(Minghui.org) Una noche de octubre del año pasado, iba en bicicleta y estaba a punto de girar a la izquierda cuando un coche se me vino encima por detrás. Me golpeó con fuerza el lado derecho del cuerpo. El impacto produjo un fuerte ruido.

El conductor estaba delante de mí cuando recuperé la conciencia. Me preguntó si quería ir al hospital. Le dije que estaba bien. Dijo que había llamado al 120 (el número de emergencias), pero le repetí que estaba bien.

Me levanté, empecé a empujar mi bicicleta dañada y me dirigí a casa. El conductor no me siguió. Yo tenía un chichón en la nuca y un ligero dolor de cabeza. Tenía unos calendarios en el asiento trasero de la bicicleta, pero no recordaba para quién eran. Justo antes de llegar a casa, me di cuenta de que eran para una practicante de una unidad vecina. Se los entregué, y ella no notó nada fuera de lo normal.

Sentí náuseas y aturdimiento al llegar a casa, pero no le conté a mi esposo lo sucedido para no asustarlo. Me paré frente a la foto de Shifu y me incliné para agradecerle por salvarme.

Envié pensamientos rectos por un rato. Cuando mi hijo llegó a casa, le dije: "Me atropelló un coche. Si no fuera por la protección de Shifu, tal vez no estaría aquí ahora". Él se mantuvo tranquilo y me dijo: "Sigue estudiando el Fa [las enseñanzas]". Mi hijo cree mucho en Dafa. A veces lee las enseñanzas y hace los ejercicios solo. Ese día, él y yo escuchamos grabaciones de las conferencias de Shifu durante dos horas, y ya no sentí náuseas. Él estaba despierto cuando me levanté para enviar pensamientos rectos a medianoche y cuando hice los ejercicios a las 3:30 a. m. Me preguntó cómo me sentía. Le dije que estaba bien. Sabía que estaba preocupado por mí. Al día siguiente, me sentía incómoda. Cuando mi hijo sugirió que canceláramos el viaje, dije: "Nos vamos". Quería negar la interferencia de las viejas fuerzas. Me sentí bien todo el día del viaje, excepto cuando estábamos en un barco que se balanceaba y me empezó a doler la cabeza.

Al tercer día, llevé mi bicicleta a un taller. El técnico me preguntó: "¿Dónde está el pedal?". Me di cuenta de que faltaba un pedal. Vi que también faltaba la cadena y que la rueda delantera estaba doblada. Cuando le expliqué lo sucedido, se sorprendió y me preguntó: "¿Qué hizo el conductor? ¿Se fue?".

Le dije que yo practicaba Falun Dafa, que estaba bien porque Shifu me protegía y que había regresado a casa por mi cuenta. Le pareció increíble. Le conté la verdad sobre la persecución y lo maravilloso que es Falun Dafa, y le pedí que recordara: "Falun Dafa es bueno. Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno".

Al ver la bicicleta sin el pedal, comprendí la gravedad del accidente y las graves lesiones que podría haber sufrido. Pero no sentí ningún dolor. Cuando el coche me atropelló, me sentí como si me hubieran envuelto en una esponja. Al volver a casa, me paré frente a la foto de Shifu y le di las gracias de nuevo.

Sentí que debía haber tenido este accidente porque tenía una brecha en mi cultivación. Al reflexionar, descubrí que tenía los siguientes apegos:                                                                                                                                 

1. Egoísmo: A veces luchaba por el derecho de paso en el tráfico. Esto era realmente peligroso. Solo quería ahorrar tiempo, pero no me daba cuenta de que mi comportamiento causaría problemas a los demás. Cambiaré de ahora en adelante.

2. Tengo apego a evitar problemas y a ser miedosa: A veces, cuando los practicantes me pedían materiales, les daba de más. No quería ir al sitio de producción de materiales con demasiada frecuencia, ya que había un guardia en la entrada. Cuando una practicante pedía 15 calendarios, le llevaba cuarenta. No pensaba en su situación; solo me preocupaba mi propia seguridad.

3. Lujuria y pretenciosa : A veces, el demonio de la lujuria interfería mucho conmigo. No estaba decidida a eliminarlo. Reforzaré el envío de pensamientos rectos para eliminarlo.

4. Apego al dinero: Mi hijo me dio 5.000 yuanes para que se los diera a mis compañeros practicantes para que hicieran materiales de aclaración de la verdad (que informan a la gente sobre la persecución). Los guardé y los administré yo misma; pensé que de todos modos no los iba a gastar en mí. Cuando me di cuenta de mi error, se los di inmediatamente a los practicantes que hacían materiales informativos.

5. Menospreciar a otros practicantes y discriminarlos: Los culpaba y a veces alzaba la voz. Tampoco trataba a los de mi familia por igual. A veces me centraba en sus puntos débiles. No era amable, y mucho menos bondadosa.

6. No prestaba atención a contarle a la gente la verdad sobre Dafa ni prioricé ayudar a Shifu a rectificar el Fa y salvar a la gente. No le aclaré la verdad sobre la persecución al conductor después del accidente. Al menos debería haberle dicho que no me había lastimado porque practico Falun Dafa. Me tomé mi cultivación con calma y no tomé en cuenta la preocupación que le causaba a Shifu. No pensé en pedirle ayuda y apoyo a Shifu en el momento crítico. No pensé en enviar pensamientos rectos para negar la persecución de las viejas fuerzas. Solo me importaba irme del lugar del accidente lo antes posible para que nadie viera los calendarios. Tampoco le conté a mi familia ni a mis compañeros de trabajo, la verdad sobre Dafa. Estaba bloqueada por mis nociones humanas y mi egoísmo. Olvidé que también son parientes de Shifu y vidas preciosas que esperan ser salvadas.

7. Estaba apegada a viajar y a la ropa elegante. Aún tengo muchos apegos después de haberme cultivado durante 28 años. Me da vergüenza estar frente a Shifu.

Cuando le conté a mi familia ya mis amigos sobre este accidente, se quedaron atónitos y dijeron que era asombroso y milagroso que hubiera sobrevivido. Les conté mi experiencia a cuatro taxistas, y todos renunciaron al Partido Comunista Chino o a sus organizaciones afiliadas. Todos dijeron: «Falun Dafa es bueno. Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno».

Mi suegro estaba preocupado por mi seguridad e intentó disuadirme de salir a contarle a la gente sobre la persecución. Dije: «Me atropelló un coche. Si no hubiera practicado Falun Dafa y Shifu no me hubiera protegido, habría muerto o habría resultado gravemente herida». Le dije a mi suegra: «¿No deberíamos estar todos agradecidos con Shifu y con Dafa?». Ella respondió en voz alta: «¡Sí!».

No tengo palabras para expresar mi gratitud a Shifu.