(Minghui.org) Soy de Taichung y empecé a practicar Falun Dafa en 2020. Las siguientes son algunas de mis experiencias de cultivación que me gustaría compartir con todos.
Antes de empezar a practicar, vivía en una casa flotante en el lago Sun Moon. Fui entrevistada en 2011 para el programa de televisión de la Nueva Dinastía Tang, «Hermoso Corazón Taiwán» debido a mi casa especial. Después de ver el programa, muchos practicantes de Falun Dafa visitaron mi casa flotante cuando visitaron el Lago Sun Moon. Practicaron los ejercicios de Falun Dafa en el barco y compartieron sus experiencias de cultivación conmigo. Aunque estaba convencida de la bondad de Dafa, en aquella época vivía una existencia cómoda, como de cuento de hadas. Vacilé en mi decisión de practicar hasta que varias experiencias extraordinarias me hicieron cambiar de opinión.
En junio de 2017, soñé que estaba encarcelada y a punto de ser decapitada por un verdugo. Me desperté de este sueño vívido justo cuando la espada tocaba mi cuello. Después, encontré un bulto del tamaño de una aceituna en el lado izquierdo de mi cuello, y me dolían el cuello y los omóplatos. En ese momento, recordé un sueño que tuve hace más de diez años tras un incidente casi mortal. Dos mujeres taoístas se paraban junto a mi cama y me decían: «¡Puedes irte a casa!». Las seguí hasta un lugar inmenso y hermoso, antes de darme cuenta de que estaba al borde de la muerte. Les dije a las dos mujeres que, como mis hijos aún eran pequeños, tenía que volver para cuidar de ellos. Las mujeres me aconsejaron que lo reconsiderara, pues sufriría mucho si volvía. Cuando insistí en volver a pesar de sus intentos de persuadirme, me dijeron que volverían a recogerme cuando mis hijos fueran mayores. Cuando me desperté, no podía mover mi cuerpo dolorido y encogido.
Más tarde, tuve otra experiencia extraordinaria. Durante una tormenta eléctrica vespertina en junio de 2020, un rayo cayó de repente sobre la barandilla de hierro a la que me estaba sujetando. Una fuerte corriente eléctrica me atravesó. Sentí cierto entumecimiento y hormigueo, pero no sufrí ningún daño. Supe que no podía demorarme más y comencé a practicar Falun Dafa en julio de 2020.
Elevando el nivel mientras cuido de mis padres ancianos
Mis padres tienen más de 80 años. Mi padre tenía cáncer y demencia, mientras que mi madre tomó somníferos durante años; sufría alucinaciones y era propensa al autoabuso. Unos meses después de empezar a practicar Falun Dafa, la salud de mis padres mejoró. Tras la recuperación de mi madre, esta se opuso a que viviera en el municipio rural de Sanyi, así que me trasladé a la ciudad de Taichung con mi padre.
Durante años mi madre me guardó un profundo rencor, posiblemente como resultado del yeli de nuestras vidas pasadas. Me menospreciaba, difundía rumores y me causaba problemas constantemente. A veces no lograba controlarme y lamentaba no haber cumplido los estándares de Dafa. Después aceptar que se estaba portando mal debido al yeli que yo le debía, cada vez que mi madre hacía algo que me enfadaba me recordaba: «Esta situación está causada por el yeli, no por mi madre».
A medida que mejoraba mi xinxing, el estado de mi madre mejoraba a pasos agigantados. En un giro aún más asombroso de los acontecimientos, mi padre se curó de su demencia y dijo que deseaba volver a casa, al municipio de Sanyi. La idea de recorrer la distancia entre Taichung y Sanyi para cuidarle me horrorizaba, así que me negué. Más tarde, después de estudiar el Fa, me di cuenta de que esta decisión provenía de mi deseo de evitar problemas y era un intento de interferir en la vida de mis seres queridos.
Shifu dijo:
“…no eres capaz de intervenir en las vidas de los demás ni de manipular sus destinos, incluidos los destinos de tu esposa, hijos, padres, hermanos, ¿acaso eso ya cuenta porque tú lo dices?” (Cuarta Lección, Zhuan Falun).
Me di cuenta de cómo estaba interfiriendo en la vida de mis padres, admití mi error ante Shifu e inmediatamente hice los preparativos para enviar a mi padre a casa. Unos días después, vi seis flores udumbara floreciendo en mi lugar de trabajo y agradecí a Shifu su aliento.
Eliminando mis apegos y pagando el yeli
Una tarde, cerca de comienzos de 2024, me caí accidentalmente desde una altura de dos metros mientras realizaba el mantenimiento de un huerto solar. La escalera que intentaba utilizar no era lo suficientemente alta, y mis pies estaban a unos cincuenta centímetros del primer peldaño. Intenté deslizarme hacia abajo la distancia restante para que mis pies se posaran en la parte superior de la escalera, pero mi posición descentrada hizo que me deslizara más allá de mi objetivo y rozara el lateral de la escalera en su lugar. El lado izquierdo de mi cuerpo chocó contra un muro bajo antes de caer al suelo como una pelota rebotando. A pesar del maltrato que sufrió mi cuerpo, no sentí dolor. Miré hacia arriba y vi que mi caída había deformado la escalera de aluminio, que originalmente tenía forma de A, para darle forma de 1. Afortunadamente, la escalera seguía en pie, de lo contrario me habría golpeado con ella. Le di las gracias a Shifu, revisé mi cuerpo y no encontré lesiones externas; sólo tenía algo de dolor en el brazo izquierdo y en la cabeza.
A continuación, informé a mi empresa de mi caída y les pedí que me enviaran asistencia si no volvía a informarles en los diez minutos siguientes. Después de recuperar la mayoría de mis sentidos, revisé el mensaje que envié y descubrí que accidentalmente sustituí un homófono «帅»(guapo) en lugar de «摔»(caída) en mi mensaje. Probablemente Shifu me estaba indicando algo: «No pasa nada, ¡maneja este incidente de forma guapa!». Inmediatamente envié un mensaje a mi empresa: «Ya estoy bien».
Shifu dijo:
“La deuda debe ser pagada, por eso algunas cosas peligrosas pueden ocurrir en el camino del xiulian. Sin embargo, cuando aparezcan situaciones de este tipo, no sentirás miedo y tampoco se dejará que te aparezca un peligro real” (Tercera Lección, Zhuan Falun).
Me mantuve firme en este recto pensamiento: «¡Sí, está bien! He pagado otra deuda de yeli».
No estoy segura de si fue por el miedo o por el dolor, pero todo mi cuerpo empezó a temblar en cuanto llegué a casa. Apenas podía moverme y me dolía tanto el pecho que no podía hablar. Envié un mensaje a una compañera practicante de Falun Dafa, diciéndole que me había caído desde una gran altura mientras trabajaba y que ya estaba en casa. Esperaba que esta compañera me respondiera: «¿Y cómo estás ahora? ¿Estás bien?». En lugar de eso, me contestó rápidamente: «Te apoyo», y me envió un emoji heshi. Me sentí algo decepcionada, pero pronto me di cuenta de que esto había ocurrido para eliminar mi dependencia y apego emocional a otros practicantes. Mi cuerpo se descongeló lentamente después de seguir repitiendo: «Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno».
También encontré un pedazo de hueso que sobresalía de la articulación de mi codo izquierdo y recordé las enseñanzas de Shifu: «Te digo que si te cultivas verdaderamente en condiciones normales no te ocurrirá una fractura de hueso» (Preguntas y respuestas en la enseñanza del Fa en Guangzhou, Zhuan Falun Fajie).
Me dije: «Es sólo una protuberancia. Se rectificará sola cuando practique los ejercicios». Mientras practicaba los ejercicios, me dolía tanto el brazo izquierdo que, a pesar de mis esfuerzos, no podía levantarlo hasta la posición correcta. Después de soportar el dolor y terminar los ejercicios, busqué en mi interior y encontré muchos apegos, como la impaciencia, la envidia, el deseo de presumir, la arrogancia y el deseo de oír sólo cosas buenas de mí. Me dije con firmeza: «Estos rasgos no forman parte de mi verdadero yo, ¡elimínalos!».
Como aún me dolía mucho el cuerpo, decidí tumbarme un rato en la cama. Inesperadamente, tumbarme me dolía aún más, así que me levanté y empecé a copiar el Fa. Mientras copiaba, me olvidé del dolor y el hueso que sobresalía volvió a su posición original. El dolor era casi insoportable; ¿acaso Shifu asumió todo el dolor por mí? ¿Cómo podría estar a la altura de las expectativas de Shifu? Decidí mantener mis pensamientos rectos y cumplir los requisitos de Shifu.
A pesar del dolor, seguí con mi horario normal, repartiendo periódicos, practicando los ejercicios y realizando tareas relacionadas con las actividades de Dafa antes de ir a trabajar como de costumbre. Cada día me dolían diferentes partes del cuerpo, y aproveché la ocasión para examinarme en busca de los apegos humanos que aún no había eliminado.
Al día siguiente del accidente, empezaron a dolerme mucho la cintura y el brazo. Soportando el dolor, utilizaba la mano derecha para levantar la izquierda, inerte, hasta el manillar de la moto y poder repartir periódicos. También sentía un dolor atroz cada vez que pasaba por un bache. Los movimientos bruscos me sacudían el cuerpo y me hacían gritar de dolor, pero era indecoroso gritar así durante todo el viaje. Le dije a mi moto: «Hoy sólo puedo controlarte con una mano. Debes mantenerte firme y conducir por superficies planas para que podamos completar juntas esta tarea de repartir periódicos». Milagrosamente, mi viaje se hizo mucho más suave.
Cuando llegué a mi destino, vi mi reflejo en la puerta de cristal del edificio, inclinada con la cintura doblada 90 grados a causa del dolor. Pensé: «¿No es esto una indirecta para que elimine mi orgullo y sea humilde?». Aquella tarde dejó de dolerme la cintura después de corregir mi pensamiento. Al tercer día del accidente, empezó a dolerme el pecho. Me di cuenta de que tenía que eliminar mi deseo de una vida cómoda y afrontar el sufrimiento con alegría, así que salí como de costumbre para promocionar Shen Yun. Al cuarto día, me empezó a doler la pierna y me di cuenta de que tenía que cultivar la eliminación del miedo a las dificultades. No importa lo difícil que parezca la tarea, mientras dé valientemente el primer paso todo se resolverá fácilmente. Al quinto día, descubrí que la mitad izquierda de mi cuerpo estaba negra y azul, como si mi yeli hubiera salido a la superficie y estuviera a punto de transformarse en virtud. Al séptimo día, mi cuerpo se recuperó por completo.
Dejando ir un viejo apego
Una mañana de agosto de 2024, mientras entregaba mi último periódico, de repente me empezó a doler el pecho. También me empezó a doler la cabeza mientras me dirigía al lugar de práctica de Falun Dafa. Pensé que Shifu me estaba ayudando a limpiar mi cuerpo y me apresuré a llegar al lugar de práctica mientras el dolor todavía era soportable para poder colgar nuestra pancarta y preparar la música de los ejercicios a tiempo. Después de completar los ejercicios de meditación, mis síntomas desaparecieron.
Después de pensarlo un poco, me di cuenta de que esto no podía ser accidental. Tal vez tenía una brecha en alguna parte. Recordé una muela del juicio que se me había caído de forma natural hacía tres meses, dejándome las encías inflamadas y doloridas a intervalos cíclicos. Después de escarbar un rato en mi interior, descubrí mi deseo oculto de comer. Buscaba algo de comer siempre que tenía tiempo en casa, mientras conducía e incluso mientras sufría un dolor de muelas. Era adicta a comer.
Aquella tarde me tranquilicé y excavé hasta encontrar la raíz de mi apego oculto. Cuando estaba en primaria, la familia de un compañero tenía una fábrica de rollitos de huevo. Mientras ese compañero traía a menudo rollitos para compartir con sus buenos amigos, yo nunca recibía uno y sólo podía oler los fragantes rollitos desde lejos. Este antiguo agravio, unido al resentimiento y la envidia hacia mis padres y compañeros de clase, se mantuvo firme a pesar de los años transcurridos.
Boicoteé a propósito las reuniones de mi escuela primaria por un sentimiento de indignación. De adulta, me dediqué a trabajos relacionados con la comida y, debido a mi experiencia infantil, seguí albergando un amor especial por los rollitos de huevo. Tras descubrir la raíz de mi glotonería, me disculpé en silencio ante mis compañeros y me recordé: «Soy una cultivadora, no quiero estos falsos pensamientos y apegos humanos». En un instante, sentí que algo se abría paso a través de mi cavidad nasal hasta la parte posterior de las cuencas de mis ojos, antes de disolverse. La inflamación de mis encías remitió lentamente al día siguiente.
Iluminación al copiar las enseñanzas
Cuando empecé a copiar el Fa, me fijé un objetivo fácil: copiar una página al día. Sin embargo, cuando empecé, me resultaba difícil completar una sola página debido a las interferencias. Después de un tiempo, me di cuenta de que esto se debía a que mi mente no era lo suficientemente pura. Empecé a recitar Lunyu antes de copiar el Fa para calmar mi mente y mejoré después de eso.
A veces, mientras copiaba, tenía la sensación de estar leyendo por primera vez cierta parte del Fa. Sabía que debía escribir ordenadamente mientras copiaba el Fa, pero tenía la costumbre de escribir descuidadamente. Casi terminé de copiar la primera lección antes de darme cuenta de mi comportamiento irrespetuoso hacia Shifu y el Fa. A partir de entonces, me aseguré de escribir los caracteres con pulcritud trazo a trazo y evitar tocar las partes que ya había escrito.
A veces intentaba ahorrar trabajo y borraba un trazo que había añadido accidentalmente, pero cuando intentaba copiar el párrafo siguiente, descubría que me había saltado algunas palabras, por lo que no me quedaba más remedio que volver a empezar la página. Una vez, volví a copiar la página 151 cinco veces porque seguía cometiendo errores hacia el final de las últimas líneas.
Me vi obligada a dejar de escribir y me examiné con calma, para ver si simplemente estaba siguiendo los movimientos en lugar de cultivarme con diligencia. Tras corregir mis pensamientos, reanudé la copia y sentí un ligero hormigueo en las manos. Una corriente cálida fluía desde mi punto de acupuntura Tanzhong, viajaba por debajo de mi axila hasta mis brazos y dedos, e incluso hasta mi cabeza. Era una sensación maravillosa. A partir de entonces, las enseñanzas que copiaba aparecían repetidamente en mis pensamientos diarios. Copiar el Fa me ha permitido interiorizar el Fa dentro de mi corazón para su uso diario, permitiéndome comprender cualquier cosa a la que Shifu intente iluminarme.
Conclusión
Me he dado cuenta de los milagrosos arreglos que Shifu hizo para los cultivadores. Las dificultades y los desafíos que afrontamos forman parte de los arreglos de Shifu para ayudarnos a mejorar. Debemos apreciar cada oportunidad de mejorar, cultivarnos bien, establecer nuestra propia virtud poderosa, cumplir nuestros votos prehistóricos y estar a la altura de la salvación compasiva de Shifu.
¡Gracias, Shifu! ¡Gracias, compañeros practicantes!
(Presentado en la Conferencia de Intercambio de Experiencias de Falun Dafa de Taiwán 2024)
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