(Minghui.org) Sufrí una grave lesión en un gran terremoto hace unos 50 años: sufrí lesiones internas y quedé discapacitada. Solo tenía 30 años, pero no se esperaba que sobreviviera. Mi marido era el único apoyo de la familia. Mi suegra era mayor y necesitaba nuestros cuidados. Mis dos hijos eran muy pequeños. Estaba tumbada en la cama y no podía sentarme sola. Mi vida era miserable y me sentía sin esperanza.
Creí lo que me dijo
Mi hermano pequeño dijo que su compañero le habló de un qigong muy bueno. Nunca había oído hablar de Falun Dafa antes, pero le creí. Me trajo el libro Zhuan Falun. Pasó a la última página, que tenía una breve biografía de Shifu. En cuanto terminé de leerla, se llevó el libro.
No podía dejar de pensar en ese libro. Cuando su mujer vino a verme, le dije que mi hermano me mostró un libro, pero se lo llevó de vuelta a su casa. Me preguntó qué libro. Le dije que era Zhuan Falun. Dijo que el libro estaba en su casa y que me lo traería.
Cuando abrí el libro, vi la foto de Shifu. Sonreía y parecía amable. Sentí que lo había visto en algún sitio. Cuando leí el Lunyu, sentí que Zhuan Falun era profundo. Las lágrimas rodaban por mis mejillas mientras leía. Mi marido no entendía y me preguntó por qué lloraba. No sabía explicar por qué. En la superficie, Zhuan Falun enseña a la gente a ser buena, pero el libro no me pareció tan sencillo.
Leí el libro todo el día, luego cené y me fui a dormir. Cuando me desperté a la mañana siguiente, me di cuenta de que el insomnio que había tenido durante 20 años había desaparecido. Estaba de buen humor y me sentía muy bien. Me pregunté si Shifu ya me estaba cuidando, aunque acababa de empezar a leer el libro. Después de terminar de leer el libro al día siguiente, decidí practicar Falun Dafa.
Mi hermano me compró un ejemplar del libro y la cinta de vídeo de la demostración de los ejercicios. Aprendí los ejercicios por mi cuenta en casa. Para hacer los ejercicios correctamente, conseguía sentarme en la silla de ruedas con la espalda recta cada vez que veía la demostración y aprendía los movimientos. Aprendí a hacer los cinco conjuntos de ejercicios en un solo día.
Poco a poco entendí que Falun Dafa no solo enseña a la gente a ser buena, sino que también enseña a cultivarse a uno mismo y a ayudar a Shifu a salvar a los demás. A medida que seguía estudiando el Fa, descubrí que el lenguaje humano no podía expresar lo bueno que es Falun Dafa. Quería que más gente supiera de él, así que empecé a contarles a mis familiares y amigos sobre Falun Dafa y mis experiencias personales después de empezar a practicar. Muchos de ellos empezaron a practicar Falun Dafa.
Montamos un lugar de práctica en nuestro pueblo. Al principio, éramos más de 10 personas. Pronto, éramos más de 30 personas. Más de 40 personas estudiaban el Fa y practicaban los ejercicios en casa. Algunos practicantes fueron a otros pueblos y hablaron con la gente sobre Falun Dafa, y pronto la gente de los pueblos cercanos comenzó a practicar.
Me alegré por los practicantes que fueron a otros pueblos a difundir la Fa. Pero no pude ir con ellos. Monté una mesa fuera de mi casa y puse música de Falun Dafa: Pu Du y Ji Shi, y repartí folletos cuando pasaba gente. Algunas personas me criticaron, pero a mí no me importó. Sabía que Falun Dafa era bueno, y que me había beneficiado, así que quería que otros también se beneficien.
Vi las grabaciones del seminario de Shifu en Dalian. Cuando aparecieron las palabras "Segunda Lección" en la pantalla, sentí una fuerte corriente de energía recorriendo mi cara y torso (estaba paralizada de cintura para abajo). Sentí un cosquilleo en el cuerpo.
A medida que seguía estudiando el Fa y practicando los ejercicios, noté que mi reino se elevaba y mi perspectiva cambiaba. Mi cuerpo experimentó un cambio fundamental. Muchas enfermedades, como taquicardia, hipoglucemia, bocio, tos e insomnio severo, desaparecieron con el tiempo. Parecía más joven, tenía menos arrugas en la cara y mi piel se volvía más clara. Aunque tenía más de 50 años, empecé a menstruar.
No renunciar a Falun Dafa
En mi zona, el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a acosar y perseguir a los practicantes antes del 20 de julio de 1999. Había desconocidos o agentes de policía merodeando por nuestro lugar de práctica por la mañana, cuando hacíamos los ejercicios. Vigilaban los sitios de práctica individuales e impedían a los practicantes acudir al gran sitio de práctica de la plaza de la ciudad los fines de semana.
Un fin de semana, varios desconocidos se quedaron merodeando por nuestro lugar de práctica. Les dije a los practicantes que se marcharan uno por uno y que no dejaran sus colchonetas. Esas personas se dieron cuenta de lo que estaba pasando cuando casi todos los practicantes se habían marchado, solo quedaban unos pocos practicantes mayores.
Trasladamos nuestro lugar de práctica al jardín dentro de la casa de mi hermano. Hicimos una pancarta con una tela roja de cuatro metros de largo con las palabras Verdad, Benevolencia y Tolerancia. La pusimos en la parte delantera del jardín cuando practicábamos los ejercicios.
A las 5 de la mañana del 20 de julio de 1999, un grupo de matones irrumpió en la casa de mi hermano, nos quitó la pancarta y la grabadora, e intentó obligarnos a irnos. Nos amenazaron y nos dijeron que no nos reuniéramos de nuevo y que si no obedecíamos, nos arrestarían.
Los practicantes volvieron a la casa de mi hermano esa noche porque sabíamos que no habíamos hecho nada malo, que Falun Dafa es recto y que no se nos debería privar de nuestro derecho a practicar los ejercicios. Antes de comenzar a practicar los ejercicios, oímos ruidos. Los matones habían regresado. Los otros practicantes se marcharon por la puerta trasera. Nosotros cuatro, los hermanos, nos quedamos.
Los matones gritaron: “¿Por qué no nos escuchan? Se les ha dicho que no se reúnan”. Yo respondí: “Esto no es una reunión. Solo estamos aquí los miembros de nuestra familia”. Mi cuñada dijo: “Nos reunimos para practicar los ejercicios y estudiar el Fa. ¿Qué hay de malo en eso?”. Un hombre gritó con odio y el rostro desencajado: “¡Cállense! Pórtense bien o los llevaremos”.
Desde entonces hemos escuchado las mentiras del PCCh que incriminan y reprimen a Falun Dafa todos los días. Al principio, parecía que el cielo estaba a punto de venirse abajo. Estaba perdida y no sabía qué hacer. Nuestro entorno de cultivación estaba arruinado. ¿Qué debía hacer? Cuando me calmé y revisé la situación, decidí seguir practicando Falun Dafa por muy difícil que fuera, porque Falun Dafa es bueno y recto.
Shifu nos dijo en sus conferencias que debíamos considerar al Fa como nuestro Shifu.
Shifu también dijo,
"Un practicante genuino obtendrá logros naturalmente sin perseguirlos. Todo el gong y todo el Fa están en los libros y uno los obtendrá naturalmente por medio de leer Dafa enteramente. Aquellos que lo aprenden experimentarán cambios automáticamente y estarán ya en el Dao cuando lean los libros una y otra vez. El Maestro definitivamente tendrá a sus Fashen salvaguardándoles silenciosamente. Con perseverancia en la cultivación, seguramente lograrán el fruto verdadero en el futuro”. ("Postrándose ante el Maestro para ser su discípulo”. Escrituras esenciales para mayor avance)
Me quedé en casa practicando los ejercicios y estudiando el Fa como siempre. Fui estricta conmigo misma y decidida a que nadie pudiera impedirme practicar Falun Dafa.
Un día, el altavoz del pueblo anunció que todo practicante debía entregar todos los libros de Falun Dafa. Si no obedecían, serían llevados y sentenciados. Mi primer pensamiento fue que no entregaría mis libros. ¿Cómo podría estudiar el Fa sin libros de Falun Dafa?
Después, el PCCh ordenó a los practicantes que firmaran una declaración para denunciar Falun Dafa y, si cumplían, serían liberados. Si no firmaban, los llevaban al centro de lavado de cerebro del pueblo. No firmé, pero me dieron de alta porque estaba discapacitada.
Aclarar la verdad a las personas que me acosaron
Los miembros del PCCh en el pueblo y la policía acosaban a los practicantes de Falun Dafa todos los días y los vigilaban las 24 horas del día. Cada practicante era vigilado por cinco personas y no se les permitía salir de sus casas. Las personas apostadas fuera de sus casas por la noche gritaban "¿Te has dormido?" cada diez minutos.
Un día, vinieron a acosarme. Eran el jefe del municipio, los agentes de policía y otros funcionarios del gobierno. Puse los materiales para aclarar la verdad bajo mi colcha y me apoyé en ella. Estaba muy asustada.
Repitieron las mentiras del PCCh sobre Falun Dafa y afirmaron que practicantes sitiaron Zhongnanhai (el complejo central del PCCh) en Beijing. Dije: "Fue por un informe engañoso sobre Falun Dafa que se publicó en Tianjing. Los practicantes fueron a contar la verdad pero fueron arrestados. Instaron a los practicantes a ir a Beijing y hablar con las autoridades. Eso no fue un asedio”.
El jefe del municipio me gritó, me ordenó no practicar Falun Dafa y se fue.
Hablé en voz baja porque temía que encontraran los materiales. No les hablé de Falun Dafa de forma digna.
Más tarde vinieron otros funcionarios a mi casa. Los saludé educadamente y les conté cómo nos convertimos en buenas personas después de practicar Falun Dafa.
Antes de que comenzó la persecución, el comité del pueblo acordó que pudiéramos practicar los ejercicios en el centro de entretenimiento del pueblo durante una hora cada día. Su jardín estaba sucio y cubierto de malas hierbas, tejas rotas y ladrillos. Los practicantes trajeron su propio camión y herramientas y trabajaron durante dos días para desalojar y arreglar el patio. Después, estaba limpio y ordenado. La gente del pueblo dijo: "Miren a los practicantes de Falun Dafa. Hicieron un buen trabajo pero no pidieron nada”.
En el invierno de 1999, mi nuera dio a luz y se quedó en mi casa durante un mes. Usamos un calefactor eléctrico, que consumía mucha energía. Mi marido pagó la factura de la luz en el centro del pueblo. Dijo que pagó 96 yuanes por ese trimestre cuando volvió. Le dije: "Eso no está bien. Nuestra factura trimestral suele ser de 120 yuanes. Pero este invierno usamos el calefactor eléctrico. La factura debería ser más alta". Volvió a comprobarlo. La persona que anota el consumo había leido mal la cantidad de la línea debajo de nuestra cuenta, así que mi marido pagó los 508 yuanes adicionales. El secretario del Partido del pueblo nos elogió por el altavoz del pueblo. Algunos decían que éramos tontos. Pero otros decían: "Practican Falun Dafa, así que son muy honestos”.
Cuando el funcionario escuchó estas historias, dijo: "Lo que dijiste es realmente bueno. Por favor, practica en casa”.
En la primavera del año 2000, el jefe del pueblo llevó a siete personas del gobierno municipal a mi casa. Querían ver si yo estaba allí. Les dije: "¿Dónde puedo ir en mi silla de ruedas?" El jefe del pueblo dijo: "Hoy, el cuerpo Fa de tu Shifu (Fashen) apareció en la Plaza de Tiananmen. Pidió a todos que fueran a la Plaza de Tiananmen para la consumación". Me reí y dije: "¡Qué raro! Soy practicante, ¿por qué no he oído sobre esto? ¿Cómo lo supieron? Ahora ya saben quién inventa rumores”. Todos se rieron. No volvieron a acosarme durante unos años.
Unos años después, el agente del pueblo llevó a un grupo de personas a mi casa. Estaba haciendo amuletos de Falun Dafa. Los cubrí apresuradamente con una sábana, pero no los tapé todos. Envié pensamientos rectos para que no pudieran verlos. Me preguntaron si todavía practicaba Falun Dafa. Le dije: "Falun Dafa enseña a la gente a ser buena. Tiene beneficios para la salud increíbles y es beneficioso para el país. ¿Por qué debería dejar de practicarlo? La constitución dice que las personas tienen libertad de creencia”. Un funcionario dijo: "¿Por qué no dices simplemente que has dejado de practicar?" Dije: "No”.
Una noche de abril de 2008, estaba a punto de practicar los ejercicios cuando un hombre y una mujer entraron en mi casa. Dijeron que eran de la comisaría y me preguntaron si me habían interrumpido. Dije que sí porque estaba practicando los ejercicios. El hombre me pidió perdón y se inclinó ante mí.
La mujer sacó una grabadora y empezó a grabar. La detuve. El hombre también le pidió que parara.
Les aclaré la verdad y les dije que Falun Dafa se practica en todo el mundo y que Zhuan Falun ha sido traducido a muchos idiomas. Le dije que la gente corriente apenas podía soportar los gastos médicos y que les resultaba muy difícil visitar a un médico. Dije que China era corrupta, y que ricos y pobres vivían de forma muy diferente. Finalmente, les dije que las personas buenas son recompensadas y las malas castigadas, y que Falun Dafa está salvando a la gente.
Me escucharon en silencio y no dijeron nada. Antes de irse, preguntaron: "No nos odias, ¿verdad?" Le dije: "Los practicantes no tienen enemigos. Entiendo que están haciendo tu trabajo. Por favor, recuerden que Falun Dafa es bueno, y que Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno. Serán bendecidos”.
Establecer un sitio de producción familiar de materiales
El PCCh protagonizó la farza de la auto-inmolación de la Plaza de Tiananmen en 2001. Como practicante de Falun Dafa, fácilmente vi las inconsistencias. Por ejemplo, Falun Dafa prohíbe matar. Suicidarse es un pecado. El actor estaba en llamas, pero su cabello no se quemó. Me di cuenta de que debía hacer saber a la gente que el vídeo era falso para que no se dejaran engañar por estas mentiras.
En aquel momento no teníamos material impreso. Escribí a mano «Falun Dafa es bueno», «Restaurar la reputación de Shifu», «Falun Dafa es una ley recta» y «El cielo eliminará al PCCh» en trozos de papel, los metí en bolsas de papel rojas y los repartí por los hogares.
Más tarde, un practicante del pueblo me envió una grabadora de CD. Le pedí a un practicante del pueblo que me comprara unos CDs. Una docena de practicantes contribuyeron con dinero para comprar un ordenador. Fueron al pueblo para aprender a fabricar materiales para aclarar la verdad. Montamos un centro de producción de materiales en mi casa y empezamos a producir materiales.
Necesitamos aclarar la verdad a la gente en persona y ayudarles a retirarse del PCCh y de sus organizaciones afiliadas. Pero no puedo caminar. ¿Qué debería hacer? Empecé a aclarar la verdad a mis familiares primero. Saben cómo me beneficio de Falun Dafa, y todos me apoyan. Todos ellos renunciaron el PCCh.
A los compañeros de clase de mi nieta, de primaria, instituto, universidad y posgrado, les gustaba venir a nuestra casa. Les aclaré la verdad y los ayudé a renunciar al PCCh. Todos nuestros vecinos renunciaron al PCCh.
La rectificación de la Fa sigue avanzando. Todavía quedan muchos seres conscientes por salvar. Escucharé a Shifu, me cultivaré bien y seguiré haciendo lo que debo hacer.
(Presentación seleccionada para la 22.ª Conferencia China Fa en Minghui.org)
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