(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa en 1996. Mi hija se unió y comenzó a practicar cuando era pequeña.

Enviando pensamientos rectos: Atravesando el ye de enfermedad

Mientras estudiaba el Fa con el grupo local en septiembre de 2016, de repente perdí el control de mi lengua y boca. Los otros practicantes enviaron pensamientos rectos para eliminar la interferencia del mal. Finalmente, me sentí mejor.

Sin embargo, al regresar a casa, me puse muy mal y vomité antes de entrar en casa. Mi hija estaba llegando a casa al mismo tiempo. Con fe firme en Shifu y Dafa, permaneció tranquila, y llamó a los practicantes para que nos ayuden.

Varios practicantes vinieron para enviar pensamientos rectos, estudiar el Fa, y practicar los ejercicios conmigo. Durante los tres días siguientes, a veces tenía la vista nublada y no podía reconocer los ideogramas. Perdí la coordinación de mi cuerpo cuando hacía los ejercicios, pero los practicantes continuaron siendo estrictos conmigo para asegurarse de que hiciera los todos movimientos correctamente.

El tercer día, salí con los practicantes para aclarar la verdad a la gente. Al principio, no podía caminar bien; así que me ayudaron a subirme al bus y me guardaron un asiento. Yo estaba muy conmovida porque tres de estos practicantes tenían más de 80 años.

Cuando regresé a casa esa tarde, un practicante en sus 80 quiso subir seis pisos para ayudarme a llegar a casa. No quise molestarlo; así que insistí en que estaría bien, y que tenía que atravesar los obstáculos. Con ese pensamiento, de repente desapareció el mareo, y finalmente recuperé mi lucidez. Supe que el haber sido considerada con el practicante anciano fue un punto de quiebre.

Milagrosamente, recuperé mi salud y retomé mis actividades normales –aclarar la verdad sobre Dafa.

Shifu dijo:

“Con los dizi repletos de pensamientos rectos,
el Shifu posee el poder de llevarlos al Cielo”

(Bondades entre el Shifu y los dizi, Hong Yin II)

Desde entonces me he sentido liviana y cómoda. Siempre que veo a alguien sufriendo de una enfermedad cerebro vascular, y no puede caminar bien, sé lo que están experimentando y me siento mal por ellos. No puedo expresar mi sincero agradecimiento a Shifu que me ayudó a volver a la normalidad.

Protegida por Shifu

En agosto de 2007, fui con una practicante anciana a aclarar la verdad a la gente. Encontramos cuatro adolescentes en un parque. Nos escucharon, y tres renunciaron alegremente al partido y sus organizaciones.

Un rato después que se fueron, uno de ellos regresó y quiso llevarse más información. Poco después, escuchamos una sirena de policía acercándose al parque. La gente estaba sorprendida y se preguntaba qué estaba pasando. Sin miedo, la practicante y yo pasamos al lado del coche policial. Después de estar lo suficientemente lejos, miramos para atrás, y vimos a ese adolescente hablando con la policía. Entendimos que ese muchacho nos denunció a la policía, y luego regresó hacia nosotros, pretendiendo querer más información.

Enviamos pensamientos rectos, le pedimos protección a Shifu, y nos miramos internamente para encontrar nuestros apegos. Pensé que quizás teníamos el apego a la exultación por haber ayudado a 17 personas a renunciar al PCCh ese día. Sabemos que Shifu es quien salva a estas personas; nosotras meramente hicimos el esfuerzo de decirles las cosas. ¡Estoy agradecida por la protección compasiva de Shifu!

La fiebre de mi nieta me pone a prueba

Vivo con la familia de mi hija y he cuidado de mi nieta desde que nació. Cuando cumplió dos años, a veces estudiábamos juntas el Fa.

Aunque mi nieta ya había empezado a estudiar el Fa, todavía me preocupaba cuando estaba enferma. También estaba preocupada por lo que mi yerno pensara, porque él, un no practicante, sabía muy poco sobre la cultivación. Intercambié sobre esto con un practicante que me recordó que los practicantes de Dafa desempeñan los roles principales, mientras que la gente común roles secundarios. Siempre que los practicantes de Dafa hagan las cosas bien, obtendrán apoyo de los no practicantes.

Mi nieta una vez tuvo una fiebre de más de 40 grados, y yo no estaba segura de si ella podría manejar la situación siendo tan pequeña. Sin embargo, mi nieta dijo que no quería tomar medicamentos o inyecciones. También se acordó de un practicante joven amigo suyo que creció sin necesitar medicamente ni inyecciones.

Mientras mi nieta transformaba su ye sufriendo, su enfermedad fue una prueba difícil para mi hija y yo. Como su fiebre persistía, mi yerno quiso medicarla. Mi hija y yo intentamos calmarlo y asegurarle que la niña estaría bien. Sin conocer el significado más profundo de la cultivación y de pagar el ye, a él le pareció que estábamos esperando un milagro.

Mi nieta desarrolló una delgada capa en sus ojos a medianoche del tercer día de su fiebre. Me preocupé, aunque mi hija estaba tranquila. Yo sabía que tenía que mantener pensamientos rectos y no preocuparme. Pensé que tenemos a Shifu y el Fa, así que no había nada para preocuparse. Finalmente nos fuimos a dormir.

Alrededor de las 5 a. m., escuché la voz alegre de mi nieta “¡Estoy bien! ¡Sin fiebre ahora!”. Mi yerno repitió: “Es un milagro”. Fue testigo del poder de Dafa muchas veces. Aunque mi yerno no es practicante, ahora apoya mucho a Falun Dafa.