aparentemente maliciosas dirigidas a mí, independientemente de su contenido o expresión, carecían de importancia. Según mi entendimiento actual, eran simplemente una manifestación del yeli que estaba pagando. Después de comprender esto, cuando volvieron a ocurrir cosas similares, pude dejarlas pasar con una sonrisa.
No defenderse
Mi comprensión de la enseñanza de Shifu, «Sin embargo, hemos dicho que siendo una persona que refina gong, hay que llegar a no devolver el golpe ni los insultos» (Cuarta Lección, Zhuan Falun), era errónea. Inicialmente pensé que los demás me atacaban para fortalecerme o para que pagara mi yeli, así que decidí no decir nada y simplemente soportarlo.
Pero a través de este año de cultivación y de numerosas tribulaciones, gradualmente comprendí que “no defenderse” no significa que no pueda comunicarme amablemente con la otra parte después y aclarar el asunto. Es como esa segunda parte de una frase en Zhuan Falun que nunca había leído realmente antes:
"Por supuesto, podemos explicarle con benevolencia y no habrá inconveniente en aclarar el asunto, no obstante, tampoco debes apegarte demasiado a esto" (Cuarta Lección, Zhuan Falun).
De hecho, muchas veces no afronté los problemas con franqueza ni honestidad, ni validé el Fa. En cambio, opté por retraerme, caer en la apatía o huir. Por ello, no pude liberarme de mis apegos y mi corazón se llenó de resentimiento.
Ahora, con mi nivel de actual de entendimiento, veo que estos conflictos son en realidad buenas oportunidades para validar el Fa, independientemente de a quién me enfrente. Estas pruebas me ayudan a mejorar en el Fa y a desprenderme de apegos y emociones como el deseo de demostrar mi valía o de alcanzar la fama. Todo esto también me ha permitido comprender mejor por qué cada vez me cuesta más sentir compasión: mi respeto y mi preocupación por los demás se han vuelto condicionales; los demás deben respetarme y pensar en mí primero antes de que yo esté dispuesta a tratarlos de la misma manera.
Durante mucho tiempo, simplemente soporté y toleré las cosas sin resolver realmente los conflictos, convirtiéndome en una bomba de relojería. Por lo tanto, perdí oportunidades de salvar a la gente y olvidé cómo ser una verdadera practicabte Mi estado de cultivación continuó deteriorándose. Más tarde comprendí que Shifu había arreglado que me encontrara con personas tercas, dominantes y egocéntricas para que pudiera ver en ellas los mismos problemas que necesitaba superar mediante la cultivación. Entendí que debía volver a ser la protagonista de mi propia vida y validar el Fa. Esto no es arrogancia ni ostentación, sino hacerlo con la pura compasión y la sagrada dedicación de un cultivador desinteresado.
Superando el desaliento y convirtiéndome en una verdadera practicante
Al mismo tiempo, las viejas fuerzas también aprovecharon de mi apego a la creación, a ayudar a los demás y a querer hacer más para difundir Falun Dafa, lo que me dificultó aún más que pudiera liberarme. Estos tres apegos (fama, ego y el deseo de hacer más) se combinaron para generar una gran euforia y pasión. Durante los últimos dos años, me dejé llevar por estas cosas y gradualmente perdí el control de mí misma. Recibí casi todas las oportunidades laborales con las que había soñado: actuación, dirección, escritura; todo tipo de contratos difíciles de rechazar. Así que acepté casi todo, lo que finalmente me llevó a un severo exceso de trabajo. Aunque seguía practicando algunos ejercicios y leyendo algo de Fa todos los días, sin darme cuenta, mi cultivación se vio gravemente afectada.
Mis conflictos con la gente común se volvían cada vez más graves, y ya no lograba comprender con claridad las razones de algunos de ellos. Mi mente no era lo suficientemente lúcida ni pura, ni tenía la capacidad ni el espacio necesarios para soportar las adversidades. Esto me condujo gradualmente a la depresión y la insatisfacción. Además, las viejas fuerzas explotaban mi afecto por mi familia y mis compañeros, así como mi envidia hacia quienes llevaban una vida despreocupada.
¡Gracias, Shifu! En definitiva, un trabajo me fue de gran ayuda. A través de esta experiencia, sentí que Shifu me animaba a aclarar mis pensamientos, a purificarme de nuevo, a reconsiderar mi voto de cultivar a un nivel superior y a convertirme una vez más en un cultivadora íntegra y honesta.
Una obra de teatro única
Llevo siete años escribiendo. Entre mis escritos, escribí una obra de teatro sobre Falun Dafa e intenté varias veces presentarla en teatros de Quebec. Aunque el guion recibió muchos elogios, fue rechazado sistemáticamente. En un momento pensé que quizás los teatros de hoy están saturados de dramas oscuros y densos, y ya no pueden aceptar tanta luminosidad. Pero al menos, los jueces que leyeron el guion y conocieron parte de la verdad.
Hace poco vi una convocatoria y de repente se me ocurrió una idea: adaptar un fragmento de uno de mis libros sobre viajes y práctica espiritual a un monólogo. Así que me puse manos a la obra. Un compañero practicante y yo dedicamos dos días a revisar y pulir el guion. Después, intenté llevar esta nueva obra a los teatros. Esta vez, estaba menos apegada y era menos insistente. Las obras con temas humanísticos, biográficos y psicológicos son bastante populares actualmente, así que pensé que tal vez esta vez tendría éxito.
Después de enviar mi trabajo a varios lugares y recibir la misma cantidad de rechazos, me dije: "Está bien, una última presentación y luego dejaré esta obsesión". Inesperadamente, nuestra obra, "S'écouter sans parler (Escucha silenciosa)", fue seleccionada y programada para un festival en la ciudad de Quebec. Originalmente, solo había solicitado una lectura del guion, acompañada de fotos de viaje y proyecciones de video. Pero como los organizadores lo permitieron, decidimos llevar la obra completa a producción en dos semanas, porque creíamos que así transmitiría mejor el mensaje de la obra. Así que, con la ayuda de dos compañeros practicantes y la bendición de Shifu (¡estoy verdaderamente agradecida!), la completamos en muy poco tiempo. El día de la función, realicé la presentación con total dedicación, un estado estable y pensamientos rectos. Aunque el guion trataba sobre mí, un monólogo interpretado por mí, usando mis propias fotos y música, no sentía ningún sentido de ego. Solo sentí una energía pura transmitiéndose a través de un cultivador que validaba el Fa.
La actuación fue muy bien recibida por el público. Durante la sesión de preguntas y respuestas posterior, todos permanecieron en sus asientos y tuvimos un intercambio muy agradable. Alguien dijo: «¡Todos deberían venir a ver esto!». Otro comentó: «Gracias, gracias por llevarnos en este viaje y compartir estos momentos místicos con nosotros». Simplemente sonreí y acepté sus comentarios.
Tras esta experiencia, sé que debo seguir validando el Fa y difundiendo Falun Dafa a través de la escritura. También comprendo que esta oportunidad en el teatro surgió porque finalmente me desprendí de mi apego a la fama. Ahora, mi deseo de validar el Fa mediante la escritura se ha purificado.
Unas semanas después recibí más buenas noticias. La obra ganó el primer premio del festival y obtuve una residencia artística de una semana en un teatro de la ciudad de Quebec. Esto significaba que este otoño recibiría ayuda profesional para perfeccionar la dirección, el guion y los aspectos técnicos. Tras el intenso proceso creativo, se programarían una o dos funciones públicas. Un amigo productor también se mostró dispuesto a ayudar. Sentía una gran afinidad por Falun Dafa y practicó los ejercicios conmigo varias veces. Por lo tanto, espero que algún día pueda validar el Fa a través de esta obra en todos los escenarios francófonos de Canadá. Pero no me aferro a ello.
Cuidado con la exultación: los milagros aparecerán cuando te relajes
Este año me enseñó una profunda lección: que los milagros ocurren cuando dejo de lado mi ego y me alejo de la exultación. Cada vez me daba más cuenta de que lo que realmente obstaculizaba el camino que Shifu había arreglado para mí era yo misma, o mejor dicho, mis nociones humanas. Lo vi tanto en mi familia como en mi matrimonio. Cuando surgían conflictos, solía ser porque me negaba a renunciar a mi reputación y dignidad, a dejar morir mis apegos humanos y a seguir las indicaciones de Shifu para elevarme en una cultivación pura. Por el contrario, cuando soy capaz de ser amable, sincera, desinteresada y serena, ocurren milagros y los conflictos entre nosotros se resuelven con mucha facilidad.
Siento que aún me queda mucho camino por recorrer antes de poder cultivarme con confianza y serenidad en todo momento. Esto se debe a que todavía me dejo influenciar con demasiada facilidad por las emociones de los demás, así como por las mías propias. Sin embargo, he recuperado gran parte de mi "estado inicial de cultivación" y he redescubierto el poder de hacer bien las tres cosas cada día. Los ejercicios me brindan paz y están transformando mi cuerpo, el estudio del Fa me ayuda a trascender las limitaciones humanas, y enviar pensamientos rectos purifica mi campo y ayuda a aquellos de mi entorno a tener una mente más clara. Ser practicante de Dafa es una oportunidad verdaderamente invaluable. Quiero cumplir mi voto y rechazar los factores negativos que recientemente me han afectado y controlado excesivamente.
Si hay algo que no se ajuste al Fa, por favor, tengan la amabilidad de señalarlo.
Gracias, Shifu. Gracias, compañeros practicantes.
(Presentado en el Fahui de Canadá de 2026)
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