(Minghui.org) Saludos compasivos Maestro, saludos practicantes de todo el mundo.

Comencé a practicar Falun Dafa (también conocido como Falun Gong) en 2002. Han pasado 13 años desde que se celebró el primer Fahui en línea en China. Siempre he envidiado a los practicantes que podían compartir sus pensamientos y experiencias. Mis dedos están deformes y escribir es una tarea demasiado difícil para mí. Cuando un practicante se ofreció a escribir lo que tenía que decir, estuve muy feliz. Ahora voy a contarle mi historia al Maestro y a todos ustedes.

Paralizada a la edad de tres años

Tuve una fiebre muy alta cuando tenía tres años y me aplicaron una inyección en el hospital. Al llegar a casa, no pude moverme. Mis padres eran demasiado humildes y sencillos y no sabían cómo pedir al hospital que se hicieran responsables. Desde entonces he estado paralizada. Después de mucho tiempo, pude levantar la cabeza y sentarme con la espalda apoyada. Mis huesos de la cadera no estaban nivelados y no podía sentarme erguida. Mi brazo izquierdo podía funcionar correctamente, pero no el brazo derecho. Seis de mis dedos se deformaron y quedé incapacitada de pararme o caminar. Sólo podía sentarme en un taburete y avanzar con la mano izquierda tirando del taburete.

Siempre que podía, recordaba que mi madre a menudo miraba mis piernas con una cara triste. Le preocupaba que nadie pudiera cuidarme cuando ella envejeciera. Finalmente encontró un marido para mí. Él era un huérfano y discapacitado mental. Me convertí en quien traía el pan a la casa.

Vendimos patatas dulces horneadas para ganarnos la vida. Esto no duró mucho. Algunos años más tarde mi salud se deterioró. Tenía dos tumores en mi pecho, el brazo izquierdo, que podía mover, se debilitó, los órganos comenzaron a fallar y estaba somnolienta todo el día. En ese momento sentí que vivir era más difícil que morir.

Encontrando a Falun Dafa

Un practicante de Falun Gong me entregó una copia de Zhuan Falun en el Festival de Medio Otoño en 2002. Lo leí y me fascinó. Explicó toda mi confusión y sufrimiento de la vida. Lo mejor era que cualquiera que quisiera aprender podría, incluso alguien como yo. ¡Estaba tan feliz de tener un maestro!

Nunca fui a la escuela y tenía dificultades para leer. Con la ayuda de otros practicantes, poco a poco aprendí a leer, palabra por palabra. Al principio me tomó seis horas terminar de leer un capítulo, pero no desistí.

Una vez tuve una idea: si memorizaba el libro, nunca cometería un error al leer. Nada podría detenerme. Línea por línea, párrafo por párrafo, finalmente memoricé el libro entero. Pude mantenerme al día y no cometer errores al estudiar con otros practicantes.

Fue increíblemente difícil para mí hacer los ejercicios, no podía sentarme sin apoyo y mantener el nivel inferior de mi cuerpo, finalmente conseguí cruzar mis piernas. El dolor era insoportable, temblaba y sudaba profusamente. Duré diez minutos. Yo quería ser como otros practicantes y eliminar todos los apoyos físicos que usaba para ayudarme. Duré un minuto esta vez. No me rendí. Dos semanas más tarde podía sentarme con las piernas cruzadas durante una hora.

Tuve que hacer los otros ejercicios en la cama porque no podía levantarme. Improvisé e intenté hacer tantos ejercicios como pude. No lo pensé mucho, solo quería hacer los ejercicios como otros practicantes. Cuando levanté los brazos para el segundo ejercicio, bajaron en menos de un minuto. Seguí intentándolo y soportando todo el dolor, no importaba lo cansada que estuviera. Después de los ejercicios, estudiaba las enseñanzas a pesar de que estaba agotada y con sueño. Insistí en hacer los ejercicios todos los días y un día dejé de sentirme cansada y somnolienta después de hacer los ejercicios.

Una nueva vida

Una noche, dos meses después de la práctica, mi cuerpo comenzó a doler tanto, como nunca lo había sentido. Sentí dos pequeñas bolas saliendo de mi cuerpo. Sabía que el Maestro Li (el fundador de Falun Dafa) me estaba ayudando a mejorarme, así que estaba feliz en medio de un dolor extremo. Sin que lo supiera, los tumores en mi pecho desaparecieron. Mis brazos empezaron a funcionar, y dejé de sentir dolor. Mis enfermedades se habían ido y no he tomado una píldora desde entonces. Ahora podía trabajar y ganarme la vida nuevamente.

Mi familia estaba en contra de mi práctica de Falun Dafa debido a la severa persecución. Al ser testigos de cómo mi salud se transformó completamente, me apoyaron.

Tuve que ser muy buena administrando mi tiempo. Me despertaba mucho antes que otros porque no podía moverme bien. Me lleva cuatro a cinco horas más que otros sólo para vestirme y lavarme por la mañana. Trato de no beber ni comer tanto para ahorrar tiempo al ir al baño. Durante los últimos 14 años duermo muy poco para poder tener tiempo todos los días para estudiar las enseñanzas de Falun Dafa y hacer los ejercicios. Estoy muy feliz de hacer todo esto porque soy una practicante.

Hablando a mis clientes sobre Falun Dafa y la persecución

Me preocupaba por la gente que no sabía que la persecución era un error. Les dije a mis clientes cuán grande era Falun Dafa. La mayoría eran clientes que regresaban y sabían cómo yo había sido. Mirándome sana y con energía, creyeron lo que les decía acerca de los beneficios de la práctica y la injusta persecución.

Aprendiendo a conducir

Quería contarle a más gente sobre Falun Dafa y no podía hacerlo con sólo unos cuantos clientes nuevos. Vi un auto en la calle que era compacto y parecía fácil de conducir. Pensé que si podía manejar ese tipo de coche, podría conocer y hablar con más gente acerca de Falun Dafa. Me enteré de que este coche podía ser modificado y conducido sin tener que usar las piernas.

Mi familia estaba en contra de esta idea debido a mis desventajas físicas. Sabía que esta era mi oportunidad de despertar a más gente y yo insistí en ello. Era como si alguien me estuviera ayudando. De alguna manera pude conseguir que la gente me ayudara a comprar el coche y remodelarlo.

La primera cosa que necesitaba hacer era averiguar cómo entrar en el coche sin ayuda. Tuve que subir a un taburete para poder subirme a la silla de ruedas y trasladarme al coche. Puse una tabla de madera entre la silla de ruedas y la puerta del coche y traté de empujarme lentamente hacia el coche sobre la tabla. La silla de ruedas se resbaló y me caí con fuerza en el suelo y no pude levantarme. Mi marido, que no estaba de acuerdo conmigo en la compra del auto me vio. En vez de ayudar a levantarme, dijo algo hiriente y no hizo nada. Sabía que esto era parte de mi cultivación y que no podía rendirme.

Encontré mi taburete y lo usé para llegar a mi silla de ruedas nuevamente. Me caí de nuevo y mi marido me gritó. Este proceso se repitió una y otra vez hasta que finalmente me metí en el coche.

Mi vecino me enseñó a conducir. Gritó desde fuera del coche diciéndome que empujara el engranaje con mi mano izquierda y el combustible con mi mano derecha. Hice lo que decía, pero lamentablemente mi mano derecha era demasiado lenta y no era lo suficientemente ágil como para trabajar con mi mano izquierda. Me tomó una eternidad solo lograr mover el coche. El coche se trababa mientras avanzaba y mi vecino ya estaba perdiendo la paciencia. De repente, el coche se detuvo en medio de la calle. Tenía las manos entumecidas y lastimadas y no podía volver a arrancar el coche. El conductor detrás de mí estaba maldiciéndome, y mi marido también.

Cuando finalmente alejé el coche, estaba agotada. Aunque por un tiempo pensé en renunciar todavía decidí no darme por vencida porque no tenía otra forma de despertar a más gente. Tuve la idea de que podía practicar las clases de manejo por la noche ya que no había mucho tráfico.

Salí de casa alrededor de medianoche. Mi marido vino conmigo, no para ayudar sino para regañarme. El camino todavía estaba lleno de baches y el coche se detuvo. Me causó una incomodidad extrema y tuve que descansar. Mi marido continuó maldiciéndome. Me levanté y continué. Este ciclo se repitió numerosas veces y mi voluntad de aprender a conducir se hizo más fuerte.

Shifu dijo:

“Pero por otro lado, tiene el efecto de fortalecer tu voluntad. ¿No necesitas cultivar tu voluntad? Necesitas fortalecer tu voluntad, y restringirlo significa fortalecer tu voluntad; eso también es cultivación”. (Exponiendo el Fa en un seminario en Nueva York, Exponiendo el Fa en los estados Unidos)

Quería hacer lo que dice el Maestro y estaba decidida a perfeccionar mis habilidades de conducción.

Para mi asombro, mi mano derecha empezó a funcionar dos semanas después, se hizo flexible y lo suficientemente rápida para trabajar con mi mano izquierda para traer el combustible. Esto fue un milagro: una persona paralizada de 54 años aprendió a conducir en dos semanas. Pude salir por mi cuenta a partir de entonces y volví a experimentar el extraordinario poder de Falun Dafa.

(Continuará)