(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa en 1997, mientras aún servía en el ejército. Cuando leí el precioso libro Zhuan Falun por primera vez, experimenté sangre en las heces y escalofríos por todo el cuerpo. Comprendí por el Fa, que Shifu me estaba ayudando a saldar las enormes deudas de ye que tenía de incontables vidas anteriores. Unos días después, volví a la normalidad y mi cuerpo se sentía ligero y saludable.

El insomnio causado por mi intenso entrenamiento desapareció, y también dejé de beber alcohol y de jugar al mahjong. Mi temperamento también mejoró y ya no era tan quisquilloso con la comida. Todos estos cambios me convencieron de que Falun Dafa realmente puede transformar a alguien en una nueva persona. Decidí cultivarme en Dafa hasta el final.

Enfrentando al mal con dignidad

En 1999, dejé el ejército y comencé a trabajar en una empresa estatal. Siempre seguí las enseñanzas de Shifu y me esforcé por ser una buena persona. Era diligente y trabajador. Tres meses después, la gerencia me nombró jefe de turno, a cargo de la recepción de materiales, un trabajo envidiable para muchos.

El malvado Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a perseguir a Falun Dafa el 20 de julio de 1999. Pronto, un gran número de practicantes de Dafa fueron arrestados y detenidos ilegalmente, y sus casas registradas y saqueadas. Me sentí muy confundido y pensé: “Antes me sentía orgulloso de servir en el ejército para defender nuestra patria. ¿Cómo pudo el gobierno en el que confiaba convertirse en un demonio? Nuestro Shifu es recto y nos enseña a ser buenas personas. Ahora que nuestro Shifu y Dafa están siendo incriminados y calumniados, no puedo quedarme de brazos cruzados. Debo pedir justicia para Falun Dafa”.

En octubre de 2000, fui a Beijing para apelar por Falun Gong, y la policía me arrestó ilegalmente y me envió a un campo de trabajos forzados durante tres años. Como me negué a "transformarme" (abandonar la práctica de Dafa), me golpearon brutalmente y me transfirieron a varios campos de trabajo para continuar la persecución. Con una fe firme en Shifu y en Dafa, me negué a aceptar sus mentiras y falsas acusaciones. Como resultado, sufrí todo tipo de torturas crueles y mi cuerpo fue severamente golpeado.

En julio de 2003, presenté síntomas de insuficiencia orgánica múltiple y entumecimiento en todo el cuerpo. Sufrí incontinencia y no podía comer. Mis familiares solicitaron al campo de trabajos forzados que me liberaran, pero su apelación fue rechazada. Mi familia les pidió entonces que me llevaran a un hospital para recibir tratamiento. El campo finalmente aceptó enviarme a un gran hospital de nuestra provincia, con la condición de que mi familia pagara todos los gastos.

Tras las revisiones en el Hospital Jiutai, el Hospital Unión de la Universidad de Jilin en Changchun y el Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Jilin, me diagnosticaron mielitis aguda, que se declaró incurable.

Aun así, el campo de trabajo me llevó de vuelta para intentar obligarme a dejar de practicar Falun Dafa. Cuando el médico del campo me tomó la presión arterial, ni siquiera pudo obtener una lectura, y mi ritmo cardíaco era tan lento como 24 latidos por minuto. El médico exclamó: "No sobrevivirá aunque lo envíen a casa". Así que el campo de trabajo pidió a mis familiares que me llevaran a casa.

Aunque yo pendía de un hilo, tenía la mente muy clara y creía que no moriría porque Shifu me estaba cuidando. Tras regresar a casa, decidí no volver nunca más al hospital y seguí escuchando las grabaciones de las conferencias del Fa de Shifu. No podía estudiar el Fa ni hacer los ejercicios en ese momento.

Poco después, pude cuidar de mí mismo en mi vida diaria, y cuando comencé a estudiar el Fa y a hacer los ejercicios, mi salud mejoró día a día. En muy poco tiempo, me recuperé por completo y lucía radiante, con una salud perfecta. ¡Toda mi familia estaba profundamente agradecida con Shifu por salvarme la vida!

El malvado PCCh me persiguió con nuevas artimañas. Bajo la presión de la "Oficina 610" (una agencia de seguridad en China que operaba al margen del sistema legal formal y se centraba en la persecución a Falun Dafa), mi lugar de trabajo me despidió. Mis hijos aún eran pequeños en ese momento, y para ganarme la vida, tuve que montar un pequeño negocio y realizar trabajos esporádicos.

Cuando tenía tiempo, iba a mi antiguo lugar de trabajo para aclarar la verdad a los líderes y les pedía que me reintegraran en mi puesto. Me dijeron: "Sabemos que eres una buena persona". Tras una breve conversación, decidieron darme una indemnización global según la política de indemnización por despido. Tras ver cómo me recuperaba del borde de la muerte, los de la "Oficina 610" tampoco dijeron nada.

En 2015, presenté una denuncia penal contra Jiang Zemin y, como resultado, el PCCh me incluyó en su lista negra y sufrí acoso ocasional.

Un día de 2018, mientras ayudaba a alguien a mudarse, un desconocido me llamó diciendo que había una fuga de agua en mi casa. Sin embargo, en cuanto regresé a casa, me rodeo un grupo de policías vestidos de civil, quienes también registraron mi casa.

Bajo la protección de Shifu, no pudieron encontrar nada que me inculpara. De todas formas, me llevaron a la brigada de seguridad pública. Mantuve la mente tranquila y fuertes pensamientos rectos. Ocho horas después, me dejaron ir a casa sin condiciones.

En 2019, cuando regresé a mi casa desde fuera de la ciudad, la policía que vigilaba mi casa realizó otro registro ilegal y me llevó a la brigada de seguridad pública. Les dije en voz alta: "Soy una buena persona y no he hecho nada malo. Sufrirán una retribución de yeli por perseguirme".

Al escuchar estas palabras, el líder de la brigada me dijo: "No, no te perseguiremos". Siete horas después, me liberaron y regresé a casa.

En 2020, la policía local pidió verme. Llamé y les pregunté por qué. Respondieron: "Nada serio, solo queremos verte". Cuando llegué a casa, cuatro policías se precipitaron para entrar en mi casa y comenzaron a registrar y saquear mi casa como ladrones. No encontraron nada que pudieran usar en mi contra y me llevaron a la comisaría, donde permanecí detenido ilegalmente durante tres horas antes de que me permitieran irme.

En 2024, la "Oficina 610" ordenó a los Comités Vecinales que "transformaran" a la fuerza a los practicantes de Falun Dafa, afirmando que si se negaban a ser "transformados", sus hijos no podrían presentarse a los exámenes de servicio civil, convertirse en funcionarios públicos, alistarse en el ejército ni obtener ascensos, etc.

Mientras enviaba pensamientos rectos para eliminar el mal, Shifu me permitió ver con claridad que había un luohan de pie a cada lado mío, con un arma ritual en la mano. La escena fortaleció aún más mis pensamientos rectos. Les dije a mis familiares: "Soy una buena persona de verdad. ¿Cómo puede una buena persona poner en peligro el futuro de ustedes? Si de verdad les preocupa su futuro, podemos romper las relaciones familiares".

También les dije a los policías con tono firme: "¡Dejen de acosarme!". Su arrogancia desapareció al instante y se escabulleron en silencio.

Después, fui a ver al secretario, al subsecretario y al gerente de seguridad pública del PCCh de nuestro Comité Vecinal, pero ninguno se atrevió a sostener una conversación seria conmigo. El subsecretario fue gerente de seguridad pública durante muchos años. Tenía entrenamiento en artes marciales y sabía que los practicantes de Falun Gong son personas excepcionales. Una vez me dijo: "Tu práctica es realmente extraordinaria". Un policía local también dijo: "Sé que eres un buen hombre y nunca he querido hacerte daño".

Shifu bendijo a mi familia

En 2006, decidí regresar a mi pueblo natal, en la provincia rural de Henan. Aunque mi esposa no practica, me ha apoyado todos estos años y cree que Falun Dafa es bueno. Dejó su trabajo como profesora y regresó a Henan conmigo.

Después de mudarnos de vuelta a mi ciudad natal, realicé todo tipo de trabajos esporádicos, como trabajar en obras de construcción, recoger chatarra, etc. Mi esposa empezó a dar clases particulares en una ciudad cercana. Se ganó la admiración y la confianza, tanto de estudiantes como de padres gracias a su sinceridad, bondad y compromiso con la enseñanza y sus alumnos. Sin publicidad, el boca a boca hizo que su matrícula aumentara.

Tengo dos hijas y ambas apoyan a Falun Dafa. Mi hija mayor entró en la universidad a los 16 años y luego cursó un posgrado. Ahora da clases en una universidad. Su esposo trabaja en traducción de documentos. Mi hija menor también fue a la universidad y se está preparando para el posgrado.

Traje a mi padre, que no podía valerse por sí mismo, a mi casa y lo cuidé muy bien. Le decía que recitara «Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno» todos los días. Mi padre vivió con nosotros más de tres años antes de morir de forma natural y en paz a los 92 años.

Conclusión

Han pasado veintidós años desde que fui perseguido hasta el punto de sufrir una insuficiencia de múltiples órganos, y aun así, hoy vivo feliz y con una salud perfecta gracias a la protección compasiva y la salvación de Shifu. En los últimos 22 años, siempre he mantenido una fe firme en Shifu y nunca he necesitado tomar ningún medicamento. Lo que me ha sucedido demuestra verdaderamente que Falun Dafa es bueno.

Este año cumplo 60 años, pero algunos dicen que parezco mucho más joven de lo que soy. Sé que todavía hay muchas cosas que debo mejorar en mi cultivación, pero me esforzaré al máximo para hacer bien lo que un discípulo de Dafa debe hacer y  poder regresar a mi verdadero hogar con Shifu.