(Minghui.org) Me emociono cuando recuerdo mis más de veinte años de cultivación. Gracias a nuestro benévolo Shifu, que cuida de mí, he podido sobrellevar las dificultades. Creo que nunca podré pagar a Shifu todas las dificultades que ha soportado por mí. Todo lo que puedo hacer es cultivarme con la misma diligencia que cuando empecé, no relajarme en la cultivación, ser diligente y recorrer bien el último tramo de nuestro camino.

Empecé a practicar Falun Dafa en 1997. Estudié el Fa con todo mi corazón. Comprendí que Shifu no escatimó esfuerzos para salvarme de la confusión mundana. Rara vez asistí al estudio del Fa en grupo porque no tenía tiempo debido a mi trabajo. Estudiaba por mi cuenta y utilizaba cada minuto libre para leer el Fa. Como era respetuosa hacia Shifu y Dafa, los principios del Fa vinieron a mi mente y los recordé. De vez en cuando asistía al estudio del Fa en grupo; me conmovía lo que compartían los practicantes.

Shifu purificó mi cuerpo al principio de mi cultivación, y pronto llegué a estar libre de enfermedades. Mi cuerpo se sentía ligero y cómodo, no estaba cansado, me sentía enérgica. Mis muchas enfermedades desaparecieron poco después de empezar a practicar Falun Dafa. Un día, cuando volvía a casa del lugar de práctica, sentí una corriente de energía que fluía desde la parte superior de mi cabeza hasta la planta de mis pies. Sabía que Shifu estaba purificando mi cuerpo. Me emocioné mucho y le di las gracias a Shifu.

Me transformé física y mentalmente con la práctica de Falun Dafa. Siempre estaba feliz y sonreía. Cuando mis compañeras de trabajo me preguntaban por qué estaba tan feliz, les decía que había obtenido el Fa. Pronto todos supieron que practicaba Falun Dafa. Aplicaba los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia en mi vida diaria y mejoraba constantemente mi xinxing.

Yo era contable en un centro comercial. Todo el mundo sabe que los empleados de este puesto obtienen beneficios adicionales. Por ejemplo, cuando el centro comercial regalaba cosas a los empleados, yo era la primera en elegir los mejores artículos. Un día regalaron ropa a los empleados. Cuando una compañera me preguntó porqué la mía era mejor que la suya, recordé que era practicante y debía actuar como tal. Le dije que podíamos echar a suertes quién se quedaba con mi ropa. Las demás trabajadoras dijeron que debía quedármela, pero yo insistí. Acababa de empezar a practicar Falun Dafa, pero ya sabía que era una prueba de cultivación. Agradecí de todo corazón a aquella compañera porque me ayudó a mejorar mi xinxing.

Validando el Fa

En julio de 1999, el Partido Comunista Chino (PCCh) inició una brutal persecución contra las personas bondadosas que practicaban Verdad-Benevolencia-Tolerancia. El departamento de policía, la estación de policía local y la unidad de trabajo se confabularon y utilizaron medios maliciosos para perseguir a los practicantes de Falun Dafa. Nos vigilaron, nos despidieron del trabajo, nos multaron, nos detuvieron, nos lavaron el cerebro y nos acosaron. Yo no tenía miedo. Practiqué los ejercicios y estudié el Fa como de costumbre. En el fondo de mi corazón sabía que Shifu y Falun Dafa eran rectos. Nada podía impedirme practicar.

Me preguntaba si el gobierno se había equivocado. Planeaba ir a Pekín para pedir justicia para Falun Dafa, pero mi empresa me vigilaba. Me amenazaron con despedirme e intentaron obligarme a dejar de practicar. Mis compañeros estaban preocupados por mí e intentaron protegerme porque sabían que tenía que cuidar de mi hijo. Algunos intentaron convencerme de que dejara de practicar y me dijeron que debía pensar en mi hijo. Yo les dije: “Gracias por preocuparos. No tendré problemas. Nuestro Shifu nos enseña a ser buenas personas. Lo que hago no está mal. Por favor, no se preocupen por mí”. Un día, los encargados me avisaron de que me citarían en la oficina. Les di las gracias.

Pronto me avisaron para que fuera a la oficina. Estaba tranquila y no tenía miedo. Pensé: “Shifu es bueno. Falun Dafa es bueno. Shifu es Recto. Falun Dafa es Recto. Les diré la verdad”.

El director Lu estaba a cargo de “manejar” esto y me preguntó si yo practicaba Falun Dafa. Le dije que sí. Me dijo que no lo practicara porque el gobierno no lo permitía. Le dije: “El gobierno sabe lo bueno que es Falun Dafa. Dice mentiras para engañar a la gente”. Me pidió que hablara de ello en detalle.

Le dije: “Nuestro Shifu nos pide que seamos buenas personas. ¿Es eso malo? Cumplimos con los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, somos considerados y no hacemos cosas malas. ¿Es eso malo? Los practicantes de Falun Dafa no se involucran en política. ¿Está mal?”. Preguntó: “¿Es cierto?”. Le dije que sí. Me dijo que no tenía más preguntas y que podía irme.

Varios días después, Lu volvió a preguntarme si seguía practicando Falun Dafa. Le dije que practicaba Falun Dafa después del trabajo y que lo que hacía en mi tiempo libre estaba fuera de su jurisdicción. Me pidió que firmara una declaración. Me negué. Como no pudo convencerme, se marchó. Volvió y me dijo que fuera al despacho del director general.

El director general me dijo: “Tus compañeros y jefes dicen que eres muy buena. ¿Por qué practicas esto? El gobierno no lo permite, así que será mejor que lo dejes. Te lo decimos por tu propio bien. Todos los años te han dado el "Trabajador Avanzado". Por favor, no dañes esa imagen o perderás tu trabajo. Sólo tienes que firmar la declaración para renunciar a tu práctica. Es muy sencillo”. Le dije que no la firmaría y que seguiría practicando. Se enfadó y saltó de la silla, golpeó la mesa y gritó: “Tienes que firmarlo aunque no quieras. Soy el director general”.

Le miré tranquilamente, sonreí y le dije: “Por favor, no se enfade. Siéntese y charlemos. ¿Puede decirme qué norma de la empresa he infringido? ¿Qué ley he infringido? Antes de practicar Falun Dafa, perseguía la fama y el interés propio. Después de empezar a practicar, seguí los principios de Falun Dafa y me convertí en una buena persona. Hago bien mi trabajo y soy considerada. Ya no persigo intereses personales ni la fama. Por favor, señale cualquier cosa que no haya hecho bien”.

Se quedó en silencio cuando terminé. Me pidió en voz baja que me marchara. Yo no sabía que estaba validando el Fa en ese momento. Sólo sabía que Falun Dafa y Shifu son los mejores y más Rectos, y no me equivocaba. Definitivamente continuaría practicando Falun Dafa y nadie podría hacerme cambiar de opinión.

El PCCh escenificó el incidente de la auto-inmolación de Tiananmen en 2001. Mi empresa me acosó aún más. Pero decidí que fuera cual fuera la situación, no dejaría de practicar. Escribí cartas y entregué material para aclarar la verdad a los dirigentes de mi empresa.

Un día, el director general nos obligó a escribir para comprobar nuestra letra. Me preguntó si yo había escrito la carta. Le dije: “Independientemente de quién la haya escrito, debe tener una relación predestinada contigo. Es tu pariente o tu amigo. La escribió por tu bien. Por favor, léela y te beneficiarás de ella. No te hará ningún mal”. Me dijo que debía de haberla escrito yo. Le dije: “Puedes comprobar la letra y sabrás quién la ha escrito. Pero lo más importante es que la carta no te hará ningún mal”. En aquel momento pensaba mucho en él y le deseé lo mejor. No hizo nada más con respecto a esta carta.

Al cabo de un rato, el director general quiso volver a hablar conmigo. Esta vez me sentí incómoda. Antes, cuando me invitó a verle, no tuve ningún miedo, sino que me sentí feliz. ¿Qué quería? ¿Por qué insistía una y otra vez en hablar conmigo? Esta vez tenía que hablar seriamente con él.

Le pregunté por qué me había llamado de nuevo. Me dijo que era sobre Falun Dafa y me pidió que le entregara mis libros. Le dije: “No, el libro es mi tesoro. Te he hablado de Falun Dafa muchas veces. También has leído el material que te di”.

Me dijo que su mujer había leído el libro y que no era bueno. Sabía que hablaba en contra de su conciencia. Debía hacerle saber esta vez que no volviera a acosarme y a hacer cosas malas. Le dije: “La fortuna de una persona se acumula durante sus reencarnaciones. El bien se recompensa y el mal se castiga. Tenemos casi 300 personas en nuestra empresa. ¿Crees que te han dado el puesto de director general porque eres capaz? Es porque acumulaste De(virtud) y has sido bendecido por ello”.

Estuvo de acuerdo: “Lo creo”. Entonces le dije: “Shifu enseña a los practicantes a ser benevolentes. Si todos son buenos y no hacen cosas malas, la sociedad se estabilizará y la gente vivirá feliz. Si sus empleados practican Falun Dafa y se convierten en buenas personas según los requisitos del Fa, harán bien su trabajo. La empresa se beneficiará. ¿Todavía tendrás que preocuparte?”.

Shifu abrió mi sabiduría y hablé con fluidez. Él escuchó en silencio. Sabía por el Fa que la compasión y la dignidad coexisten. Los practicantes pueden rectificar cualquier cosa injusta. “Deberías dejar de molestarme. No deberías retrasarme en la venta de productos para el centro comercial ni impedirme obtener beneficios para la empresa. No deberías hacer que mis compañeros trabajen horas extra por mi ausencia”. No estaba en desacuerdo.

La empresa no me ha vuelto a acosar desde entonces, después de que yo reforzara mi determinación de practicar Falun Dafa.

Recordando mi misión

A medida que estudio más el Fa, comprendo que los practicantes en el período de la Rectificación del Fa tienen grandes responsabilidades. Estoy decidida a seguir Dafa y hacer las tres cosas que Shifu nos pide que hagamos. Aproveché esta oportunidad y me acerqué a mucha gente. Les di los DVD de Shen Yun y les dije que este DVD era un espectáculo que promovía los 5000 años de historia de China. También puede rectificar los corazones de la gente y mejorar su moralidad, y fue bien recibido en todo el mundo, y los chinos de ultramar estaban orgullosos de él. A la mayoría de los clientes les gustó y me dieron las gracias.

Nuestro centro comercial se renovó hace un año. Trabajé temporalmente en unos grandes almacenes. Los dueños de la tienda habían cambiado tres veces y todos eran del sur de China. Yo sólo hablo un dialecto y no sé mandarín, así que me resultaba difícil comunicarme con ellos. Decidí aprender mandarín. Durante el estudio del Fa, otros practicantes me ayudaron a corregir mi pronunciación. Puse todo mi empeño en aprender. Pronto pude hablar mandarín y dirigirme a los propietarios. Me elogiaron por mi pronunciación. Comprendí que Shifu había dispuesto que la gente del sur de China viniera a saber la verdad y a salvarse.

Les dije que Falun Dafa enseñaba a la gente a ser buena y que el PCCh perseguía hasta la muerte a cerca de 80 millones de personas y extraía órganos de practicantes vivos de Falun Dafa con fines lucrativos. Cuando no estábamos ocupados, venían a hablar conmigo sobre los hechos de Falun Dafa. Les gustaba escucharme. Un propietario conoció la verdad y renunció al PCCh y de sus organizaciones afiliadas. Me dijo: “Hablas bien. Eres muy amable y haces un buen trabajo. Te subiré el sueldo”.

Cuando un propietario se enteró de la Verdad de los hechos, abandonó los grandes almacenes con sus empleados cercanos. Luego vino otro propietario con otro grupo de personas. En dos años vinieron tres grupos. Les aclaré la verdad a todos.

Un día vino a comprar pan una antigua colega a la que hacía mucho tiempo que no veía. Le aclaré la verdad y le regalé un DVD de Shen Yun. Una señora que estaba a su lado también me pidió un DVD. Le di uno. Me dijo con una gran sonrisa: “Es usted muy amable”. Me dio las gracias y se marchó contenta.

Cuando el centro comercial terminó de renovarse, volví a trabajar allí. Los clientes solían preguntar si había algún regalo para ellos después de comprar algo. Siempre les regalaba DVD de Shen Yun y les decía: “Este DVD es sobre las artes escénicas de Shen Yun, que es un espectáculo de talla mundial. Hay muchas historias clásicas de varias dinastías de China. Los artistas recorrieron los cinco continentes”. Todos estaban muy contentos y me daban las gracias.

Así que aproveché mi posición para aclararles la verdad. De acuerdo con sus diferentes antecedentes, les di DVD de Shen Yun y diferentes tipos de materiales y les ayudé a renunciar al PCCh y sus organizaciones afiliadas. Siempre les dije que recordaran: “Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”, y que evitarían ser implicados si renunciaban al PCCh.

Una mujer de unos sesenta años vino a comprar huevos. De repente se sintió mal. Su rostro palideció. La ayudé a sentarse. Cuando vomitó, le di una bolsa de plástico. Me dijo que nunca había tenido esos síntomas. Supe que había venido a escuchar la verdad.

Le pregunté de dónde era. Me dijo que era del noreste y que había venido a visitar a un pariente. Conocía Falun Dafa. Le dije que repitiera “Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”. Cuando me preguntó si funcionaba, le dije que funcionaría si lo repetía sinceramente. Me dijo que había oído que la gente renunciaba al PCCh, pero que no entendía qué importancia tenía, así que se lo expliqué. Aceptó renunciar al PCCh y sus organizaciones afiliadas y me dijo su nombre. Luego se levantó y dijo que estaba bien. Me dio las gracias varias veces y me dijo que era muy amable por ayudarla. Le dije: “Viniste a conocer la verdad. Por favor, da las gracias a nuestro Shifu que nos dijo que aclaráramos la verdad a la gente”. Ella respondió: “¡Sí, dale las gracias a tu Shifu!”.

Shifu requiere que mejoremos y nos elevemos como grupo. Los practicantes de nuestro grupo de estudio del Fa cooperan entre sí y distribuyen materiales de aclaración de la verdad a todos los rincones de la ciudad y a miles de hogares. Antes de ir a los pueblos a distribuir los materiales, pedimos a Shifu que nos de fuerza. Ya fuera invierno frío o verano caluroso, lloviera o hiciera sol, no importaba lo lejos que camináramos, no nos sentíamos cansados. Nuestros corazones estaban llenos de esperanza. Entregamos los materiales de esclarecimiento de la verdad a todos los aldeanos con sonrisas y dimos las bendiciones de Dafa a decenas de miles de hogares.

Gracias Shifu, por su compasión y su salvación.