(Minghui.org) ¡Saludos al venerable Maestro y a los compañeros practicantes!

Mirando retrospectivamente estos últimos 20 años, mi cultivación ha estado estrechamente relacionada con la visita diaria al sitio web de Minghui y con la producción de materiales de clarificación de la verdad basados en las publicaciones del sitio. Los materiales que he realizado están hechos especialmente para nuestra área. Muchas personas nos comentaron que disfrutan de la lectura del esmerado material informativo que imprimimos.

Comenzando un sitio de producción de materiales

Trabajé en un banco en el nordeste de China. Pocos días después de que aprendí cómo ingresar a Minghui.org, el sitio publicó un artículo sobre la apelación por el derecho a practicar Falun Dafa que tuvo lugar en Beijing en la oficina central de apelaciones el 25 de abril de 1999. Enseguida imprimí el artículo y, luego de debatir con otros practicantes, distribuí copias a la gente del lugar.

Luego, Minghui publicó una presentación tipo folleto acerca de la apelación. Nuevamente, lo imprimí para que otros practicantes hicieran copias y las distribuyeran. Así fue cuando empecé a salvar gente mediante la realización y distribución de material informativo.

Un conductor me denunció a la estación de policía por repartir folletos y me arrestaron y encarcelaron durante un mes. Dos oficiales me torturaron durante el interrogatorio cubriéndome la cabeza con dos bolsas plásticas. Me negué a decirles algo. Un oficial me sujetaba las manos mientras otro me colocaba otra bolsa plástica en la cabeza.

Comencé a llorar. Las lágrimas hicieron que la bolsa se me adhiriera a la cara lo cual impedía el ingreso de aire.

En medio de la asfixia y la desesperación pensé: “Maestro, no tengo miedo de la muerte, pero no puedo morir ahora porque todavía tengo la misión de salvar gente”.

El Fa del Maestro vino a mi mente: “No soy una persona común, soy una persona que refina gong; ustedes no me traten de esta manera, yo cultivo Falun Dafa” (Sexta Lección, Zhuan Falun).

Luché y pude liberarme. Con la ayuda del Maestro, rápidamente me quité las bolsas plásticas de la cabeza.

El oficial me golpeó la cabeza una y otra vez, pero para mi sorpresa no me dolía en absoluto. Cuando pregunté quién los había autorizado a hacer algo tan terrible, me dijeron: “Jiang Zemin” (el exlíder del partido comunista). Continuaron torturándome e insultándome hasta cansarse.

Uno de ellos dijo: “Debes de odiarme por lo que te hice hoy”. Le dije que practicaba Verdad-Benevolencia-Tolerancia por lo que no, no lo odiaba. El otro dijo que continuaría la tortura al día siguiente forzándome a tomar agua helada.

Nunca más volvieron a interrogarme. Antes de que me liberaran, el jefe de la división de seguridad política dijo: “No tenía intención de lastimarte, pero tú siempre te las ingenias para empezar una pelea. Como una heroína, nunca huyes de una batalla. La gente te rendirá tributo en el futuro”. Luego me enteré de que el jefe le dijo a otros practicantes que me respetaba: “Ella se mantuvo firme en su fe luego de esas terribles torturas. ¡Impresionante!”. Sabía que no lo hubiera podido lograr de no haber sido por la protección del Maestro.

Pocos años después me topé con ese jefe, que estaba retirado para entonces. Él había renunciado al partido comunista chino (PCCh) luego de que yo le aclarara la verdad, y me recomendó que me mantuviera a salvo.

Trabajando con otros practicantes

El PCCh emitió una orden para mi detención en el 2006, así que tuve que abandonar mi hogar. En los dos años siguientes, alquilé una casa con una practicante de edad avanzada. Convertí el lugar en un sitio de producción de materiales. A otros practicantes les gustaron los materiales que hacía y dijeron que eran espléndidos en calidad y aspecto. Había una gran demanda y tenía dos ordenadores portátiles y tres impresoras trabajando constantemente. Estaba tan ocupada que solo estudiaba una lección por día.

La practicante anciana me recordaba que estudiara más el Fa. Yo no quería que los practicantes que se acercaban se fueran con las manos vacías, sabiendo que habían arriesgado sus vidas para llegar allí. Afortunadamente, otra practicante mayor vino a ayudarme.

El cartucho de la impresora láser perdía y manchaba el papel. Tenía que suspender el trabajo y limpiar la impresora constantemente para asegurarme de que cada ejemplar saliera limpio. Un día estuve parada junto a la impresora hasta la medianoche, desperté a las dos ancianas para enviar pensamientos rectos, hice otras impresiones y escuché el Fa antes de irme a dormir.

Tuve un sueño vívido. El Maestro estaba parado al frente de una gran clase y planteaba tres preguntas. Me llamaba a mí y yo las contestaba a las tres. Me pedía a mí y a otros dos practicantes que nos preparáramos para la universidad y nos dijo que algunos estudiantes de la clase ya eran estudiantes graduados. Luego me encontré en una gran calle y veía tiras de tofu colgando en el aire. Miré de cerca al tofu y vi que era brillante y transparente.

Les relaté mi sueño a las dos practicantes mayores. Los tres estudiantes a los que el Maestro les pedía que se prepararan para la universidad éramos nosotras tres. El Maestro nos estaba incentivando para que eleváramos nuestro xinxing.

Una de ellas creía que el tofu representaba nuestros materiales. ”Los materiales que hiciste cuando te quedaste hasta tarde fueron muy útiles, como hermosos cristales”, me dijo.

Luego de ese día, el cartucho de la impresora láser dejó de perder. Podíamos hacer con facilidad mil folletos o cien copias de los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista diariamente.

Una de las hijas de la practicante mayor vino a visitarla y su madre le contó que me buscaban. El esposo de la hija estaba relacionado con el jefe de la oficina 610 local. Me apenó que la practicante anciana no prestara atención a lo que dijo, especialmente debido a que el apartamento estaba lleno de material impreso.

Unos días después, el yerno de la practicante vino de visita. Yo estaba imprimiendo mensajes de aclaración de la verdad y emitiendo cheques en ese momento. Él hizo un comentario y yo asentí sin levantar la vista. Empecé a sentir miedo una vez que él se fue. La practicante mayor dijo: “Si tienes miedo, vayámonos”.

En los días siguientes, pasé mucho tiempo mirando hacia adentro y estudiando las enseñanzas:

El Maestro dijo:

“Lo que quiero decirles a todos es: ustedes han atravesado pruebas y tribulaciones para llegar a donde están, que vuestro corazón no se balancee como millones de plantitas acuáticas, moviéndose con cada brisa” (Sobre la novela La calamidad del cosmos, Escrituras esenciales para mayor avance (III)).

“Como he dicho, todo lo que pasa hoy en la sociedad común es el resultado de los apegos de los Dafa dizi. A pesar que las viejas fuerzas existen, si ustedes no tienen aquellos apegos, ellos no pueden hacer nada. Cuando sus pensamientos rectos son lo suficientemente fuertes las viejas fuerzas no pueden hacer nada” (Exponiendo el Fa en el Fahui de Filadelfia, Estados Unidos, 2002).

Dejé ir mi resentimiento hacia la practicante mayor y mi sospecha y temor de ser denunciada a la policía. También dejé de suponer lo peor de los demás.

El Maestro dijo:

“Refinar gong requiere dar importancia al de; cuando nosotros refinamos gong, no pienses en cosas buenas, tampoco puedes pensar en cosas malas, lo mejor es no pensar en nada” (Quinta Lección, Zhuan Falun).

Cuando la practicante anciana dijo nuevamente: “Vayámonos si estás preocupada”, le dije que yo no iría a ninguna parte. Desde ese momento, trabajé todo el día todos los días para cumplir con la demanda de materiales.

Fui a casa, pero tuve que irme porque mi teléfono fue intervenido. Dejé de usar mi teléfono. Todos los días realizaba materiales en un lugar y regresaba a mi residencia por la noche.

Unos días después, seis practicantes locales fueron arrestados. Recabé información sobre sus situaciones, la envié a Minghui, e hice folletos para exponer la persecución.

Además de esta tremenda presión, la practicante con la que trabajaba en ese momento me dijo que un vecino nos había visto secando impresiones en el patio. Me preguntó si tenía miedo. Le dije: “Calmémonos y miremos hacia adentro. Cualquier apego que encontremos, dejémoslo ir. Estamos haciendo la cosa más recta del universo. Lo único que tenemos en mente es salvar gente. El Maestro y el Fa está con nosotros. ¿A qué debemos temerle?”.

Me convencí de que debemos confiar en el Maestro y en el Fa. Empecé a producir masivamente materiales todo el día y apenas comía o bebía hasta que me retiraba por la noche. Así continué hasta que hice mil folletos y 300 DVD. En el proceso, según me concentraba en los materiales y en contemplar constantemente cómo mejorarlos para salvar gente, la noción de miedo desapareció.

“La cultivación depende de uno mismo, el gong depende del shifu” (Primera Lección, Zhuan Falun).

Durante los dos años en los que se me buscaba, estuve casi todo el tiempo en el sitio de producción de materiales. Fue un tiempo de cultivación sólida. Todos los días hacía las tres cosas con los demás practicantes y constantemente examinaba mis pensamientos para ver si se ajustaban a los principios del Fa. Mi xinxing mejoró rápidamente.

Nuestra folletería era buscada y apreciada

Estaba por jubilarme y mi supervisor me dejaba ir más temprano si terminaba mi trabajo del día. La policía llegó a buscarme varias veces luego de que me había ido. Finalmente, mi supervisor se cansó y me entregó. No tenía miedo y, en frente de todos mis compañeros de trabajo, le dije a la policía que la persecución estaba mal y mencioné una lista de leyes que estaban violando.

Luego de irme a casa, una practicante me dijo que ella quería dejar de hacer materiales y dedicarse a otros proyectos. Traté de persuadirla, pero insistió en su decisión. Me hizo cuestionarme por qué yo tenía que trabajar tanto en mi cultivación, y la culpé de ser egoísta y no ayudarme. Sin embargo, cambié rápidamente de opinión porque sabía que la razón por la cual pensaba que mi cultivación era difícil era porque me estaba validando yo misma. Siempre hay elementos de la cultivación en todo lo que ocurre.

El Maestro dijo:

“Desde ser una buena persona, hay que elevar constantemente el xinxing propio, soportar siempre sufrimientos y cultivarse continuamente hacia niveles más altos, exigiéndose constantemente en la elevación del xinxing pero sin poder ver el gong propio” (Novena Lección, Zhuan Falun).

Los materiales de aclaración de la verdad son nuestras herramientas básicas para salvar a la gente y tenía que continuar produciéndolos. Acepté hacerme cargo de su trabajo. En una semana hice cien cuadernillos de Minghui y se los llevé a practicantes de un grupo de estudio del Fa. Los practicantes allí habían dejado de entregar folletos hacía años. Algunos de ellos ni siquiera querían guardarlos en sus casas. Coincidimos en que, con un millón de personas en la ciudad, sería más eficiente si primero dejábamos que leyeran el material antes de que les aclaráramos los hechos en persona.

Estaban asombrados de la alta calidad de los cuadernillos y tomaron 100 ejemplares. La semana siguiente les llevé 200 copias y más tarde, 400. Los practicantes que aclaraban la verdad cara a cara empezaron a llevar los cuadernillos consigo y los entregaban. Me dijeron que los cuadernillos se veían tan bien que la gente se peleaba por conseguir uno.

Fui a otro grupo de estudio del Fa y me sugirieron empezar con 50 copias por semana. Gradualmente se incrementó a centenares.

El Maestro también quería que ayudara a los practicantes de áreas montañosas remotas y arregló para que me encontrara con ellos. Les entregué 2.000 copias cuando fui y luego de intercambiar basándose en el Fa, decidieron conservarlos todos.

Me jubilé ese año y, además de hacer materiales para los grupos de estudio del Fa durante la noche, los entregaba durante el día.

Una mujer con la que hablé me dijo que era cristiana e intentó devolverme el cuadernillo. Me di cuenta de que lo quería porque cuando quise recibírselo ella lo sostenía entre los brazos. Yo bromeé: “No quiere rechazar tan grandioso regalo, ¿verdad?” Ella preguntó: “¿Me daría un número diferente?”. Al final, ella renunció a los jóvenes pioneros con su nombre real.

“Jovencito, permítame darle un cuadernillo y desearle una buena cosecha este año”, le dije a un hombre con el que me crucé en una pequeña aldea. Me dijo que no era un campesino. “Entonces le daré otro número. Una vez que entienda la verdad, será afortunado”, le contesté.

Cuando intenté recuperar el primer ejemplar, me dijo: “Leeré ambos. Mi familia querrá leerlos también”. Vio que tenía un número diferente y lo tomó antes de que yo pudiera reaccionar. Él renunció a los jóvenes pioneros y me prometió que le mostraría los cuadernillos a su familia.

El Maestro ha arreglado que la gente nos escuche aclarar la verdad y todo lo que tenemos que hacer es poner nuestras piernas y bocas en movimiento. No importa cuán ocupada esté, me aseguro de hacer suficiente material de la mejor calidad y con las últimas noticias en un tiempo limitado. El Maestro me dio la oportunidad de validar el Fa de esta manera. Debo preparar cada ejemplar con la debida sinceridad para no desperdiciar el dinero que otros practicantes ganan con esfuerzo. Deseo que cada copia salve a alguien.

Me gustaría animar a todos con las palabras del Maestro en Al Fahui de Canadá:

“La maldad que establecieron las viejas fuerzas utilizando fuego y sangre no quiere que Dafa se manifieste. Pero ustedes, por la convicción inalterable, por el voto sagrado de venir al mundo, por la relación predestinada de vida tras vida, por la comprensión racional de Dafa, y al mismo tiempo, por la garantía fundamental del pensamiento recto y el poder del Fa, que les dio Dafa, ¡ustedes lo han atravesado!

Que todos hagan bien los asuntos que quedan, y avancen al futuro con vuestro proceso de xiulian sin remordimientos, ¡deseo que logren iluminarse y logren tener éxito!”.