(Minghui.org) Tras el inicio de la persecución a Falun Gong en 1999, se establecieron centros de lavado de cerebro en nuestra zona para obligar a los practicantes a renunciar a sus creencias. Se ha informado que ahí, a varios practicantes se les administró veneno en secreto.

Un practicante que trabajaba en el tribunal local fue envenenado en un centro de lavado de cerebro. Al regresar a casa, tenía dificultad para caminar, no podía hablar con normalidad, sufrió confusión mental y no podía cuidar de sí mismo. Falleció poco después.

Otro practicante, un médico de unos 40 años, murió un mes después de ser liberado debido al veneno administrado en el centro de lavado de cerebro.

Fui envenenada dos veces en un centro de lavado de cerebro. Afortunadamente, nuestro compasivo Shifu me salvó la vida en ambas ocasiones.

Estuve recluida en un centro de lavado de cerebro en octubre de 2012. Un día, a la hora del almuerzo, el personal que me custodiaba y se ocupaba de mi cada día, llegó muy tarde con nuestras comidas, ya que yo pude oír que se habían servido en las otras habitaciones hacía un rato. Noté que había pescado en mi tazón, pero no en el de mi compañera de celda. Ella dijo que no le gustaba el pescado, pero recordé que ya lo había comido cuando se lo dieron. Curiosamente, se llevó el almuerzo a la puerta para comer. Justo después de comer los tres trozos de pescado, me empezó a doler el pecho. Con una expresión extraña, un miembro del personal fue rápidamente a buscar al director. Alguien me trajo algo de beber.

Me sentí confundida por su comportamiento y por cómo me sentía. Cuanto más pensaba en ello, más sospechaba. Entonces comprendí que me habían envenenado. Recordé que Shifu dijo: «Cuando realmente te sientas débil, debes llamar a Shifu» (Explicando el Fa en Washington, D.C., 2018). Le supliqué a Shifu con urgencia que eliminara el veneno. El dolor agudo en el pecho persistió un rato. Después de eso, me trasladaron a un centro de detención.

Después de ser liberada, enviaba frecuentemente pensamientos rectos para purificar mi dimensión personal y eliminar cualquier toxina residual del veneno. Mientras tanto, pedía la bendición de Shifu. Mi cuerpo se recuperó sin mayores problemas y no tuve dificultades para realizar las Tres Cosas. Si no hubiera buscado la ayuda de Shifu, las consecuencias habrían sido graves.

El segundo envenenamiento ocurrió una mañana de noviembre de 2015, mientras visitaba a otra practicante. Nos capturaron, nos llevaron a un centro de lavado de cerebro y nos retuvieron durante 41 días. Durante los últimos días antes de mi liberación, le pedí a una empleada que me comprara varias docenas de huevos de pato porque quería llevarlos a casa para mi esposo enfermo. Cuando me los dio, los inspeccioné cuidadosamente y no encontré ninguno que pareciera podrido o estropeado.

Un día, al regresar a mi celda después de una sesión de lavado de cerebro, noté que algunos huevos habían perdido líquido. Como no quería tirarlos, los herví en una tetera eléctrica. Después de comerlos, me sentí muy mal y me di cuenta de que algo andaba mal con ellos. El médico que murió había sido drogado en ese mismo centro de lavado de cerebro. Sospeché que yo también había sido envenenada, así que le pedí urgentemente a Shifu que me ayudara a desintoxicarme y seguí haciéndolo a diario hasta que fui liberada.

Cuando regresé a casa, estaba demasiado débil para subir las escaleras; dos personas tuvieron que sostenerme, una a cada lado. Mi hija, preocupada por mi estado, me llevó al hospital para un examen, que reveló numerosas manchas blanco amarillentas en el hígado y los pulmones. Si Shifu no me hubiera desintoxicado, podría haber muerto envenenada en ese mismo momento. Estoy agradecida con Shifu por salvarme la vida una vez más.

Me he recuperado completamente de los envenenamientos sin síntomas residuales. Mi cuerpo incluso está rejuveneciendo. Cuando los practicantes encuentren peligro, nunca recurran a su madre, ya que esto es actuar como una persona común y corriente. Es fundamental buscar la ayuda omnipotente de Shifu. Esto también es una prueba de tu fe en Shifu