(Minghui.org) En el último invierno, el noreste de China se encontraba cubierto de nieve. La carretera estaba resbaladiza y la nieve congelada.

Un día, alrededor de las 10:00 a.m., me resbalé, y en mi camino de regreso a casa del supermercado, caí. Las cosas se desdibujaron; yo no era consciente de lo que había sucedido, pero podía sentir un dolor insoportable y apenas podía respirar.

Cinco minutos más tarde, recuperé mi conciencia, e intenté darme cuenta dónde estaba el dolor: era en el brazo izquierdo. Vi que mi antebrazo izquierdo estaba doblado y suelto. Le pedí ayuda al Maestro mientras sostenía la parte doblada. Lo tiré con fuerza y lo coloqué en su lugar. ¡Quedó derecho y volvió a la normalidad! Supe que el Maestro me había cuidado.

Me senté. Varios transeúntes vinieron a auxiliarme. Les expresé mi agradecimiento y les dije que era capaz de ponerme de pie sola. Les pedí que hicieran una llamada telefónica a mi familia.

Mi esposo no es practicante de Falun Gong. Cuando escuchó la noticia, me indujo a ver a un médico. Le mostré que mi brazo izquierdo había vuelto a la normalidad, pero insistió en llevarme al hospital. Comprendí su preocupación y accedí a seguirlo hasta el nosocomio más cercano.

La radiografía mostró que mi radio y cúbito izquierdos estaban fracturados. Un doctor dijo que el radio sobresalía en la articulación y tenía que ser reacomodado. No estuve de acuerdo y les dije que mis huesos se curarían solos. Al oír esto, el médico se negó a proporcionar cualquier otro tratamiento y no me hizo una férula.

Llevamos la radiografía a un mejor hospital. Otro médico la examinó y también identificó el ángulo del hueso. Dijo que me lo acomodaría. Antes que tuviera la oportunidad de explicar algo, hizo que su ayudante me sujetara el brazo izquierdo mientras él mismo sostenía mi mano izquierda, tratando de arreglar el hueso. Sin embargo, sentí náuseas incluso cuando tocaron un poco el hueso.

Finalmente se rindió y lo entablilló. Me pidió que descanse un día y que regrese a verlo.

Después del día de descanso, volví. Indicó que me hiciera una radiografía. El radiólogo se sorprendió de mis huesos.

“¡No te muevas!”, dijo para poder mirar mejor. “Este brazo tiene huesos destrozados”.

El médico examinó la imagen por un tiempo y luego me preguntó: "¿Alguien le acomodó los huesos después de caer?".

Le respondí que nadie, que yo lo había hecho.

Estaba sorprendido. Me mostró ambas radiografías y señaló que los huesos destrozados, ahora estaban conectados.

Dijo que el cúbito se había fracturado en al menos siete u ocho segmentos y que en el radio había huesos aplastados, también. Pero todos estaban bien ensamblados.

Solo ajustó la férula y no hizo nada más. Por último, me recordó que tenga cuidado y que use una cobertura de algodón para mantener el brazo caliente y que la sangre pueda circular.

No la usé porque mi mano izquierda y el brazo estuvieron calientes todo el tiempo. Además, se veían sensibles y rosados.

Aproximadamente diez días más tarde, mi brazo izquierdo comenzó a estirarse automáticamente. Durante los primeros días, lo hizo suavemente. En los posteriores, lo hizo con gran fuerza. No podía controlarlo. Esto duró aproximadamente un mes.

En el día veinte, noté que podía moverse sin vendaje, y comencé a practicar los ejercicios de Falun Gong.

Tres meses después, fui a hacerme otra radiografía. Ésta mostró huesos y articulaciones saludables, sin ninguna fractura. Fui a ver al médico nuevamente, examinó la nueva imagen y dijo que me había recuperado por completo.

Estaba muy sorprendido de mis huesos.

¡Se recuperaron! Mire, todos los huesos aplastados desaparecieron ", dijo. Ya no puedes verlos. Los huesos fracturados volvieron a sus posiciones correctas, se ven bien y en su lugar. Es una recuperación perfecta".

Yo estaba muy agradecida al Maestro: cuando sostuve mi antebrazo izquierdo en el accidente, Él ya me había acomodado los huesos fracturados.

Durante la recuperación solo tuve una férula, no tomé ni una píldora, ni recibí ningún tratamiento médico. Mi esposo fue testigo de la recuperación y del poder milagroso de Falun Dafa.

Él dijo: "Tienes un Maestro que te protege. Si tal accidente le hubiera ocurrido a una persona común, incluso incurriendo en altos gastos médicos, no se hubiera podido hacer mucho”.

¡Gracias, gran y compasivo Maestro!”.