(Minghui.org) El 20 de julio de 1999, el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a perseguir a Falun Gong (también conocido como Falun Dafa), y estuve detenido ilegalmente durante más de diez años en campos de trabajos forzados y prisiones. Para ayudar a más personas a comprender la verdad y exponer la persecución del PCCh, con la ayuda de compañeros practicantes, he estado usando la ley para aclarar la verdad sobre la persecución.
Después de ser liberado de prisión, lo primero que hice fue hablar con mi empleador, la Oficina de Recursos Humanos y Seguridad Social, y el Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos local, y solicitar mi jubilación, a la que tenía derecho legalmente. Todas las oficinas que visité me ignoraron. Así que escribí una larga carta a los directores de estas agencias, pidiéndoles que cumplieran la ley y me otorgaran mi jubilación. Les expliqué que era legal practicar Falun Gong. Lo segundo que hice fue escribir una carta a los jefes del departamento de policía y de la División de Seguridad Nacional, solicitándoles que me devolvieran los bienes personales que me habían robado durante sus redadas ilegales. No respondieron.
¿Cómo seguir adelante? Estaba confundido. Con la ayuda de compañeros practicantes, envié por correo una "Solicitud de Jubilación de conformidad con la Ley" siguiendo los procedimientos legales, y presenté mi denuncia penal a la procuraduría local y al departamento de policía. Planeé responsabilizar a la División de Seguridad Nacional y a la policía por sus actos ilegales y delictivos. Al hacerlo, estaba cumpliendo con la ley.
En mis cartas, describí cómo fui perseguido. Cité la ley para decirles que: "la práctica de Falun Gong es legal, y la persecución a Falun Gong es ilegal". Quería que los responsables de hacer cumplir la ley conocieran Falun Dafa.
Para mí, este fue un proceso de familiarizarme con las leyes, cultivarme y usarlas para exponer la persecución ilegal del PCCh, esclarecer la verdad y ayudar a Shfu a salvar seres conscientes.
Envié mi denuncia penal y los demás materiales a los responsables de ministerios centrales, comisiones, comités de calle, comisarías, etc., abarcando una amplia gama de áreas. Una de las personas con las que contacté vino a mi casa para acosarme e intimidarme. Le hablé de Falun Gong y le expliqué que perseguir a Falun Gong y a sus practicantes es violar la ley. Le dije que quienquiera que lo haga está cometiendo un delito y que los responsables deben rendir cuentas.
Intentó actuar como si no fuera su responsabilidad. A partir de esta experiencia, vi que cuando los practicantes usan la ley y exigen a la policía que rindan cuentas, los responsables tienen miedo y se restringen. Lo que más temen es que la persecución a Falun Gong salga a la luz y ellos sean llamados a rendir cuentas como los responsables.
Dos meses después de enviar mi denuncia penal, no había recibido respuesta, salvo la del hombre que me había acosado. Empecé a enviar copias de mi denuncia a la procuraduría del siguiente nivel de superioridad, para exigir que el responsable de la procuraduría local, asumiera sus responsabilidades. Envié copias de mi denuncia a casi todas las oficinas del gobierno local, comisarías de seguridad pública
y otras agencias pertinentes. Antes de enviarlas, transmití pensamientos rectos: "Que los destinatarios lean esto, comprendan la verdad y se salven. Desintegro a la maldad".
Dos días después, me llamó el jefe de la Oficina 610 y hablamos durante más de 40 minutos. No esperaba la llamada y no estaba preparado. Me dijo: "Le enviaste una carta al responsable de tal o cual agencia, ¿verdad?". Acepté que sí lo había hecho. Me dijo: "Te pasaste de la raya. La policía te buscará y tendrás problemas". Intentó amenazarme, pero no tenía fundamento legal.
Dije: “Estoy siguiendo los procedimientos legales, así que no debería ser un problema. Envié cartas a esas agencias para informarles cómo me perseguían y para que me ayudaran a solicitar mi jubilación”.
“¿Qué pueden hacer ellos por ti?”, preguntó. “¿Cuál es la diferencia entre enviar cartas a todas partes y enviar por correo ‘Falun Dafa es bueno’ a todas partes?”.
Le dije que revisara bien los documentos y materiales legales que había escrito. Me respondió: “Lo he leído todo. Dijiste que el Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos era una institución ilegal”.
Le dije: “Lo es, y también lo es la Oficina 610. Eso es lo que escribí. Si no estás de acuerdo, puedes refutarlo”. Se quedó sin palabras. Le dije: “Practicar Falun Gong es legal, y perseguirlo es un delito”.
Él gritó: “¡¿Quién dijo eso?!”.
Le dije: “Lo dije yo. Lo que escribí lo explica muy claramente. Míralo bien”.
“Si tienes una demanda, simplemente apela directamente y no escribas sobre Falun Gong ni promuevas sus actividades”, dijo. “¿Escribir estas cosas te servirá de algo? ¿Ayudará a tu apelación?”.
Dije: “Me persiguieron por practicar Falun Gong y fui condenado injustamente a prisión, lo que me llevó a mi situación actual, así que tengo que denunciar esta persecución.
Mientras hablaba, él parecía perder cada vez más confianza. Empezó con dureza, se volvió incoherente a mitad de camino y finalmente se quedó sin nada que decir. Por otro lado, cuanto más hablaba yo, más claro se me volvía el pensamiento y sentía que era imposible que el mal pudiera suprimir lo que es recto.
El líder de la Oficina 610 finalmente dijo: «Dije que te pasaste de la raya, pero no que infringiste la ley. Deberías prestar atención en el futuro. No envíes esas cosas por todas partes. No me interesa saber de esas cosas. Si no fuera por el informe de hoy de cierta oficina, no te habría llamado. Es bueno que te familiarices con la ley y protejas tus derechos conforme a ella. Te visitaré cuando tenga tiempo. Hablaremos entonces». Dije que estaría bien.
Durante la llamada de más de 40 minutos con el representante de la Oficina 610, sentí que el mal no podía suprimir lo recto y que Dafa puede desmantelar toda la maldad. Al principio estaba nervioso, pero luego me tranquilicé y le expliqué la verdad con claridad. Enfrenté sus amenazas e intimidación con serenidad. No tenía miedo, y mis pensamientos rectos se fortalecieron cada vez más. Esta confianza provenía de Dafa, de la ayuda de mis compañeros practicantes y de una cultivación sólida.
Comprendí que esta llamada no era accidental, que era para ver cómo pensaría yo en un momento crítico. Sin importar lo que enfrente un practicante, su primer pensamiento debe ser que es un practicante de Falun Dafa: debe recordar su responsabilidad y misión: que salvaguardar el Fa es lo primero, que esclarecer la verdad y salvar a la gente es lo más importante, y que, por muy mal que estén las cosas, se convertirán en cosas buenas. Estas personas nos están dando la oportunidad de seguir esclareciendo la verdad a fondo.
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