(Minghui.org) Cuando nos enteramos de que otros practicantes están siendo perseguidos, nuestro primer pensamiento suele ser preguntarnos: «¿Quién es esta persona? ¿La conozco? ¿Cuál es su situación?». Después de emitir un juicio, seguimos adelante.

Algunos, con nociones preconcebidas sobre el practicante, incluso consideran el envío de pensamientos rectos como una mera formalidad. Centramos nuestra atención en el practicante perseguido, mientras descuidamos nuestra propia responsabilidad: proteger el Fa.

Como practicantes de Dafa, nuestra mayor misión es proteger el Fa y salvar a los seres conscientes. Las fuerzas malignas persiguen a los compañeros practicantes solo por practicar Falun Dafa. ¡Esto es perseguir a Dafa! Como practicantes de Dafa, ¡esto es perseguir a todos y cada uno de nosotros por igual!

Entiendo que, en el pasado, lo sagrado sustentaba este principio celestial. Como dijo Shifu:

“En la historia humana nunca se permitió que el animal se subiera al cuerpo humano. Ni bien se subía, lo mataban, pues quienquiera que lo veía no lo permitía. (Tercera Lección, Zhuan Falun)

No se trataba de observar qué cuerpo poseía antes de decidir si matarlo. Era un deber celestial, con un objetivo claro que no podía alterarse. Por lo tanto, la persecución malvada era aún menos permisible.

Shifu dijo:

“Los humanos no son dignos de proba este Fa ni tampoco lo son los dioses. Quienquiera que lo toque comete un crimen”. (Exponiendo el Fa en el Fahui de los Grandes Lagos de Norteamérica, Guiando el Viaje)

Dado que la condena ya se pronunció, ¿no debería nuestro primer pensamiento como practicantes de Dafa proteger el Fa para eliminar el mal? ¿Y no debería este único pensamiento permanecer inquebrantable?

Cuando damos mucha importancia a los apegos de nuestros compañeros practicantes o sentimos insatisfacción y los criticamos sobre sus nociones y apegos, adoptamos la misma mentalidad que las viejas fuerzas. Comprendemos, reconocemos y coincidimos con ellas, alineándonos con el mal sin darnos cuenta. (Por supuesto, esto excluye señalar con calma las deficiencias de los practicantes perseguidos al conversar y compartir experiencias para el avance de la cultivación).

Al señalar las deficiencias de nuestros compañeros practicantes, podríamos estar cometiendo un grave error: ¡no proteger el Fa! Dado que los elementos malvados se están reuniendo en esta situación, esta es precisamente la oportunidad de eliminarlos. Y eso es lo que debemos hacer, ¡es nuestra responsabilidad!

Por supuesto, otra manifestación inadecuada es dejarse llevar por la emoción para enviar pensamientos rectos a los compañeros practicantes. Esto tampoco cumple con los requisitos de xinxing para los discípulos de Dafa, ya que tampoco da prioridad a defender el Fa.

Shifu dijo:

“Digo que no reconozco la interferencia de las viejas fuerzas contra los Dafa dizi, porque los Dafa dizi son mis dizi, nadie está a la altura de interferir, menos aún puedo dejar que para llegar a sus metas, sus complots tengan éxito utilizando la fuerza contra los Dafa dizi, arruinando a mis dizi”. (Exponiendo el Fa en la conferencia de estudiantes de la región Asia-Pacífico, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. VI)

Que cultivemos bien o mal es asunto exclusivo de Shifu; no tiene nada que ver con las viejas fuerzas. Cuando eliminamos el mal y rescatamos a nuestros compañeros practicantes, ¿no estamos protegiendo el Fa? Priorizar el Fa desata una fuerza inmensamente poderosa.

Shifu nos recordó:

“…No importa cuáles sean las circunstancias, la máxima prioridad es cultivarse bien a uno mismo y salvaguardar a Dafa.” (En el momento crítico, se mira al corazón humano)

Debemos corregir nuestros propios pensamientos impuros, cambiar nuestras acciones incorrectas y enfocarnos en cómo podemos actuar de acuerdo con el Fa y en cual es nuestra responsabilidad en cada asunto. ¡Solo así podremos defender Dafa!

 Los artículos en los que los cultivadores comparten sus entendimientos generalmente reflejan la percepción de un individuo en un momento determinado en función de su estado de cultivación, y se ofrecen con el espíritu de permitir la elevación mutua.