(Minghui.org) ¡Saludos, Shifu! ¡Saludos, compañeros practicantes!
Fui arrestado el 19 de diciembre de 2023, después de que alguien me denunciara por compartir información sobre Falun Dafa con él. Mientras estuve detenido, mantuve presente mi misión de salvar a la gente e intenté cumplirla sin importar dónde me encontrara.
Cumpliendo mi misión durante mi detención
Cuando ingresé al centro de detención, les conté a todos que me habían arrestado injustamente por practicar Falun Dafa ya que el régimen comunista nos ha estado persiguiendo a los practicantes. Les insté a recordar que "Falun Dafa es bueno; Verdad-Benevolencia-Tolerancia son buenos", y que recitar las frases podría traerles buena suerte en tiempos difíciles.
Dediqué mi tiempo a recitar el Fa, enviar pensamientos rectos y hacer los ejercicios. No intenté evitar las cámaras de vigilancia. Los guardias y los reclusos me dejaron en paz. Sabía que Shifu me protegía.
Rara vez canto en casa, pero en el centro de detención, cantaba "Falun Dafa es bueno" cada vez que veía a alguien pasar por mi celda. A veces, los reclusos me avisaban de que se acercaba un guardia y me animaban a terminar de cantar rápidamente. La celda estaba llena de energía positiva y podía sentir su respeto y admiración. También traté bien a mis compañeros de celda y compartí mi comida y otras cosas con ellos.
A medida que nos conocimos, hablé de Falun Dafa. Les dije que Falun Dafa está aquí para ofrecer salvación a la gente del mundo; se ha extendido a más de 100 países y regiones, y sus libros se han traducido a más de 40 idiomas. Fue Jiang Zemin, el exdictador del régimen comunista, quien ordenó la persecución y promulgó las tres políticas: "destruir su reputación [de los practicantes], arruinarlos financieramente y eliminarlos físicamente".
También les expliqué que el régimen comunista usa el sistema legal para atacar a las personas buenas, pero no a sus funcionarios corruptos ni a los pandilleros que se confabulan con ellos. La raíz del problema es el sistema comunista, que se estableció mediante numerosas campañas y el asesinato de inocentes. Cuando se obligaba a las personas a unirse al Partido Comunista Chino (PCCh), a la Liga de la Juventud o a los Jóvenes Pioneros, juraban dedicar su vida al Partido. Cuando el régimen llegue a su fin, nos veremos implicados en sus crímenes debido a esa promesa.
Tras comprender la seriedad de sus promesas, los reclusos acudieron a mí uno tras otro, pidiéndome ayuda para renunciar al Partido Comunista y a sus organizaciones afiliadas. Cuando llegaban los nuevos reclusos, les compartía la misma información. Durante mi detención, más de 30 personas renunciaron el PCCh, y logré pasarle la lista a un compañero.
Uno de los reclusos sirvió en el ejército durante cinco años y luego se convirtió en funcionario de la aldea; fue un miembro destacado del Partido durante más de tres décadas. Después de hablar conmigo, accedió a renunciar al PCCh.
Me negué a asistir a las sesiones de lavado de cerebro y, en cambio, aproveché el tiempo para hacer los ejercicios o enviar pensamientos rectos. Suelo hacer los cinco ejercicios dos o tres veces al día.
Un día, mientras hacía los ejercicios, tres reclusos de la celda los hicieron conmigo. Unos diez minutos después, dejaron de hacerlo cuando el guardia les gritó por el altavoz.
Recordé las palabras de Shifu:
“...sólo permaneciendo inamovibles podrían manejar todas las situaciones” (Exponiendo el Fa en el Fahui de Canadá, 2005, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. V).
No tuve miedo y seguí haciendo los ejercicios.
En la víspera del Año Nuevo Chino, celebramos cantando. Fui el primero y canté “Falun Dafa es bueno”, y los demás aplaudieron con entusiasmo. Luego, sentado en la postura de loto, recité Lunyu. Sentí un calor muy fuerte y mi rostro resplandecía. Me alegré de que las 22 personas de la celda conocieran más sobre Dafa. Parecían felices también. Me ofrecí a estar de guardia entre las 22:00 y las 00:00 para otro recluso (tengo 70 años y no suelen asignarme turnos de noche), lo cual le agradó.
Lavé cinco manzanas y las puse en el alféizar de la ventana. Junté las manos y le deseé a Shifu un Feliz Año Nuevo. Sentí una cálida corriente por todo mi cuerpo y me conmovió profundamente saber que Shifu nos cuida constantemente. Gracias, Shifu.
Protegiendo Dafa en el Tribunal
Sin previo aviso, me llevaron a un Tribunal en otra ciudad para una audiencia el 8 de marzo de 2024. Envié fuertes pensamientos rectos sobre cómo eliminar a todos los demonios podridos y espectros comunistas que nos persiguen.
Recité mentalmente el siguiente Fa al entrar en la sala del Tribunal:
“Una vez que envías pensamientos rectos, no importa si son miles de soldados o decenas de miles de caballos, toda esa perversidad se disuelve en polvo, todos son aniquilados, no queda nada” (20 años enseñando el Fa, Colección de Enseñanzas de Fa, Vol. XI).
En el comienzo de la audiencia, exigí la recusación de todos los miembros del PCCh por ser ateos y no estar cualificados para juzgar a practicantes de Falun Dafa con creencias espirituales. El juez rechazó mi solicitud. Mi abogado presentó una declaración de inocencia en mi nombre.
Durante mi declaración final, mantuve la idea de que todos los presentes en la sala fueron alguna vez miembros de la familia de Shifu, y también son mi familia; están siendo rehenes del malvado régimen comunista y son las verdaderas víctimas que necesitan ser salvadas.
Con compasión, señalé que ninguna ley en China ha criminalizado jamás a Falun Dafa ni lo ha catalogado de secta. Además, la Administración Nacional de Prensa y Publicaciones de China levantó la prohibición de los libros de Falun Gong en 2011.
Enfaticé que no infringí ninguna ley al hablarle a la gente sobre Falun Dafa. Solicité al juez que dictara un fallo justo y que se abstuviera de seguir la persecución del régimen contra personas buenas.
Mientras hablaba, mi mente estaba lúcida y clara; me envolvía una cálida energía. Sentí que Shifu estaba ahí conmigo y sentí el apoyo de los practicantes fuera del Tribunal. Expliqué que Shifu había enseñado la práctica al mundo y describí el gran poder y la extraordinaria naturaleza de Dafa. Sentí que esta era mi etapa, y mi objetivo era salvar al grupo especial de personas que tenía frente a mí.
El juez me sentenció posteriormente a un año. Pensé: “Solo necesito mantener mis pensamientos rectos y cumplir mi misión como discípulo de Dafa, sin importar dónde esté”.
(Artículo seleccionado para el 22.º Fahui de China en Minghui.org)
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