(Minghui.org) El departamento de transporte de la ciudad compró más de 20 autobuses nuevos. Una practicante descubrió que en el exterior de estos nuevos autobuses había letreros electrónicos con eslóganes que calumniaban a Dafa. Aclaró la verdad a un conductor y le aconsejó que borrara inmediatamente los eslóganes. Le explicó que no eran buenos ni para él ni para el departamento de transportes: los eslóganes estaban envenenando y destruyendo a la gente. El conductor le dijo que los letreros electrónicos estaban controlados por chips informáticos y no podían borrarse. También dijo que la empresa de autobuses no podía hacer nada, solo el fabricante podía borrarlos.

Después de que los practicantes locales discutieran este asunto, pensamos que, ya que era tan difícil eliminar los eslóganes y no podíamos acudir al fabricante para resolverlo, debíamos enviar pensamientos rectos para eliminar estos mensajes electrónicos. Pedimos a todos los practicantes de la ciudad que enviaran pensamientos rectos para desintegrar los elementos negativos que había detrás de estos eslóganes. Enviamos pensamientos rectos durante un tiempo, pero descubrimos que los eslóganes seguían ahí. Volvimos a discutir el asunto y todos pensamos que solo enviar pensamientos rectos no era suficiente, sino que teníamos que ir a la empresa de autobuses para aclarar la verdad. Un practicante trabajaba en la empresa de autobuses. A pesar de que había tenido fuertes pensamientos rectos y había aclarado la verdad a los líderes de la empresa de autobuses, todos pensaban que el personal no entendía realmente la verdad. Decidimos aprovechar esta oportunidad para aclararles seriamente la verdad de nuevo para que pudieran entenderla de verdad.

Este practicante también se dio cuenta de que quizá no había aclarado la verdad en profundidad y que, como este incidente ocurrió en su lugar de trabajo, debía tener algo que ver con él. Aunque se jubiló hace años, sintió que era su responsabilidad. Decidimos enviar pensamientos rectos a los dirigentes de la empresa y a la compañía, y escribir una carta exhaustiva sobre este incidente. Llevaríamos la carta a la empresa y les pediríamos que la leyeran. También les aclararíamos la verdad directa y detalladamente. A todos les pareció un buen plan.

Shifu dijo:

«Con esa excepción aparte, cuando se encuentran con problemas específicos, necesitan pensarlo cuidadosamente por sí mismos, y depende de ustedes que descubran la forma de resolverlos. Dondequiera que haya un problema, allí es donde necesitan esclarecer la verdad y salvar a la gente. No tomen un desvío cuando se encuentren con dificultades» (Exponiendo el Fa en el Fahui de Washington D.C., 2002, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. II).

Pocos días después, todo estaba listo. Organizamos a algunos practicantes para que fueran a la compañía de autobuses. Los demás enviamos pensamientos rectos, y el practicante que era el exempleado llevó la carta de la verdad a los dirigentes. Cuando volvió, explicó que la empresa era un desastre y se estaba reestructurando. A muchos empleados les estaban reduciendo el sueldo o podrían despedirlos. Todo el mundo entró en pánico y los dirigentes estaban preocupados. El practicante les explicó la verdad en detalle, diciéndoles que la causa fundamental era la calumnia a Dafa, y que debían borrar rápidamente los eslóganes electrónicos de los autobuses. Entregó la carta a los dirigentes y les pidió que la examinaran seriamente. Estuvieron de acuerdo.

Unos días después, vimos que los eslóganes de los autobuses seguían allí, así que organizamos a algunos practicantes para que fueran de nuevo a la compañía de autobuses con el practicante. Esta vez, el responsable de la empresa de autobuses fue muy claro y dijo a los practicantes: «Me pondré en contacto ahora mismo con el fabricante y le pediré que retire los eslóganes». Llamó al fabricante por teléfono móvil y le pidió que retirara todos los eslóganes que difamaban a Falun Dafa en los autobuses. El fabricante prometió resolver el problema en unos días.

Pocos días después, comprobamos que los eslóganes de los autobuses que difamaban a Dafa habían sido retirados. Nos sentimos aliviados.

Más tarde, el practicante jubilado se enteró por la empresa de autobuses de que, aunque la empresa se había reorganizado, las prestaciones de todos los dirigentes y empleados no se habían visto afectadas. Los dirigentes y los empleados estaban muy satisfechos. Sabemos que se debió a que los dirigentes de la empresa los situaron en la posición correcta en este asunto, por lo que las cosas se desarrollaron en una buena dirección.

A través de este incidente, nos hemos vuelto más conscientes de que cuando surgen problemas, necesitamos aclarar la verdad, debemos ser persistentes y no tener miedo a los problemas, para desintegrar verdaderamente el mal.