(Minghui.org) A menudo le cuento a la gente cara a cara sobre Falun Dafa, la persecución y de renunciar al partido comunista chino (PCCh). Quiero compartir dos de mis experiencias aclarando la verdad.

Firmando la petición: “Lo mejor que el dinero no puede comprar”

Vi un recolector de basura y no quise aclararle la verdad. Cuando estaba por pasar caminando delante de él, tuve el pensamiento que todas las vidas son preciosas, por lo que no debía perder esta oportunidad. Lo saludé y le pregunté si había oído acerca de renunciar al partido.

Respondió que no, y pacientemente me escuchó. Estuvo de acuerdo en renunciar y dijo: “¡Soy muy afortunado de conocerte hoy!”.

Luego le pedí que recordara las frases “Falun Dafa es bueno” y “Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”. Después de escuchar esto, me mostró seis amuletos de Dafa que había recogido del suelo y manifestó que eran “cosas realmente buenas”.

Antes de partir, le conté acerca del esfuerzo global que se está llevando a cabo para procesar al ex líder del partido comunista chino Jiang Zemin.

“Jiang Zemin no solo persigue a los practicantes de Falun Gong”, mencioné, “a todos en China, incluyéndote a ti. Si puedes ponerte del lado de la justicia y distinguir el bien del mal cuando los practicantes son perseguidos, tú eres verdaderamente una buena persona. ¿Te gustaría firmar la petición?”. La leyó, firmó con su nombre y colocó la huella digital sobre la firma.

“Hoy debo felicitarme”, dijo. “Me pediste firmar la petición y esto es lo mejor que hice, algo que el dinero no puede comprar”.

Desde esta experiencia, me di cuenta que el Maestro nos hizo a todos arreglos para salvar a la gente, pero yo casi pierdo la oportunidad de salvar un ser consciente por mis nociones humanas.

Vendedor pide un amuleto de Dafa

En otra oportunidad, fui al mercado y vi a un comerciante de fuera de la ciudad vendiendo huevos de pato. Recordé que él no había querido escucharme el año anterior cuando traté de hablarle sobre Dafa.

Me vio de lejos, por lo que fui a saludarlo y me preparé para hablarle nuevamente. Para mi sorpresa, me sonrió y me pidió un amuleto de Dafa. Le pregunté si había renunciado al PCCh, y felizmente respondió que sí.

Me dijo que Falun Dafa es verdaderamente grandioso y que había tenido buena fortuna recitando: “Falun Dafa es bueno” cada día; que ese día había vendido todo los huevos que llevó y que era el comerciante más rápido del mercado. Le di un amuleto e inmediatamente se lo puso. También me pidió que le llevara al día siguiente un devedé sobre Dafa y la persecución.

Con la ayuda del Maestro y la cooperación de los compañeros practicantes, siempre que podamos dar un paso adelante, en realidad no es difícil salvar a la gente.