(Minghui.org) Solía aclarar la verdad en lugares turísticos de Sídney, pero durante ese tiempo, mi estado mental era inestable. Cuando me encontraba con personas que no querían escucharme, no entendían, o que me miraban con malos ojos e incluso me insultaban, me sentía profundamente herida. Pensaba en retorceder y volver a casa. A menudo me quedaba en la estación de tren, indecisa entre volver a casa o seguir hablando con la gente sobre Falun Dafa y la persecución.

Cada vez que me encontraba en una situación así, el Fa de Shifu me venía a la mente:

“Este asunto ya está en el final, yo estoy tan ansioso que no va más, pero ustedes no lo toman con importancia...” (Fahui de Nueva York 2016).

Cada vez que pensaba en esto, me sentía profundamente culpable. Sabía que no lo había hecho bien y que había preocupado a Shifu. Si salvaba a una sola persona, significaría salvar a todos los seres conscientes de su mundo. Eso me avergonzaba aún más. Aun así, seguía aferrada a mis apegos, como la vanidad y el miedo a ser herida, y no estaba dispuesta a soltarlos.

¿No es esta una oportunidad perfecta para soltar mis apegos? Sabía que debía perseverar.

Shifu dijo:

“Difícil de soportar, se puede soportar; difícil de hacer, se puede hacer...” (Novena LecciónZhuan Falun).

Seguí de pie entre los transeúntes con lágrimas en los ojos, buscando a personas que tuvieran una relación predestinada con Dafa y hablando con ellas. Me recordaba: “No puedo llorar. Si tengo los ojos rojos, ¿cómo puedo aclarar la verdad?”. Seguí enviando pensamientos rectos y le pedí a Shifu que me fortaleciera.

Durante este tiempo, me deshice de muchos apegos. Cuando pensé en todos los seres conscientes que esperaban ser salvados, supe que debía soltar mis apegos a la comodidad y al miedo.

Sin embargo, seguía sintiendo que me resultaba difícil acercarme a la gente y me preguntaba qué debía hacer.

Un día, me llegó la inspiración: podía aprovechar la belleza natural única de la zona y ayudar a la gente a tomar fotos. Así, podría ayudarles a preservar recuerdos preciados de Australia y también me facilitaría esclarecer la verdad.

Aunque no sabía tomar fotos y me faltaba confianza, la gente decía que las fotos que tomaba eran muy buenas. Sabía que era Shifu animándome. Estoy muy agradecida por su compasión.

Me encontré con una madre y sus cinco hijos y les pregunté si querían que les ayudara a tomarles fotos a todos juntos. Accedieron, así que les tomé algunas fotos y les gustaron mucho. Incluso me pidieron que caminara con ellos y les tomara más. Acepté.

Charlé con la madre sobre la vida cotidiana, disfrutando del paisaje con ellos y tomando muchas fotos por el camino. Cuando llegó el momento de despedirnos, me agradecieron por acompañarlos. Entonces les aclaré la verdad sobre Falun Dafa. Percibieron mi sinceridad y bondad, así que escucharon atentamente todo lo que dije y, al final, todos aceptaron renunciar al Partido Comunista Chino (PCCh) y sus organizaciones afiliadas.

Con el apoyo compasivo de Shifu y el poder de Dafa, logré superar el difícil período de esclarecer la verdad. Sentí que se formaba un campo de energía recta en mi propia dimensión. Dentro de este campo de energía positiva, todos los factores negativos se desintegraron. Al estudiar el Fa, comprendí que los discípulos de Dafa son la esperanza de los seres conscientes. Todos los seres conscientes esperan que los salvemos.

Conocí a un hombre cuyo padre era un alto funcionario retirado. Este joven conocía la verdad sobre el PCCh y no le gustaba, pero no aceptó lo que le dije. Me preguntó: "¿De verdad renunciar al PCCh puede derribarlo?", y se rió. Pero su reacción no me conmovió. Entonces me mostró videos de él hablando abiertamente contra el PCCh y poemas que había escrito. Justo en ese momento, su madre se acercó y me dijo que su hijo tenía mucho talento. Me pregunté si realmente podría persuadir a alguien como él para que renunciara. De inmediato descarté ese pensamiento negativo y me recordé que era una discípula de Dafa protegida por Shifu. Mientras no se negara a hablar conmigo, estaba decidida a ayudarlo a salvarse.

Esta era una oportunidad para soltar mis apegos a la competitividad, la impaciencia y la ostentación. Necesitaba aprender a escuchar el corazón de la otra persona, tratarla como a uno de mi familia y ser paciente y respetuosa. No podía interrumpirla mientras hablaba.

Lo felicité por lo que hacía y lo escuché con calma y paciencia, sin discutir. Al final, le dije: “Gracias. Tus videos y poesía son excelentes. Tu madre tenía razón, tienes un talento increíble”.

Entonces sonreí y dije: “Ahora, ¿estarías dispuesto a escuchar unas palabras mías?». Él dijo que sí, así que le expliqué la importancia y las razones de renunciar al PCCh y la verdad sobre Falun Dafa. Al final, accedió a renunciar y me dio las gracias sinceramente.

Le dije: "Deberías agradecerle a Shifu. Cuando evites la gran catástrofe, comprenderás realmente que Falun Dafa está aquí para salvar a la gente".

Me he topado con muchos tipos de personas en los años que llevo aclarando la verdad. Tras escuchar la verdad sobre Dafa, accedieron a renunciar al PCCh y a sus organizaciones afiliadas. Entre ellos se encontraban estudiantes, jóvenes y ancianos, cristianos, funcionarios gubernamentales e incluso monjas budistas de templos.

Después de que algunas personas de China me oyeron, incluso trajeron a sus hijos y me pidieron que les contara la verdad sobre Dafa. Comprendí que esta era la compasión de Shifu, otorgando a los seres conscientes una última oportunidad de ser salvados.