(Minghui.org) Comparto con mis compañeros practicantes, las conmovedoras historias que recuerdo a lo largo de los años mientras aclaraba la verdad sobre Falun Dafa con la gente y los ayudaba a renunciar al Partido Comunista Chino (PCCh) y sus organizaciones afiliadas.

El dueño del negocio

Un joven empresario tenía un stand junto al de nuestra empresa en una feria comercial. Mientras estaba allí, le hablé sobre Falun Dafa y la persecución, y le animé a que renunciara al Partido Comunista. Sin embargo, se negó y volvió a su stand. Más tarde, compré sus productos para exportarlos.

Un día, inesperadamente, me dijo que me visitaría, pero no me explicó el motivo. Voló más de una hora y luego viajó otra hora desde el aeropuerto solo para almorzar conmigo. Durante nuestra conversación, nunca mencionó el tema de los negocios.

Volví a compartirle información sobre Falun Dafa y le insté a que renunciara al Partido Comunista. Aceptó con gusto. Después de almorzar, corrió al aeropuerto y voló directamente a su fábrica. Nunca más lo volví a ver.

Voló hasta aquí y volvió a su casa en un solo día solo para comer conmigo. ¿Por qué? No para darme las gracias por comprar sus productos, ni para asegurarse más pedidos en el futuro. Vino en busca de ayuda.

Perdí dinero, pero gané un buen futuro

Había una representante de ventas competente que se volvió deshonesta, corrupta y estafó a numerosos empresarios de nuestro sector. A mí también me estafó decenas de miles de yuanes. Un empresario de unos cincuenta años perdió más de 100.000 yuanes con ella. Aunque no lo conocía personalmente, buscó mi número, voló a mi ciudad y criticó con enojo a la representante de ventas y su conducta fraudulenta.

Le aclaré algunos hechos sobre la persecución a Falun Dafa. Como él mismo era budista, comprendió naturalmente la realidad. Después de renunciar al Partido Comunista, voló de regreso a su fábrica. Aunque había sido estafado y vino a mí para desahogar sus quejas, también ganó un futuro brillnte. ¡Cuán insondables son las relaciones predestinadas aún de yeli que llevan a los seres hacia su salvación!

Las personas dentro del sistema despertaron

Recuerdo a una mujer cuyo esposo trabajaba para la agencia de seguridad. Después de escucharme compartir los hechos sobre Dafa y hablar sobre renunciar al PCCh, esta mujer reservada y aparentemente cautelosa murmuró para sí misma: «Ahora todo cobra sentido».

Un viejo amigo, ya un hombre adinerado en Beijing a principios de los 90 y con conexiones con miembros del Politburó del PCCh y funcionarios ministeriales, accedió de inmediato a renunciar al PCCh después de mi llamada. Sus palabras revelaron una profunda desconfianza, desdén e insatisfacción hacia el partido.

Hace diez años, conocí a una amiga íntima de la universidad que era subdirectora general de la oficina de un periódico regional de la capital. Hacía tiempo que había comprendido la verdad sobre Falun Dafa y había renunciado al PCCh. Como redactora principal de la portada del periódico de su localidad, le preocupaba tener que publicar elogios inventados para altos funcionarios como el alcalde y sentía un profundo odio hacia el Partido. Este conflicto interno la llevó a la angustia emocional y, finalmente, a la depresión. Habiendo visto la verdadera naturaleza del PCCh, me preguntó con sinceridad: «¿Cuándo caerá [el PCCh]? ¿Cuándo caerá?».

Aclarando la verdad a familiares, amigos y otras personas

Hace años, regresé a mi ciudad natal para compartir la verdad con mi familia y amigos. Un amigo de la infancia fue mi compañero de clase de la escuela primaria. Era profesor adjunto ya había renunciado al PCCh, la Liga Juvenil y los Jóvenes Pioneros. Así que fui a compartir información sobre la verdad de Falun Dafa con sus padres.

Ambos tenían más de 80 años. Su padre se había jubilado de una tabacalera. Su madre aceptó la verdad de buena gana y renunció a las organizaciones afiliadas del PCCh, pero su padre llevaba mucho tiempo sufriendo demencia. Su madre decía que estaba confundido y que hablar con él era inútil. Mientras le contaba los hechos, él me interrumpía constantemente, diciendo: «Es inútil».

Antes de irme, sentí compasión por él, así que lo animé a renunciar a los Jóvenes Pioneros. Inesperadamente, el anciano accedió. Entonces, su rostro inexpresivo se iluminó de repente con una sonrisa clara y radiante. Me tomó la mano con cariño y me preguntó dos veces: "¿Cómo puedes ser tan bondadoso?". Esto demuestra que no debemos hacer suposiciones basadas en falsas apariencias; debemos aclarar la verdad a todos.

Al mirar hacia adentro sobre estas experiencias también me anima a hablar con más gente sobre Dafa. Tantos ciudadanos valiosos esperan que los practicantes de Dafa les compartan la verdad y les ofrezcan un futuro brillante. ¡Debemos seguir haciendo éste buen trabajo!