(Minghui.org) Tengo 78 años y comencé a practicar Falun Dafa en 1997. Con motivo del 22.º Fahui de China en Minghui, me gustaría compartir mis experiencias recientes mientras buscaba justicia para mi esposo y usaba la ley para aclarar la verdad sobre la persecución. Pedí a otros practicantes que me ayudaran a escribir mis experiencias, las cuales narré.

Comencé a practicar Falun Dafa después de ver la transformación de mi esposo

Dos practicantes en mi lugar de trabajo me sugirieron que practicara Falun Dafa. Me dijeron que la práctica tiene extraordinarios beneficios para la salud y me dieron varios libros, entre ellos Falun Gong y Zhuan Falun. Sentí que Falun Dafa era bueno después de leer los libros y ver tres conferencias grabadas de Shifu. No terminé de ver las conferencias porque tuve que irme de viaje de negocios. Al regresar a casa, no continué practicando; estaba ocupada con el trabajo e influenciada por el ateísmo; no tenía ningún concepto de la cultivación, los budas ni los dioses, por lo que no practicaba Dafa de verdad.

Le pedí a mi esposo que practicara, pero no aceptó. Estaba ocupado jugando mahjong, bailando y saliendo con sus amigos. Nos mudamos en 1997 y no conocíamos a nadie en nuestro nuevo barrio. Mi esposo no tenía amigos que le hicieran compañía y se quedó en casa. Aburrido, vio Zhuan Falun y comenzó a leerlo. El libro le pareció extraordinario y dijo que nunca había leído nada igual. Lo leyó con atención, de principio a fin.

Tres días después, sintió un Falun girando en sentido horario y antihorario en su abdomen, tal como se describe en Zhuan Falun. Él sabía que Shifu le había dado un Falun porque realmente lo sintió.

Mi esposo no salió durante cuatro días y leyó en silencio todo el libro. Desde entonces, quedó convencido por los principios enseñados en el libro y comprendió que era una enseñanza virtuosa que realmente guía a uno por el camino correcto.

La familia de mi esposo cree en los budas. Quizás él fue influenciado, por lo tanto era muy diligente en la practica de Falun Dafa. Los cambios en él fueron significativos. Tres días después de leer Zhuan Falun, dejó de fumar y su temperamento mejoró. Tan solo este pequeño cambio impresionó a nuestros amigos y familiares, porque todos sabían que cambiaría su vida por un cigarrillo, y cuando perdía los estribos, era aterrador.

En 1986, él sufría frecuentes dolores de estómago y le diagnosticaron una úlcera duodenal. Se sometió a una cirugía para extirparle cuatro quintas partes del estómago. El médico le insistía en que dejara de fumar o su cuerpo colapsaría. Él accedió, pero no dejó de fumar. Sin embargo, después de empezar a practicar Falun Dafa, dejó de fumar en tres días. Ya no se enojaba cuando lo criticaba. Su salud mejoraba día a día.

Me inspiró profundamente la enorme transformación de mi esposo en tan poco tiempo, y comencé a recorrer verdaderamente el camino de la cultivación siguiendo los requisitos de Shifu. Mi esposo y yo llevamos más de dos décadas cultivándonos, y ninguno de los dos ha gastado un solo centavo en medicinas. Siempre hemos gozado de buena salud.

Un joven se da cuenta de que Falun Dafa es bueno

Salí a menudo a repartir materiales de aclaración de la verdad después de que comenzó la persecución en 1999.

Una vez, una joven practicante y yo fuimos a repartir folletos por la calle y tomamos caminos separados. La joven practicante se me acercó y me dijo que alguien me seguía, e incluso hizo una llamada telefónica. Le dije que subiera rápidamente a un autobús. Dio la casualidad de que había un autobús y se subió.

Caminé en dirección contraria. El joven que hizo la llamada me siguió. Le dije: «Joven, no hagas nada malo». No dijo nada y continuó siguiéndome. Después de caminar un buen trecho, vi que seguía detrás de mí. Le dije: «Por favor, recuerda: una buena persona recibirá bendiciones toda su vida. Quien proteja a los practicantes de Falun Dafa será bendecido y tendrá un buen porvenir en el futuro». No dijo ni una palabra.

Vi que se acercaba un autobús y quise subir. De repente, gritó: "¡Es practicante de Falun Dafa!". Me di la vuelta, me quité el sombrero y dije: "¿Y qué si practico Falun Dafa? Tengo más de 70 años y mi salud mejoró gracias a la práctica de Falun Dafa. ¿Qué pasa?". El autobús se detuvo y subí.

En ese momento, el joven levantó la mano y gritó: "¡Un buen hombre vivirá en paz!". Sonreí y le devolví el saludo: "¡De hecho, un buen hombre estará a salvo toda su vida!".

Resultó que el hombre odiaba Falun Dafa debido a las mentiras difundidas por el Partido Comunista Chino (PCCh). Ese día, su lado sabio escuchó a un practicante. Fue genial.

Mi marido fue perseguido

Mi esposo y yo no renunciamos a nuestra creencia después de que el PCCh comenzara a perseguir a Falun Dafa. Seguimos haciendo bien las tres cosas . Mi esposo fue encerrado en centros de detención, sentenciado a campos de trabajo y se vió obligado a abandonar su hogar para evitar la persecución. Sufrió tormentos físicos y mentales, y sufrió muchas penurias. Yo también fui detenida.

Mi esposo fue arrestado de nuevo en la primera mitad de 2019. Confiscaron nuestras pertenencias, incluyendo libros de Dafa y equipo para elaborar materiales de aclaración de la verdad y folletos. Posteriormente, fue llevado a juicio. Con la ayuda de otros practicantes, solicité defender a mi esposo como familiar antes del juicio. Pero como no sabía qué hacer ni me preparé con antelación, me limité a declarar en el juicio que mi esposo era inocente. No supe qué más decir para defenderlo.

En el juicio, el abogado le pidió al juez que presentara pruebas. El juez sacó recuerdos con las palabras "Verdad-Benevolencia-Tolerancia". El abogado preguntó cómo un objeto tan bien hecho, que promovía las virtudes tradicionales, podía considerarse prueba de un delito. Sin embargo, el procurador y el juez insistieron en que mi esposo socavó la aplicación de la ley al fabricar grandes cantidades de estos recuerdos. Después del juicio, presenté documentos que demostraban legalmente que Falun Dafa (Falun Gong) siempre ha sido una práctica legal en China.

Mi esposo fue condenado injustamente a más de ocho años de prisión y multado tras el primer juicio. Pidió que me informaran que había decidido no apelar el veredicto, porque consideraba inútil hacerlo.

Los practicantes consultaron rápidamente con el Foro de Justicia y, tras varias conversaciones, decidí apelar. Prepararon la documentación de apelación en poco tiempo. Mi esposo se enteró de mi intención y completó el papeleo dentro del plazo.

Tras la exitosa apelación de mi esposo, solicitó que lo defendiera como familiar no letrado en el juicio de apelación. Posteriormente, envié al tribunal varios documentos legales, junto con cartas pidiendo a la gente que no participara en la persecución contra los practicantes.

Me reuní dos veces con el juez encargado de la apelación y hablamos muchas veces por teléfono. Después de presentar la denuncia, el juez se mostró más amable y dejó de interrumpirme cuando le aclaraba la verdad.

Con el apoyo de los practicantes del Foro de Justicia, así como de los practicantes locales, me embarqué en el camino de emplear la ley intensivamente para oponerme a la persecución y salvar a mi marido.

Envío de documentos legales a diversos departamentos

Me dijeron que enviara documentos a unos 40 o 50 lugares de trabajo. Dudé y solo los envié a los que consideré relacionados con la anulación del caso. Más tarde, los practicantes me preguntaron una y otra vez a cuántos lugares de trabajo envié las cartas, y admití que solo las envié a unos pocos. Me asusté después de ver un caso en televisión donde a un abogado el dieron una condena severa después de que su familia lo demandara.

Tras varias conversaciones con practicantes, cambié de opinión y me animé. Posteriormente, pude enviar cartas a todos los centros de trabajo indicados en la denuncia.

Recuerdo que una vez preparamos una decena de documentos, que sumaban casi 200 páginas, para aclarar la verdad al sistema judicial. Enviamos por correo 40 o 50 copias. Al final, el director de la oficina local de justicia fue transferido a un lugar de trabajo conocido públicamente como el exilio. Esta oficina ocupaba los últimos puestos en la encuesta de satisfacción del gobierno local. Me hice famosa en el sistema.

Enviaba documentos legales abiertamente por correo. Pero un día, al volver a enviar cartas, el personal de correos me dijo que no podía enviarlas. Le pregunté: "¿Puede mostrarme documentos que demuestren lo que no puedo enviar?". Me respondió: "Si contienen información sobre Falun Gong, no puede enviarlos".

Dije: “Por favor, muéstrenme las disposiciones legales. Nos han maltratado por practicar Falun Gong. Si no escribo sobre Falun Gong, ¿qué puedo escribir? Me han quitado el derecho a comunicarme, lo cual es ilegal. ¿Dónde está su supervisor? Por favor, llámenlo”. Me permitieron enviar los documentos por correo después de que hicieran llamadas telefónicas. Posteriormente, cada vez que iba a la oficina de correos, el personal llamaba a su superior. En cada ocasión, me permitieron enviar los documentos.

Más tarde fui a otra oficina de correos. El personal de esta oficina fue amable. El gerente me dijo que los documentos legales los redactan abogados y que podía enviarlos sin problema, siempre y cuando no tuvieran consignas revolucionarias. Una empleada fue muy servicial y a menudo me ayudaba a registrar los documentos que enviaba. Solo tenía que pagar el franqueo. Sabía que Shifu me estaba ayudando.

Como seguía usando diversos medios legales para salvar a mi esposo y aclarar la verdad, pronto mi cabello se volvió completamente blanco y perdí mucho peso. Varias veces me sentí cansada y les dije a los practicantes que quería rendirme. Sin embargo, después de que compartieran conmigo, solía pensar en las cosas desde la perspectiva del Fa y reflexionaba sobre ellas ese mismo día. Así, nunca me detuve y fui a muchos lugares enviando diversos documentos legales, apelaciones, reclamaciones, etc. También enviaba cartas a menudo instando a la gente a no participar en la persecución contra los practicantes.

Una vez encontré un folleto en la cesta de mi bicicleta: una carta dirigida al Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos. Me pareció muy bien escrita y me emocioné. Inmediatamente pensé en el Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos de mi provincia. Si supieran esta información sobre Falun Gong, ¡qué maravilloso sería! No solo dejarían de hacer el mal, sino que también protegerían a los practicantes de la provincia. Con este pensamiento, escribí una carta al Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos de mi provincia en mi nombre. Unos días después, la policía vino a verme.

Su reclamación está bien redactada

Un día, me citaron a la comisaría. Me preguntaron si había enviado una carta al Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos. Pregunté qué tenía de malo escribir una carta. El policía me preguntó: "¿Por qué envían tantas cartas a diferentes departamentos?". Dije: "Mi esposo ha sido condenado injustamente a prisión. Quiero que todos sepan esto y vean quién tiene razón. Espero que puedan ayudarnos".

Justo en ese momento, mi hija me llamó para pedirme que fuera a casa a almorzar. El subdirector me dijo: "¿Por qué no te vas a casa primero? Luego imprimiré algo. Por favor, vuelve a recogerlo". A la mañana siguiente, volví. Cerraron las cortinas de la habitación y estaba a oscuras. Me pidieron que firmara un documento. Como habían sido amables, aunque no veía bien, firmé sin leer el documento y me llevé una copia a casa.

En casa, me di cuenta de que se trataba de una sanción administrativa. El motivo de la sanción era que había estado difundiendo materiales de Falun Gong a varios departamentos gubernamentales por correo. Decía que dichos materiales promovían Falun Gong, difamaban el sistema legal e interferían con la labor administrativa y judicial. Se decidió que no se aplicaría una detención administrativa de siete días, pero me impusieron una multa de 300 yuanes y debía pagarla en unos días o, de lo contrario, me aumentarían la multa.

Sabía que me habían engañado. Más tarde, la comisaría afirmó que actuaban por orden superior. Escribí entonces al gobierno del distrito solicitando la anulación de la sanción administrativa y solicité una reconsideración administrativa. También anulé mi firma. La comisaría no me exigió el pago de la multa de 300 yuanes y no la pagué.

En mi solicitud de reconsideración administrativa, escribí: «Envié por correo a las respectivas organizaciones gubernamentales una declaración que pretendía ser utilizada en el tribunal para defender a mi esposo. ¿No es ridículo que afirmen que esto interfiere con la labor administrativa y judicial?».

El gobierno del distrito, como órgano de revisión legalmente designado, incumplió sus obligaciones estatutarias y no respondió dentro del plazo de revisión administrativa de sesenta días. Dentro de los quince días posteriores al vencimiento del plazo de revisión administrativa, presenté directamente una demanda administrativa ante el Tribunal Popular Intermedio de la ciudad.

Una joven empleada del centro de atención al cliente del Tribunal Popular Intermedio de la ciudad analizó mi queja durante un buen rato antes de acudir a su superior. Después de un buen rato, su superior salió a preguntar quién la había escrito. Dijo que estaba bien redactada, pero que debía acudir a la División de Seguridad Nacional para resolver el asunto.

Exponiendo al público los detalles sobre la persecución a mi esposo

Tras el arresto de mi esposo, los practicantes escribieron artículos que exponían la persecución, los recopilaron y los publicaron en el sitio web Minghui.org. Salí a repartirlos. Como los artículos hablaban de incidentes reales y de personas que vivían en la zona, la gente quería leer la recopilación al ver el título.

Llevaba dos bolsas de folletos para repartir. Cuando me encontré con jóvenes, les dije: «Déjenme darles este folleto. ¿Por qué no os ponéis en lugar de un juez y decidís cómo resolveríais el caso?». Lo aceptaron encantados.

Un día, vi un coche aparcado al borde de la carretera con un hombre sentado dentro. Le dije: «Déjame que te dé un folleto para que lo leas». Me respondió: «Soy de la División de Seguridad Nacional». Le pregunté: «¿Qué tiene de malo?». ¿Acaso ustedes no son humanos también? No tengo malas intenciones, solo quiero que vean quién tiene razón y quién no». Lo tomó.

Después de que mi esposo decidió apelar, preparamos la defensa. Luego la distribuí. Esta se redactó con la ayuda de expertos del Foro de Justicia y practicantes locales. El material explicaba claramente que practicar Falun Gong era legal y que perseguirlo era un delito. Quienes lo leyeran comprenderían la verdad. Así, mientras repartía documentos masivamente, también repartía materiales personalmente a la gente en las calles.

Aclarando la verdad a los distintos departamentos gubernamentales

En el pasado, aclaré la verdad cara a cara y me sentía muy bien al regresar a casa después de ayudar a la gente a renunciar al PCCh. Tras el arresto de mi esposo, sentía que debía aclarar la verdad a la gente de la División de Seguridad Nacional, la procuraduría y el tribunal. Aunque sentía una gran satisfacción, si la gente de la División de Seguridad Nacional, la procuraduría y el tribunal conociera la verdad y dejara de participar en la persecución, también sería significativo.

Un practicante me contó un día que lo habían denunciado mientras repartía folletos cerca de una comisaría. Esa noche, mientras el practicante hablaba con el jefe de la comisaría, pronto intuyó que este ya sabía la verdad. Le preguntó si había hablado con algún practicante antes. Dijo que sí. Cuando el practicante le preguntó de quién había oído la verdad, el jefe respondió que era Zhou (alias). Zhou es mi marido. De hecho, yo les había contado los hechos y presentado documentos, incluida la declaración en defensa de mi marido ante el tribunal. Después, el jefe le dijo al practicante: «Puedes irte, pero no vuelvas a ese lugar a repartir folletos, porque hay cámaras de vigilancia».

Sentía más confianza después de escuchar los comentarios de este practicante. Demostró que mis esfuerzos no fueron en vano. El jefe de la comisaría sabía la verdad y no persiguió a los practicantes.

Que yo sepa, la mayoría de los empleados de la División de Seguridad Nacional, la procuraduría y los tribunales solo oyeron mentiras y ejecutaron órdenes superiores injustificadas. Muy pocos escucharon la verdad directamente de los practicantes, en particular de las oficinas de administración penitenciaria provincial, las oficinas de justicia y los funcionarios de los gobiernos provinciales, quienes necesitan aún más escuchar la verdad. Si podemos aclararles la verdad, quizás no renuncien al PCCh, pero podrán distinguir el bien del mal en su fuero interno y habrá un cambio.

Además, estos altos funcionarios suelen aceptar supuestas "tareas" de sus superiores. Solo hablan con su entorno inmediato y rara vez entran en contacto con ciudadanos comunes. Normalmente no tenemos excusa para acudir a ellos, pero esta es una oportunidad para acercarnos a ellos y aclararles la verdad.

Esto me anima a viajar a ciudades de provincias a varios kilómetros de distancia para ver a funcionarios de diversos departamentos y explicarles la verdad sobre Falun Gong a través de la situación de mi esposo. Tomé el tren para ver a los directores de prisiones a varios kilómetros de distancia para solicitar su liberación, y fui en bicicleta y autobús a varios departamentos gubernamentales de mi ciudad para informar a los funcionarios que mi esposo había sido condenado injustamente a prisión.

Algunos no lo dicen en voz alta, pero en el fondo admiran a los practicantes. A veces, preparaba muchas notas con contenido del sitio web Minghui y las repartía. Sonreían, asintieron y las tomaron.

Fui a la oficina de administración de la prisión. Al principio, los empleados me pusieron las cosas difíciles y fueron muy crueles conmigo. Les expliqué las cosas con paciencia y ya no fueron tan crueles. Cuando fui a ver al jefe de la oficina judicial, le comenté la persecución que sufrió mi esposo en prisión. Un joven dijo: "Es un criminal. Así es como debe ser tratado". Le dije: "¿Quién ha cometido un delito? En realidad, no hay ninguna ley que demuestre que Falun Gong sea ilegal. ¿Puede mostrarme alguna base legal? Los practicantes estamos condenados injustamente". El hombre dejó de hablar.

Acudí a los tribunales después de que la Oficina de la Seguridad Social le pidiera a mi esposo que devolviera la pensión que había cobrado. Le dije al juez que la pensión era nuestro dinero y que debía sernos entregada. ¿Qué derecho tienen a pedirnos que la devolvamos? Al igual que el banco, el dinero que depositamos nos pertenece, ¿quién diría que es del banco? La pensión que da la Oficina de la Seguridad Social es dinero acumulado por el trabajo que hemos realizado toda nuestra vida y está destinada a ser entregada después de jubilarnos. Mientras la persona viva, la pensión debe seguir entregándose, pero ustedes quieren que se la devolvamos. Esto es ilegal.

El juez dijo: «Esto tiene que ver con la Oficina de la Seguridad Social. No deberías acudir a mí». Le dije: «¿A quién debería acudir? Fuiste a la prisión y anunciaste la decisión delante de mi esposo, diciéndole que le suspenderían la pensión y que tenía que devolver el dinero que le habían dado. Esto le añadió mucha presión mental a mi esposo y empeoró su enfermedad. ¿Qué estás haciendo? Hoy he venido a verte para informarte de que lo que hiciste es ilegal».

Vi a un joven junto al juez y le dije: «Joven, aún eres joven, debes saber distinguir el bien del mal, si deseas un buen futuro. Será tu fin si sigues haciéndoles el juego y haciendo cosas malas. Debes saber para qué sirve el tribunal». El hombre sonrió y bajó la cabeza. Al final, no devolví la pensión a mi esposo, y ellos tampoco me la pidieron.

Fui a ver al presidente del Tribunal Popular Intermedio por mi demanda contra el juez del primer juicio de mi esposo. El presidente no estaba, pero me quedé esperándolo. Les aclaré la verdad a varios empleados jóvenes. Uno de ellos dijo: "Tía, deja de decir eso. Pronto nos uniremos a la práctica de Falun Gong. ¡Mira, viene nuestro jefe!". Inmediatamente dejaron de hablarme.

Le pregunté a su jefe: "¿Por qué no aceptan mi caso? ¿Con qué fundamento?". Me respondió: "Recientemente salió un documento que dice que no podemos aceptar casos de Falun Gong". Aproveché la oportunidad y le dije: "Muéstrenme el documento; no puedo confiar solo en su palabra; tienen que mostrármelo". No respondió y entró en la habitación. No salió.

Demandando a la División de Seguridad Nacional de la ciudad y al Gobierno de la ciudad

En el primer semestre de 2021, presenté una solicitud a la División de Seguridad Nacional de la ciudad para que se hiciera pública la información gubernamental. Solicité al gobierno que hiciera pública toda la información sobre el tiempo que mi esposo estuvo recluido en el centro de detención. En su respuesta, la División de Seguridad Nacional de la ciudad indicó que esta información no pertenecía al gobierno y se negó a cumplir. Entonces solicité una reconsideración administrativa al gobierno municipal. El gobierno mantuvo la decisión original. Posteriormente, solicité un litigio administrativo, ya que los demandados son la División de Seguridad Nacional y el gobierno. El tribunal se negó a aceptar el caso alegando que había vencido el plazo. Fui a la oficina de correos para obtener una copia del estado de entrega de los documentos. Después de mucho esfuerzo, finalmente recibí una citación judicial y se realizó un juicio en el Tribunal municipal a finales de 2021.

El día del juicio, me vestí de manera profesional, ya que esto representaba la imagen de los practicantes. Mi cuñada me acompañó, ayudándome a sostener una taza y los materiales, y fue mi asistente. Se sentó a mi lado. Como éramos las demandantes, nuestros asientos estaban más altos que los de los acusados, lo cual fue una gran satisfacción. Aunque era un juicio público, no había nadie en la tribuna.

Más tarde me enteré de que una decena de practicantes del condado habían ido al tribunal para enviar pensamientos rectos.

Sentados en el lugar del acusado, frente a nosotras, estaban el representante del alcalde de la ciudad, dos oficiales de policía que representaban a la División de Seguridad Nacional y dos abogados que actuaban en nombre del gobierno y de la División de Seguridad Nacional, cinco personas en total.

Un incidente gracioso ocurrió al comienzo del juicio. El policía que representaba a la División de Seguridad Nacional se levantó y empezó a decir cosas, haciéndose pasar por el demandante. El juez lo detuvo de inmediato. El juez le dijo: «Usted es el acusado» y le pidió que se sentara y dejara hablar primero al demandante. El policía, acostumbrado a ser el demandante, se quedó atónito y se sentó con aire hosco. Al ver esto, mis pensamientos rectos se fortalecieron.

No tuve miedo a pesar de enfrentarme a cinco personas, porque los practicantes del Foro de Justicia habían preparado el material, me habían explicado el procedimiento y me habían dicho qué decir en cada momento, y cómo manejar las circunstancias especiales que pudieran presentarse. Lo habían escrito todo y básicamente solo tuve que leerlo.

El juicio duró menos de una hora. Hablé con elocuencia, y los acusados se mostraron mojigatos ante mis contundentes argumentos. Aunque somos víctimas de esta persecución política, nunca admitimos los cargos que nos impuso el PCCh. Por lo tanto, nunca nos sentimos inferiores a nadie. Puedo presentarme como demandante y ser respetada. Mi cuñada me dijo después del juicio: «Lo que dijiste fue excelente».

Solicité una copia de la grabación de video y audio de la audiencia posteriormente, pero el tribunal se puso nervioso y me dio todo tipo de razones para rechazar mi solicitud. Nunca me la entregaron.

No contraté un abogado para el juicio porque contaba con el apoyo de los practicantes y del Foro de Justicia. No creí necesario gastar dinero en un abogado. En cambio, utilicé el dinero para enviar más documentos legales.

Pensé que, ya que el PCCh usa la ley para perseguirnos, nosotros también debíamos usarla para oponernos a la persecución y aclarar la verdad. De lo contrario, ¿quién sabría que sus acciones eran ilegales? Si no los hubiéramos demandado por violar la ley, ¿tendríamos la oportunidad de representar a la parte demandante y aclarar la verdad? Independientemente del resultado, en ese momento, la División de Seguridad Nacional y el gobierno municipal eran los demandados. Aunque el tribunal finalmente no hizo justicia y mantuvo la decisión original, aproveché este incidente para que funcionarios públicos, abogados, el juez, etc., escucharan mi discurso y, como demandante, aclaré la verdad.

(Continuará)

(Artículo seleccionado para el 22.º Fahui de China en Minghui.org)